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STORIA DEL AJ EDREZ

Sobre el incierto origen del ajedrez h a n versado numerosas teorías; cada una de ellas argumentada con d iferentes soportes. La India y China pa recen las versiones más apoyadas como cuna de las primitivas fo rmas de jugar a ajedrez. En general, se está de acuerdo en situar entre los años 530 y 570 d. de C. el origen del ajedrez, y otorgar su paternidad al pue­ blo hindú.

Está casi olvidada, pero no descartada, la teoría del investigador cata­ lán J osep Brunet Bellet, quien aportó datos concretos sob re la idea de que el ajedrez tiene su origen en el antiguo Egipto. En su magistral traba­ jo de la ú ltima década del siglo pasado ( 1 890) El ajedrez. Investigaciones sobre su origen, B runet muestra unos excelentes conocimientos sobre los elementos y personajes del debate . Otros historiadores, menos secunda­ dos, han hablado de G recia o Italia en este senti do.

La más com pleta versión de la historia del ajedrez se recoge en His­

tory of Chess de James R. M u rray, un trabajo de 1 4 años de búsqueda,

apoyado en la bibl iografía de uno de los m iembros del grupo de trabajo « Las siete estre l las de Berlím>, Thassilo Von der Lasa . Short History of Chess, del p ropio M u rray y las posteriores aportaciones de Gouldi ng­

B rown y de Harry Golombek han supuesto una buena actualización hasta el año 1 977.

LA EVOLUCiÓN D E LA S PIEZAS

El conjunto de piezas que se mueven por el tablero ha sufrido consi­ derables cambios en el transcu rso de los años; sólo así se p ueden com ­ prender ciertas incongruencias tales como que una d a m a vaya a la guerra

LA E S C U E LA . P f-/ O G RAMAC I O N DE CO N T E NIDOS C U LT U RALE S 1 09

y que una torre, carente de movimiento en la real idad, se pueda trasladar con t oda libertad por el tablero.

En la Biblioteca Imperial de París se conservan unas piezas de manufac­ tura muy antigua, algunas de las cuales se supone que formaban parte del juego de ajedrez regalado por Harum al-Raschid a Carlomagno y que éste legó a la abadía de Sai nt Denis. Estas piezas, de la m isma m anera que unas encontradas en Áger (Lleida) y aun otras que se conservan en el m u­ seo de Cluny (Pa rís), son m otivo de co ntroversia por sus com plicadas for­ mas. Alfonso X el Sabio, en Juegos diversos de Axedrez, tablas et dados

( 1 283), dibuja las figuras y exp lica cómo se deben construir.

V ARIACIONES DEL JUEGO O AJEDREZ HETERODOXO

Desde sus orígenes, el juego del ajedrez no ha sido el mismo q ue co­ nocemos ahora. En el curso de la h istoria, se han producido algunas va­ riaciones en el j uego. Algunas se han ido perdiendo inmediatamente, al­ gunas han tenido por algún tiempo un entusiasta seg uim iento y tam bién

se han perdido, m ientras que otras perdu ran y una forma reemplazada

del j uego es ahora la forma m ás conocida . El reglamento actual tiene re­ marcables diferencias con el original. Al m ismo tiempo, en diferentes par­ tes del mundo se juegan diferentes ju egos de aj ed rez. Se cree que éstas tienen también un origen índico-arábigo. Las m ás conocidas variantes son el Shogi, en Japón, y el Xiangqi, en C h ina. Otros juegos asiáticos co­ nocen otras variantes . Adicionalmente, estos juegos y el juego que cono­ cemos tienen algunas su bvariantes, jugadas por personas que quieren al­ go diferente, únicamente para variar. Una clasificación a gra n escala esta­ blecería tres grandes grupos: juegos con tab lero de forma inusual, varia­ ciones del aj edrez con trabajos usuales, y otras formas y usos del juego de ajed rez; los tres grupos con una veintena aproximada de m odalidades asignadas. El libro más completo es The enciclopedia of ch ess variants de D. Pritchard, ( 1 994)13:, que cita 1 .450 modalidades y amplía las más impor­ tantes (Shogi, Xiangqui, Kriegspiel, prog resivo, giveaway, etc.).

EL AJEDREZ Y LA LITERATURA

Es fácil encontrar paralelismos entre el ajedrez y la literatu ra. Como se desprende de las reflexiones lingüísticas de Saussure y de Wittgenstein, ambas disciplinas, con u n conju nto limitado de elementos, pueden gene­ rar un número casi infinito de com binaciones. Ya en el siglo XVI, Alejandro Salvia comparaba el estilo de un encuentro ajedrecístico con las tres fa­ ses de un drama, y Severino, en La fj/osofía overo iI perque deg/j scacch ;,

1 1 0 EDUCAI\;DO DESDE E L AJED REZ

ra SUS practicantes una potente imaginación, cualidad que ya Huarte de

San Juan atribuía tam bién a escritores y ajedrecistas.

El ajed rez se presta con tanta faci lidad a l juego metafórico que todas las c ulturas lo han ido acomodando a su sistema de valores y lo han apro­ vechado como imagen de la guerra y la conquista a morosa, simbolizando e n sus piezas los dive rsos estamentos socia les.

La terminología generada por e l juego es em pleada constantem ente con sentido metafórico y el hecho del jaque sigue proporcionando i ncon­ tables títulos que en ocasiones poco tienen que ver con el juego.14'

Hay que citar también al gunas manifestaci ones relacionadas con el teatro . Es interesante destacar, entre otras, en el período del Renacimien­ to i nglés A game at chesse, de Thomas M idd leton (1 570- 1 627) y ya en el siglo xx E . Puig Puig, a utor de Júpiter (La Tragedia de Marfil), obra que combina la danza clásica griega con la com posición ajedrecísti ca.

El AJEDREZ Y EL ARTE

El mundo de las formas artísticas ha sido siempre el mundo de lo tras­ cendente, más allá de la línea, de la superficie y del color se adivina la vida, la muerte, e l amor, el odio, la amargura, la alegría, e l cinismo, la emoción o la indiferencia, tanto del artista como de la humanidad representada. El ar­ tista ha buscado para sus obras aquellos motivos, aquellas realidades que respondieran a unas determ inadas coordenadas espacio-temporales que perm itan expresar todos sus sentimientos y los de su sociedad. La temática ajedrecistica, en este sentido, ha sido utilizada en el campo del arte desde las antiguas civilizaciones del O riente Próximo (Egipto y Mesopotamia) has­ ta las más variadas tendencias. El tem a invita a la búsqueda de similitudes entre campos del saber humano y a efectuar profundizaciones filosóficas.

EL AJ EDREZ Y EL CINE

Han sido diversos los filmes en que i ntervien e el j uego del ajedrez, ya sea de forma esporádica o anecdótica, o bien como eje central de la obra. Un dato curioso es la poca coincidencia, con excepci ones, que sue­ le haber entre la personalidad del jugador de ajedrez en los filmes y el es­ tereotipo del j ugador de ajedrez rea l .

S e pueden contar 1 7 películas, e n l a historia d e l cine, e n las que e l aje ­ drez forma parte d e l argumento; y 1 27 en q u e sale alguna escena o s e hace a lusión al ajedrez.

E L AJ EDREZ Y LA FILATELIA

Uno de los temas actuales de coleccionismo filatélico es el ajedrez. El primer sel lo emitido con este m otivo apareció en Bulgaria en 1 947, Y re-

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presenta ba a u n caballo. Se conmemoraba así la celebración en aquel año de los Juegos Balcánicos. Al años sig uiente aparecieron tres sellos nu evos en la Unión Soviética con m otivo del Campeonato Mundial que cubriría la vacante dejada por la muerte de Alexander Alekhine. A pa rt ir de 1 950 se vienen emitiendo regularmente series sobre el tema: los jue­ gos olímpicos de Yugoslavia ( 1 950) y los candidatos al mundia l de Hun­ g ría ( 1 950) fueron las siguientes series. Después seguirían Cuba ( 1 95 1 ) y Finlandia (1952). Se contabiliza n una cincuentena de países q ue han emi­ tido, com o mínimo, una serie.

MATEMÁTICAS y AJEDREZ

Las aportaciones mutuas entre la m atemática y el ajedrez son m últi­ ples. Antes que nada, el ajedrez es, en un cierto sentido, una rama de la matemática. El ajedrez forma alg unos de los pocos ejemplos de suposi­ ción matem áti ca de los cuales es casi cierto que poseen una demostra­ ción; en efecto, por ejemplo, es convicción co m ún de los ajed recistas que no exista una estrategia ganadora p ara las piezas negras, pero no existe una demostración significativamente más b reve que aquella consistente en un examen com b inatorio completo.

Son bien conocidos 105 p roblemas combinatorios clásicos (de las ocho damas, de las ci nco damas, del trayecto del caballo . . . ) p ero también se conocen otros problemas ajedrecisticos (no problemísticos) que son de indudable interés matemático.

Buena parte de la teoría de finales presenta p roblemas matemáticos bastante espesos, los res ultados de los cuales son elegantes teoremas en el sentido con que este adjetivo se uti l iza en matemáticas.

La topología elemental recibe y crea imágenes relativas a otros juegos de la línea no ortodoxa del ajedrez o sobre tableros especiales (cilíndrico, esférico de Moebius, la botella de K lein, etc.).

No o bstante esta estrecha correspondencia, la co rrelación entre la ca­ pacidad ajedrecística y la capacidad matemática no lo parece tanto. Al­ gunos destacados j ugadores han sido matemáticos (Anderson, Lasker, Euwe) y, en defi nitiva, no extraña que un ajedrecista tenga una cierta pre­ disposición por las matemáticas y viceversa . Es difícil precisar qué facto­ res establecen la diferencia: una d iferencia obvia es que un matem ático puede permitirse errores (tiene tiempo de corregirlos) m ientras que un ajedrecista se equivoca respecto a la real idad. Por otro lado, a un mate­ mático cabe medirlo con una mayor variedad de situaciones. Ambas acti­ vidades constituyen un desafío importante para los estudiosos de la inte­ l igencia y de la i ntel igencia artificial .

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INFORMÁ riCA y AJEDREZ

El deseo de construir una máquina capaz de jugar a ajedrez aparece el año 1769, pero «El Turco», el famoso autómata de Van Kempelen forma­ ba parte de la picaresca, como ya explicó Edgar Allan Poe en su ensayo

El jugador.

En 1840, Charles Babbage intentó demostrar que la «máquina analíti­ ca» era capaz de acciones inteligentes y seleccionar el ajedrez por test, indica ndo las reglas que la máq uina automática tenía que seguir para ju­ gar la partida. Sin olvidar la i dea de Babbage, un sigl o más tarde Turing ideó un autómata programado para jugar la partida.

En 1890, Torres Quevedo construyó una máquina conservada en el politécnico de Madrid, capaz de j ugar finales de torre y rey contra rey; pero la com pl eta descripción sobre com o puede ser prog ramado un or­

denador para jugar al ajedrez fue obra de Shannon, Programming a Computer form Playing Chess en 1 949.

Los avances de las ú ltimas décadas han permitido crear ordenadores y programas de g ran calidad que ponen al alcance de todo el m undo el siempre singular reto de enfrentar al hombre contra la máquina, tema de enorme popularidad y trascendencia a raíz de los encuentros Kasparov­ Deep Blue. La meta defi nitiva de «representar» la jugada hu mana es tra­ tar de aprender más al respecto de los procesos generales involucrados en la resolución de problemas y el reconocimiento de modelos y posicio­ nes. Un a m ayor com prensión d e este campo tiene amplia d iseminación de imp licaciones y como resultado conducirá previsiblemente a una ma­ yor integración entre e l proceso humano y el proceso «pensante») del or­ denador. La informa ción y la bibliografía sobre el tema son, en este mo­ mento, muy extensas, de la m isma manera q u e lo es la relacionada con­ cretamente con la inteligencia artificial.

MODALIDADES DEL AJEDREZ

Podemos destacar brevemente: EL AJEDREZ POSTAL: Las partidas de aje­ d rez por correspondencia son una modalidad m uy extend ida que incl uso posee revistas especializadas y que da lugar a competi ciones oficiales. Un a partida de ajed rez postal se desarrolla enviando cada jugada en una carta (o carta postal) en la que el movimiento se encuentra anotado. Cuando s e participa en un torneo, todas las partidas s e juegan al mismo tiempo. EL AJEDREZ VIVIENTE: Partida celebrada o representada en un ta ble­ ro de gra ndes d i mensiones, las figu ras del cual son personas. Constituye una de las modalidades más espectaculares. LAs SIMULTÁNEAS: Se trata de auténticas exhibicio nes de fuerza ajedrecística ya que el simultaneador, normalmente un Maestro, se enfrenta a un elevado número de contra-

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rios. En sesiones norma les, el jugador es necesario que rea lice sus movi­ mientos cuando el maestro se coloca ante el tablero, n i antes ni después.

LAs PARTIDAS «BUTZ» Y A LA CIEGA. La partidas «rápidas» son una modalidad en que la partida debe durar poco tiempo, por este motivo se utilizan re­ lojes con una d uración máxima de 5 minutos por jugador para dar mate o provocar el abandono del adversario . Existen otras modalidades según el tiempo que se otorgue al rel oj de cada contrinca nte. Años atrás fue bas­ tante frecuente la modal idad «a la ciega» en la que un Maestro jugaba una o más partidas al mismo tiempo sin mi rar el tablero y utilizando la memoria como única refe re ncia del tab lero. ESTUDIOS y PROBLEMAS: Son posiciones compuestas o pertenecientes a a lguna partida real en las que sea necesario resolver algún enunciado establecido.

PSICOLOGíA y AJEDREZ

La relación entre la psicología y el ajedrez viene de antiguo. Parece ser que los h indúes ya consideraban que «las virtudes del ajedrez son tan in­ numerables como los granos de arena del desierto», «cura la mente en­ ferma y la ejercita en la salud». Varios psicólogos han estudiado a ajedre� cistas con el fin de sacar conclusiones sobre su capacidad inte�ectua l, co­ mo ya hemos podido comprobar en un b loque anterior. Al margen de los estudios q ue ya se han citado, hay principalmente dos libros editados en lengua española que tratan monog ráfica mente el tema: Psicología del ju­

gador de ajedrez, de R. Fine ( 1 956), y La psicología en ajedrez, de V. Kro­

gius. El estereotipo de la personalidad del jugador de ajedrez ha servido de tema común a la mayoría de expresiones cinematográficas y novelísti­ cas en que se cita a alguno. Las ideas y temas que genera este apartado pueden ser diversos.

PERSONAJES EN RELACiÓN. PUBLICACIONES. TRADICIONES

En este apartado caben citarse los numerosísi mos personajes célebres que tuvieron el ajedrez como afición y algunos otros que establec ieron reflexiones o comparaciones que clarificaran determinados temas filosófi­ cos o científicos de su profesión. Casi son incontables los libros y colec­ ciones de revistas que a lo largo de la historia han hecho referencia al aje­ drez, ya que i ncl uyen numerosas referencias h istóricas. Conocer también los deta l les más noto rios de lug ares de reconocida relación y tradición como el Manhattan Chess Cofee, el Cafe de la Régence en París, los dife­ rentes cafés londinenses (Slaughter, Salopian Coffee House, Cigar Di­

van . . . . ), el pueblo de Strobeck o la villa de Maróstica, será una manera de

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GALERíA DE JUGADORES. ESCUELAS DE JUEGO Y ESTILOS

En este apartado se puede pa rtir de la cronología de los jugadores más destacados de la historia y r elacionarlos con las partidas más intere­ santes de la é l ite mundia l . En un posible trata miento en el aul a, se pue­ den citar las particularidades que hacen referencia a los pa íses o entida­ des históricamente significativas o predominantes; así como posibilitar el contacto con la nomenclatura de aberturas y con la técnica, en genera l.

Obvia mente, estos temas que no persiguen directa mente la obten­ ción de nivel de competición y, por tanto, de difíci l aplicación a todos aque llos cursos de poca duración en los que, según el criterio generaliza­ do, al al umno n o se le muestran otros conocimientos que aquel los que tienen aplicación directa al tablero, las piezas y las próximas partidas.

Estos conten idos, de enorme exte nsión alguno de el los, forman parte del elemento diferencial que hace del ajedrez un arte de contrastado va­ lor cultural y human ístico, como ta mbién se había avanzado en el inicio de este libro y de los cua les resulta ría extensísimo un desarrollo mínima­ mente detallado.

No obstante, y continuando en e l intento de favo recer el en riqueci­ m iento, utilidad y sentido p ráctico del conte nido de esta obra, pero sin hacer inacabable su contenido, he optado por desarrollar concretamente aquellos capítulos a los cu ales este autor ha podido dedicar atención, aportación persona l o que por algún motivo resu lta n interesantes, o no­ vedosos por no haber sido publicad os o po r la brevedad con que han aparecido tratados en otras publicaciones

Los elementos que se incluirán a continuación no se encuentran re­ dactados pensando en una apl icación concreta a una clase o grupo-c lase sino como exposición de conocimientos que, del mismo modo que cual­ q u ier otro conten ido de tipo técnico, cada docente podrá si ntetizar o es­ tructurar en función de la actividad o l ínea docente que p lantee o, s im­ plemente, podrá tomar como ejemplos de referencia y uso .

LA ESC.J:::LA. P�OGRAMAClé)N m (;UNTI-NIDUS CULTURALE:.S 115

Subapartado: Relaciones entre arte, matemáticas, música

y ajedrez

ARTE MATEMÁTICAS

Se encuentra en forma de libre expresió� y como irstrLmento mediador, la nllluraleza del cual se entrelaza con la perspectiva

propia.

RELACIÓN ENTRE ARTE, MATEMÁTICAS,

MÚSICA

Descubren la naturaleza del

mundo y utilizan su naturaleza

para predecir los comporta­ mientos del rrismo.

Antiguas como la prepia civili­ ¿ación.

Existe desde la antigüedad yen todo tipo de actos, conmemo­

raciones y expresiones pe'sona­

les.

y AJEDREZ

En :as pri 'lleras construcciones ya se requer'an rociones de es­ pacio y geernetría matemáticél. Han existido multiples manifes:aciones en las que se combinan el arte y las matemáticas, como en expresiones relacio'llldas cor la geometría de ia perspectiva.

Al igual qLC las matemáticas, e arte dispone de una infinitud de referencias para

des arrollar una idea. En algunos momentos las dos formas, arte y ma:emáticas,

se han un:do cara formar parte de otras realidades como ...

la música y ... EL AJEDREZ. MÚSICA

Para apreciarla, cabe estar familiarizado y por lo tan:o poder distinguir lo profundo de la músic a con aquello que 'lO lo es.

Incorpora las dos idells anteriores: arte y matemáticas.

Los toros mus:cale s pueden compararse CO'l l os colores individuales en el arte, y

su naturaleza temporal tiene cuantifica­

ciones matemáticas.

Ha sido también una parte irtegral de lél existencia 'lumana.

Arte, matemáticas, ilsí como 5U combinación en música, se combinan a la vez en el

juego del ajedrez. Si bien no es tan antiguo como las otras disciplinas, el ¡'Jego del

ajedre7. también se encuentra situado e'ltre las ocupaciones y las actividades de

116 EDUCANDO l)ESD� EL AJFDRE'?

Género artístico

Las múltiples variaciones

posibles que tiene el juego. Las imprevisibles interacciones entre los dos

bandos y la libre interpretación de estilos de juego. AJEDREZ Género musical Necesita un conocimiento

de todas las sutilezas y movimientos técnicos para poder ser valorado. Existen disposiciones y

configuraciones armónicas de las piezas que pueden actuar al mismo tiempo, tal como los instrumentos

musicales u orquestales.

Género matemático