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ESQUIVAR LA RESISTENCIA

In document Mi Voz Ira Contigo- Milton H. Erickson (página 50-53)

SUGESTIÓN INDIRECTA.

ESQUIVAR LA RESISTENCIA

En el próximo relato, Erickson una manera muy eficaz de abordar la resistencia a la hipnosis.

La primera vez que practique´ la hipnosis en Phoenix, me llamó un médico demandándome una sesión. El tono de su voz a me puso sobre alerta: Ç” Acá habrá dificultades”, me dije; “me está exigiendo que lo ponga en trance”. Lo cité para el día siguiente. Cuando llegó consultorio me dijo; “Bien, ahora hipnotíceme.”

Yo fracasé, utilizando gran número de técnicas de modo tal de asegurarme que no funcionasen. Entonces le dije: “Discúlpeme un momento”, y pasé a la cocina, donde estaba trabajando una colaboradora mía de la Universidad del Estado de Arizona. “Ilse”, le conté “Tengo allí en el consultorio un paciente muy resistente y antagónico. Voy a ponerla a usted en estado de trance, un trance sonambúlico.”

Regrese´ al consultorio acompañado de Ilse, quien llevaba alzado el brazo, como demostración de la catalepsia. Le dije entonces: “Ilse”, acérquese a ese hombre. Quiero que se quede ahí parada hasta que lo ponga en esta de trance. Yo volveré en unos quince minutos”.

El sujeto había dirigido su resistencia contra mí. ¿Cómo puede alguien resistirse frente a una persona ya hipnotizada, que proceda a hipnotizarlo a uno? Cuando volví, él estaba en trance profundo.

Uno esquiva la resistencia. Provoca toda la resistencia que le es posible a esa silla y hace que el sujeto se siente en esta. El sujeto deja toda su resistencia allá y cuando llega acá ya no le queda nada.

Cuando Erickson habla de “Dirigir la resistencia “, aplica el mismo principio que cuando “dirige” un síntoma o lo “coloca” en una determinada posición en el espacio geográfico. Por ejemplo, le hará experimentar a un paciente toda la fuerza de su fobia a los vuelos en avión cuando ese paciente está sentado en cierta silla. Le indicará luego que “experimente realmente la fobia en esa silla”, y a

continuación que “la deje en esa silla”. El corolario es que no volverá a experimentarle en ningún otro sitio sólo en esa silla.

En este relato el médico había dirigido su resistencia a la hipnosis contra Erickson. Por consiguiente, no presentaba resistencia frente a otra persona… en particular, naturalmente, si la persona estaba ella misma, a todas, luces en un trance cataléptico.

CACTUS

Habitualmente a los pacientes alcohólicos los mando a los alcohólicos anónimos, pues ellos pueden hacer un trabajo mejor que el mío. Una vez vino a verme un alcoholismo y me dijo: “Mis Abuelos maternos y paternos fueron alcohólicos; mis padres fueron alcohólicos; los padres de mi esposa fueron alcohólicos; mi esposa es alcohólica y yo he tenido ya once veces temblores y delirios. Estoy arto de ser alcohólico. Mi hermano es alcohólico también, bueno, como ve, está es para usted una tarea endiablada. ¿Piensa que puede hacer algo?”

Le pregunté cuál era su ocupación.

“Cuando estoy sobrio trabajo en un periódico. Y allí el alcoholismo constituye un riesgo ocupacional”

“Bien”, dije yo, “con esa historia, usted quiere que yo haga algo al respecto. L que voy a sugerirle no le parecerá lo correcto. Va ya al jardín Botánico. Observe todos los cactus que allí hay maravíllese de que puedan sobrevivir tres años sin agua, sin lluvia. Y reflexione mucho.”

Muchos años más tarde vino a verme una jovencita y me dijo:

“Doctor Erickson, usted me conoció cuando yo tenía tres años. Me mudé a California cuando tenía teres años. Ahora estoy en Phoenix y vine a ver qué clase de tipo era usted… qué aspecto tenía”.

Yo le respondí:”Mírame todo lo que quieran. Tengo curiosidad por saber por qué quieres mirarme”.

Ella replicó: “Si hay un hombre al que yo quera ver, es el que puede enviara a un alcohólico al Jardín Botánico para contemplar lo que hay allí, para aprender cómo arreglárselas sin alcohol y lo logra. Tanto mi madre como mi padre se han mantenido sobrios desde que usted lo envió a él a ese lugar.”

“¿Qué está haciendo ahora tu padre?”

“Está trabajando en un revista. Dejó el periódico. Dice que en los periódicos el alcoholismo es un riesgo ocupacional.”

Ahora bien, ésa fue una linda manera de currar a un alcohólico. Hacerlo respetar a los cactus, que sobreviven tres años sin lluvias. Como ven, ustedes pueden hablar sobre su libro de texto. Hoy toman esto de aquí, mañana toman esto de allá. Les dicen que hagan así y así. Pero en Realidad, lo que ustedes tienen que hacerles mirar a su paciente para barruntar qué clase de hombre o de una mujer es, y luego tratarlo de un modo que se amolde a su problema, a su problema singular.

El relato precedente es un hermoso ejemplo de sugestión indirecta aplicada de manera simbólica.

COMPETITIVIDAD

Un paciente vino de Filadelfia acompañado por su médico. Le eché una mirar y supe que jamás había tenido yo por delante a un hombre de naturaleza tan competitiva. Era capaz de competir con uno sobre cualquier cosa, y se dedicaba a un negocio sumamente competitivo. Estaba alerta a cualquier oportunidad que se presentase para competir.

Le dije: “Usted sufre dolores de cabeza, migrañas, que lo está matando día tras día.

Hace nueve años que lo sufre. Ha estado tres años en tratamiento diario por esos dolores de cabeza con ese médico, en quién usted confía, y no hizo progreso alguno. Ahora él lo ha traído aquí para que yo haga lago con usted. Yo no voy a hacer nada con usted, salvo esto: ponga las manos sobre las rodillas y vea cuál de las dos, la derecha o la izquierda, llega antes a la altura de su rostro.”

¡La competencia que se desarrolló entre sus dos manos fue maravillosa! Le llevó casi media hora a una de las manos ganarle a la otra.

En el momento en que la mano estaba tocándole el rostro, le dije: “La tensión está en los músculos, y usted la mantendrá en sus manos mientras compitan.” No le resultó agradable sentir esa tensión.

“Ahora, si quiere tener dolores de cabeza, ¿Por qué no libra una competencia entre los músculos del cuello y los del hombro? Yo no creo que usted quiera tener un dolor de cabeza, como no creo que quiera una competencia entre sus músculos de cuello y del hombre. Me gustaría que supiera qué es la relajación muscular permitiendo que sus manos compitan para ver cuál se relaja más.”

Así pues, le di una lección sobre tensión y relajación y desde entonces se liberó de los dolores de cabeza. Eso fue hace por lo menos seis u ocho años.

Aquí Erickson ilustra el principio de que al paciente hay que abordarlo en su propio marco de referencia. Utilizó la tendencia competitiva del paciente

luego cualquier tentativa de un paciente de competir con Erickson era reencaminada hacia la competitividad interior de esa persona. A partir de ese momento ya no presentaba resistencia a la hipnosis o a las sugestiones terapéuticas de Erickson.

Aquí Erickson ilustra el principio de que al paciente hay que abordarlo en su propio marco de referencia. Utilizó la tendencia competitiva del paciente para finalmente ayudarlo a transferirla a una dirección más constructiva. Desde luego, cualquier tentativa de un paciente de competir con Erickson era reencamínela hacia la competitividad interior de esa persona. A partir de ese momento ya no presentaban resistencia o las sugestiones terapéuticas de Erickson.

In document Mi Voz Ira Contigo- Milton H. Erickson (página 50-53)