ESAS AFEMINADAS QUE TRABAJAN
LOS ESQUEMAS COGNOSCITIVOS
La adquisición y el uso del conocimiento social son separables. Rara vez se codifica la información en la memoria en su forma ori- ginal, sin adulterarla. Más bien, primero se interpreta y organiza en conceptos, desarrollados á través de la experiencia, sobre personas, objetos o sucesos similares a los que se refiere la información. De hecho, la información que no se puede interpretar inmediatamente con conceptos previamente formados es muy difícil de asimilar.
Postulado 1 (Postulado organizativo). El conocimiento social se organiza en la memoria en configuraciones que representan per- sonas, objetos y sucesos.
Postulado 2. La información nueva sobre una persona, objeto o suceso se interpreta comparando los rasgos que presenta con los rasgos de los esquemas previamente formados y almacenados en la memoria.
Postulado 3. Cuando se pueden aplicar varios conceptos o es- quemas alternativos para interpretar una información nueva, se usa el más accesible en la memoria y del que con más rapidez y facilidad se puede. echar mano.
Postulado 4. Qué esquema se active para codificar y organizar información nueva puede depender en parte del propósito para el que se va a utilizar esa información.
Postulado 5 (Postulado sobre la inmediatez). Los conceptos o esquemas que han sido activados más recientemente son los que con más probabilidad serán sacados de la memoria para usarlos en la interpretación de nueva información o en la emisión de juicios.
Extractado de Wyer, 1980.
nadas en una calle y se nos dice que son un grupo de manifestantes, inme- diatamente les atribuimos una caracterización distinta que si se nos dice que son un grupo de personas alrededor de un vendedor callejero o espe- rando tomar un bus. En cada caso el esquema cognoscitiVo aplicado en la percepción impone una estructura distinta. La forma como se codifica una experiencia determinará también su memorización ulterior, tanto
más fiel y sencilla cuanto más ajustado sea el dato al esquema estructura- dor de la percepción.
La función interpretativa o inferencial puede sintetizarse en cuatro afirmaciones (Taylor y Crocker, 1981, págs. 103ss.): (1) ltd esquemas permiten completar la configuración de lo percibido añadiendo informa- ción faltante, (2) ofrecen la base para resolver problemas así como (3) pa- ra evaluar la experiencia y (4) anticipar el futuro, fijando metas, hacien- • do planes y desarrollando proyectos. comportamentales para realizarlos. El completamiento de la experiencia perceptiva por parte de la per- sona es un fenómeno ya señalado hace tiempo por los teóricos de la Ges- talt y al que Wertheimer dió el nombre de "ley de la pregnancia": "la or- ganización psíquica será siempre tan buena como lo permitan las condi- ciones dominantes" (Koffka, 1935/1973, pág. í36). Existe una buena cantidad de estudios que prueban que, al recordar a personas o sucesos, la memoria suele seguir los rasgos característicos de algún esquema prototípico o estereotipado; por ejemplo, al recordar a alguien a quien se percibió como "un extravertido", el recuerdo tenderá a hacer presentes los rasgos prototípicos de la extraversión, aunque no correspondan exac- tamente a lo que la persona concreta era (Cantor y Mischel, 1977); de manera semejante, el comportamiento de personas haciendo cola para pagar en un supermercado, será recordado según el esquema comporta- . mental ("el libreto", según la terminología de algunos autores) que se
tenga de cómo se suele actuar en esa clase de situaciones (Bower, Black y Turner, 1979). Adicionalmente, los esquemas cognoscitivos permiten al individuo predecir en cierta medida el futuro ya que especifican el tipo de hechos y comportamientos que con más probabilidad se seguirán del ob- jeto percibido.
Si se asume que la percepción consiste en la aplicación de una categoría o esquema a un objeto, la pregunta científica fundamental es la de determinar qué reglas rigen la formación de las diversas categorías y es- quemas perceptivos y cuáles rigen su utilización. Desde la perspectiva más específica de la psicología social, el problema consiste en ver si en la formación y aplicación de las categorías y esquemas juegan algún papel esencial los factores sociales y si, por consiguiente, los intereses grupales se mediatizan en la forma y el contenido de las percepciones de las perso- nas de tal manera que lo que se percibe y la forma como se percibe refleje y canalice esos intereses sociales.
Al hablar de la socialización en el capítulo anterior, ya hemos indi- cado que la socialización primaria supone la adquisición por parte de la persona de unos esquemas cognoscitivos que determinan su forma parti- cular de captar la realidad y de conocerse a sí misma como parte de su mundo. Es claro, por ejemplo, que el lenguaje juega un papel importante en la determinación de los esquemas perceptivos, ayudando a su configu- ración y facilitando su utilización mediante la asequibilidad de una terminología más o menos rica.
Según Cantor y Mischel (1979), hay dos enfoques acerca de la forma como se aplican las categorías y esquemas a un determinado objeto: un enfoque clásico y otro más contemporáneo. El enfoque clásico mantiene que un determinado objeto es asignado a una categoría cuando tiene los rasgos esenciales de esa categoría. Se trataría de un caso de "todo o na- da", ya que los objetos sólo serían percibidos con una determinada categoría (por ejemplo, "pájaro") cuando tuvieran todos los rasgos esen- ciales (animal, vertebrado, con pico y alas, ovíparo, pequeño, etc.). Un objeto o se percibe totalmente como un pájaro, sea cual sea su particula- ridad accidental, o no se percibe como un pájaro y entonces se percibe como cualquier otra cosa (una rama, un bicho raro, etc.).
El enfoque contemporáneo sostiene que la categorización perceptiva es un proceso de naturaleza probabilística, es decir, que una categoría se aplica a la pereepción de un objeto cuando éste muestra una estructura de cierta semejanza o parecido. Así, los objetos percibidos con determi- nada categoría tendrán un distinto grado de tipicidad, se acercarán más o menos a un prototipo, pero no todos ellos tendrán las mismas notas o rasgos esenciales y existirán muchos casos fronterizos. "Puesto que la conducta de un individuo varía en el espacio (los contextos) y en el tiem- po, su categorización no dependerá de una serie específica de rasgos (teoría clásica) cuanto de una serie de 'señales críticas' que indica que, en buena medida, el comportamiento de esa persona puede explicarse usan- do una determinada categoría" (Cantor y Mischel, 1979, pág. 11).
Según estos mismos autores, las categorías perceptivas correspon- den a diversas preguntas que el individuo se formula frente a los demás en el encuentro interpersonal: una pregunta tipificante (¿quién o qué tipo de persona es?) una evaluativa (¿me gusta o no?), una causal (¿por qué actúa así?) y una predictiva (ame gusta o no?). Por supuesto estas pre- guntas no son sino un modelo analítico para intentar comprender el pro- ceso perceptivo, pero no son preguntas que el individuo necesariamente articule o de las que el individuo sea consciente. El punto está en señalar que, en la interacción cotidiana con otras personas, necesitamos infor- mación sobre ellas y nuestra percepción cumple la función de dar res- puesta a esa necesidad primordial. Las "preguntas perceptivas" formali- zan los aspectos cruciales de esa información necesitada para la interac- ción personal. Aquí examinaremos con un poco más de detalle la percep- ción de las personas y la percepción de su acción.
2.2. La percepción de personas.
Cómo se llega a percibir una persona, cómo se llega a captar a al- guien a la luz de un determinado esquema o categoría cognoscitiva, cons- tituye un importante proceso psico-social que ha sido explicado de dife- rentes maneras. Dos modelos clásicos en la percepción de las personas son
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