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La escuela Prog ramación de

contenidos culturales

Nuestro propósito primero y último debe ir encami­

nado a promover una actitud más reflexiva ante el ta­

blero y, a través de ella, una conducta más racional y

consciente en la vida.

La práctica del ajedrez no constituye, ni ha de cons­ tituir nunca, un fin en sí misma. Al ajedrez en su dimen­ sión de G imnasia Mental hay que procurarle una pro­ yección Educativa, Dignificante, Edificante . . .

Retomando e l planteamiento de la i ntroducción en el cual íbero nos insta a la dignificación del ajed rez por medio de su acercamiento a las es­ cuelas, convendría estar de acuerdo en que este reto, en la práctica, de­ bería implicar la participación de personas capacitadas para, por un lado, a clarar y exponer los valores epistemológicos del aj edrez -aspecto que se ha i ntentado sensibil izar con el conju nto de apartados anteriores-y,

por otro, la gestión y organización de personas de perfi l y orientación ed ucativa co nvencidas de estas posi bilidades del ajedrez y de que es en la escuela donde el ajed rez debe adquirir plena razón de ser y donde se descu brirá y aprovechará su potencial didáctico y su realidad cultura l . i l 1

Este segundo objetivo sería, por sí solo, susceptible de un estudio cu­ rricu lar exhaustivo que por su extensión nos conduciría a elaborar otro volumen independiente de este libro.

Debido a la existencia en el mercado bibl iog ráfico mundial de varie­ dad de títu los destinados a la iniciación del ajedrez y basados en el con­ junto de conte n idos técnicos, no se ha creído oportuna su reiteración en

este libro y e n su l ugar se presenta u n conju nto de elementos y conte ni­ dos poco usuales en dichos volúmenes, pero que pueden resultar útiles referencias para el educador.

EL CENTRO DE ENS EÑANZA

COMO ESPACIO FíSICO Y ENTE DIRECTRIZ

Empecemos este largo b loque de contenidos planteando brevemente la realidad escolar desde el punto de vista del docente. Para q u ien la en­ señanza del ajedrez e n u n centro reglado forme parte de su profesión de­ berá tener presente q ue el Centro Educativo es el responsable final de su

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propia actuación y, como tal, éste será el que deba establecer las pautas de trabajo y la línea pedagóg ica a seguir.

¿ Cuáles deberían ser, en una primera aproximación, los aspectos a te­ ner en cuenta por el educador de ajedrez con respecto a su actuación?

Como propuesta, podríamos sintetizar:

• Ideario general del Centro Educativo .

• Objetivos que el Centro pretende con l a i ncorporación de esta área o curso monográfico.

• Papel o importancia que en el conjunto de á reas o enseñanzas que se i mparten en el Centro supondrá nuestra área o curso monog ráfico a nivel educativo.

• Programación (curricular) establecida sobre el área y su seguimiento.

• G rado de exigencia o de r igor en cuanto a normas referidas a hábitos, seguimiento y resu ltados.

• G rado de soporte o de proximidad de personas de la Entidad y/o car­ gos inmediatos.

• Normas de conviven cia y conducta correspondientes y exigibles a los alumnos del Centro.

• Car acterísticas generales del grupo-clase de alumnos.

• Espacio, horarios y m aterial disponible.

• Perspectivas o proyectos de actuación exterior en competiciones.

MODALIDADES PREDOM INANTES EN EL TRATAMIENTO EDUCATIVO DEL JUEGO DEL AJEDREZ EN CENTROS DE ENSEÑANZA

Sin incluir en este episodio a los « clubes» de ajedrez de entidades ex­ clusivamente deportivas y recreativas, ni a los centros reglados que, con muy buen propósito, organizan partidas y concursos de ajedrez de ma nera libre y sin profesores ni clases de ningún tipo, toda modalidad docente del juego de ajedrez en una escuela reglada podríam os clasificarla dentro o muy cercana a los siguientes grandes grupos. Habrá que matizar, sin em­ bargo, que los tres p ri meros casos se refieren a sesiones que se extienden a lo largo de todo un cu rso escolar, mientras que los casos cuarto y qui nto se refieren a cursos intensivos efectuados en distinta u bicación física .

LA ESClJELA. PROGRAMACiÓN DF CONTENIDOS CULTURALES 1 05

Modalidad 1 . Sesiones de ajedrez a grupo-clase entero de un curso de Primaria/Secundaria en horario escolar lectivo, a la altura de cualquier otra materia oficial obligatoria

Por ahora resulta ser el caso menos frecuente en la práctica, pero sí el de más i nteresante experim entación y el q ue más esfuerzo y vocación educacional requiere por pa rte del docente .

En estos Centros Educativos, e l ajedrez suele tener el reconocim iento y proyección educativa que exponíam os en la i ntrod ucción de este apartado. Ante un grupo de entre 25 y 30 alumnos no basta sólo con ser un exce­ lente conocedor de la materia. En estos casos, la destreza vocacional con niños y n iñas o los recursos adquiridos por propia experiencia descritos en centros de magisterio resu ltan instrumentos absolutamente i mprescindi­ bles para llevar a término con éxito una iniciativa tan notoria como ésta.

El grupo clase entero plantea, a lo largo de todo un curso escola r, u n nú mero indefinido d e situaciones individua les, co lectivas y formativas de carácter relacional y, del todo, ajenas a la materia técnica del ajedrez e n las que es necesario anteponer e l papel d e educador a l d e técnico .

Modalidad 2. Sesiones de ajedrez a grupo-clase reducido d e un curso de Primaria/Secundaria en horario escolar lectivo como materia optativa o taller

Esta modalidad se presenta con más frecuencia q ue l a anterior. En ella, las sesiones de ajedrez pueden venir concretadas desde diferentes enfo­ ques curricu lares, que podem os englobar en los tres casos siguientes:

• Sesiones obligatorias quincenales en a lternancia a otros tipos de ta l ler o activid ad monográfi ca.

• Como conocimiento optativo escogido a lo largo del curso, en detri­ mento de otras áreas opcionales 11 0 escogidas.

• Como conocimiento optativo escogido para u n trimestre o cuatrimes­ tre, después del cua l es necesario cam biar de actividad o taller.

En estos casos, el grupo-clase acostu m bra a ser más reducido (1 2- 1 5

alum nos) y resu ltará tam bién óptim o que el pe rfil y la preparación del do­ cente sea similar a la del caso a nterior. Éste trabajará con u n poco más de comodidad y realizará menos esfu erzos para tener u n seguim iento perso­ nal m ás cercano a cada uno de los alumnos.

Por el contrario, en l a mayor parte de los casos no se suele disponer del número total de horas referidas a l a «modal idad 1 » a lo largo de un curso y, esto puede su poner una limitación en el nú mero de sesiones.

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Modalidad 3. Curso o sesiones monográficas de ajedrez en horario extra-escolar

Es el caso más frecuente. Esta asociación grupo-clase fuera de horario lectivo acostumbra a resultar relativamente cómoda desde el pu nto de vis­ ta docente. Suelen ser grupos relativamente poco numerosos (un máximo de 10 alumnos) y, normalmente, inscritos de manera vol untaria.

Todo esto crea una dinámica de clase relativamente tranquila y bien dispuesta a recibir orientaciones del docente o de atención a las posibles partidas posteriores a la explicación.

Algunos alumnos suelen competir en algún torneo o están cercanos a hacerlo. Esto orienta este tipo de docencia hacia la adquisición de niveles altos de com petición .

Uno d e los problemas más com u nes para el docente estriba e n la di­ versidad de niveles que puedan existir en el grupo, pues, en el mismo no suele haber u niformidad de edades ni de cursos. Esto debería obligar a individualizar los tratamientos para cad a sub grupo o alumno, lo que no deja de plantear alg unas dificu ltades.

Modalidad 4. Intensivo de duración variable, por semanas, días u horas en período lectivo

Este tipo de cu rsillo suele aparecer desde in iciativas promocional es, casi con segu ridad, ofertada por algún organismo oficia l por lo que res­ pecta a niveles de i n iciación en escuelas o centros, normalmente públi­ cos, o de una iniciativa de carácter privado o encargo privado si se trata de monográficos orientados a la adquisición de nive l .

Si s e dirige a iniciación, puede d a r origen a una cierta demanda de conti nu idad por parte d e la m ayoría de alumnos o padres q u e hayan va­

lorado positivamente la trayectoria del curso y, en algún caso, genera propuestas en la forma de la m odalidad 3.

Modalidad s. Intensivo de duración variable, por semanas o días en período vacacional

Este apartado es ca racterístico de una parte importante del sistema que ha sido du rante décadas la razón principal del gran n ivel ajed recísti­ co de la antigua URSS. El verdadero hecho difere ncial y la inagotable fuente de nuevas figuras: las escuelas y universidades de verano orienta­ das a l ajedrez.

LA ESCCELA . PROGRAV1AC".IÓN DE CONT¡:-�IDOS CU!..I URAL ES 1 07

En la actualidad aparecen puntualme nte encuentros estivales o «ca m ­

P U S » , sobre todo en los Estados Unidos, como conti nuación de cursillos

clasificab les en la anterior «modalid ad 4», en los que se organizan parale­ lamente com peticiones entre los participantes.

Se ría deseable concienciarse e n favor de las posi bil idades del ajed rez en el momento de organizar los servicios de «Actividades vacaciona les» de orientación monográfica por parte de entes m u nicipa les u oficia les. Cierto es que la visión evasiva del verano y del período vacacional parece no alentar a la «concentración» sino m ás bien a la evasión de pensar; pe­ ro es bien sabido que con cierto equil ibrio en la dedicación, todo puede resu ltar agradable y l levadero; es decir, no se trata de hacer «sólo» aje­ drez sino de alternarlo con cualquier otro conju nto de actividades l úd icas o deportivas.

Modalidad 6. Clases bajo aplicación de las nuevas tecnologías. Audiovisuales y programas tutoriales informáticos

La tecnología de la educación l leva cam ino de ser uno de los elemen­ tos que influ irá de manera más d i recta en las metodologías de la educa­ ción de los a ños venideros. Sin i r m ás lej os, del hecho de que cada alum­ no pueda llevar su propio ritm o de aprendizaje s e derivarán i mportantes elementos pedagógicos re lacionados con el trabajo personalizado e indi­ vidualizado.

Para el docente, la existencia de programas tuto ria/es m u ltimedia in­ teractivos cuya información pueda ser organizada por él mismo resultará una excelente herramienta. Sobra decir que un aula de orden adores con programas de ajedrez, debidamente combinada con un aula con tableros de ajedrez cerca na o anexa, puede resulta r un escenario i deal para una buen a labor docenteyi

A la escasa existenci a y difusión de tutoria/es de técnica aud iovisual o i nformática, se opone la frecuente aparición o actualización de progra­ mas informáticos que son capaces de «jugar» al ajedrez, aunque no orientados a/ aprendizaje.

PROGRAMACiÓN Y DESGLOSE DE CONTENIDOS CULTURALES

Comentábamos a/ i nicio de/ bloque que estos temas son habitualm en ­ t e o m itidos en referencia a la organización y preparación de «cursos de ajedrez» o «clases de ajedrez» . P recisamente por esta razón suelen ser

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m ayoritariamente desconocidos y, si bien en nuestras sesiones el apren­ dizaje de la técnica resulta rá motivo suficiente de i nterés, no podemos ol­ vidar la sign ificativa huella cultural que ha dejado tras de sí el paso de es­ te juego a lo largo de la historia, aspecto normalmente omitido en los man uales técnicos.

En esta propuesta se p lantean trece b loques; sin em bargo, la clasifica­ ción establecida es necesario valorarla como una posibilidad de trabajo p untual y tener p resente que l as agrupaciones de temas son perfecta­ mente ampliab les o modificables en fu nción de los intereses de cada do­ cente . Se incluye un breve resumen orientativo de cada apartado. Relación/ejemplo de contenidos culturales para

ciclos de secundaria