3. Balance los Antecedentes
3.4 Participación Ciudadana
La Participación es un elemento clave en el desarrollo de las Competencias Ciudadanas, inclusive en los tres referentes curriculares antes mencionados se les aprecia como un medio o fin de las competencias, por ejemplo para el Gobierno Vasco señala “mediante la competencia social y ciudadana se trata, en suma, de lograr un alfabetización del alumnado en conocimientos, destrezas y valores sociales y ciudadanos, de forma que sean capaces de recabar información, de analizarla, de identificar problemas, de interpretar y valorar información y propuestas, de establecer interrelaciones entre las causas y las consecuencias, de escuchar, dialogar, comunicar y proponer soluciones y de trazar planes personales de actuación coherentes y responsables consigo, con la sociedad próxima y con el
conjunto de la humanidad” (Gobierno Vasco, 2012), el Ministerio Nacional de
Educación de Colombia señala “los estudiantes deben saber y saber hacer para ejercer, defender y difundir los derechos humanos como fundamento de
la convivencia pacífica; para participar en la vida política (…)”(Ministerio
Nacional de Educación de Colombia, 2011) y el caso chileno el Mineduc declara “el termino competencia nace como una respuesta a las limitaciones de la enseñanza tradicional. Esto conlleva asumir la complejidad de una enseñanza para la vida en sociedad que permita integrar funcionalidad y sentido en las actividades para llegar a promover una ciudadanía activa, en que el/a estudiante participe de la sociedad teniendo en cuenta sus
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derechos, deberes y auto-cogniciones sobre el ejercicio ciudadano”
(Mineduc, 2014).
La Participación es un derecho fundamental, es un proceso que requiere de formación sistemática y de posibilidades de ejercicio en espacios tan importantes como lo es la escuela o liceo (…) Según Sortori, la participación
está en el centro de la ciudadanía (…) (PNUD, 2014), esto lo declara el
PNUD en el Manual de Formación Ciudadana para Estudiantes de Enseñanza Media. Como se puede apreciar la importancia asignada la Participación no es sólo preocupación de los políticos y toda la institucionalidad del Estado, sino que es una preocupación transversal desde la Educación Cívica hasta la Formación Ciudadana y obviamente, esta recae con fuerza en las propuestas Ministeriales que son las encargadas de canalizar las demandas de los distintos grupos de opinión sobre la temática. En las líneas que proceden se buscará aclarar que es la Participación y cómo esta se ve reflejada en la escuela, cómo la entiende el investigador y cuáles son sus manifestaciones en el aula estudiada.
Mucho se habla de Participación pero poco se conceptualiza sobre ellas, a partir del documento citado del PNUD se entenderá en primer lugar que la Participación41 en una sociedad que se declara democrática como la nuestra “es un derecho inalienable e intrínseco a todos los seres humanos independientemente de su categoría jurídica (es decir Participar no es sinónimo de votar como lo entiende la clásica Educación Cívica), además esta está compuesta por un conjunto de actividades voluntarias de los miembros de una comunidad para expresar su posición, opinión o
propuestas políticas” (nuevamente alejamos el concepto de política de su
versión más tradicionalista que la acerca sólo a la institucionalidad del Estado y la vincula casi de manera automática a los partidos políticos) comprendiéndola desde lo planteado por Santisteban como “un conocimiento
social basado en racionalidad, la comunicación y la acción social”
(Santisteban, 2004). Finalmente podemos señalar que la Participación es generada como una construcción social por lo tanto es fundamental lo que se pueda realizar desde los distintos ámbitos de la sociedad, pero es sustantivamente más relevante lo que se pueda realizar en un espacio formal de aprendizaje como lo es la escuela y las distintas aulas del país. Sí compartimos con el PNUD la existencia de ciertas condiciones mínimas para que se pueda desarrollar la participación, como son el cultivo y ampliación de habilidades más pequeñas funcionales y que son relevantes para el desarrollo de los niños y jóvenes estudiantes. Entre estas habilidades y destrezas para potenciar la participación encontramos: De comunicar y
41 La elaboración es propia en base a lo planteado por autores antes mencionado y con el Manual de Formación Ciudadana para Estudiantes de Enseñanza Media del PNUD del año 2014.
66 expresar ideas, De escuchar y ser escuchado, De expresar su opinión y crítica ante los demás, De trabajar/cooperar en grupos, De representar al grupo ante las autoridades, De aceptar las opiniones distintas de las propias, De relacionarse con otras personas, De crear o inventar, De mostrar y expresar afecto, De tener confianza y seguridad en sí mismo, De comprometerse en la realización de diversas iniciativas, De comprometerse en causas justas, De interactuar en grupos mixtos, De organizar actividades
y De defender sus derechos y los de otros (PNUD, 2014). Obviamente si esta
investigación tiene la intencionalidad de ampliar y mejorar la Participación de un determinado grupo de estudiantes debe hacerse cargo de estas demandas al momento de diseñar, ejecutar y evaluar determinadas estrategias didácticas. El PNUD también hace un interesante acercamiento a la Participación como valor, se citarán algunos pasajes de los elementos que devienen de él porque de esta forma podemos entregar un sustento mucho mayor a la importancia de trabajar, profundizar y/o ampliar esta competencia ciudadana. “La participación social constituye un valor en sí misma. Es decir, es una cualidad que los/las jóvenes y todas las personas deberían desarrollar, puesto que favorece y fortalece la construcción de una cultura democrática. Se puede referir a ella desde una perspectiva formal o jurídica, pero su esencia forma parte de los objetivos formativos más importantes que niños(as), adolescentes y adultos(as) deben incorporar a su capital cultural de ciudadano; La participación social es un medio, no un fin en sí misma. Las cualidades, los valores, los discursos participativos deben conllevar realizaciones. La participación permite intervenir en la vida social de cualquier comunidad, grupo o colectivo. Se constituye en una herramienta al servicio del ejercicio y desarrollo de la ciudadanía; la participación social es un derecho fundamental. Es reconocido por la Constitución de la República de Chile y por variados instrumentos internacionales (…) Se salvaguarda su efectividad y desarrollo en distintos espacios de la vida y las políticas públicas de nuestro país, tales como, la familia, los espacios educativos, los espacios institucionales y la comunidad; La participación social es una condición para la transformación. Es a través de ella que se puede obtener respuestas a las necesidades, intereses o problemas colectivos de los jóvenes. Se participa de esta manera para incidir, cambiar, transformar lo que existe y que no satisface el desarrollo de una vida mejor; La participación social es una responsabilidad ciudadana que supone un compromiso. Los (as) niños(as), los (las) adolescentes y los (las) jóvenes deben vincularse e involucrarse solidariamente con el conjunto de la sociedad en la toma de decisiones (…); y La participación social es una forma de legitimar la democracia. En la medida que la ciudadanía participa efectivamente de la vida pública de su país o se siente parte de ella, o de una organización o de un colectivo, más se legitima la democracia y los sistemas políticos que
basan su esencia en la soberanía popular. (PNUD, 2014).
Como queda demostrado con la cita anterior la importancia de centrar un problema en la Participación es sumamente relevante porque abarca mejores posibilidades para los estudiantes como futuras ciudadanas (desde una
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perspectiva liberal significa comprenderse como un sujeto individual) hasta la forma en que se pueden relacionar e intervenir en sus comunidades (visión comunitaristas donde el ciudadano se hace con otros) e inclusive como puede permitir mejorar los vínculos con el Estado y toda la institucionalidad política. También permite empoderarlos para la búsqueda de soluciones a los problemas sociales que están presentes en la sociedad actual. Inclusive como lo señala Cerda y otros (2004) la Participación está ligada de manera directa y explícita con el desarrollo de la Ciudadanía Activa, puesto que “la Participación se ha definido como un medio y el fin de un modo de convivencia social basada en la democracia, en el fortalecimiento de las
capacidades de acción de cada persona y en la colaboración” (Cerda y otros,
2014).
Como esta investigación está centrada en la Participación de las estudiantes en las clases de Historia, Geografía y Cs, Sociales se hace necesario comprender que Participación en el aula se entenderá como
“todo acto voluntario e involuntario (desencadenado o no por el docente por
medio de preguntas abiertas y cerradas, contra respuestas, dilemas, etc.) de una o más estudiantes donde expresen su parecer, opinión, cuestionamiento frente alguna situación relacionada con el curso y los distintas temáticas que estén siendo abordadas en clases. Estas manifestaciones pueden ser ejercidas por medio de preguntas abiertas o cerradas en el colectivo o de manera individual al profesor, además de las distintas opiniones, juicios, argumentaciones y soluciones que establezcan tanto de manera verbal como escrita”.
3.5 La Argumentación
Como el interés no sólo está puesto en la participación de las estudiantes, desde una lógica cuantitativa (número de intervenciones), sino que desde su calidad es que se hace necesario adentrase en el último concepto relevante de la investigación. La Argumentación fue declarada como habilidad mayor proveniente de la Competencia Lingüística que es posible vincularla de manera directa con la Participación, inclusive para esta investigación será tributaria de la primera porque se entenderá que su presencia permite ampliar y mejorar la participación de las estudiantes del Cuarto Medio B. Los vínculos entre el lenguaje y la ciudadanía no son nuevos, Canals Roser señala, por ejemplo, que “un discurso mejor construido y que fomenta activa
del alumnado y lo prepara para formar parte de una sociedad democrática”
(Roser, 2007), Casas y otros (2005) también plantean algo similar pues señalan “quien tiene la capacidad de razonar, justificar y defender sus puntos de vista y de saber escuchar y respetar las opiniones de los demás, tiene las bases para rechazar dogmatismos y para participar activamente en una sociedad democrática. Así pues, las competencias básicas de una formación
68 democrática son aquellas que favorecen la autonomía de las personas para tomar decisiones y compromisos, defender los deberes y derechos de la ciudadanía y potenciar la cooperación, la participación, el diálogo, la
solidaridad y el respeto”. Como se puede apreciar la comunicación y las
habilidades lingüísticas son vitales para el proceso de Formación en Competencias Ciudadanas y en este caso particular absolutamente necesarias para mejorar la calidad de la participación de las estudiantes. Teniendo claro los vínculos y la necesidad de relacionar las distintas competencias declaradas por el Gobierno Vasco, nos vemos en la necesidad de comenzar a conceptualizar qué es la Argumentación. Para Roser es
“una habilidad del pensamiento que trata de dar razones para probar o
demostrar una posición con la intención de convencer a alguien de aquello que afirma o se niega. También señala que Argumentar es una competencia cognitivo –lingüístico que requiere dos procesos simultáneos: el primero es la construcción del pensamiento a partir de una red de conocimientos rica y bien conectada; el segundo, es el tipo de discurso que se construye para convencer al destinatario de la fuerza de las propias razones, y tal vez,
modificar su estado de opinión”; para Casas y otros (2005) “la justificación, la
interpretación y la argumentación, son competencias lingüísticas que facilitan la comprensión de la realidad social, permiten crear, defender o modificar la opinión personal sobre esta realidad y potenciar la creación de actitudes de intervención para mejorarla o modificarla. Argumentar es intervenir sobre las opiniones, las actitudes y los comportamientos de un interlocutor o de un auditorio con la finalidad de convencer; argumentamos para explicar y
justificar nuestra manera de entender el mundo”, Jauma Jorba (2010) a partir
de la revisión de los autores se entenderá Argumentar como “producir razones o argumentos, establecer relaciones entre ellos y examinar su aceptabilidad con el fin de modificar el valor epistémico de la tesis desde el
punto de vista del destinario”. Como se puede apreciar en los tres
acercamientos conceptuales se relevan la importancia de la Argumentación como habilidad lingüística, ligada a las producciones de razones con el objetivo de modificar determinada opinión de otra persona o grupo de ellas. A pesar que las tres conceptualizaciones son muy claras y cercanas entre ellas la presente investigación se ve en la necesidad de levantar una propia que se ajuste a los análisis de las producciones de las estudiantes (levantamiento del problema) y de las movilizaciones cognitiva-lingüísticas y ciudadanas que se buscan lograr en ellas (intervención), por lo tanto entenderemos que “Argumentar es una capacidad de las estudiantes basada en una habilidad cognitivo-lingüística que produce razones/fundamentos basados en fuentes de información provenientes desde las ciencias sociales con el objetivo de Participar con calidad y sustento en las discusiones y las demandas que genera el abordaje de problemas sociales contemporáneos en el aula”. Asociado a lo anterior es que se reconoce esta habilidad como vital y necesaria para el desarrollo de la Competencia Ciudadana relacionada con
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el ejercicio de la Participación para lograr desarrollar una ciudadanía activa y empoderada.
Las ideas expuestas anteriormente tenían como fin poder sustentar conceptos relevantes presentes en el Problema de Investigación, por medio de la discusión teórica de autores actuales. Con esta base teórica-conceptual se pretende, además, que el investigador pueda tomar decisiones fundadas en su búsqueda sobre referentes didácticos que permitan entregar directrices sobre posibilidades de solución (esto enmarcado en una investigación-acción que no solo pretende teorizar un problema y sus conceptos medulares, sino también hacerse de cargo de él por medio de una propuesta didáctica, en este caso, basada en referentes teóricos-didácticos) ante las dificultades reportadas del aula del Cuarto Medio B. Son precisamente estos resultados los que se expondrán a continuación.
3.6 Referentes Teóricos-Didácticos
Como se mencionó al inicio no solo se pretende generar un marco conceptual que sitúe el problema, sino que se busca teorizar propuestas de solución para ser implementadas en aula.
En esta línea es que se parte de dos premisas la primera que necesariamente se debe considerar la intervención como parte de la Educación Política porque en palabras de Santisteban los ejes que distingue/proponen son: el autoconocimiento, la libertad y participación, la
solidaridad, la resolución de problemas sociales, los prejuicios y juicios, y
finalmente la organización social. Además, destaca la comunicación, la
diversidad, la racionalidad, el pensamiento crítico-creativo, y finalmente el
conflicto42 (Santisteban, 2004). De esta propuesta se tomarán con fuerza los
ejes relacionados con la Participación, la Resolución de Problemas Sociales y la Comunicación. La segunda premisa, es que se debe trabajar en base a
42
Se realizará una profundización mayor de algunos de estos ejes en el apartado correspondiente al plan de acción que buscará con medios didácticos concretos la solución al problema detectado en el aula del Cuarto Medio B.
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Competencias porque como se sustentó anteriormente esta le da un carácter de movilidad y dinamismo a la clase, comparte la importancia los contenidos (aquí se podrían anclar los Problemas Sociales) con las habilidades (aquí se puede instalar la Argumentación) y actitudes (aquí se puede anclar con fuerza la Participación) y finalmente porque en palabras de Pagés “(…) la finalidad última (de la competencia social y ciudadana) es formar ciudadanos y ciudadanas capaces de saber convivir democráticamente con los demás, de participar en la vida social, laboral, cultural y política de su mundo,
intentando mejorarla” además señala qué “La competencia social y
ciudadana y los conocimientos, las habilidades y las actitudes que la concretan cobran sentido cuando se utilizan en la comprensión de los problemas de la vida y en su resolución, es decir, cuando implican reflexión y
acción.” (Pagés, 2009).
Si la Competencia Ciudadana es el camino para poder intervenir en el espacio del aula, es necesario responder a la interrogante ¿Cómo debe ser trabajada? La primera respuesta proviene de la interpretación que se hace de Antoni Santisteban (2009 y 2012) quien señala que la forma de desarrollar la competencia social y ciudadana es por medio de los Problemas de la Actualidad o Problemas Sociales Relevantes (comprendidos en esta investigación como una estrategia didáctica basada en problemas vivos y actuales que afectan directamente o indirecta a las estudiantes, permitiendo su participación en ellos con el objetivo de cambiarlo y/o transformarlo para tener un futuro mejor. La construcción es personal en base al autor referenciado), pues estos permiten en primer lugar darle un sentido a las disciplinas sociales en las estudiantes, porque los problemas afectan al alumnado o están presentes en su vida y las respuestas a ellos deben provenir/basarse en las disciplinas vinculadas al ámbito social; también favorece el desarrollo de capacidades de interpretar las fuentes históricas, confronta opiniones contradictorias sobre los mismos hechos y, además ayuda a reconstruir las propias representaciones sociales; permiten la comprensión de la realidad y esta a su vez genera un pensamiento reflexivo que invita a la acción social, comprender para hacer y para participar, para intervenir en la sociedad con información responsabilidad; genera un pensamiento social crítico y creativo; finalmente se busca que las estudiantes puedan generar cambios con el fin de transformar su realidad, por lo tanto aporta directamente a la Ciudadanía Activa y la Participación. Siguiendo al mismo autor los problemas relevantes deben ser trabajados desde estrategias de enseñanza y aprendizajes basadas en la comunicación y la interacción. Es decir, donde exista un constante diálogo con el entorno, en la escuela, en la sala de clases, fuera de ella; también debe estar presente una actitud proclive a la indagación y finalmente la cooperación y diálogo entre iguales para alcanzar objetivos comunes. Los Problemas Relevantes son complejos de conseguir y abordar en todas clases por lo tanto el investigador se plantea que ligado a ellos, pero con una escala más pequeña, está la
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Problematización43 de los contenidos con el fin de iniciar una comprensión que permita el desarrollo de las distintas habilidades, como las citas anteriores de Santisteban (por ejemplo el pensamiento reflexivo, la participación, entre otras), es decir se persigue e intenciona una movilidad, compromiso e interés a las estudiantes. En base a los expuesto por los autores (más los lineamientos dados por Fabre, M. y Orange, Christian desde la ciencias naturales) antes citados más la línea Didáctica del departamento que acoge esta investigación, se comprenderá la Problematización como la instalación en el aula de situaciones-problemas que emergen, intencionadamente por el docente, de las interacción de los contenidos curriculares y los contenidos culturales presentes en aula (tanto los del docente como de las estudiantes) provocando (se espera) generar un cuestionamiento, interés y participación de comprenderlos por parte de la estudiante e idealmente impulsar un cambio donde ellas se vean participes/protagonistas de él. Es importante considerar que el trabajo en base a problemas o problematización puede ser comprendido desde distintas miradas según el enfoque del cual provenga. En este caso es importante considerar las palabras de Canal, Costa y Santisteban (2012), quienes señalan que: “(…) se pueden buscar en los trabajos sobre enseñanza de los problemas sociales, geográficos e históricos. Podemos distinguir dos grandes grupos. El primero defiende la problematización de cualquier contenido escolar. Son propuestas como el aprendizaje basado en problemas (ABP) y la resolución de problema- desde perspectivas psicopedagógica-, o las situaciones-problema- desde la didáctica de historia
o la geografía-”. El segundo grupo defiende la conversión de problemas
sociales en contenido escolar, como “controversial issues”, “issues-centered education”, problemas sociales relevantes o questions socialment vives (QSV). En esta investigación se considerarán ambos grupos porque no es el