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CAPÍTULO IV. UN PASEO HISTÓRICO POR LAS FRACTURAS SOCIO POLÍTICAS DE ARGENTINA Y ECUADOR DESDE LA INDEPENDENCIA HASTA

4.1 Ecuador y Argentina: de la independencia a

4.1.1.2 Proyecto nacional mestizo 1895-

En este período tienen lugar dos revoluciones y la organización del movimiento obrero. Políticamente detentarán el poder dentro de las directrices de la Revolución liberal166 Eloy Alfaro y los gobiernos liberales de Plaza Gutiérrez167 y, tras la Revolución Juliana168, la presidencia por casi veinte años de José María Velasco

Ibarra.

El proyecto de nación liberal del siglo XX plantea a la Nación ecuatoriana a partir de sus orígenes como república independiente y apela a una historia mitificada de las gestas liberales de décadas anteriores, es decir, se desvincula moderadamente de la herencia española. Además, en oposición al carácter elitista de la “nación aristócrata” fundamentada en la nobleza de sangre, el proyecto liberal no sólo incorpora a los nuevos sectores de la burguesía, sino que por fuerza de las nuevas circunstancias económicas incluye también a las incipientes capas medias y trabajadoras. En este proyecto, se reivindica lo indígena como el pasado glorioso y como el presente molesto que debe cambiar, modernizarse.

Su denominación de “mestizo” deriva de la intención de integrar al país: físicamente con la construcción de infraestructuras de telecomunicaciones y transporte, en las que destaca el ferrocarril trasandino que unía Costa y Sierra. También por una incipiente movilidad social con el aumento del sector público, en buena medida dado por la retirada de las funciones a la Iglesia Católica, como la educación, registro civil, así como por la definitiva emergencia de la burguesía costeña de comerciantes importadores, con quienes pactarían los terratenientes de la costa, cafeteros y cacaoteros, que habían gobernado en el período anterior (Salvador, 2009:451).

166 Se denomina Revolución Liberal al período comprendido entre 1895 y 1925 en donde el Partido

Liberal Radical gobernó de forma monopólica y se constituye el Estado burgués. Dicha revolución supuso la ruptura entre la Iglesia y el Estado con la confiscación de los bienes, la abolición del catolicismo como religión estatal, educación laica, etc.,. así como por la consolidación definitiva de libertades y garantías ciudadanas tales como la abolición de la pena de muerte, la fundación de varios institutos de educación, la emancipación de los esclavos, la abolición del tributo indígena y de los diezmos, así como la apertura de los cargos de la administración a la mujer (Salvador,2009:436)

167 (1901-1905 y 1912-1916) Entre los gobiernos de estos dos hombres también tiene lugar por breves

lapsos de tiempos aquellos dirigidos por Freire Zaldumbide y Emilio Estrada y posteriormente de Alfredo Baquerizo Moreno (1916-1920), José Luis Tamayo (1920-1924) y Gonzalo S. Córdova quien sería derrocado por la Revolución Juliana iniciada el 9 de julio.

La Revolución Juliana toma su nombre del mes en el que jóvenes militares se sublevan en Guayaquil y Quito apresando al gobierno y formando una Junta Militar de Gobierno. En este levantamiento no se derramó sangre debido a que los militares adeptos al gobierno no opusieron resistencia y a que el pueblo manifestó su apoyo en las calles. Respaldo popular que se basaba en el gran descontento existente en relación a la deplorable situación económica y de violencia política. Particularmente por el gran peso que desde hacía años estaban teniendo la banca privada guayaquileña, en un sistema económico que emitía moneda sin respaldo en oro y que hacía que la deuda del estado creciera de forma exorbitada. Su mayor importancia la tuvo en iniciar la intervención económica del estado en el capital privado, principalmente en el sistema bancario con la creación del Banco Central, así como regulador de las prácticas laborales. Al calor de esta Revolución se alentó el movimiento socialista en todo el país, propiciando la formación del PSE en 1926 la cual sería la principal fuerza laboral no-católica (Milk,1997:104).

Intento de integración “material” que no disminuiría la idea de que el progreso se encontraba en el “blanqueamiento” del indio, así como tampoco evitará que las masas comenzaran a organizarse en torno a diversas organizaciones obreras. La burguesía, al igual que las clases terratenientes, no había tenido un proyecto nacional o no había sabido construirlo (Sylva,1980:32) y las duras condiciones de la incipiente clase trabajadora y los campesinos no tardarían en mostrar que la revolución desde arriba no era suficiente.

Organización de las masas

El movimiento obrero y campesino surge en el contexto de la Revolución liberal al constatar que la burguesía liberal en el poder poco o nada hace por mejorar la vida del campesinado y la clase obrera (Quintero y Silva 2001 a: 325). En este caldo de cultivo comienza la formación de las bases de los partidos de izquierda en torno a las clases populares despreciadas por la clase dominante: no solo indios y negros, sin también cholos, montubios e incluso mestizos, quienes eran vistos como segmentos ajenos y perjudiciales para el devenir del país (Quintero y Silva, 2001 a: 320). Sus reivindicaciones serán articuladas en torno a la figura de alianza entre el obrero y el campesino, a través de la que se constituirá una conciencia nacional de clase y antiimperialista.

No obstante, a pesar del cambio que supuso una nueva posición para el indígena en la sociedad, el pensamiento de izquierda seguía siendo eurocéntrico y etnocéntrico, lo que propició que lo “indígena” quedara diluido en la lucha de clases como campesino y no se reflexionara sobre la particularidad que los había mantenido en la exclusión y la explotación a lo largo del primer siglo de vida independiente. A pesar de estas limitaciones, el pensamiento de izquierda consideraba que el avance en la democracia y en la construcción nacional del Estado, estaba en la mejora de la calidad de vida de la base popular (Quintero y Silva, 2002 a: 463-465). Línea de trabajo con la que conseguiría ingresar a la escena política de forma dramática con la huelga general del 15 de noviembre de 1922169, cambiando la correlación de fuerzas políticas con la unión, ya no solo de campesinos y obreros, sino también de los sectores medios y una parte de la intelectualidad, lo cual tendrá especial

relevancia con la fundación en 1926 del Partido Socialista del Ecuador170

(Sylva,1980: 73) y años más tarde, 1931 el Partido Comunista como escisión171.

169 Paro general en el que se estima que fueron asesinados alrededor de 1000 huelguistas.

La organización de los socialistas se puede rastrear desde años atrás, un ejemplo sería la publicación de Bandera Roja en 1920 (Milk,1997:70)

171 Las organizaciones obreras también respondían a la regionalización. La Confederación Obrera de

Guayas (1905 Costa) y la Sociedad Artística (1892 Sierra) escenificaban esta división, a pesar de que

Ante este nuevo espectro político la burguesía en el poder organizada en torno al Partido Liberal, fundado en 1925, reaccionaría de forma fraccionada y dividida al tener que enfrentarse no solo a la clase terrateniente y su alianza con sectores de pujante economía, así como a campesinos y obreros unidos en un mismo bloque (Sylva,1980:7), sino, también en el plano de las ideas con la puesta en entredicho del discurso oficial sobre la nación por parte de los intelectuales y artistas pertenecientes al conocido como “Movimiento de los 30”.

Un movimiento, principalmente literario, considerado el precursor de una narrativa nacional, que denunciaba a través de un lenguaje crudo que rompía con la visión bucólica e idílica de lo popular, la explotación económica, social y política a la que estaba sometida la mayoría de la población. En él se identifica como causa principal del atraso del país a quienes lo habían gobernado por siglos: curas y hacendados (Quintero y Silva, 2002 a: 318), presentando a los conflictos generados por esta exclusión en términos de clase y lucha de clases172 (Sylva,1980:6). Es decir, en

forma de invitación a la acción política en torno a los partidos y movimientos de izquierda recién conformados de los que la mayoría de los autores eran militantes o simpatizantes173.

No obstante, y a pesar de los avances de la Revolución Liberal y del mayor peso de los partidos de izquierda, el estado que se consolida para inicios del nuevo siglo no es el democrático burgués, sino el oligárquico como expresión del capitalismo primario-exportador alimentado desde el latifundio cacaotero y bananero. Oligarquía que en ningún momento tuvo más intereses que los propios y que siguió dejando de

ambas trabajaban en líneas similares de reivindicación de los derechos laborales (Milk,1997:66). Un ejemplo lo tenemos en la Constitución de 1929 emanada del orden de la Revolución Juliana, quien daría al sector obrero representación en calidad de dos senadores “funcionales”, uno de la costa y otro de la sierra (Milk,1997:105).

172 En este período también comienza una mayor sensibilización con el uso del lenguaje despectivo

heredado de la colonia, como muestra que en el II Congreso celebrado en1920, se pidiera que se desistiera de usar el término “indio” por ser denigrante para los habitantes originales de la nación, sugiriendo el de “indígena” (Actas del Segundo Congreso Ecuatoriano, Pág.84. En: Milk,1997:73) Así mismo, si bien entre los escritores de los treinta figurará la obra “Huasipungo” como representante de lo “indígena”, en general se centrarán en los problemas urbanos y del indígena como campesino dentro de la división social de clases. Para Sylva este “olvido” se relaciona con la intención de generar un hombre nuevo que en Ecuador y en América Latina se vincula con el mestizo (para Ecuador encarnado en el montubio, el cholo, el ‘chulla’ citadino y el mestizo urbano costeño), aquel que no es netamente indígena ni español (Sylva,1980:137) y que podrá, por ende, crear una nueva nación. Aunque tal vez la menor sensibilización estuviera en la “academia”, ya que para estas mismas fechas apenas había un estudio sociológico sobre el indio realizado por el Dr. Pío Jaramillo Alvarado, titulado el “Indio Ecuatoriano” (Sylva,1980:136).

Concepción acerca de las injusticias y atropellos del sistema estatal en la que los movimientos culturales de la época, particularmente la literatura tuvieron mucho que ver como seria la corriente denominada terrigenista, la cual respondería a las orientaciones de las expresiones políticas de los partidos de izquierda, llegando a considerar a ésta como un movimiento orgánico y militante (Quintero y Silva, 2002 a: 421)

lado la construcción de un proyecto de Estado representativo de una mayor parte de la población (Treverso, 1996: 42 y 139).

Regionalmente la fractura se hará incluso más amplia entre la costa y la sierra, con el exacerbamiento del sentimiento guayaquileño acerca del ilícito aprovechamiento que los serranos hacen de su desarrollo174, así como por el planteamiento de una

política liberal enfrentada a los valores terratenientes personificados en Quito. En esa dualidad, el desarrollo del capitalismo y del Estado ecuatoriano se dará claramente en dos regiones, la sierra norte y la costa sur, donde se concentra el desarrollo económico y del poder estatal, en desmedro de las otras provincias (Quintero, 2002 a: 371- 379). En esta época se consolidarán las ideologías “costa” y “sierra”, perpetuándose a lo largo del siglo XX175 (Quintero y Silva, 2002 a: 241).

La división en dos regiones, costa-sierra que exhibe el Ecuador en el siglo XX, es un fenómeno gestado precisamente en el proceso revolucionario de 1895, rompiéndose de esa manera, la antigua alianza Cuenca-Guayaquil y creándose la nueva alianza regional Quito- Cuenca, alianza erigida sobre la base de los mismos intereses económicos sustentados en parte en el latifundio y la renta, contra el proyecto impulsado por la burguesía y los campesinos de la costa, y dejando atrás, aunque latente, la triple división regional que caracterizaba al Ecuador del siglo XIX (Quintero y Silva, 2002a: 247).

Llegamos en este punto al período comprendido entre el estallido de la Revolución Juliana y el encumbramiento de José María Velasco Ibarra. Un período caracterizado por la resistencia de las diferentes oligarquías a ceder una parte del poder a la burguesía y las clases populares, así como por una grave crisis

económica176 y descomposición política, que hará que el Ecuador tenga veinticuatro

gobernantes con un promedio de nueves meses cada uno (Salvador, 2009:462). Gobernantes entre los que destacaría Carlos Alberto Arroyo del Río177, mandato

durante el que se producirá la agresión armada de Perú y la consecuente pérdida de territorio amazónico que pasamos a revisar a continuación.

174 Desde principios de esta etapa la consagración de Guayaquil como potencia económica, quien ya

durante todo el siglo XIX había tenido un ingreso mayor que cualquier otro Cabildo, es innegable (Quintero y Silva, 2002a:174). Este potencial económico le permitiría supeditar al Estado al sistema bancario privado de la burguesía comercial guayaquileña hasta la creación en 1890 del Banco Nacional de Ecuador, así como oponerse constantemente a los gobiernos emanados de Quito. (Quintero y Silva, 2002a:230)

175 Es en Guayaquil donde el regionalismo adquiere características más definidas y se expresa con

cierta continuidad y no excepcionalmente como ha ocurrido en otras ciudades del país. Los guayaquileños han sido muy sensibles a cualquier medida considerada contraria a sus intereses , oponiéndose sistemáticamente a Quito y adoptando posiciones federalistas u autonomistas. Desde la Colonia se han opuesto a que se abra un camino que una Esmeraldas con Quito por temor a perder el monopolio del comercio exterior realizado en su totalidad desde el puerto de Guayaquil” (Hurtado, 2007:164)

La crisis económica es producida fundamentalmente por la ruina de las plantaciones de cacao debido a la epidemia conocida como “escoba de la bruja” (bacteria que produce malformaciones en la planta) y la “monilla” (hongo parásito que ataca a las mazorcas del cacao).

177 Arroyo del Río tan solo gobernaría hacia el final del período (1939-1949) pero al ser éste la figura

del Partido Liberal Radical, también se le suela conocer al período como “arroyista”.

Raíces y consecuencias del conflicto territorial con Perú

En el siglo XX Ecuador sufrirá una merma de 200.000 Km. cuadrados de territorio, perdiendo su salida indirecta al mar vía el río Marañón y una gran parte de su territorio amazónico.

Los conflictos territoriales con Perú en la frontera se remontan a los primeros días de independencia, ya que la construcción de las fronteras de los estados a través del respeto al principio de Uti Possidetis Jure, es decir, las fronteras impuestas por la administración colonial a sus respectivas entidades jurídico-administrativas (virreinatos), tenía el problema de la ambigüedad para esta zona. Ya en 1827 Simón Bolívar reclamaba la zona correspondiente a los actuales departamentos peruanos de Loreto y Amazonas para la Gran Colombia en compensación por la ayuda militar a Perú, teniendo lugar en 1829 el primer intento de anexar Cuenca, Guayaquil, Quijos, Maynas, Tumbes y Jaén a Perú por parte del Mariscal La Mar, entonce Presidente de Perú, quién perdería la guerra a manos del General Sucre (Bethell,2000:1999).

Las hostilidades entre ambos no cejan, lo cual lleva a Ecuador en 1910 a establecer

una alianza defensiva con Colombia dándole por pago 180.000 km2 de zona

amazónica. Gesto que Colombia a ojos de Ecuador traicionaría al ceder en 1922 al Perú, el enemigo común, la mitad de los territorios cedidos por éste. A mitad del siglo XX el grado de hostilidad habría aumentado hasta el grado de un primer enfrentamiento armado en 1941, propiciado por una toma de territorios peruanos amazónicos a manos del ejército ecuatoriano, particularmente zona cauchera. La forma de llevar esta acción por parte de Ecuador, en inferioridad numérica y de parque de armas, resolvió rápidamente el conflicto a favor de Perú con graves consecuencias en términos de construcción de identidad nacional debido a los siguientes factores:

1. La construcción del vecino como el enemigo externo:

Las clases dirigentes y “propietarias” de Ecuador trabajaron en generar una conciencia en las masas sobre el acto de agresión por el cual éste recaía por igual en el gobierno que en el pueblo; lo que sería en palabras de Cairo (2014:62) un “adoctrinamiento territorialista de las poblaciones” en base a fronteras que no respondía a la realidad jurídica. Esta conciencia negativa se incluyó en los libros de texto de educación básica178 llegando al punto de ubicar sus raíces en el choque 178 Para ilustrar esta afirmación compartiremos ciertos pasajes del texto de Samaniego (1999) sobre la

influencia de la educación y la percepción de la identidad nacional impartida en los textos escolares en relación con el conflicto con Perú. En esta obra el autor se realiza ciertas preguntas, en base al

entre Huáscar y Atahualpa179 y en los conflictos limítrofes de la Gran Colombia; justificación por la que el antiperuanismo adquiría una racionalidad histórica.

2. Autoconciencia de fracaso y frustración:

La pérdida de algo considerado pertenencia es siempre un hecho traumático. Es por ello que en palabras de Quintero y Silva (2002a:456):

La firma del Protocolo de Río de Janeiro en enero de 1942 fue procesada en la conciencia de las masas -urbanas strictu sensu-, no solo como un hecho histórico de cercenamiento territorial, sino como una mutilación síquica y física asumida también en términos individuales. Ya lo diría el penoso dicho que por décadas se ha repetido en las aulas escolares: "Amarillo, azul y rojo: la bandera del patojo180. Ser ecuatoriano implicaría a partir del 41 ser impedido y perdedor, lo cual ahondará más en el conflicto de identidad del mestizo ecuatoriano: si antes era incompleto, imperfecto o chulla181 porque huía de sus raíces, ahora era incompleto o patojo porque se enfrentaba a la realidad.

contenido explícito de los libros de texto de la materia de historia utilizados en el sistema educativo ecuatoriano tales como: ¿Qué entenderán los niños al afirmarles que el Ecuador es Amazónico y que el tratado que lo niega es nulo cuando en el mapa político oficial no hay Amazonía? ¿Cómo educar en valores necesarios para un sistema democrático como el respeto y la tolerancia con los siguientes ejercicios? .

Algunos ejemplos son los siguientes:

1. Abramos Surcos, Texto Escolar de Historia para 4º grado, 1996, página 96.

Ejercicio: Recorramos con el dedo la línea de puntos. Esa línea es el límite entre Ecuador y Perú, después del Tratado de Río de Janeiro, celebrado en 1942. Lectura: Los ecuatorianos proclamamos la nulidad de este Protocolo, ¿Por qué? Porque Ecuador fue obligado a firmar estando invadido y es inejecutable. ¡Para los Ecuatorianos el Ecuador ha sido, es y será país amazónico!

Ejercicio: “Para mantener la unidad americana, se obligó al Ecuador a firmar un infame protocolo, mediante el cual se nos despojó de 200.000 Km2 de nuestro oriente amazónico. Observemos en el croquis anterior la cantidad de territorio que nos arrebataron... (Abramos Surcos, Op.cit.: 306)

2. Jiménez Navas, Historia del Ecuador 1996: 172.

Lectura: El Perú nos derrotó en el 41 pese a la valiente resistencia de la tropa que formaba el "Montecristo", el "Cayambe". El Alto Mando viajó a la capital la víspera para informar al presidente. A Machala, Puerto Bolívar llegaron en vez de municiones clavos y bisagras, en el frente las ametralladoras no funcionaban por falta de aceite. Ochenta aviones bombarderos y cazas acribillaban a la indefensa población ecuatoriana; no teníamos armas antiaéreas... la madrugada del 29 de Enero de 1942 fuimos obligados a firmar el nefasto Protocolo, documento Nulo, de Nulidad absoluta por empleo de la fuerza, por error geográfico y por el dolo o la mala fe del gobierno peruano que no cumplió el cese de fuego en la frontera el sábado 26 de julio, a las 18 horas.

En este último ejemplo el autor manifiesta que “la visión con que se desarrollan algunos textos nos colocan como 'pequeños pero valientes', como que nunca vamos a ser grandes pero, eso si, valientes.

179 Debemos la versión acerca del enfrentamiento entre los medio hermanos por parte de padre

Huáscar y Atahualpa conocido como “Guerra civil inca” (1529-1532), a la obra considerada fundadora de la historiografía nacional ecuatoriana y base de la identidad quiteña, Historia del Reyno de Quito en la América Meridional, escrita por el presbítero Don Juan de Velasco hacia 1789 en sintonía con la de