Cuando la familia no puede hacerse cargo de las dificultades que surgen en su seno por el problema del joven, pide la ayuda de agentes de control social. Si los padres amenazan divorciarse o provocarse algún otro daño mutuo, el hijo generará tanto alboroto en la comuni dad que aquellos se verán forzados a ocuparse de la injerencia de esta última. Su unión frente a la comunidad puede hacer que se estabili cen. Es el mismo caso de un país que inicia una guerra con otro cuando el disenso interno lo pone al borde del desquicio total.
El joven se entregará a una conducta díscola o simplemente per manecerá inmóvil y apático, demandando a los padres que no se se paren y cuiden de él. Si los hermanos, u otros parientes, insisten en que los padres hagan algo con ese “vegetal”, la situación se tornará inestable. O bien un extraño hará un comentario que molestará tanto a los padres, que de inmediato buscarán una terapia, para poder afir mar luego que están haciendo lo que se debe. Si esa terapia se limita ala custodia en una institución, la administración de drogas o un tratamiento por insight a largo plazo, la familia recuperará su estabi lidad y quizá convenza a los demás de que está haciendo todo lo que puede, al par que ningún cambio la amenaza.
Los terapeutas se sorprenden a menudo del grado de tolerancia de los padres frente al comportamiento anómalo y excéntrico de sus hi jos. Ejemplo: un joven se quema la palma de las manos con cigarri llos y declara ser Cristo; sus padres no dan importancia alguna a su conducta y dicen que es sólo una “travesura”. Puede haber una gran disparidad entre el choque que sufre la comunidad ante la conducta excéntrica y la aceptación con que la acoge la familia; esto se debe a veces a que la conducta se fue desarrollando gradualmente y fue a- ceptada en cada una -de las etapas sucesivas, de modo que la etapa siguiente no pareció nunca tan extrema. En ocasiones la familia su fre un verdadero impacto por lo que sucede, pero jamás io admitiría, ya que implicaría conceder que existe un problema, respecto del cual ellos piensan que no pueden hacer nada. Si la familia pasa a ser moti vo de atención para la comunidad, significa que se le ha pedido a esta que resuelva la conducta extrema del joven, y que la familia lia sido
víctima de un cambio tan bruscamente desencadenado que dio por tierra con su estabilidad anterior.
Esbozamos a continuación una descripción de esta clase de jóve nes de acuerdo con el enfoque de la comunicación:
1. Problemas sociales fundamentales (están presentes en todos los casos)
a. El joven no logra desengancharse de la familia o la familia no logra desengancharse de él. Por consiguiente, no puede crear para sí una base social fuera de la familia, ya que no consigue establecer relaciones íntimas duraderas.
b. El joven fracasa en sus estudios o en su trabajo, y exige así el apoyo permanente de otras personas.
2. Problemas especiales de comunicación (pueden presentarse o no en determinado momento con una persona determinada).
a. Comunicación descortés y desordenada
1. Amenaza producirse un perjuicio a sí mismo o es violento con los demás.
2. Actúa de modo confuso e incierto, exigiendo interrumpir el discurso normal y hacer algo, aunque por otra parte torna difícil o imposible hacer cualquier cosa.
3. Tiene estallidos imprevisibles de malhumor sin que el mo tivo quede claro, provocando incertidumbre y confusión en el me dio social que lo rodea.
4. Toma bebidas alcohólicas o drogas de manera irresponsable, conduciéndose luego como si estuviera físicamente incapacitado o desvalido, o en forma ruda y agresiva.
5. Suele quebrantar, sutil o groseramente, las reglas de urbani dad, quizás interrumpiendo las conversaciones, o pasa la noche ente ra caminando de un lado para otro de la casa y duerme luego todo el día, con lo cual desquicia la vida hogareña.
6. Desobedece a los padres o a las personas dotadas de autori dad en la comunidad, con frecuencia de un modo que parece invo luntario, de manera tal que esas figuras de autoridad vacilan en apli carle las sanciones usuales en estos casos.
b. Comunicación anómala: acciones
1. Perpetra actos delictivos (hurtos, etc.), aparentemente sin buscar el propio provecho o en forma fortuita.
2. Presenta el aspecto de un muerto de hambre casi esqueléti co, o es desagradablemente obeso.
3. Usa ropas extravagantes, anda sucio o demasiado pulcro y acicalado llamando la atención por su atuendo o comportamiento y atemorizando a los demás o suscitando su hostilidad.
4. Camina y gesticula en forma envarada y llamativa, incomo dando a la gente que lo rodea.
c. Comunicación anómala: palabras
1. Se expresa verbalmente con un lenguaje amanerado y poco corriente, inventando palabras.
2. Su escritura es excéntrica, por las ideas que contiene y por su inusual caligrafía y la disposición de lo escrito en la hoja.
3. Se dirige o escucha a interlocutores imaginarios.
4. Encuadra las situaciones de modo peculiar, diciendo, por ejemplo, que el tiempo, el lugar, la finalidad o los participantes en una determinada situación social no son realmente lo que otras per sonas afirman.
5. Comunica dolencias físicas de las que no hay evidencia al guna o que parecen extravagantes.