3. Balance los Antecedentes
3.1 Enfoques sobre la ciudadanía: “la visión comunitarista y liberal
Ciudadana”.
Como se señaló en los antecedentes conceptuales a partir de la propuesta de Cerda, Egaña, Magendzo, Santa Cruz y Varas (2004) por un lado y por el otro Jiménez, Bravo y Osandón (2013), la primera gran discusión en torno a la ciudadanía y su formación (en la actualidad) nace desde dos visiones teóricas contrapuestas34 (pero con una base común
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Una interesante descripción es la que ofrece Gloria Giraldo-Zuñiga en el artículo titulado Ciudadanía: aprendizaje de una forma de vida. Aquí la autora hace un repaso y profundización por cada concepción sobre la ciudadanía y los diferentes alcances de cada una de ellas. Para el caso chileno hay una interesante exposición sobre la evolución histórica del concepto de ciudadanía y sus
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basada en tres ideales básicos que son la igualdad, el cumplimiento de la ley y la participación en la vida política) que han tenido sus respectivas bajadas en propuestas concretas de cómo se deben formar las/los ciudadanas/os en la sociedad actual. Es importante indicar de manera inmediata que no se abordarán todas las aristas de estas visiones, porque son variadas (por ejemplo, están presentes conceptos como democracia, lo público y privado, etc.) y muchas de ellas escapan al objeto de estudio de esta investigación.
La primera visión corresponde, a la que prevalece en las sociedades como la nuestra que se rigen por un sistema de gobierno y social basados en la “Democracia Liberal”. Para Cerda y otros (2004) “el liberalismo la ciudadanía se entiende, esencialmente, a partir de la entrega de derechos de los individuos y se encuentra centrada, en términos políticos, en la participación del voto. Los derechos son concebidos como “triunfos” de los ciudadanos sobre el Estado, con el fin de proteger la autonomía del individuo, entendida como la libre determinación para adoptar cualquier concepción sobre el bien sin coerción externa. Los derechos de los individuos tienen prioridad sobre cualquier noción de bien común, considerándose que ciertos derechos individuales son fundamentales y el bienestar general de la sociedad no puede pretenderse razón suficiente para
violarlos” (Cerda y otros, 2004). Como se puede apreciar en esta concepción
sobre la ciudadanía prevalece el sujeto-individuo por sobre el resto de la sociedad, comprendida esta como el conjunto de sujetos que tienen ciertos vínculos para mantener la coerción, dentro de ellos podemos encontrar pertenencia, bien común, entre otros; además posee explícitos vínculos con la política tradicional, donde las/los individuas/os ciudadanas/os se relacionan con el Estado sólo por medio de la institucionalidad existente “canales formales”, lo cual limita considerablemente la Participación Ciudadana porque esta se expresa sólo por medio de las votaciones. La concepción expuesta por los autores antes citados también es compartida por Jiménez y otros, pues señalan “la posición liberal más clásica sostiene la idea de un ciudadano que, atendiendo a sus intereses personales, produce un beneficio común a la manera de una externalidad en los distintos ámbitos de la vida social, incluyendo la dimensión económica, cultural y, por cierto, la
política.” (Jiménez y otros, 2013). Esta concepción donde prevalece el
“ciudadana/o comprendido como un sujeto individual sin mayores compromisos y vínculos con la sociedad o la comunidad a la cual pertenece y donde queda excluido de una participación activa, porque esta se remonta básicamente a la votación para la elección de autoridades”, además esta posibilidad de participación se logra solamente cuando se ha adquirido el derecho, categoría o estatus de ciudadano, para el caso chileno esto ocurre
alcances, en la tesis de magíster de Luz Eliana Cisternas titulada “LAS REPRESENTACIONES DE CIUDADANÍA EN JÓVENES SECUNDARIOS CHILENOS: Construcción de ciudadanía juvenil”.
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una vez cumplida la mayoría de edad a los 18 años . Esta concepción, para la presente investigación, la asociaremos a la Educación Cívica porque la definición construida y utilizada por el estudio ICSS del año 2009 la define como “la educación cívica está enfocada en el conocimiento y la comprensión de las instituciones formales y los procesos de la vida cívica (tal como votar en las elecciones)” (ICSS, 2009)35
. Nuevamente destaca en esta definición el vínculo limitado que establecen los ciudadanos con el corpus al que pertenecen y también la limitada participación que ofrece a la Ciudadanía.
“Para los comunitaristas, el individualismo liberal favorece la fragmentación, la atomización y la disgregación, lo que podría acarrear graves problemas sociales, gracias al debilitamiento de aquellos lazos que unen lo individual con lo colectivo (…) Por su parte, para el comunitarismo, el centro de la ciudadanía radica en la participación política, donde el individuo se compromete-más allá del mero voto- con la permanencia en la sociedad (…) Al apelar a una ciudadanía constituida a través de la participación en las instituciones sociales, el comunitarismo se vincula con la tradición democrática republicana, lo que exige formar ciudadanos al interior de un determinado bagaje de ideas, actitudes y virtudes cívicas que los habiliten
para participar efectivamente en los asuntos públicos” (…) En oposición al
liberalismo, éstos enfatizan el valor de la participación de la ciudadanía, atribuyendo un papel central en la inserción del individuo en una comunidad
política. (Cerda y otros, 2004). Como se puede apreciar, por medio de la
crítica y la oposición que hacen los comunitaristas a los liberalistas, los primeros apelan a ciudadanas/os con fuertes vínculos con la comunidad a la que pertenecen, donde cobra un rol fundamental la Participación que puedan o deban realizar, donde se desprende o interpreta que esta no sólo se basa en aspectos políticos-institucionales, sino que esta es mucho más amplia, buscando un fuerte activismo de la ciudadanía. Además “ofrecen lo que podríamos llamar maximalismo agothológico, una concepción completa de lo bueno (…) proponen recuperar las ideas de bien y virtud en el contexto de comunidades, porque es en ellas donde aprendemos tradiciones de sentido y
de bien” (Jiménez y otros, 2013). Esta visión maximalista es asociada por
Reyes y otros (2013) a la Formación Ciudadana, en contraposición a la visión minimalista que para los autores mencionados propone una ciudadanía más ligada a la educación cívica. Al igual que con la visión liberal, la comunitarista se asociará en esta investigación a la Formación Ciudadana, porque ella es entendida por la evaluación ICSS como “una que está enfocada en el conocimiento y la comprensión de las oportunidades para participar e involucrarse en la sociedad cívica y civil. Está relacionada con un amplio rango de maneras que los ciudadanos usan para interactuar con, y la vez
35 Traducción libre del inglés al español a partir de documento de trabajo presentado en clases de Didáctica de la Ciudadanía del Magíster en Didáctica de la HGCS, Universidad Alberto Hurtado, 2015.
55 moldear, y dar forma a sus comunidades (incluidas las escuelas) y
sociedades36” (ICSS, 2009). Como se puede apreciar en esta concepción
sobre la formación de las/los ciudadanas/nos hay una clara ampliación de quiénes son y cuáles son sus atribuciones, rompiendo ese vínculo único con lo cívico-institucional. También el Mineduc ofrece una conceptualización destacable sobre la Formación Ciudadana y que viene a complementar la entregada por ICSS, pues señala que es un “Proceso formativo continuo que permite que los niños, niñas, jóvenes y adultos desarrollen un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que resultan fundamentales para la vida en una sociedad democrática. Busca promover en distintos espacios, entre ellos las comunidades educativas, oportunidades de aprendizaje que permitan que niños, niñas, jóvenes y adultos se formen como personas integrales, con autonomía y pensamiento crítico, principios éticos, interesadas en lo público, capaces de construir una sociedad basada en el respeto, la transparencia, la cooperación y la libertad. Asimismo, que tomen decisiones en conciencia respecto de sus derechos y de sus
responsabilidades en tanto ciudadanos y ciudadanas” (Mineduc, 2016). En la
conceptualización expuesta se puede apreciar que existe una ampliación, si se toma la educación cívica como base, porque introduce a la comunidad y la aleja de un mero conocimiento conceptual y la instala como una forma de vida; aunque también existen permanencias o residuos fuertes de la visión liberal, pues aún siguen prevaleciendo los derechos y deberes, es decir la relación entre los ciudadanos y el Estado (visión legalista o institucional). Es a esto que en líneas anteriores se le llamó un híbrido, donde la Formación Ciudadana para el Mineduc busca mezclar las visiones liberal y comunitarista, porque amplía la concepción de ciudadanía y su ejercicio, pero se mantiene fuertemente la visión legalista-institucional destacada en la Educación Cívica.
Una comparación, que puede servir de síntesis, importante en torno a la Educación Cívica y la Formación Ciudadana es la que formulan Cox, Jaramillo y Reimers (2005):
Educación Cívica Educación Ciudadana
Foco en la institucionalidad política. Doble foco: institucionalidad política y ampliación temática a “problemas actuales de la sociedad” y a las competencias para resolver conflictos.
36 Traducción libre del inglés al español a partir de documento de trabajo presentado en clases de Didáctica de la Ciudadanía del Magíster en Didáctica de la HGCS, Universidad Alberto Hurtado, 2015.
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Ubicada en los últimos cursos de la educación secundaria.
Presente a lo largo de la secuencia escolar.37
Orientada a adquisición de conocimientos con foco en los contenidos.
Orientada en la adquisición de conocimientos, habilidades y actitudes en contexto de práctica con predominio de relaciones participativas y democráticas.
Es importante hacer esta primera separación y descripción teórica sobre los debates en torno a la concepción de ciudadanía y asociarlos a las dos visiones y propuestas de formación de la ciudadanía “educación cívica y formación ciudadana”, porque estas están presentes en la discusión a nivel nacional, tienen importantes repercusiones en la propuestas curriculares ministeriales y finalmente con el posicionamiento que tiene el investigador y más relevante aun con el posicionamiento que se deberá tener como docente para poder buscar soluciones a la problemática levantada.
Este problema está situado o enmarcado desde una sociedad centrada en una visión liberal, en currículum híbrido (desde las visiones liberal y comunitarista y desde la Educación Cívica y la Formación Ciudadana), con una práctica docente y dinámica de la enseñanza-aprendizaje que pretende alejarse de la visión liberal, pero que termina siendo una mezcla entre ella y la comunitarista (expresada más bien como un ideal que en una realidad). Algo similar sucede con la Formación Ciudadana, porque se persigue ésta desde un ideal, pero en la práctica más bien se sigue enseñando/aprendiendo una mezcla entre ella y Educación Cívica.