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La UNODCCP, «corrupción» en anticorrupción

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A Oficina de las Naciones Unidas para el Control de Drogas y la Prevención del Crimen (UNODCCP) fue establecida en 1997 en Viena como una forma de fiscalizar el control de las drogas y prevenir el crimen que de las propias drogas emanaba. En resumen, la UNODCCP era una especie de agencia que luchaba contra la corrupción en el mundo, pero algunos de los altos cargos de esta oficina de las Naciones Unidas no estaban muy interesados en que esa lucha contra la corrupción sucediese en sus propias oficinas.

recibió la orden del secretario general Kofi Annan de investigar al director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas para el Control de Drogas y la Prevención del Crimen. Al parecer, el responsable de la principal agencia de lucha contra las drogas de las Naciones Unidas había utilizado fondos de la agencia para financiarse viajes privados en un exclusivo barco de vela220 .

En noviembre de 1999, el máximo responsable de la UNODCCP había contratado en calidad de «asesor especial» al capitán de un barco de vela mediante un contrato de consultor. El navegante dependía directamente del director ejecutivo de la UNODCCP, y lo más curioso era que el director era el único que podía utilizar el barco de vela propiedad del capitán contratado221 .

Los investigadores de la OIOS descubrieron que el director ejecutivo había realizado diversos viajes junto a su familia en el barco del capitán contratado a lo largo del océano Atlántico, las islas Canarias o el Caribe. Las evidencias incluían un exclusivo viaje a Ginebra y un carísimo viaje a Cerdeña, en Italia.

¿Pero de dónde salían los fondos para pagar el barco de vela del director ejecutivo? Nuevamente los investigadores de la OIOS descubrieron que tanto los gastos del capitán como los de mantenimiento y amarre del barco habían salido de fondos desviados de la Oficina Regional de la UNODCCP en la Federación Rusa y en Bielorrusia.

Según el navegante, en declaraciones a la OIOS, el director ejecutivo le había dicho que estaba trabajando para la ONU en un programa de concienciación contra el uso de las drogas en la infancia. El responsable de la UNODCCP le prometió al capitán que si le encubría en su declaración a los agentes de la OIOS, él se ocuparía de financiarle una travesía alrededor del mundo con fondos de la UNODCCP.

El capitán reconoció a los miembros de la OIOS que no estaba muy convencido de trabajar para la Oficina de Control de Drogas y Prevención del Crimen, sino más bien para su director ejecutivo. Para explicar el desvío de fondos, el responsable de la UNODCCP había explicado en un informe firmado por él, el 22 de noviembre de 1999, que el barco y su

capitán iban a realizar una travesía al polo Norte, con un coste aproximado de 71.500 euros. Al final, los fondos fueron sacados de un proyecto en Albania.

El informe de la OIOS presentado al secretario general Kofi Annan recomendaba la aplicación de medidas disciplinarias contra el director ejecutivo de la UNODCCP por mala administración de fondos de las Naciones Unidas. Cuando el asunto saltó, el director ejecutivo se negó a seguir pagando al capitán del barco, quien presentó una protesta formal a la OIOS. En las recomendaciones a Kofi Annan se pedía que la UNODCCP debía pagar al navegante la cantidad de 11.538 euros en concepto de daños y perjuicios. En pocos meses iba a saltar otro escándalo, esta vez a la luz pública222 .

Samuel González Ruiz era jefe de la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UEDO) en México y uno de los mayores expertos en esta materia. Fue por este mismo motivo por lo que González fue contratado como asesor por la UNODCCP. Tras ser destinado al Cuartel General en Viena, González comenzó a observar casos serios de corrupción, fraude y amiguismo, tan extendido por los pasillos y despachos de la ONU. Por fin, el 29 de octubre de 2003, justo dos meses antes de que finalizara su contrato como asesor, decidió presentar su dimisión mediante una carta dirigida al director ejecutivo de la UNODCCP, el italiano Antonio María Costa, y con copia al secretario general de la ONU, Kofi Annan223 .

En el tercer párrafo de la carta el ya ex funcionario explicaba: «... en la premisa de que la lucha contra la corrupción debe ser llevada hasta su sentido más amplio, incluida la idea de que la persona que reporta actos de corrupción tiene derecho a protección por parte de la misma institución donde ha sido reportado el acto de corrupción»224 .

El mexicano era claro en sus acusaciones en el párrafo cuarto de la misiva cuando aseguraba: «... actos abusivos en el mal manejo de fondos y tráfico de influencias por parte del señor Petter Langseth [responsable del Programa Anticorrupción de la ONU], o el patrón de malversación de fondos y nepotismo en el caso del señor Michael Platzer, quien había sido

removido del cargo de Representante de la UNODCCP en Barbados por malos manejos, hasta que fue trasladado a esta oficina a mediados de 2002 para ocupar un puesto de jefe hasta el presente, como representante del señor Langseth. Tenemos evidencias de todas esas irregularidades [...] suscritos y/o tolerados por el anterior director del CICP, Eduardo Vetere».

González Ruiz sigue explicando en su texto: «Recientemente se lo comunicamos al señor Francis Martins, su mismo jefe de staff, quien en lugar de reportar inmediatamente las irregularidades a la OIOS, malinterpretó nuestra denuncia ofreciéndonos la extensión de nuestros contratos». El ex funcionario mexicano termina diciendo: «Estoy convencido de que dentro del actual ambiente en la UNODCCP no es posible llevar a cabo esas promesas [lucha contra la corrupción] debido a las constantes intrigas de las que somos objeto mis colegas y yo por parte de algunos miembros del staff comprometidos en irregularidades que gozan de la pasiva y/o activa protección de altos dirigentes. Atentamente, Samuel González Ruiz».

Inmediatamente después, el secretario general Annan decidió ordenar una investigación por parte de la OIOS sobre lo denunciado por González Ruiz225 .

El 25 de noviembre del mismo año, la División de Investigación de la OIOS decidió emitir su informe de veinte páginas. En él se exculpaba de cualquier cargo de fraude, corrupción o desvío de fondos a los altos cargos denunciados por Samuel González Ruiz en su carta a Antonio María Costa y a Kofi Annan. Lo más curioso de todo es que ningún agente de la OIOS se tomó la molestia de entrevistar al propio González Ruiz o a cualquiera de sus otros colegas que apoyaban las denuncias.

Aunque la exculpación de todos sus altos cargos fue hecha pública por la propia UNODCCP a «bombo y platillo», una cosa que no sucedió con el caso del capitán y el barco de vela o cuando los implicados en otros casos de corrupción son encontrados culpables, la prensa, la opinión pública mundial y algunos representantes de Estados miembros que se sentaban en el Consejo de Seguridad, seguían pensando que no todo estaba tan claro en un caso de corrupción sucedido en una agencia que debía luchar contra esa misma corrupción.