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PARTE I. ESTADO DE LA CUESTIÓN Y MARCO TEÓRICO CAPITULO I IDENTIDAD NACIONAL Y FÚTBOL

1.2 Principales líneas de investigación en los estudios sobre fútbol

1.2.4. Estudios de identidad territorial: local, regional y nacional.

La cuarta línea de investigación será en la que quedará recogida nuestra investigación y también una de las más importantes en términos de producción dentro de los estudios latinoamericanos. Productividad que consideramos va ligada de la mano de la preocupación de las ciencias sociales por los temas relacionados con la identidad, particularmente étnicas y territoriales en esta región.

Las obras que fungen como punto de partida son las ya mencionadas del argentino Archetti (1984,1995, 1997,2001, 2001, 2003) y las del brasileño Eduardo Da Matta (1982), así como las coordinadas por el argentino, Pablo Alabarces (2000 y 2003) en el grupo de trabajo de CLACSO en las que participan académicos, casi exclusivamente antropólogos y sociólogos, de diversos países de la región.

Específicamente sobre nuestros países objetos de estudio, además de las mencionadas, estarán las obras de Alabarces (2006, 2007 y 2013) para el caso de Argentina y los artículos de Jacques Ramírez (1998, 2001a, 2001b, 2003 y 2006) y la obra de Fernando Carrión - Biblioteca del fútbol ecuatoriano, cinco volúmenes,

publicada por Flacso-Ecuador en 2006-. En ambos casos, este material trata de

explicar el porqué de las representaciones masivas y exitosas con las selecciones nacionales de estos países, así como el estudio de las fracturas nacionales a través de su representación futbolística particularmente para el caso de Ecuador. Todo este material será de gran valía para este trabajo puesto que partimos y nos apoyamos de él.

En este sentido, señalaremos que una gran parte de la literatura sobre fútbol cuando trabaja en esta línea de investigación parte de describir al fútbol como un rito, es decir, como una representación que la sociedad hace de sí para sí misma, en la que se afirman las posiciones en la estructura social y se marcan las fronteras. Partiendo de ese enfoque los trabajos analizan lo que allí acaece y sus conclusiones son extrapoladas al grueso de la sociedad. En base a ello, Villena señala como los sociólogos han prestado especial atención al papel del deporte en los procesos de integración social, señalando que el deporte funge como “arena privilegiada” tanto para la “generación de capital social como para el establecimiento de vínculos

comunitarios cargados de intensidad afectiva”58(2003:21). De tal manera que, como

En la actualidad hay un nuevo interés por este tipo de estudios debido fundamentalmente a los actuales procesos globales así como a la fuerte comercialización a la que está sometido el deporte a través de las transmisiones televisivas internacionales y a la producción de ídolos deportivos globales. Esto ha contribuido, por ejemplo, a que los hijos y nietos de migrantes muestren una especial atracción hacia el deporte (Tiesler 2012) y que, tal y como nos muestra Werbner (1996) y la propia Tiesler, incluso puedan llegar a expresar sus adhesiones transnacionales preferiblemente a través del deporte, como es el caso de la segunda y tercera generación de migrantes portugueses en diferentes países

afirma el sociólogo Chileno Jorge Larraín (2001), el sentido de identidad de “la gente común” se muestra claramente en las reacciones ante ciertas competencias deportivas, siendo significativo el caso de América Latina donde “cada vez más la conciencia popular de identidad nacional está siendo mediada por el fútbol” (Pág.51) en tanto que

juego colectivo crecientemente popular –entendido y valorado por todos los estratos sociales-, el fútbol contribuye a reforzar al propio país más que ningún otro deporte. Lo cierto es que el fútbol no contribuye únicamente a consolidar identidades nacionales preexistentes: la socialización de los niños a la realidad suele beneficiarse del instrumento de la emoción generada por los acontecimientos deportivos (Poli,2006:48).

Capacidad de representación del fútbol que en palabras del politólogo colombiano Andrés Dávila (1994) emanaría

gracias a sus elementos agonales, lúdicos, estéticos, de figuración y representación, genera una particular adhesión y lealtad en los espectadores y fanáticos. Tal adhesión, apoyada en sentimientos “primarios”, religiosos, de tensión y placer, derivan en determinadas competencias y bajo circunstancias particulares, en procesos de identidad nacional, de forjamiento o construcción de la nación59.

En segundo lugar, son trabajados los componentes esenciales de la identidad generada a través del fútbol en su vinculación con el territorio, también componente esencial del nacionalismo60. En este sentido, los aportes, principalmente de la

europeos y norteamericanos y el de los jóvenes pakistaníes en Inglaterra y su afición por equipos, en esta ocasión, de cricket. Esto les posibilitaría, según varios autores (Valiotis 2009; Burdsey 2006; Werbner 1996), posicionarse y reivindicar identidades múltiples en un entorno social hostil (Müller y García,2013).

59 En este caso, nos gustaría señalar ese guiño freudiano de Dávila a los “sentimientos primarios”, de

tensión y de placer como los causantes de que en el fútbol se produzca un proceso de formación de identidad nacional, al ser los sentimiento primarios del individuo su vínculo con la madre, particularmente la tensión y el placer se produce con las idas y venidas del seno materno. Este proceso, es explicado por Freud en su obra de 1920, Más allá del principio del placer, como el momento de la constitución del sujeto en el que el placer y la frustración van de la mano con el juego de un niño de dieciocho meses (su nieto). La explicación la basa en la apropiación que el niño hace de los alejamiento de su madre en su juego con un carrete, al alejarlo de él pronunciando la palabra “fort” (lejos en alemán) y “da” (acá) al acercarlo. En este gesto Freud interpreta que ante la frustración que al niño le provoca que la madre se aleje, éste decide tomar una actitud activa y alejarla de él, para traerle hacia él también cuando el guste. Es decir, transformar una situación infeliz en otra gratificante a través de una revancha con aquellos (los padres) que le causan ese dolor a través de una apropiación de esa situación. No obstante, el hecho de que el carrete siempre vuelva y que cuando éste sucede se produzca una exclamación de alegría, muestra la importancia que los padres tienen para ese individuo. Pensando a la Madre como la Patria y en el vínculo de representación que el sujeto establece con la nación a través de su metáfora con la S-N-F, podríamos pensar que el aficionado experimenta una sensación parecida al “da” del niño con la S-N-F (cuando juega y particularmente cuando gana) al sentir que la nación está presente y él es parte de esa comunidad que le hace feliz.

60 Oliver Dabène (1992) llega a afirmar para el caso de Costa Rica “La observación de la Costa Rica

actual pone aún de manifiesto una conciencia nacional o cívica relativamente débil. Dos excepciones se pueden señalar como en muchos países de América Latina: La selección nacional de fútbol y las amenazas a la integridad territorial. Sólo el equipo de fútbol y las amenazas Sandinistas podían, en los años ochenta avivar un sentimiento de pertenencia al país que el resto del tiempo es bastante apagado. En este sentido el 31 de mayo de 1985 fue un día histórico: a los desbordamientos de nacionalismo ocasionados por una victoria de la selección nacional de fútbol (contra la de los Estados Unidos, en Los Ángeles durante la fase eliminatoria de la Copa Mundial), se añadieron los que provocó

bibliografía argentina, son bastantes precisos y extensos y se desarrollan particularmente en torno a los estilos de juego y a las características de los aficionados.

En relación con los aficionados y el territorio, los estudios son tanto locales, como regionales y nacionales. Cabe destacar que la formación de la mayoría de los clubes “coinciden con la irrupción de las masas en los estadios, por lo que los inmigrantes empezaron a identificarse con regiones, ciudades, territorios o incluso con idearios políticos, algo actualmente ligado a la evolución como –juego global-” (Viñas,2005:9). Es decir, las hinchadas de los equipos se sienten representantes de la esencia de los territorios a los que pertenecen aunque su construcción también dependerá de quien sea su otro, su rival.

Es así como, las identidades “esenciales” de los clubes o selecciones nacionales

variaran dependiendo de la interpelación que se les haga61. Si el Boca Juniors juega

contra el River Plate el primero representará la humildad de su gente y el segundo la opulencia, pobres contra ricos. Si en otra competencia Boca Juniors juega contra el Flamengo de Brasil ambos tratarán de demostrar que ellos son los detentores de la “verdadera” forma de jugar al fútbol.

el fútbol como actividad susceptible de estimular las identidades de base territorial, contribuye a reproducir las divisiones geográficas tradicionales del mundo y a insuflar renovado impulso a la división del mundo en estados-nación, realidad que ha sido sacudida en el terreno, económico, político y cultural. En vez de declinar, el papel del fútbol –y del deporte en general- en la delimitación simbólica de las fronteras heredadas de la historia, ésta se ve reforzada en el marco de la globalización (Poli,2006:47).

Así mismo, “el análisis de un acontecimiento deportivo como la Copa del Mundo remite directamente a la división del planeta en Estados-nación” (Poli,2006:47) en su concepción moderna de una única identidad homogénea, y no en la actual de respeto y reconocimiento de la diversidad. Remisión que trae a colación debates muy actuales, particularmente en el seno de la izquierda, entre la Globalización y la resistencia a la misma, y en problemáticas como el “reverso de la diferencia”62 , donde lo biológico vuelve a ser esencial para pertenecer a una determinada

una agresión militar contra una patrulla de la Guardia Civil en la frontera norte. Toda la noche los slogans "México 86" y "Muerte a los Sandinistas" fueron coreados uniendo al pueblo.

61 Si bien el posicionamiento no es un hecho completamente fortuito, ya que éste depende de la historia

regional y familiar, del imaginario social, de las relaciones sociales que ciñen y nutren al individuo, la interlocución es clave. Esto es, depende primordialmente de la situación y del carácter de interlocutor específico, ante quien 'uno' se posiciona (Isla,2005).

62 El reverso de la diferencia hace alusión a la obra colectiva compilada por Benjamin Arditi (2000) en la

que varios autores reflexionan acerca de los peligros, contradicciones, etc.,. que conlleva la idea de que toda diferencia es positiva.

identidad. Encontrándonos de este modo y paradójicamente, en un mundo

Golbalizado63 en el que

El imperio de éste último (el fútbol) es ciertamente el más universal, es verdad que de manera pacífica y sin voluntad de imponerse. El fútbol es indudablemente y a todos los efectos el arquetipo de la globalización y la mundialización en mayor grado que la democracia, la economía de mercado o Internet. Donde no hay nada de eso, hay una camiseta de Ronaldo, Zidane o Messi… (…). (El fútbol) se ha convertido en una pasión planetaria, uno de los raros elementos –incluso el único- de una cultura mundial que todos entienden y que salta por encima de la diversidad de las regiones, naciones y generaciones del mundo (Pascal, 2006: 8 y14). En esta perspectiva, el acontecimiento que significa la Copa del Mundo de Fútbol representa en las mejores condiciones lo que actualmente constituye la

globalización: una lucha, una constante tensión por encontrar la “propia identidad”64

o como afirmara el responsable del laboratorio de sociología del instituto nacional de deportes y educación física de París, Walter Mignon (2006):

El fútbol es, sin duda alguna, el deporte más popular del mundo, popularidad que obedece al hecho de que escenifica la experiencia y los valores que gobiernan la vida de los individuos y de los grupos de las sociedades modernas, es decir, de las sociedades imbuidas por los valores de la igualdad, justicia y libertad y caracterizadas por la tensión entre el individualismo y la nostalgia de colectivos estables. La aspiración a la pertenencia de un mundo común (Pág.,40) .

Como afirmara Carles Santacana (2005) especialista en historia social del deporte: No hay afirmación más vacía y engañosa que aquella que proclama que no hay que mezclar el deporte con la política. Si el deporte es un hecho social, obviamente que hay diversas y variadas formas de entenderlo. Si además es susceptible de generar o difundir un conjunto de elementos simbólicos, naturalmente que todos los grupos sociales lo utilizan para reafirmase colectivamente (Pág.,52).

Reconstrucción colectiva de Argentina y Ecuador que trataremos de dilucidar en los análisis del discurso sobre textos de los medios de comunicación seleccionados en período de Copa del Mundo, puesto que es en este momento en el que el significante S-N-F se politiza de forma clara (es más que un deporte) en el discurso que analizaremos.

Capacidad de politización y representación del deporte, particularmente del fútbol, de la que daremos cuenta a continuación.

63 Estudios en este rubro: Giulianotti, R. & R. Robertson ( 2007 y2009) y Villena, Sergio. 2003.

64 El deporte y la representación de la nación a través de competencias internacionales es algo que

según Archambault (2014) inicia en 1920 cuando los gobiernos de Francia, Bélgica y Gran Bretaña exige que su Comité Olímpico prohíba a los atletas del Alemania, Austria y Hungría participar en los JJOO de Amberes: “Los deportistas pasan a ser representantes de una nación más que competidores individuales”. En América Latina las formas de organización profesionales futbolísticas desaparecen al final de 1930 y serán las federaciones dependientes del Estado las que se afirmaran como gestoras del fútbol. Una de las causas sería que los Estados no podían dejar al interés privado la gestión de un dominio que entrañaba la “cohesión nacional”.