Fase III. A partir de los 3 años los enunciados son notoriamente multifuncionales,
I. Vila (1999: 15) resume la teoría innatista de principios y parámetros:
4. Procesamiento de los datos: frecuencias, comparación, porcentajes, etc 5 Interpretación de los resultados.
2.6.3. La estructura del texto
Consideramos acertada la perspectiva de W. Kintsch y T. A. Van Dijk (1978), que especifican tres niveles de estructuración formal del texto: microestructura, macroestructura y superestructura. Pasaremos a describirla brevemente a continuación.
2.6.3.1. La microestructura
La microestructura se refiere a los componentes de significado locales y a las relaciones lineales implicadas entre ellos. Al comprender un texto debemos extraer de su superficie las diferentes ideas elementales que lo constituyen, estableciendo entre ellas una relación de continuidad. Este primer nivel de representación del significado es la microestructura. Desde la perspectiva de la expresión se trata de que el emisor disponga de la cantidad necesaria de ideas claras y coherentes. En el caso del lector será preciso extraer los significados proposicionales de cada palabra y oración del texto y las
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relaciones entre ellos. Podemos diferenciar entre tema, soporte o información dada y
rema, aporte o comentario, que es la nueva información que se aporta en un enunciado.
Normalmente, la primera posición es la del tema y la segunda la del rema, siguiendo un orden lineal. A menudo, el rema de un enunciado pasa a ser tema del siguiente. Esto produce una línea sucesiva o un escalonamiento que contribuye a cohesionar el texto, a la que también se denomina coherencia lineal o progresión temática. Desde esta perspectiva, se requiere construir textos coherentes y claros en su propia estructura (significatividad lógica) pero además pertinentes para el oyente o el lector atendiendo a sus conocimientos previos (significatividad psicológica). También hay que considerar el hecho de que en un texto se preserva el significado y no tanto las palabras usadas para expresarlo (desverbalización), por ello hablamos de representación del significado. Normalmente, la información gramatical (estructura superficial) dura un breve periodo de tiempo en la memoria a corto plazo. Sin embargo, algunos textos requieren la conservación precisa de esta información, como los chistes, los refranes, etc. no admitiendo variaciones, síntesis o paráfrasis, sin desvirtuar su gracia o sentido.
2.6.3.2. La macroestructura
La macroestructura es una representación abstracta de la estructura global de naturaleza semántica y lógica que posee un texto. Se refiere al significado global que impregna y da sentido a los elementos locales. Por ejemplo, cada párrafo se refiere a una cuestión distinta al del anterior o posterior, pero relacionada con el tema general. Todas las ideas de un párrafo se refieren al tema global del mismo (coherencia global). Sin embargo, no siempre el significado global está explícito en el texto, a veces está implícito y debe ser construido por el lector. En una narración la macroestructura ordena de forma cronológica los personajes, ambiente, objetos, sucesos, conflictos y desenlace. Esos mismos hechos se tratarán de manera diferente según la superestructura que se les aplique.
La macroestructura tiene un papel fundamental en la elaboración y comprensión de un texto, y facilita los procesos de redacción y síntesis. Un texto mal estructurado es difícil de escribir y más aún de exponer oralmente, mientras para el oyente es difícil de entender y resumir. La macroestructura permite, además, reducir extensos fragmentos de información a un número de ideas manejables (macroproposiciones). Van Dijk y
Kintsch (1978) han identificado cuatro operaciones o "macrorreglas" que permiten convertir lo local o microestructura en algo global o macroestructura. Si un lector no puede construir la macroestructura de un texto, fracasa en esa misma medida en su comprensión. Siguiendo a los autores citados, podemos presentar cuatro reglas para operar sobre la macroestructura. La primera regla es supresión, basada en reducir el texto eliminando aquellos enunciados que no son una condición interpretativa para el resto de las proposiciones); selección, correlativa de la anterior, consistente en la reducción de la información hallando la macroproposición u oración temática de un párrafo o fragmento que aparezca expresamente en sus estructuras de superficie;
generalización, mediante la búsqueda de un concepto general o supraordenado que
incluya todos los conceptos de una secuencia; construcción, es decir, sustitución de una secuencia de proposiciones por otra, totalmente nueva, que está implicada por el conjunto de proposiciones a las que sustituye.
2.6.3.3. La superestructura. Tipos de texto
El tercer nivel es la superestructura que alude también a la estructura global pero en este caso a la forma u organización de los textos, caracteriza el tipo de texto (Adam: 1985, 1997). La idea de superestructura no es nueva, pues como señala Álvarez Angulo (2002: 89):
A la idea de Superestructura en Lingüística y en Ciencia Cognitiva, relativamente reciente, se llega tras una serie de estudios centrados, además de en los puramente literarios, en otros procedentes de la Etnografía y Antropología, como lo atestiguan fundamentalmente las aportaciones, por una parte de los formalistas rusos de los años veinte, tales como Bakhtine, Roman Jakobson, Skovski, Timanov, Propp y su introductor en Francia, Lévi-Strauss; y, por otra parte, los formalistas literarios rusos traducidos por Todorov, así como los estudios semióticos franceses, centrados principalmente en Barthes, Greimas, Brémond y Todorov.
Son especialmente relevantes para este autor los trabajos de Propp sobre la estructura de los cuentos maravillosos (Álvarez Angulo, 2002: 92).
Señalamos antes de nada la concepción de cuento maravilloso correspondiente a Vladimir Propp, defensor de la uniformidad absoluta de la estructura de los cuentos maravillosos, en el sentido de que todos ellos pertenecen al mismo tipo en lo que concierne a su estructura
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Existen diferentes tipos de texto o discurso (un relato, un artículo periodístico, un ensayo, etc.) con un patrón organizativo característico en el que se aprecian ciertas categorías bajo una trama invariante de relaciones. La superestructura es independiente del contenido semántico, de la macroestructura que puede tener cada texto. No existe una clasificación única y universal que nos permita caracterizar todos los tipos de texto. Castellà (1996: 24) define un tipo de texto como "una forma discursiva estereotipada, definida por sus características lingüísticas externas [...] se reconocen por su estructura informativa y los rasgos gramaticales que los configuran. Constituyen una lista cerrada y tienen un carácter abstracto". La literatura o la retórica prefieren hablar de géneros, basándose en la forma y contenido del texto. Pasquier y Dolz (1996: 32) subrayan la importancia del género textual. Cada tipo de texto tiene unas características diferenciales, "no se aprende globalmente a escribir, se aprende a narrar, a explicar, a exponer, a argumentar, a describir...". Es relevante ser consciente de la diversidad textual y aprender a elaborar textos según el objetivo perseguido. Lo mismo podemos señalar con respecto a la lengua oral, ya que es preciso conocer las técnicas y recursos específicos para la conversación, dramatización, recitación, etc. Se pone de manifiesto el interés del aprendizaje de las habilidades de reconocimiento, construcción, comprensión y análisis de los diversos tipos de textos, ya que cada uno tiene sus propias características, contenidos o reglas de funcionamiento y requiere técnicas específicas para la construcción y comprensión. Esta competencia permite colocar cada elemento informativo del texto en una categoría precisa, realizar una comprensión más estructurada, facilita la anticipación de información, incluso requiere el uso de determinadas actitudes. No es lo mismo exponer un tema que contar un chiste, defender una postura que describir un paisaje. Cada tipo, género o subgénero requiere un aprendizaje y una ejercitación; reconocer estos tipos de estructuras o superestructuras facilita la anticipación de información, el uso de determinadas actitudes, la formación de expectativas, así como la interpretación. A este tipo de conocimiento se le denomina
competencia textual o discursiva.
Veremos a continuación dos clasificaciones de los textos desde una perspectiva estrictamente textual: la propuesta por Werlich y la de Adam, que es muy aceptada actualmente y una proyección de la primera.
Werlich (1976), desde un enfoque cognitivista, establece cinco tipos de texto en función del contexto, foco contextual o centro de interés del sujeto, que es precedente de la clasificación de Adam:
a) Descriptivo: focaliza la atención sobre objetos, estados de cosas o relaciones, ligados a un contexto espacial.
b) Narrativo: introduce objetos, acciones, relaciones y cambios en un contexto temporal.
c) Expositivo: utilizado para el análisis y síntesis de los conceptos.
d) Argumentativo: establece relaciones entre los conceptos e ideas del hablante. Implica una toma de posición.
e) Instructivo: regula omportamientos futuros. Trata de incitar a la acción.
Adam (1985), siguiendo a Werlich, considera que un texto es una estructura que se compone de secuencias. Clasifica los textos o, como él las llama, “secuencias textuales" en:
a) Narrativo: texto que presupone un desarrollo cronológico de hechos y que aspira a explicar los sucesos en un orden dado (crono-lógico: lógica causa-efecto). Se sugiere: estado inicial/ complicación/ acción/ resolución/ estado final. Son reportajes, cuentos, leyendas, novelas, etc.
b. Descriptivo: de concepción espacial, su intención es describir estados: un objeto o fenómeno mediante comparaciones, un amplio repertorio léxico y otras técnicas. Se da en la literatura, los diccionarios, los inventarios, la publicidad, guías turísticas, etc.
c) Argumentativo: destinado a convencer a exponer premisas y argumentos en favor o en contra de opiniones.
d) Expositivo o explicativo: trata de explicar o hacer comprender algo a alguien. Relacionado con el análisis y síntesis de representaciones conceptuales, explica, da información, etc. Son los libros de texto, los manuales, discurso didáctico, discurso científico, etc.
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e) Instructivo: es el acto de ordenar o inducir actos, instruir, de incitación a la acción (¿qué hacer?), típico de las recetas de cocina, las consignas y reglas de juegos, las instrucciones de montaje, los primeros auxilios, guías de viaje, etc. Se trata de regular la conducta del destinatario. Tiene un carácter cronológico, de estructura lineal, indicando las diversas fases de realización de una actividad. El vocabulario ha de ser preciso y concreto y bien conocido por el lector. Puede ir acompañado de ilustraciones que ejemplifiquen el proceso. Es frecuente el uso de imperativos y subjuntivos (Usa... No tengas...) o futuros y presentes (Comprarás... Coges...).
A estos cinco clásicos añade tres más:
f) Dialógico o conversacional: destinado a la construcción cooperativa de un texto. Incluye interrogaciones, excusas, agradecimientos, promesas, anuncios, amenazas, etc. La entrevista y el diálogo novelesco o teatral son los más corrientes.
g) Predictivo: se basa en predecir hechos que van a suceder, y se actualizan en profecías, boletines meteorológicos y horóscopos.
h) Retórico: se refiere a la prosa poética, la canción, el eslogan, el proverbio, el dicho, la máxima, la plegaria, los graffitti, etc. Se apoyan en el uso de figuras y medios retóricos, el metro y la rima, los paralelismo de todo tipo sintáctico, rítmicos, fónicos, gráficos, etc. incluso llegando a violar las reglas de la lengua
Reconoce que a menudo se dan combinaciones de varios tipos textuales a la vez, es decir, textos con secuencias descriptivas, narrativas, dialógicas, aunque suele haber un tipo dominante. Se da una pluricodificación de todo discurso. Como señala Prado (2004: 263): “[…] difícilmente nos encontramos tipos de textos en estado puro en la comunicación; antes bien, la hibridación textual suele ser frecuente”. En este sentido, el propio Adam afirma que la complejidad y la riqueza del discurso humano no debe ser limitada por una tentativa tipológica.