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LOS INFORMES GENEALÓGICOS LA CONSTRUCCIÓN DE LA MEMORIA INMATERIAL

1.4. EL VALOR DE LA RECIPROCIDAD SERVICIOS-GRACIA

1.5.7. El entronque con los De Arenós

Una de sus hermanas, doña Catalina Boïl y Soler, se casó con don Fernán Ximénez Pérez de Arenós, matrimonio que supuso el entronque con la familia de los Arenós. Todavía no se incorporó el apellido en esta generación. Hubo que esperar a recibir el señorío al que estaba vinculado. De hecho, don Felipe Boïl contemplaba a un hijo de esta, don Felipe de Arenós, como posible sucesor por detrás de su único hijo.

Conviene hacer un breve paréntesis para detallar el origen de esta nueva familia y el significado que tuvo la vinculación con ella. El linaje de los Pérez de Arenós procedía de los Pérez de Tarazona. Tanto Gonzalo como Eiximén Pérez Tarazona fueron caballeros del entorno más personal de Jaime I y su colaboración en la conquista y posterior consolidación del Reino de Valencia quedó reflejada en todos los documentos de la época. Entre otras gestas de Eiximén constan su intervención en la toma de Burriana, el cometido de fundar la villa de Castellón de la Plana

63 Casado con Leonor Soler. 64 J. Reig y Caruana, op. cit., p. 70.

79 trasladando Castellón de Burriana a la costa por voluntad del rey, o su triunfo contra el rebelde Alzadrach. En compensación, recibió de Jaime I varios señoríos, entre otros el del castillo y villa de Borriol en 1254. Por haberle sido entregada también la baronía de Arenós, en la zona meridional de la actual Castellón, cambiaron su apellido65. Asimismo, se les relaciona con las gestas mediterráneas, con las de la Guerra de la Unión y con la Guerra de los Dos Pedros, siempre del lado de la Casa de Aragón66.

Volvemos de nuevo a los Boïl. Curiosamente, el hijo y heredero de don Felipe, don Ramón Boïl y Vilanova, también se embarcó en una goleta llamada “Patrona de venecianos” con la intención de ir a Roma, pero esta vez el viaje ya no serviría a ningún propósito político ni militar, sino que, como constaba en su testamento, tuvo como objetivo “fer negocis concernents a la casa sua”67. Desafortunadamente, murió en 1473 a causa del naufragio de la goleta en la que viajaba frente a los mares de Liorna.

De su matrimonio con doña Juana Valeriola nació don Juan Ángel Boïl y Valeriola. Este recibió la herencia de los Pérez de Arenós a través de una tía soltera, doña Aldonza Pérez de Arenós, hija de doña Catalina y don Fernán, en cuyo testamento le impuso la obligación de portar armas y apellido. Así comenzó la andadura del apellido Boïl de Arenós. En adelante se trasmitió a todos los sucesores hasta el siglo XVIII. En esta generación no aparecen gestas de relevancia en el seno de nuestro linaje. Las pocas hazañas que se narran en las fuentes corresponden a las otras líneas familiares. Don Juan Ángel se casó con Mundina Vives-Boïl y tuvieron cuatro hijos. Murió en 1522.

65 J. A. Guerra y Sandoval, Certificación del origen y armas del noble linaje de los Arenós, 1733.

http://bivaldi.gva.es/consulta/resultados_busqueda.cmd Consultada 25 de enero de 2015. También se puede consultar el manuscrito en BMV, fondo antiguo, Mss/121. Imagen de la portada miniada en ANEXO V. Esta genealogía encargada por don José Boïl de Arenós atribuye el origen de los Arenós a la Casa de los condes de Barcelona. El propósito del cronista no es establecer una línea cronológica detallada sino, siguiendo muy someramente la posesión de Borriol, facilitar la comprensión del entronque familiar de las dos ramas. No explicita, sin embargo, ni el matrimonio de Catalina Boïl con Fernán Pérez de Arenós ni la trasmisión de la herencia de su hija Aldonça a su sobrino Juan Ángel Boïl. Da por hecho que el enlace entre ambas familias se produjo y que prosperó en las generaciones siguientes hasta llegar a don José. Ver también R. Martí de Viciana, Tercera parte de la Crónica de

Valencia, edición de 1882, p. 343.

66 G. J. Escolano, op. cit., p. 134. Escolano relata que un Fernán Giménez de Arenós capitaneó una

compañía de almogávares en Grecia.

80 Su heredero, don Francisco Boïl de Arenós Vives-Boïl, se casó con doña Hipólita Martí de Palomares y murió en 1534. Apenas sabemos más de él. Sin embargo, don Juan Boïl de Arenós y Martí de Palomares, hijo de éste y siguiente sucesor del linaje, volvió a tener un cierto protagonismo militar y político relacionado con la Monarquía. Recuperó el señorío de Boïl que le había sido arrebatado por un familiar. Años más tarde se vio implicado en la política imperial de la Monarquía, participando en las guerras de Flandes y en Italia. También acudió a Madrid en el año 1588 a besar las manos del rey, dispuesto a partir con la armada hacia La Jornada de Inglaterra pero, llegado ya a Lisboa, Felipe II le reclamó para encargarle una misión más doméstica. Su vida y sus aventuras constituyeron una importante contribución al prestigio del linaje. Durante el siglo XVII, convertidas en méritos por la memoria familiar, fueron reiteradamente expuestas a la consideración de la Monarquía a través de los memoriales que elevó su nieto, don Pedro, para alcanzar el engrandecimiento de la Casa. Acerca de la vida de su heredero don Antonio Boïl, la documentación nos informa de temas relacionados con la gestión del patrimonio y asuntos familiares pero nada dice sobre sus funciones públicas. Se casó con doña Francisca Mercader y tuvo dos hijos: la mayor, doña Ana y el menor, don Pedro Boïl de Arenós y Mercader.

Este es nuestro personaje más relevante. Los servicios que realizó durante la Guerra de Cataluña y su actividad política son también objetivos de este trabajo. Su padre murió en 1618 de muerte violenta, dejando para él, cuando aún contaba menos de dos años, un considerable patrimonio y un futuro complicado que, sin embargo, le ofrecería la oportunidad de importantes colaboraciones militares y, sobre todo, políticas al lado de los Austrias del siglo XVII.

De aquí en adelante la revisión de la genealogía familiar será más somera. No queremos cortar la historia del linaje sin dejar constancia de su desarrollo hasta la desaparición de los señoríos con la revolución liberal, pero tampoco consideramos de gran interés detenernos en los sucesores de don Pedro, cuando nuestro objetivo es entender de qué manera la historia familiar fue percibida por él en su desarrollo personal y en su contexto histórico-cultural. No en vano, el bagage familiar, materializado sobre todo en la trayectoria político-militar de todos sus antepasados,

81 fue lo que le premió Carlos II con el título de I marqués de Boïl. Gracias también a un montante nada desdeñable de dinero.

Don Pedro tuvo cuatro hijas y un hijo de su matrimonio con doña Teresa Fenollet por lo que su heredero y sucesor fue don Antonio, el único varón. Con los datos que la documentación aporta, don Antonio no añadió méritos relevantes al currículum familiar, ni en la política ni en la guerra. Se casó con otra mujer del linaje Fenollet, doña Yolanda, y fue padre de don José Boïl de Arenós y Fenollet, miembro destacado del bando austracista en Valencia, con todo lo que eso supuso para su trayectoria personal, humana y política. Inquebrantablemente fiel al archiduque, se exilió a la corte austriaca del después emperador Carlos VI hasta que murió, en 1747, alejado –precisamos que solo fisicamente–, de su familia. Nunca se desentendió de los asuntos que le unían a ella. Bien al contrario, los movimientos que realizó en orden a conservar el patrimonio y a defender los intereses de su Casa nos han proporcionado gran parte de la documentación en que se apoyan éste y otros capítulos de este trabajo. Casado con doña Josefa Balaguer, tuvo 9 hijos. Cuando salió de Valencia ya era viudo y aún tuvo otro hijo natural en Barcelona. Le sucedió su primogénito don José Vicente Boïl de Arenós y Balaguer, casado y residente en Tarragona, en cuya descendencia se perdieron los apellidos del linaje de la siguiente manera.

Su hijo Pedro Boïl de Arenós y Figuerola fue su heredero pero murió sin sucesión y le siguió en el título su hermana doña Josefa. Ésta, al estar casada con don José Antonio de Marimón y Fernández de Velasco, tercer marqués de Cerdanyola, cedió el primer lugar al apellido de su marido en la generación de sus hijos, en cumplimiento de la única excepción contemplada respectivamente por Pedro Boïl l’Antich –Boïl– y por doña Aldonça Pérez de Arenós –de Arenós–. Doña Josefa murió en 1778.

Desde aquel momento, los apellidos asociados a las armas de Boïl fueron, primero Marimón y más tarde, desde el siglo XIX hasta nuestros días, Arróspide. En cualquier caso, con la desaparición histórica de la nobleza como estamento desaparecieron todos los valores que hemos revisado en la genealogía y, por tanto, ya no tiene sentido continuar con el análisis de la línea familiar.

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Capítulo 2

EL PATRIMONIO SEÑORIAL. EL CIMIENTO DE LA MEMORIA