Capítulo 2. Las drogas como hecho social
2.4 La Opinión Pública ante las drogas
2.4.3 Estudios cualitativos
Megías et al. (2001), a partir de una encuesta a 1.700 individuos y diez grupos de discusión, establecen hasta cuatro grupos de población según su posición ante las drogas. Un grupo mayoritario (38,5%) estaría formado por quienes ven a las drogas como un producto extraño y destructor que exige una confrontación sin matices. Frente a este grupo se posiciona otro con el 17% de los individuos que entienden las drogas como un
simple objeto de consumo que pueden reportar beneficios potenciales. En una posición central entre ambos grupos se sitúan otros dos cuyas posturas califican como de “realismo escéptico” (siempre hubo drogas, son algo inevitable, no hay nada que hacer) con el 22% de la población; o bien de “realismo posibilista” que entienden que “siendo la drogas un fenómeno social de presencia continua, puede ser matizado desde distintas intervenciones”, y que agruparía al 16,7% de la población. Según este estudio estaría disminuyendo el número de quienes se posicionan frontalmente contra las drogas, mientras aumenta el de quienes las aceptan, si bien recalca como hecho más significativo la aparición de los dos grupos de ciudadanos en posturas “realistas” de las drogas. Se estaría produciendo lo que denominan un cambio en la representación social sobre drogas en España.
De esta forma Megías et al. describen los dos primeros perfiles de población con una opinión ante las drogas clara y enfrentada. Un primer grupo, “más temeroso, indefenso y asustado”, estaría formado por personas mayores, de nivel educativo bajo,
mayoritariamente no activas desde el punto de vista laboral, autoposicionadas en el centro-derecha político, que se consideran católicos y practicantes. Serían consumidores de tabaco y alcohol, pero no de drogas ilegales. Frente a este primer grupo, un segundo perfil de población estaría menos “asustado” ante las drogas, y en su composición encontraríamos a más jóvenes, con un nivel educativo más alto, estudiantes o
trabajadores en activo, agnósticos, y autoposicionados en la izquierda o centro-izquierda. El estudio del Gobierno Vasco (1994:47) complementaba estos dos perfiles al señalar las diferentes actitudes de jovenes y adultos ante las drogas. Así, los jóvenes manejarían referencias individuales (libertad, control, conocimiento) mientras que los adultos se inclinan por referencias sociales (delincuencia, violencia, responsabilidad sobre los hijos, miedo al descontrol). Se da en el adulto una actitud temerosa y distante de unas
sustancias que desconoce, lo que le hace adoptar un rol de protección; mientras que el joven, aunque admite y reconoce los peligros del consumo, también reconoce sentirse seducido y tentado. Para él, las drogas se presentan como un reto, una aventura (Gobierno Vasco, 1994:30-31)
En cuanto a la imagen social del drogadicto, el estudio publicado por el Gobierno Vasco (1994:33-34) señalaba que los grupos de discusión definían su dimensión personal como un enfermo, y su dimensión social como la de una persona violenta y agresiva.
de drogas son víctimas de una situación o de una enfermedad, el 11% los califica de amorales, viciosos o delincuentes, y un 29% los considera personas corrientes. Igualmente, recogen que en los últimos quince años se da una tendencia de opinión a favor de un endurecimiento respecto al estatus legal de la cocaína y de la heroína frente a una evolución “claramente flexibilizadora” en las opiniones en relación con el cannabis. Las actitudes más permisivas sobre la situación legal de las drogas se dan en la franja de edad entre 15 y 35 años, y por personas de nivel educativo alto, profesionales, trabajadores, estudiantes, agnósticos, y posicionados en la izquierda o centro izquierda, pero también entre quienes sostienen que los problemas de drogas son de difícil solución. Por el contrario, las actitudes prohibicionistas son sostenidas por franjas de edades superiores, de 45 a 65 años, de bajo nivel educativo, amas de casa, pensionistas,
católicos, situados en la derecha.
La investigación del Gobierno Vasco (1994:21) señalaba que la legalización de las drogas es percibido como un tema muy controvertido, “lo que en un primer momento del discurso de los asistentes surge como un tema viable, se va complicando a medida que se va profundizando en las implicaciones, en los diferentes niveles de consecuencias (social-individual-ético) y en los condicionantes de la legalización”. Podemos dividir la legalización en sus vertientes social y personal, resultando de los grupos de discusión una visión positiva de las repercusiones sociales de la legalización:
- Menor delincuencia y violencia sociales. - Desaparición de las mafias.
- Mayor pureza de las drogas, no se darían adulteraciones. - Precio más bajo.
- Desaparición del tabú, de lo oculto y de lo prohibido, como incitación al consumo de drogas.
Por oposición al pasar al área de lo individual, las repercusiones de la legalización se dividen en dos posiciones:
a) Defensa de dos ideas fundamentales: defensa de la libertad del individuo para hacer con su cuerpo lo que quiera, y confianza en su capacidad de autocontrol.
de personas no maduras (niños y jóvenes), poniendo las drogas al alcance de todos. Por otra parte, aumentaría el consumo de drogas y se “beneficiaría” al drogadicto frente al no drogadicto (Gobierno Vasco, 1994:23).
En lo que respecta a los medios de comunicación, la investigación cualitativa del Gobierno Vasco (1994: 29) señalaba que los participantes en los grupos de discusión los hacen responsables del eco social que obtienen algunas drogas o escenarios, “la ruta del bacalao la han puesto de moda los medios de comunicación”, decían.
Finalmente podemos señalar una recomendación y una advertencia que realizan los autores de esta investigación (Gobierno Vasco, 1994:46):
- Desmontar los significados de consumo (estilo de vida, drogas modernas, identidad...) porque enmascaran los peligros de las drogas.
- Es peligrosa la separación que se está produciendo entre drogas higiénicas (“limpias”) y drogas no higiénicas (“sucias”).