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Capítulo 7. Resignificando el género

7.1. Lo femenino y lo masculino en los DR

Los atributos que se dan a los hombres y las mujeres, es decir, la asignación de roles se encuentran sujetos al sexo. El género, en cambio, se comienza a transmitir, incluso, desde antes del nacimiento. A partir del nacimiento se identifica al niño como varón-hombre y se le asignan características y roles masculino. A las niñas se le identifica como hembra-mujer y se le atribuyen características femeninas. Con el paso de los años el niño o la niña asumen su identidad en relación con sus genitales, pero también en relación con los aspectos socioculturales que le imponen la sociedad según su condición sexo genérica.

La primera parte, atribución de género, se realiza a partir de la identificación del bebé: “eres niño o niña, eres hombre o mujer”. La segunda parte, el núcleo de identidad, se refiere al auto reconocimiento de sus genitales, determinando su comportamiento a pertenecer a un grupo sociocultural. La tercera, el rol de género es donde la sociedad asigna deberes iniciando la diferenciación de sexos, es decir es la integración de lo natural y lo sociocultural, entre lo biológico y lo establecido por la sociedad donde realizan actividades de su sexo pero que en realidad serían propias de su género. (DR1S, 2010, p.28)

En las poblaciones en las que se enmarcan los DR analizados los roles de género que rigen los comportamientos suelen ser más definidos, más rígidos; se moldea y/o reprime la personalidad, las expresiones corporales y orales según las prácticas comunitarias establecidas para cada género. En las narraciones de los documentos se muestra cómo dentro

12 La experiencia educativa “se trata de una marca en la subjetividad resultado de algo del orden del

de las comunidades se establecen las labores que los hombres y las mujeres deben cumplir según sus habilidades y aptitudes. Por ejemplo, las mujeres realizan tareas exclusivas del hogar y del cuidado de los hijos, demuestran sus emociones y sentimientos. Sin embargo, también se describen en las tesis cómo se empiezan a generar nuevos espacios en los que ellas realizan otro tipo de actividades y aquellos en los que todavía no han podido incidir,

[La mujer] participa activamente en la elaboración de artesanías y, actualmente hay más participación de las mujeres en programas sociales, sin embargo su participación comunitaria queda siendo relegada por la de los hombres, ya que existen mayoría en las reuniones en las cuales las mujeres opinan muy poco públicamente. (DR7C, 2010, p.27)

En cambio, el hombre es caracterizado en los documentos como el proveedor del hogar, la autoridad de la familia o jefe de la misma es fuerte y valiente. A diferencia de las mujeres ellos deben de reprimir sus emociones (no lloran, no son cariñosos, etc.) y cuentan con mayores cargos y responsabilidades dentro de las comunidades. La asignación de roles construye a las mujeres como débiles, les limita a tomar sus propias decisiones y, en ocasiones, les obliga a actuar bajo el dominio de los varones. Como consecuencia, la violencia en estos contextos se vuelve más latente, pues las mujeres son más vulnerables al maltrato. Las y los estudiantes que realizaron una de las tesis recuperan lo siguiente en su estudio,

Se hicieron cinco entrevistas a hombres para conocer sus posturas sobre el maltrato a la mujer […]la mayoría definen a la mujer como ama de casa, la cual debe de respetar, obedecer a sus maridos, tienen la idea que las mujeres deben de ser de una forma determinada y controlada, que “se le debe de dar su libertad pero limitada”. (DR2D, 2011, p.88)

En el contexto comunitario los niños se dedican a actividades del campo, ayudan en las tareas de sus padres, aprenden de él patrones de conducta, formas de ser y de actuar. Las niñas se dedican a tareas del hogar y al cuidado de los más pequeños, apoyan a la mamá en sus actividades cotidianas. De manera específica, uno de los DR expone cómo se educa por género en la comunidad de Mecayapan:

En la primera etapa de la vida la niñez, los niños eran educados por la madres, después de cinco a 10 años los niños eran educados por género, es decir, el padre se encargaba de enseñarle sus labores al niño, de igual forma la madre se encargaba de enseñarle a la niña sus respectivas labores. En el periodo de la infancia los niños y

Los niños jugaban imitando las labores del padre: realizaban milpas, juntaban leña, montaban animales de carga, elaboraban casas, etc. Por su parte, las niñas imitaban a la madre haciendo tortillas, lavando ropa o trastes, barriendo la casa o el patio, preparando comida, entre otras actividades.

En la comunidad de Mecayapan, tanto el hombre como la mujer debían saber ciertas labores antes de casarse, aquellas que se consideraban primordiales. El hombre debía aprender y ejecutar las siguientes labores: partir leña, cazar, pescar, chapear, sembrar maíz, frijol, calabaza, yuca, jícama entre otros; trabajar fuera en caso de no tener empleo, o tierra para trabajar, etc.

Las mujeres debían saber las labores del hogar: desgranar, cocción del maíz para masa o pozol, cocinar, lavar trastes y ropa, elaboración de hilados y tejidos como el enredo (kuelli) y manteles; elaboración de camisas, pantalones, calzoncillos, etc. Entre los nahuas de Mecayapan, la edad no es el criterio básico para casarse, sino ejecutar las habilidades antes mencionadas. (DR6C, 2009, p.36)

Es importante señalar que no todas las actividades que se describen en los DR, asignadas de acuerdo con el género, representan abuso o violación a las mujeres. En las descripciones se incluyen aquellas que se establecen para preservar la cultura o narrar las tradiciones de las comunidades. En este tipo de narraciones los hombres realizan actividades que de manera cotidiana son atribuidas a las mujeres, es decir, se invierten los roles. Como lo demuestra el siguiente extracto:

Nos propusimos describir los procesos que se llevaban a cabo en la realización de una boda tradicional y conocer los roles desempeñados por los hombres y las mujeres en la realización de una boda tradicional. El hombre realizaba actividades que en la vida cotidiana correspondía a las mujeres: aliñaban pollos, distribuían platillos, atizaban la lumbre, etc. (DR6C, 2009, p.11)

Los DR también recogen flexiones en las que las mujeres reflexionan sobre la forma en que reproducen o internalizan prácticas patriarcales:

Hay que considerar que las mujeres de alguna manera reproducimos esta ideología, a través de la crianza y educación en casa, sobre el ideal de un hombre fuerte, con capacidad de decisión y moldeando mujeres sumisas y responsables para el hogar, logrando una represión en los géneros.Situación que termina afectando al género femenino poniéndolas en situación de vulnerabilidad, no se debe de hacer diferencias porque ante las leyes mexicanas somos iguales y con los mismos derechos. (DR5D, 2012, pp.82 y 83)

Existen investigaciones que visualizan a las mujeres como un sujeto importante en las sociedades y como indispensables para el desarrollo comunitario. Al mismo tiempo, las reconocen como un sujeto con derechos.

Las mujeres son el motor de la familia, saben cómo y cuándo hacer algo, como buscarle una solución, pero los desequilibrios de poder entre los géneros trae consecuencias porque esto dificulta que las mujeres se desarrollen fuera del hogar, pero en la actualidad las mujeres han empezado a cambiar su forma de pensar y actuar, la sumisión bajo la cual estaban, se ha desvanecido es un proceso lento; pero se observa una actitud activa donde el empoderamiento, coadyuva para hacer valer sus derechos y enfrentarse para cambiar su realidad social. (DR5D, 2012, p.95)

Además, los escritos reconocen que en el contexto comunitario son pocas las mujeres que tienen acceso a la educación y a obtener un trabajo con salario digno. Las mujeres son personas con reducidas posibilidades de realizar trabajos fuera de su hogar y desvinculados del ámbito doméstico o del cuidado de niños y ancianos.

Las situaciones descritas en los documentos son compatibles con lo presentado en un estudio desarrollado por la OIT en el que se muestra cómo las mujeres del contexto rural se encuentran “desocupadas”, es decir, dedicadas a realizar trabajos no asalariados. Dicho estudio señala que “el porcentaje de personas entre 12 y 29 años de edad que vive en una comunidad rural y no estudia ni trabaja oscila entre 21 y 25 años […] De ellos, más de la mitad son mujeres porque en ellas recaen tradicionalmente las labores domésticas y de cuidado familiar, lo que las condena a repetir los círculos de pobreza, rezago educativo y estancamiento laboral” (Altamirano, 2018, párr. 4). Los DR hablan de mujeres que viven en pobreza extrema y sobreviven con pocos recursos económicos, en algunos casos se trata de mujeres que han visto interrumpidos sus estudios o nunca los han llevado a cabo, ya sea porque han formado su familia o porque sus familiares no las dejan.

Los DR también puntualizan cómo las mujeres, de estos contextos, además de presentar dificultades socioeconómicas arrastran problemas psicológicos.

Se detectó que la mayoría de las mujeres que se dedican al hogar tienen baja autoestima, por la desigualdad e inequidad de género por parte del esposo, al ser el único que provee de lo necesario a la familia y con derechos a poner límites. Esto como parte de las ideas inculcadas a las mujeres por sus madresal crecer con la idea del deber ser, que pasan de generación en generación y que es reforzada por la comunidad. (DR5D, 2012, p.7)

Sin embargo, a pesar de documentar cómo se presenta y reproduce la ideología patriarcal en las comunidades, las y los estudiantes recopilan prácticas que están cambiando y/o

La mujer ya no permanece al interior de la unidad doméstica, al exclusivo cuidado de los hijos. Muchas trabajan fuera de ella, desempeñándose como profesionistas; e incluso han migrado al Norte del país para trabajar en las maquiladoras, o en la cosecha del jitomate. (DR6C, 2009, p.59)

En otro DR se señala:

la migración ha influido a que la mayoría de los hombres abandonen ciertas responsabilidades dentro de su familia, de acuerdo a esto la mujer es quien ha tomado un papel muy importante, ya que hoy en día vemos la participación de ellas en diversas cuestiones; ya sea social, cultural o académicos. Así como de algunos cargos dentro de alguna organización. (DR9C, 2011, p.52)

En ambos documentos se señala el proceso migratorio como aquel que le permite a la mujer su inserción a la vida laboral y la participación en cargos, ya sea por el proceso migratorio de la mujer o el de su pareja. La migración se ve como un espacio que cuestiona el rol asignado a la mujer en la vida comunitaria por la ausencia de una figura masculina, es decir, por necesidad modifican sus dinámicas y actividades. Pese a lo anterior, las investigaciones no cuestionan o analizan estos procesos a profundidad, es decir, no destacan que la inserción de la mujer al mercado laboral en un contexto migratorio no es del todo exitosa, ya que algunas de ellas se enfrentan a condiciones de trabajo precarias. Tampoco se indican los problemas o situaciones a las que se exponen las mujeres durante y en el proceso de migración como son el acoso sexual, la violencia, la discriminación, entre otras.

Por otro lado, los documentos reconocen que el acceso a la educación, específicamente con la llegada de instituciones de educación superior a los contextos en los que realizan sus trabajos, representa para la mujer una forma de empoderamiento personal, social y económico, esto es, genera una resignificación de ellas en sus comunidades.

La educación contribuye al fortalecer la autoestima de la mujer y que dicha actividad también se lleva con las labores cotidianas, hoy en día ya no queremos más personas analfabetas, hay que empezar a cambiar estereotipos que son una de las causas principales de desigualdad de oportunidades entre los géneros. (DR5D, 2012, p.28)

Lo anterior demuestra que al acceder a la educación la mujer desarrolla su independencia y en algunos casos las motiva a desarrollar su participación en las comunidades. Hasta aquí he intentado describir cómo en el análisis de los documentos se muestra a las comunidades y a las dinámicas familiares como las instituciones desde las cuales se institucionalizan, reproducen, practican o construyen “imaginarios generizados”. Y, finalmente, cómo a través

de otros factores como la migración y educación se cuestionan tales construcciones o se reafirman de igual forma.