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3. Balance los Antecedentes

3.2 La Ciudadanía Activa

Si existe desde el docente un ideal asentado en la concepción comunitarista y por ende en una ampliación de la concepción sobre ciudadanía que se debería alejar significativamente de la Educación Cívica e instalarse en la Formación Ciudadana, se hace necesario profundizar y tomar en consideración algunas aristas de ambas concepciones con el objetivo de buscar soluciones o propuestas que permitan establecer mejoras al problema detectado.

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Si se actualiza esta información se podría decir que con la ley 20911 se establece que la formación transversal se mantiene, pero se profundizará en los dos últimos años de formación media con curso de dos horas pedagógicas destinadas a la Formación Ciudadana.

57 La condición de ciudadano siempre ha estado relacionada con la

intervención de los individuos en asuntos de interés público (Cerda y otros,

2004), esta premisa tiene mayor sustento desde la visión comunitarista, puesto que en ella la o el ciudadana/o se hace, entiende y forma con otras/os y con la comunidad, es decir la o el ciudadana/o sólo se interesará en participar cuando se sienta parte o comprometido con un grupo social. La visión liberal propone una participación limitada, expresada básicamente en lógicas institucionalistas por medio del sufragio, además desde “la colonización de la sociedad por la lógica de la esfera económica ha legitimado un modo de operar donde la tecnocracia, con su lenguaje de experticia, ha excluido a los demás actores, en especial al ciudadano común, del ámbito de las decisiones públicas, bajo el supuesto de que éstas se deben tomar a criterios técnicos, eficientes y neutrales. Las consecuencias de ello sobre la política, los límites de la soberanía democrática y el rol de la ciudadanía son considerables. Para el neoliberalismo, la participación de los ciudadanos debe darse en tanto consumidores, pero ya no solo en la esfera del mercado, sino también en la política, en la cultura y en cada uno de los ámbitos de la vida social que puedan quedar regidos por las lógicas del

mercado” (Cerda y otros, 2004). En Chile existe en la actualidad “una

creciente pérdida de legitimidad de los partidos políticos”, así como también

la nula credibilidad en “un sistema electoral de tipo binominal38

que en la

práctica excluye a las minorías” (Jiménez y otros, 2013), por lo tanto seguir

funcionando o sustentando todas las prácticas docentes y los procesos de enseñanza-aprendizaje en la visión liberal no tienen mucho sentido o lógica, porque el desenlace es conocido y no será nada fructífero si se busca el empoderamiento de la ciudanía y la ampliación de la participación y una mejora en su calidad, por lo tanto si se pretende desarrollar ciudadanas activas, comprendidas esta desde la Formación Ciudadana como “aquella que no se remite solo a la posesión formal de derechos, se relaciona con un ciudadano (en este caso con ciudadanas) con capacidades y habilidades que le permitan participar de un modelo de democracia donde su presencia es

considerada necesaria” (Cerda y otros, 2004). Pero como esta investigación

tienen como centro el aula y las expresiones que estén dentro de ellas, es que se entenderá que una estudiante está en la categoría de “ciudadana activa” cuando: “se esté presente en distintas formas o expresiones de participación, tanto sean estas verbales o escritas, en los diferentes

escenarios, contextos y momentos de las clases” comprendiendo que las

clases no necesariamente se circunscriben al espacio físico del aula, sino que serán considerados todos aquellos donde se lleve a cabo las dinámicas propias del proceso de enseñanza-aprendizaje. La anterior conceptualización es una elaboración propia basada en lo expuesto por autores como Cerda y otros (2004), Delva (2012) y Mineduc (2014).

38 Actualmente ya no existe el sistema binominal en las elecciones de cargos populares, pero a pesar de estas modificaciones el descrito y la poca participación de la ciudadanía en general se mantienen.

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Si tenemos claro que desde la visión liberal no podremos encontrar o generar una mayor y mejor participación se hace imperioso comenzar a relevar y modificar (una de las principales críticas que realizaba el comunitarismo a la visión liberal) la poca o nula politización que tienen las/los ciudadanas/os. La necesidad de relevarla es porque la educación política

es educación para la democracia. Es un conocimiento social basada en la racionalidad, la comunicación y la acción social y no puede quedar limitada a la enseñanza de las instituciones de políticas, de su historia y de su funcionamiento. Aunque estos aspectos son muy importantes, no podemos

ignorar la trascendencia de la participación democrática en todos los

ámbitos y experiencias de nuestra vida. Dar una opinión o emitir un juicio es hacer política39, como también los es arriesgarse a participar. El desarrollo de las capacidades para la intervención social requiere del

convencimiento de que podemos modificar nuestro mundo (Santisteban,

2004). Ante las palabras de Santisteban es una necesidad la (re) introducción de la política a las aulas, porque permite y demanda la Participación o su ampliación en las estudiantes, en especial en el curso investigado, además significa desestructurar las demandas curriculares del nivel que centran su atención principalmente en las instituciones del Estado y cómo los ciudadanos se relacionan con ella. La política, según el autor, significa el involucramiento con la realidad de una sociedad o comunidad en especial con aquellas donde están insertas las estudiantes. Este involucramiento va más allá de un simple conocimiento, pues se traduce en comprometerse con propuestas de soluciones a los problemas que le aquejan, es decir hay necesidad de formación/aplicación de una “ciudadanía activa” comprometida con la comunidad (ligado una vez a la visión comunitaristas) por medio de la “intervención social”.