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Capítulo 2. Las drogas como hecho social

2.4 La Opinión Pública ante las drogas

2.4.2 Estudios cuantitativos

2.4.2.1 La relevancia de las drogas como problema social

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) elabora todos los meses un

“Barómetro” sobre diversas cuestiones, algunas fijas, como las dos primeras preguntas acerca de los principales problemas de los españoles, y otras cambiantes según la actualidad. La primera pregunta es “¿Cuáles son, a su juicio, los tres problemas

principales que existen actualmente en España?”, y la segunda “¿Y cuáles son los tres problemas que a usted personalmente le afectan más?”; ambas se plantean mediante el formato de respuesta espontánea (es decir, no inducida mediante una batería de

opciones). Usó (2010) denomina a la primera pregunta “percepción objetiva” y a la segunda “repercusión real” de los problemas citados, observando que “existe una notable diferencia entre la percepción objetiva y la repercusión real del “problema de las drogas”, es decir, que la percepción de la gravedad del “problema” no parece muy relacionada con la experiencia inmediata”. A juicio de Usó esta diferencia sugiere que se trata de un “problema” más bien hipotético o como mínimo amplificado, preguntándose si no se trata de un problema más mediático y por tanto subjetivo, que real.

En esta misma línea Megías y otros (2001) señalan que la importancia que los individuos dan al problema de las drogas “es tanto mayor cuanto mayor es la distancia y el rango territorial”, así cuando hablamos de este problema a nivel del país, es mucho mayor que si hablamos del problema en el propio barrio o ciudad. Es lo que denominan “manipulación del imaginario colectivo”, en tanto que habría algunos problemas, como éste que nos ocupa, que más allá de su dimensión objetiva se convertirían en “objetos de instrumentación social”.

Esta interpretación, no obstante, tiene que ser contrastada con la limitación metodológica del propio instrumento de medición: Cuando los fenómenos sociales no presentan una distribución nacional homogénea su detección mediante encuestas de estratificación nacional resulta sesgada o su interpretación puede sufrir distorsión. Es lo que ocurre por ejemplo en el ámbito electoral español, en el que si presentamos –y valoramos- los resultados del Partido Nacionalista Vasco en porcentaje nacional sus votantes apenas suponen el 1,33% del cómputo total (año 2011), mientras que si nos referimos al territorio en el que específicamente se presenta este partido, su representación es del 27,4% del País Vasco. Por ello, en el tema que nos ocupa, la diferencia entre la percepción objetiva general y la implicación personal puede deberse a que los problemas sentidos con relación a las drogas estén bastante concentrados en determinados estratos sociales, de nivel de hábitat o territorios geográficos. De ser así, serían pequeños los porcentajes de población directamente afectada incluidos en la muestra, en función de la estratificación proporcional de la población a nivel nacional, que expresarían su relación directa problemática con el mundo de las drogas, aunque la intensidad del problema en determinadas zonas o estratos sociales y de hábitat fuera muy superior.

Pero sin que se pueda descartar una u otra explicación a la diferencia entre “percepción objetiva” y la “repercusión real” o afectación directa –siendo probable la

combinación de ambos factores-, la comparación entre ambas mediciones a lo largo del tiempo resulta de gran interés.

En la tabla 2.4 podemos comprobar dos cuestiones: 1) el problema de las drogas ha perdido interés entre 2001 y 2010, y 2) la afectación personal del problema de las drogas (repercusión real) es muy inferior a la percepción que de este problema se tiene

(percepción objetiva), ya sea por sobredimensionado del clima de opinión que los medios pudieran estar generando o por concentración en determinados estratos socioterritoriales cuya relevancia quedara desdibujada en la promediación nacional.

Tabla 2.4 Percepción del “problema de las drogas”

PERCEPCIÓN OBJETIVA REPERCUSIÓN REAL

Nº orden dentro del ranking de problemas % ciudadanos que citan el "problema de las drogas" Nº orden dentro del ranking de problemas % ciudadanos que citan el "problema de las drogas" Enero 2001 5º 13,1 9º 4,8 Enero 2002 4º 15,6 7º 7,1 Enero 2003 7º 10,3 13º 4,7 Enero 2004 7º 10,8 11º 5,1 Enero 2005 7º 8,9 15º 2,9 Enero 2006 9º 5,7 17º 2,2 Enero 2007 10º 3,7 18º 1,4 Enero 2008 13º 2,5 18º 1,0 Enero 2009 16º 1,5 22º 0,4 Enero 2010 19º 1,1 22º 0,4 Enero 2011 19º 0,6 23º 0,3

Fuente: Uso (2010) y CIS (2011)

Usó apunta que en los últimos meses de 2004 se registró una tendencia al acercamiento entre ambos valores, así como un marcado descenso de la preocupación de los españoles ante el supuesto “problema de las drogas”.

Los picos de preocupación por las drogas se han producido en marzo de 2002, en que ocupó la tercera posición, siendo citadas por casi el 25% de los encuestados, valoración que no se le daba desde 1999. Este barómetro incluía algunas preguntas sobre el consumo de alcohol entre los jóvenes, el botellón o el consumo de pastillas estimulantes. El entonces secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Jorge Fernández Díaz, responsable institucional del CIS, atribuía este incremento de la preocupación por las drogas al hecho de que la encuesta se realizara entre los días 16 y 22 del mes de marzo, “muy cerca de la polémica sobre el botellón y de la muerte de varios jóvenes por consumo de pastillas durante una fiesta en Málaga” (Terra, 2002).

Tendríamos que pensar por tanto que la valoración que los españoles hacen sobre los principales problemas, no se debe tanto a una opinión asentada, sino que registra grandes fluctuaciones según la información dominante en cada momento. En este sentido Noam Chomsky (2000) señala que mientras que en 1988, tras las elecciones ganadas por George Bush sólo un 3% de los norteamericanos mencionó a las drogas como problema, tras la intensa campaña gubernamental en los medios que lanzó el presidente Bush, la preocupación por las drogas había aumentado hasta el 40-45%. En septiembre de 1989 “los cables de Associated Press transmitieron más noticias acerca de drogas que acerca de América Latina, el Medio Oriente y África juntas. Si se miraba la televisión, cada noticiero tenía una gran sección sobre cómo las drogas estaban destruyendo nuestra sociedad, convirtiéndose en la mayor amenaza a nuestra existencia, etc.”. Para Chomsky “el efecto en la opinión pública fue inmediato”.

Profundizando en las drogas como problema social, en el caso español, el Instituto Gallup (2003) preguntaba por las sustancias que estaban provocando en ese momento mayores daños sociales. Su lista era encabezada por la heroína (62,5%) y cocaína (47,5%). Alcohol y tabaco ocupaban posiciones centrales, mientras que el hachís era considerada la droga que menos daños sociales causa, al ser citada por sólo el 3,8%, frente al 15% que la citaban en 1986 (Ver datos en tabla 2.5).

Tabla 2.5 Sustancias que están provocando mayores daños sociales 1986 2003 Heroína 62 62,5 Cocaína 48 47,5 Drogas de síntesis - 34,1 Alcohol 39 25,8 Tabaco 11 12,1 Hachís 15 3,8 Otros 1 -

Fuente: Gallup (2003). Los datos están en porcentajes

La encuesta de Gallup también señalaba que la heroína era la droga considerada más perjudicial (9,79 sobre 10), seguida por las drogas de síntesis (9,59) y cocaína (9,57). A cierta distancia se sitúan alcohol (8,2), hachís (8,17) y tabaco (7,97). La peligrosidad atribuida a cada sustancia muestra una distribución clara entre sustancias más y menos peligrosas, similar a la clasificación popular en drogas “blandas” y “duras”. En cuanto a la evolución de los datos resalta la irrupción de las drogas de síntesis, que de no ser citadas en 1986 pasan a ocupar la tercera posición de peligrosidad con el 34% de menciones; por el contrario el alcohol pierde 13 puntos porcentuales, aunque sigue siendo considerado dañino por un porcentaje importante, casi el 26%. Evolución también notable es la del hachís, que pasa de ser citado como dañino socialmente por el 15% de los entrevistados en 1986, a tan sólo el 3,8% en 2003, un dato que confirma lo observado por la mayoría de encuestas de opinión, que sitúan la percepción de peligrosidad del cannabis en niveles similares a los de tabaco y alcohol, cuando no menores como en este sondeo de Gallup.

2.4.2.2. Estadísticas de consumo en España

El Plan Nacional sobre Drogas viene realizando una serie de encuestas sobre el consumo de drogas, denominadas “Encuestas Domiciliarias”. La Encuesta Domiciliaria de 2007 (PND, 2009), última de la que se tienen datos publicados, señala que casi 30 de cada cien españoles reconocieron fumar tabaco a diario, 10 beber alcohol, 2,6 consumir tranquilizantes, 1,5 consumir cannabis, 1,1 consumir somníferos, y no detectó consumo

diario de otras sustancias (Ver datos en tablas 2.6 a 2.9).

Tabaco y alcohol son drogas consumidas a diario por una gran parte de los españoles. Nada menos que un 30% de ellos declaran fumar a diario y casi el 40% fuma alguna vez al mes. En cuanto al alcohol 10 de cada cien encuestados dicen beber a diario, y un 60% lo hacen alguna vez al mes. Frente a estas amplias mayorías de consumidores de alcohol y tabaco, tan sólo el cannabis, de entre las ilegales, consigue cierto relieve. Un 1,5% confesó consumirlo a diario, mientras que un 7,2% dijo consumirlo alguna vez al mes, y un 27,3% dijo haberlo consumido alguna vez en su vida. Son

consumidores habituales de cannabis algo más del 10% de la población. Las cifras del cannabis, por otra parte, resultan muy similares a las consignadas en la encuesta de 2001, del mismo Plan Nacional de Drogas, consignadas en el apartado 2.3.4.1. Se trataría por tanto de un nivel de consumo muy estable.

Existen grandes diferencias en el consumo de drogas entre hombres y mujeres, pues salvo el caso de los hipnosedantes (tranquilizantes y somníferos) el uso de drogas por parte de los hombres es bastante mayor que entre las mujeres, especialmente en el caso de las drogas de comercio ilegal. Sin embargo, la brecha entre sexos parece estarse cerrando en el caso de alcohol y tabaco, y aumentando en el caso de drogas ilegales, conforme a los datos de la Encuesta Domiciliaria 2007 (PND, 2009). Así, las mujeres de 35 a 64 años consumían tabaco al menos una vez al año en un 32,7%, frente al 44,5% de los hombres, una diferencia de 11,8 puntos porcentuales. Sin embargo, en las edades comprendidas entre 15 y 34 años, el 44,3% de las mujeres consumía tabaco frente a un 47,5% de los hombres, una diferencia de tan sólo 3,2 puntos. También se reduce la diferencia en el consumo de alcohol entre hombres y mujeres, pues el 62,3% de las mujeres de 35 a 64 años lo consumían frente al 79,0% de los hombres (16,7 puntos de diferencia), mientras que las mujeres de 15 a 34 años consumen alcohol en un 71,1% frente al 81,0% de los hombres (9,9 puntos de diferencia). En cambio, las diferencias entre sexos en el consumo de drogas ilegales son mayores en función de la edad, si bien ha aumentado el consumo de estas drogas tanto en hombres como en mujeres jóvenes. Así, se pasa de un consumo de cannabis en la franja de edad de 35-64 años del 6,0% (hombres) y del 1,9% (mujeres) a un consumo del 24,0% (hombres) y del 13,2% (mujeres) en la franja de edad 15-34 años. Similares aumentos del consumo y de la diferencia entre sexos ocurren con el resto de drogas ilegales, si bien el consumo es muy inferior.

haber iniciado un cierto retroceso a partir de esta fecha. Así, el consumo diario de tabaco aumentó del 34,9% de la población en 1997 hasta el 36,7% en 2003, para descender al 32,8% en 2005 y al 29,6% en 2007. La edad media de inicio en el consumo de tabaco estaba en los 16,5 años en 2007.

El consumo de bebidas alcohólicas en la población española entre 1997 y 2007, parece haberse moderado en cierta medida, tras haber tocado cifras máximas de

consumo hacia mitad de este período. Frente al 68,5% que decía haber consumido alcohol en el último año en 1995, se pasó a un 78,1% en 2003, para después descender al 76,6% en 2005 y al 76,7% en 2007. La edad media de inicio en el consumo era de 16,8 años en 2007.

El cannabis es la droga ilegal más consumida en España. Más de uno de cada cuatro españoles (27,3%) entre 15 y 64 años dice haberla probado alguna vez; un 10% lo hizo en el último año; un 7,2% en el último mes y un 1,5% reconocía consumir cannabis a diario. Entre 1997 y 2007 se observa un aumento sustancial del consumo de cannabis: quienes lo han probado en alguna ocasión pasan del 22,9% al 27,3%, los que lo han consumido en el último año del 7,7% al 10,1%, los consumos “en el último mes” se incrementan del 4,6% al 7,2%. En este período han pasado de reconocerse consumidores diarios del 0,7% al 1,5%. Sin embargo, es interesante hacer notar que tras haberse registrado cifras máximas en el consumo de cannabis en el año 2005, los datos de 2007 han descendido hasta situarse en cifras similares a las 2001 y 2003, por lo que el aumento en el consumo de cannabis parece haberse detenido, e incluso iniciado una cierta regresión. La edad medio de inicio en el cannabis se sitúa en los 18,6 años.

El éxtasis (MDMA) y otras sustancias que se venden bajo similar apariencia de pastilla (sobre todo MDA, y anfetaminas) se popularizó entre los españoles gracias al éxito mediático de la denominada “ruta del bacalao”, ya que su uso se asocia

comúnmente a las discotecas y a los más jóvenes. Apenas 6 de cada mil encuestados reconocieron haber probado el éxtasis en el último mes. En los jóvenes estas sustancias son consumidas semanalmente por el 1% de quienes tienen entre 15 y 24 años, y un 2,3% dicen haberla probado en el último año. La edad media de inicio en el consumo de éxtasis es a los 20,8 años.

El consumo de cocaína es superior al consumo de éxtasis en el conjunto de la población, no así entre la población más joven. En 2007 la había probado alguna vez en su vida un 8 % de la población, un 3,0% la había consumido en el último año y un 1,6%

en el último mes. La cocaína en polvo (clorhidrato de cocaína) es, junto a la heroína (21,7 años), la droga ilegal con una edad media de inicio en el consumo más elevada (21,4 años). La tendencia de consumo de cocaína en polvo parece estabilizada, pues si bien la prevalencia de consumo en los últimos 12 meses aumentó entre 1995 (1,8%) y 2005 (3%), en 2007 continúa en el 3%. Según Megías (2001) entre los consumidores de cocaína hay una sobre-representación de profesionales y empresarios.

El consumo de anfetaminas alguna vez en la vida es del 3,7%, en el último año de 0,9% y para el último mes del 0,3%. Las prevalencias durante los últimos 12 meses muestran que su consumo parece estabilizado en los últimos años (1% en 1995 y 2005, y 0,9% en 2007). La edad media de inicio se sitúa en los 19,7 años.

La serie de las Encuestas Domiciliarias sobre Drogas muestran, como lo hacen los restantes indicadores del Observatorio Español sobre Drogas, una estabilización del consumo de la heroína en torno al 0,1% en cuanto a prevalencia anual. La han

consumido alguna vez en su vida el 0,8%. Sin embargo, Usó (1995:361) afirma que el número de consumidores de drogas ilegales no ha ido en retroceso, para lo que cita que, según el Instituto de Documentación sobre Drogodependencias, unos 70.000 españoles son adictos a la heroína, a los que habría que añadir otros 93.000 adictos a analgésicos morfínicos. Comas (2002) es de la misma opinión al señalar que el número de adictos a la heroína con graves problemas de salud se mantiene estable y aparecen nuevos

consumidores. La edad media de inicio en el consumo crece pasando de 19 años en 1999 a 21,7 en 2007, año en que menos de uno de cada mil encuestados reconocieron haberla consumido en el último mes.

La ingesta de tranquilizantes en el último año alcanza al 6,9% de la población de 15 a 64 años, mientras que los somníferos fueron consumidos en el último año por un 3,8%. Su consumo se concentra mayoritariamente entre quienes más edad tienen. Según la Encuesta Domiciliaria 2007 (PND, 2009) consumen tranquilizantes el 16% de la población de entre 35 y 64 años, frente a 8,8% de la población de entre 15 y 34 años. Además, consumen somníferos el 7,6% de la población de entre 35 y 64 años, frente al 3,7% de la población de entre 15 y 34 años. Usó considera que al menos el 40% de quienes han superado la cincuentena emplea benzodiacepinas (Valium, Orfidal, Diacepam) a diario para sedarse o dormir, “aunque sean drogas adictivas con síndromes más duros que el de los opiáceos” (1995:363).

Tabla 2.6 Prevalencia de consumo de drogas alguna vez en la vida en la población de 15-64 años (%) 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 Tabaco – 69,7 64,9 68,4 68,9 69,5 68,5 Alcohol – 90,6 87,3 89,0 88,6 93,7 88 Cannabis 14,5 22,9 19,6 23,8 29,0 28,6 27,3 Éxtasis 2,0 2,5 2,4 4,0 4,6 4,4 4,3 Alucinógenos 2,1 2,9 1,9 2,8 3,0 3,4 3,8 Anfetaminas/speed 2,3 2,7 2,2 2,9 3,2 3,4 3,8 Cocaína en polvo 3,4 3,4 3,1 4,8 5,9 7,0 8,0 Cocaína base 0,3 0,4 0,4 0,5 0,5 0,6 1,8 Heroína 0,8 0,6 0,5 0,6 0,9 0,7 0,8 Inhalables 0,7 0,8 0,6 0,8 1,0 0,8 1,1 Tranquilizantes – – – – – 7,0 13,0 Somníferos – – – – – 4,6 6,0

Fuente: Observatorio Español sobre Drogas. Encuesta Domiciliaria sobre Abuso de Drogas en

Tabla 2.7 Prevalencia de consumo de drogas en los últimos 12 meses en la población de 15- 64 años (%) 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 Tabaco – 46,8 44,7 46,0 47,8 42,4 41,7 Alcohol 68,5 78,5 72,9 75,2 78,1 76,6 76,7 Cannabis 7,5 7,7 7,0 9,2 11,3 11,2 10,1 Éxtasis 1,3 0,9 0,8 1,8 1,4 1,2 1,2 Alucinógenos 0,8 0,9 0,6 0,7 0,6 0,7 0,6 Anfetaminas/speed 1,0 0,9 0,7 1,1 0,8 1,0 0,9 Cocaína en polvo 1,8 1,6 1,6 2,5 2,7 3,0 3,0 Cocaína base 0,1 0,1 0,2 0,1 0,1 0,2 0,5 Heroína 0,5 0,2 0,1 0,1 0,1 0,1 0,1 Inhalables 0,1 0,2 0,1 0,1 0,1 0,1 0,1 Tranquilizantes - - - 3,9 6,9 Somníferos - - - 2,7 3,8 Tranquilizantes sin receta - - - 0,9 0,9 Somníferos sin receta - - - 0,8 0,8

Fuente: Observatorio Español sobre Drogas. Encuesta Domiciliaria sobre Abuso de Drogas en

Tabla 2.8 Prevalencia de consumo de drogas en los últimos 30 días en la población de 15-64 años 1997 1999 2001 2003 2005 2007 Tabaco 42,9 40,1 41,4 42,9 38,4 38,8 Alcohol 64,0 61,8 63,7 64,1 64,6 60 Cannabis 4,6 4, 5 6,4 7,6 8,7 7,2 Éxtasis 0,3 0,2 0,8 0,4 0,6 0,6 Alucinógenos 0,2 0,2 0,2 0,2 0,2 0,1 Anfetaminas/speed 0,2 0,3 0,6 0,2 0,4 0,3 Cocaína en polvo 0,9 0,9 1,3 1,1 1,6 1,6 Cocaína base 0,0 0,1 0,0 0,0 0,1 0,3 Heroína 0,1 0,0 0,0 0,0 0,1 0,0 Inhalables 0,1 0,0 0,1 0,0 0,1 0,0 Tranquilizantes - - - - 2,7 4,7 Somníferos - - - - 2,0 2,5

Fuente: Observatorio Español sobre Drogas. Encuesta Domiciliaria sobre Abuso de Drogas en

España (PND, 2009:21)

Tabla 2.9 Prevalencia de consumo diario de drogas en la población de 15-64 años (%).

1997 1999 2001 2003 2005 2007 Tabaco 34,9 33,6 35,7 36,7 32,8 29,6 Alcohol 12,7 13,7 15,7 14,1 14,9 10,2 Cannabis 0,7 0,8 1,5 1,5 2,0 1,5 Tranquilizantes - - - 2,6 Somníferos - - - 1,1

Fuente: Observatorio Español sobre Drogas. Encuesta Domiciliaria sobre Abuso de Drogas en

España (PND, 2009:22)

La edad de inicio en el consumo de drogas muestra diferencias importantes, dependiendo de la sustancia de que se trate. Las sustancias que se consumen más tempranamente son el tabaco (con una edad media de inicio en el consumo de 16,5 años)

y el alcohol (edad media de inicio de 16,8 años), seguidas por el cannabis (18,6 años). En cambio, las sustancias cuyo consumo se inicia más tardíamente son tranquilizantes y somníferos (33,8 años), seguidas por la heroína (21,7 años) y la cocaína en polvo (20,9 años) (PND, 2009:22).