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Capítulo 2. Claves teóricas Violencia, insurgencia y género en el análisis de los

2.2 Especificidad de los actores colectivos insurgentes

No conviene avanzar con demasiada premura en la exposición de las principales ideas que guían nuestra argumentación, sin antes definir las especificidades de este tipo de organizaciones. Para ello recurriremos, en primer lugar, a la comparación con otros actores políticos colectivos mejor definidos desde el punto de vista teórico, para resaltar finalmente las particularidades distintivas de las organizaciones insurgentes político-militares y argumentar por qué planteamos que son actores político colectivos que desarrollan un tipo específico de acción.

Según McAdam et al (2005), en un “modelo simple de sistema político” pueden confluir diversos actores políticos colectivos o individuales. De acuerdo con los mismos autores, los actores políticos colectivos se constituyen por conjuntos de personas !y relaciones entre personas! cuya organización interna y cuyas conexiones con otros actores políticos mantienen una sustancial continuidad en el tiempo y en el espacio. “Se distinguirán porque tienen un nombre, una organización interna e interacciones repetidas entre ellos en el dominio de la política pública” (2005: 12-13).

De acuerdo con Tilly, los actores en un modelo simple de sistema político son diversos, y distingue a agentes del gobierno; miembros del sistema político (actores políticos constituidos y que gozan de acceso rutinario a los organismos y recursos gubernamentales); desafiadores (actores políticos constituidos que carecen de acceso

rutinario a dichos organismos y recursos); sujetos (personas y grupos no organizados, en el momento, como actores políticos constituidos), y actores políticos externos, que incluyen a otros gobiernos. Desde nuestro punto de vista, las organizaciones político- militares serían desafiadores; sin embargo, ubicarlos en este lugar nos lleva necesariamente a señalar sus especificidades, porque en contextos de conflicto pueden confluir con otros actores colectivos que, aunque ubicándose también como desafiadores, pueden coincidir en algunos aspectos y a su vez distinguirse de forma significativa. Por tanto, inicialmente nos detendremos en señalar las características de los actores político-militares que nos ocupan24.

Según el tipo ideal de movimientos sociales, éstos comparten su ámbito de intervención no convencional. Es decir, su actuación se define al margen de la política institucional, y de igual manera comparten estrategias conflictivas de movilización social y acción colectiva25. Otro factor de encuentro entre estos dos actores políticos colectivos es la militancia comprometida, que se constituye en el recurso más importante con el que cuentan, la cual es recompensada mediante incentivos colectivos.

Así como hay puntos de encuentro entre estos dos tipos de actores políticos colectivos, también hay significativas diferencias. Mientras las organizaciones insurgentes se estructuran de forma vertical y jerárquica, los movimientos sociales generalmente lo hacen de forma horizontal e informal. Paralelamente, las organizaciones insurgentes !al menos en sus inicios! pretendían apoderarse del poder político para transformarlo, mientras que los movimientos sociales pretenden influir en el ámbito político. Los discursos de las primeras (organizaciones

24 Este apartado sobre actores políticos lo desarrollamos con base en los planteamientos y distinciones que realiza Martí (2004: 1-2) en el documento "Cómo analizar los movimientos sociales en América Latina. Los movimientos transgresores", América Latina Hoy, 36 (en prensa).

25 Analistas colombianos, como Mauricio Archila, plantean que movimientos sociales, huelgas y protestas sociales son actores sociales, y en consecuencia participan de conflictos sociales. Define los movimientos sociales “como una forma de acción social colectiva que enfrenta injusticias, desigualdades o exclusiones, es decir que está inmersa en conflictos que abarcan todas las dimensiones de la sociedad y no solo la económica” (2005: 74). En concordancia, los movimientos sociales se inscriben en la dinámica de construcción de consenso y no de imposición por la fuerza, como es el caso de las organizaciones político-militares. A partir de estos planteamientos, no hay puntos de encuentro en las acciones conflictivas entre estos dos actores.

subversivas) son globales, aluden a todas las dimensiones de la estructura social, mientras que los movimientos sociales pueden centrarse en una sola temática, o en una gran variedad pero poniendo énfasis en una única dimensión (Martí, 2004). Finalmente, una de las diferencias que consideramos de mayor relevancia es que las organizaciones político-militares se definen por el recurso a la “lucha armada”26. Con relación a los actores políticos convencionales, como los partidos políticos, los puntos de encuentro son poco probables, por dos factores fundamentales: el primero, porque las organizaciones subversivas no comparten con los partidos políticos aquello que los define: la participación en elecciones. En términos de Sartori, un partido político es “cualquier grupo identificado por una etiqueta oficial que se presenta a las elecciones y puede sacar en elecciones (libres o no) candidatos a cargos públicos” (1994: 89). En este mismo sentido, Panebianco distingue a los partidos políticos de cualquier otro actor político porque éste sólo opera en el escenario electoral y compite por votos (1995: 34).

Las organizaciones político-militares (al menos como principio) rechazan de manera radical la participación electoral porque consideran que éste no es un recurso válido para realizar las transformaciones sociales y políticas que pretenden. Su objetivo no es la incorporación al sistema, sino desactivar, destruir o entrabar el modelo de sociedad vigente, porque lo consideran inaceptable. Así, en primer lugar, son organizaciones que definen su acción en relación con el Estado y a través de la vía violenta, “la lucha armada”, lo cual influye de manera decidida en su estructura organizativa a manera de ejército. En segundo lugar, su ámbito de actuación es opuesto: mientras los partidos políticos actúan en el ámbito institucional, este tipo de actores lo hacen en el ámbito no institucional.

En el caso colombiano, las organizaciones insurgentes político-militares no surgen de procesos de radicalización de movimientos sociales, sino que nacen y se constituyen

26 Las organizaciones insurgentes han considerado que la inviabilidad de una solución pacífica a la paupérrima situación social y a la creciente militarización con que el poder se manifestaba llevan a un sector de la sociedad a tomar las armas como vía de actuación política.

como actores colectivos a manera de ejércitos clandestinos, y posteriormente, en su proceso de expansión y en la búsqueda de consolidarse no sólo como ejércitos, sino como actores políticos colectivos, es posible que hayan sido nutridos por algunos sectores radicales de otros actores políticos colectivos. En este sentido, hay una significativa diferencia con las organizaciones político-clandestinas analizadas en el contexto europeo y norteamericano. Los actores político-clandestinos analizados por Della Porta en Italia y Alemania (1995) surgieron generalmente de sectores radicales de movimientos sociales, para posteriormente constituirse en guerrillas. De igual manera ocurrió con el movimiento Weather Underground de Estados Unidos, analizado por Gentry (2004). Si bien es cierto que son fenómenos colectivos diversos, desde nuestro punto de vista comparten algunas características, tales como: a) involucrar la esfera pública y privada de los militantes, pues son fenómenos que envuelven todos los aspectos de la vida de los individuos que los conforman, b) debido a la oposición con las normas sociales, son marginales y c) por supuesto, comparten el privilegio por los medios de acción violenta. Las Underground organizations han sido analizadas especialmente desde dos vías tradicionales, que muy raramente interactúan la una con la otra: estudios sobre terrorismo y estudios de movimientos sociales. Los análisis de las organizaciones radicales en Alemania e Italia, así como del Weather Underground, privilegiaron los estudios de movimientos sociales.

En relación con lo expuesto, podemos concluir que las organizaciones político- militares son actores colectivos en cuanto definen su ámbito de actuación frente al Estado y buscan influir o cambiar las decisiones que afectan o benefician a la totalidad social. Sus acciones están precedidas de un análisis de la realidad sociopolítica y de una construcción cultural (ideología) sobre esa realidad, que les orienta sus modos de ser y quehacer. Siguen una ideología, unos símbolos y un conjunto de valores que le dan sentido a su acción. Son entidades grupales que surgen con la intención de lograr un fin a través del desempeño colectivo.