LA CUINIA NO TiEN.
ESTRUCTURA DE CLASES EN LOS ESTADOS UNIDOS
Ubicación de clase % estimado
Patronos/burguesía 1.8 Pequeños patronos 6.0 Pequeña burguesía 6.8 Ejecutivos/supervisores 29.6 Empleados semiautónomos 9.5 Clase trabajadora 46.3
Fuente: Wright, Costello, Hachen y Sprague, 1982.
• Conviéne añadir que, al relacionar la ubicación de clase con la ocu- pación, Wright y sus colaboradores pudieron corroborar el hecho de que clase y ocupación son dimensiones diferentes de la estructura social.
"Si
intentáramos definir la clase de un individuo por la clase a la que pertene- cen más personas situadas en la misma categoría ocupacional de ese indi- viduo, clasificaríamos erróneamente a cerca de 45 % de las personas dela muestra" (Wright, Costello, Hachen y Sprague, 1982, pág. 710). Eso
no quiere decir, sin embargo, que no haya relación alguna entre ocupa- ción y clase social. De hecho, mientras unas categorías ocupacionales, como la de empleados y servicios de oficina, tenían un porcentaje relati- vamente grande de obreros, otras categorías, por ejemplo los ejecutivos o
los profesionales, tenían un porcentaje mucho menor.
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ALLA,NO DE LA SUBVERSitIN AQUI*1NOV LLEGO) CARTA DE) MI HERMANO ¿TE ACORDAS DE Mi 1-1ER- MANO? UNO GRANDOTE 'DÓNDE. ESTÁ? EN ESTADOS UNIDOS, SE PIJE A TRABAJAR ALIA' NACE CUATRb MESES v YA TIENE AUTO,;QUÉ PAÍS
TABULOSO!
En lo que respecta al origen de cada persona, la determinación cla- sista tiene lugar primordialmente a través del proceso de socialización. Ahora bien, este proceso psicosocial debe entenderse corno algo mucho más profundo y configurador que la interiorización de normas y valores. El proceso de socialización, en cuanto influjo moldeador dé las estructu- ras sociales de clase en la personalidad humana, abarca tres aspectos: (a) la determinación objetiva del contexto de la persona: el individuo es
ubicado en una sociedad, en un grupo social, en una situación concreta, con unas posibilidades materiales y sociales bien definidas; (b) la formación histórica de las necesidades personales según la activi-
dad propiciada, estimulada y exigida por las relaciones sociales, ne- cesidades que se expresan en un determinado estilo de vida; (c) la transmisión de un marco de referencia ideológico de normas y va-
lores asumido psicológicamente como actitudes ante las diversas rea- lidades. Este marco ideológico sirve de justificación a las necesidades personales y a los intereses de la propia clase que en ellas encuentran asiento.
En el próximo capítulo desarrollaremos ampliamente este enfoque dialéctico. Pero es importante insistir que el análisis del influjo de la clase social en cuanto variable estructural debe seguir las vicisitudes históricas de los procesos psicosociales en cada situación concreta sin que el uso de un mismo término como "clase social" permita presuponer una identifi- cación de la realidad social significada en cada caso.
2.5.Psicología de clase.
El análisis empírico del comportamiento de los miembros de una de- terminada clase social lleva a la comprobación de formas generalizadas y características de actuar. Así, por ejemplo, es muy posible que un análi- sis sobre el comportamiento psicosexual del obrero salvadoreño llegue a la verificación de que en él se dan ciertos rasgos comportamentales machistas más notorios que en los miembros de los sectores burgueses o pequeño burgueses. Si no se analiza el sentido estructural de ese "síndrome machista" en la situación concreta del proletariado salvado- reño, se puede llegar a la conclusión de que "el machismo es una característica del proletariado", como si esta clase social asumiera histó-
1 icamente el machismo como una forma propia de expresar su realidad y
sus intereses de clase. Este tipo de conclusión comete el mismo error que el llamado análisis sobre la "cultura de la pobreza" (Valentine, 1972), que atribuye a las personas o al grupo la causa de sus propios males (Ryan, 1976). Aunque fuera cierto que el machismo caracteriza al obrero salvadoreño actualmente, lo únido que eso significaría es que el compor- tamiento machista es propio de su actual psicología de clase, pero no que el machismo sea producido por las exigencias de sus intereses de clase.
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La psicología de clase consiste en aquellas formas de pensar, sentir, querer y actuar propias de los individuos que pertenecen a las diversas clases sociales históricas. La psicología de clase es un producto histórico constituido por formas empíricas que dependen de la situación en que se encuentra una clase en un determinado momento y que, por tanto, pueden manifestar o no, según los casos, los intereses de esa clase social. Que la psicología de una clase exprese realmente sus intereses depen- de en gran medida de la conciencia de clase de sus miembros. Aqui es donde las metodologías subjetivas pueden resultar engañosas porque la conciencia de un individuo perteneciente a cualquier clase social no es por lo mismo conciencia de esa clase, aun cuando el individuo expresa- mente la refiera a ella. La conciencia individual es primero y ante todo una conciencia psicológica hecha posible en un individuo de una clase so- cial a partir de los condicionamientos de esa clase en una determinada formación social. Así, por ejemplo, que un grupo de campesinos del De- partamento de Ahuachapari (El Salvador) opine en octubre de 1981 que
!sería mejor que el país volviera a la situación anterior no es necesaria- ' mente una conciencia de clase campesina, aunque sí es un factor psicoló- gico propio de un grupo campesino en medio de la guerra civil que asola a El Salvador en 1981 y que ha resultado particularmente costosa para el campesinado. Que el obrero capitalino actúe en forma machista no quiere decir que el machismo exprese los intereses del proletariado salva- doreño, pero sí que el machismo es parte de la psicología del proletario urbano salvadoreño en una formación social donde el capitalismo más explotador se mezcla a formas de dominación social cuasifeudales.
La psicología de los individuos puede corresponder a intereses inme- diatos de grupos funcionales que no se identifican con su clase social, pe- ro que pueden ocupar su conciencia con sus exigencias concretas en una determinada situación. De este modo, la psicología de clase de una perso- na y aun de un grupo puede presentar contradicciones entre los intereses inmediatos que ocupan el campo de su conciencia y los intereses objeti- vos de su clase social. Por lo general, en los momentos de relativa estabi- lidad social, la psicología de clase suele deformar la visión que las clases oprimidas tienen sobre sus intereses de clases, que confunden con ganan- cias o beneficios inmediatos suministrados por el sistema. Por el contra- rio, en momentos de crisis, cuando un determinado orden social entra en cuestión o se desMorona, las personas y grupos tienden a percibir con más claridad los intereses objetivos de su clase social, con lo que psicología y conciencia de clase tienden a confluir.
Cuando un psicólogo analiza la psicología de los individuos, el ma- terial con que se encuentra es la psicología de clases. El análisis de los da- tos empíricos puede mostrar, por ejemplo, que el obrero salvadoreño suele ser fuertemente machista. Ahora bien, la psicología de clase puede o no corresponder a los intereses de la clase social a la que pertenecen las personas analizadas, puede coincidir o no con la conciencia de clase. La pertenencia a una u otra clase es un dato objetivo que no depende de de- terminismos psicológicos. El análisis de lo que piensa y siente una perso- na no nos lleva por lo mismo a sus raíces de clase.
La relación entre pertenencia objetiva a una clase y psicología de clase puede mostrar una importante dimensión social en la existen4ia de las personas: su grado de autenticidad o su grado de alienación. En este punto es esencial un análisis psicosocial que muestre el carácter ideológi- co de la psicología de clase, es decir, que examine en qué medida la psicología de clase de una determinada persona o grupo expresa la reali- dad o intereses de su propia clase social o está mediatizada a los intereses de otra clase (la dominante), con todas las contradicciones que ello puede entrañar en la vida de esa persona o grupo. En la medida en qué la ideología mantenida por una persona exprese una distancia entre sus ras- gos psicológicos y su pertenencia a una clase social, entre sus necesidades y los intereses objetivos de esa clase, de los que es estructuralmente in- consciente, en esa misma medida se está determinando su grado de alienación social.
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El concepto de alienación tiene una larga tradición filosófica, y
expresa uno de esos fenómenos donde lo social necesariamente echa raíces en los psicológico y viceversa (según el punto de vista adoptado). Para Marx, la alienación es el estado que el capitalismo produce en el ser humano al despojarle del producto de su trabajo, reificar sus relaciones interpersonales y ocultar las raíces de su realidad histórica, desintegran- do así su esencia humana (ver 011man, 1976). Actualmente, el concepto de alienación es empleado con sentido diferente en psicología y en sociología, lo que se presta a lamentables confusiones.
Melvin Seeman ha sido uno de los psicólogos sociales que más ha tratado de estudiar el fenómeno de la alienación. En un primer momen- to, Seeman (1959) identificó cinco posibles significados de la alienación: (1) la impotencia, consiste en el sentimiento acerca de la falta de control sobre los hechos; (2) la insignificancia, que es la falta de comprensión sobre los sucesos personales y sociales; (3) la carencia de normas, consis- tente en la creencia de que hay que usar medios socialmente rechazados para conseguir los objetivos socialmente deseables; (4) el aislamiento axiológico (más tarde llamado extrañamiento cultural), que es el rechazo por parte del individuo de los valores comúnmente aceptados en su so- . ciedad; y (5) el extrañamiento respecto a sí mismo, consistente en que el individuo se dedica a actividades que no se acoplan a sus ideales y aspira- ciones personales. Años después, Seeman (1972, 1975) añadió una sexta categoría: (6) el aislamiento social, consistente en el sentimiento de ser rechazado por la sociedad.
Como se puede ver, los sentidos incorporados por Seeman al con- cepto de alienación incluyen tanto algunas ideas de Marx, como el con- cepto de anomia de Durkheim, recibido en la versión de Merton, y otros • aspectos de autores menos significativos. Es importante subrayar que se trata de un análisis fundamentalmente psicológico, ya que asume la pers- pectiva del fenómeno desde su vertiente individual. Así, por ejemplo, la impotencia no es vista como el despojo objetivo de poder social de una clase social por otra, sino como el sentimiento individual de que es impo- sible controlar los sucesos, visión muy cercana al control interno-externo de los refuerzos de Julian B. Rotter (1966). Seeman aplica su análisis de la alienación en el contexto de lo que llama una teoría sobre la sociedad de masas, que supone tjue ciertas tendencias estructurales de la sociedad contemporánea desencadenan determinados tipos de comportamiento precisamente porque producen alguna forma de alienación en las perso- nas. La alienación es considerada en este esquema como una variable in- termedia entre los factores de la estructura social y el comportamiento de los individuos. Seeman (1972, pág. 469) sintetiza en el siguiente cuadro sumario esta visión (ver Cuadro 3).
CUADRO 3