—Jamgón Kongtrul, The Torch of Certainty, traducción al inglés de Judith Hanson
La práctica de bodichita —la mente del despertar— puede parecer casi mágica, en el sentido de que cuando usted escoge tratar a los demás como si ya estuvieran totalmente iluminados, ellos tienden a responder de una manera más positiva, segura y tranquila de lo que normalmente lo harían. Sin embargo, el proceso no tiene realmente nada de mágico. Usted, simplemente, está mirando a los demás y actuando con ellos al nivel de su potencial total, y ellos le responden, hasta donde pueden, de la misma manera.
Como mencioné antes, hay dos tipos de bodichita: la absoluta y la relativa. La bodichita absoluta es la percepción directa de la naturaleza interior de la mente. Dentro de la bodichita absoluta, o la mente completamente despierta, no hay distinción entre sujeto y objeto, entre yo y el otro; todos los seres sensibles se perciben espontáneamente como manifestaciones perfectas de la naturaleza búdica. No obstante, muy pocas personas son capaces de experimentar la bodichita absoluta inmediatamente. Yo ciertamente no. Como la mayoría de la gente, tuve que tomar la vía más gradual de la bodichita relativa.
Esta vía se conoce como “relativa” por muchas razones. Primero, tiene relación con la bodichita absoluta en el sentido de que comparte la misma meta: la experiencia directa de la naturaleza búdica o la mente despierta. Utilicemos una analogía: la bodichita absoluta es como el último piso de un edificio, mientras que la bodichita relativa pue- de compararse con los pisos inferiores. Todos los pisos son parte del mismo edificio, pero cada uno de los pisos inferiores se halla en una relación relativa con respecto al último. Si queremos llegar al último piso, tenemos que pasar por todos los pisos inferiores. Segundo, cuan- do logramos el estado de bodichita absoluta, ya no hay distinción entre los seres sensibles; cada criatura viviente se percibe como una perfecta manifestación de la naturaleza búdica. En la práctica de la bodichita relativa, sin embargo, todavía estamos trabajando dentro del marco de una relación entre sujeto y objeto o entre yo y el otro. Finalmente, según muchos grandes maestros, y específicamente Jamgón Kongtrul, en su libro The Torch of Certainty, el desarrollo de la bodichita absoluta depende de que desarrollemos la bodichita relativa.
El desarrollo de la bodichita relativa tiene dos aspectos: la aspiración y la aplicación. La bodichita de aspiración implica cultivar el deseo sincero de elevar a todos los seres sensibles al nivel desde el cual pueden percibir su naturaleza búdica. Comenzamos por pensar:
Deseo alcanzar el despertar total para ayudar a todos los seres sensibles a alcanzar el mismo estado. La bodichita de aspiración se
enfoca en el fruto o el resultado de la práctica. En este sentido, la
bodichita de aspiración es cómo enfocarse en la meta de llevar a todo el
mundo a cierto destino —por ejemplo, Londres, París o Buenos Aires. En el caso de la bodichita de aspiración, por supuesto, el “destino” es el despertar total de la mente, o la bodichita absoluta. La bodichita de
aplicación (los textos clásicos con frecuencia la comparan con dar los
pasos para llegar a un destino previsto) se enfoca en el camino para alcanzar la meta de la bodichita de aspiración: la liberación de todos los seres sensibles de todas las formas y causas del sufrimiento mediante la percepción de su naturaleza búdica.
Como decía anteriormente, en la práctica de la bodichita relativa todavía seguimos considerando a los demás seres sensibles desde una perspectiva ligeramente dualista, como si su existencia guardara relación con la nuestra. Pero cuando generamos la motivación para elevarnos nosotros mismos y elevar a todos los seres sensibles al nivel en el cual percibimos totalmente la naturaleza búdica, sucede algo cu- rioso: la perspectiva de “yo” y el “otro” comienza a disolverse gradual- mente y crecemos en sabiduría y en el poder de ayudar a los demás y ayudarnos a nosotros mismos.
Como propuesta de vida, el cultivo de la bodichita relativa es, desde luego, un mejoramiento de la manera como tratamos a los demás, aunque requiere cierto trabajo. Es muy fácil condenar a quienes no están de acuerdo con nosotros, ¿no es verdad? La mayoría de nosotros lo hacemos sin pensar y con la facilidad con la que matamos un mosquito, una cucaracha o una mosca.
El punto clave al desarrollar la bodichita relativa es darse cuenta de que el deseo de aplastar un insecto y el impulso de condenar a una persona que no está de acuerdo con nosotros son fundamentalmente lo mismo. Es una respuesta de ataque o huida profundamente incrustada en la capa reptil de nuestro cerebro o, para decirlo sin rodeos, de nuestra naturaleza de cocodrilo.
En consecuencia, el primer paso para desarrollar la bodichita relativa es decidir qué deseamos ser, cocodrilos o seres humanos.
Desde luego, ser cocodrilos tiene sus ventajas. Los cocodrilos son muy buenos en ganarles a sus enemigos en astucia y en sobrevivir, simplemente, pero no pueden amar o tener la experiencia de ser ama- dos, no tienen amigos y jamás pueden experimentar la dicha de criar hijos. Tienen muy poco aprecio por el arte o la música. No pueden reírse, y... ¡muchos de ellos terminan su vida como zapatos!
Si usted ha llegado hasta aquí en la lectura de este libro, lo más probable es que no sea un cocodrilo, pero posiblemente ha conocido a mucha gente que actúa como tal. El primer paso para desarrollar la
bodichita relativa es dejar de lado su disgusto por ese tipo de personas
y cultivar cierto sentido de compasión por ellas, porque no son cons- cientes de cuánta riqueza y belleza de la vida se están perdiendo. Una vez que se es capaz de hacer esto, extender la bodichita compasiva a todos los seres sensibles, incluyendo a los verdaderos cocodrilos y a cualesquiera otras criaturas vivientes que lo puedan molestar, asustar o repugnar, se vuelve más fácil. Si se toma un momento para pensar en todo lo que estas criaturas se están perdiendo, su corazón se abrirá hacia ellas casi automáticamente.
En realidad, la bodichita de aspiración y la de aplicación son como dos lados de la misma moneda —la una no puede existir sin la otra. La bodichita de aspiración es el cultivo de una disposición ilimitada a ayudar a todos los seres vivos a alcanzar un estado de total felicidad y liberación del dolor y del sufrimiento. No importa si de hecho lo logra o no. Lo importante es la intención. La bodichita de aplicación tiene implícitas las actividades que se requieren para llevar a cabo su intención. Practicar un aspecto fortalece la habilidad de cultivar el otro.
Existen muchas maneras de poner en práctica la bodichita de aplicación: por ejemplo, esforzarse por no robar, mentir, chismorrear y hablar o actuar de maneras que intencionalmente causen dolor; ser generoso con los demás; hacer las paces; hablar con suavidad y calma- damente en vez de perder la chaveta; y regocijarse con las cosas buenas que les suceden a otras personas en vez de dejarse llevar por los celos o la envidia. Este tipo de conducta es un medio de extender la experiencia de la meditación a cada aspecto de la vida diaria.
No hay mayor estímulo ni mayor valor que la intención de con- ducir a todos los seres hacia la libertad perfecta y el bienestar completo de conocer su verdadera naturaleza. No lograrlo no tiene importancia. La mera intención tiene tal poder que a medida que usted lo intenta su mente se fortificará; sus aflicciones disminuirán; se volverá más hábil para ayudar a otros seres; y, al hacerlo, creará las causas y las condiciones para su propio bienestar.