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FUNCIÓN DE LOS ESTADOS

Impacto de las regulaciones federales

FUNCIÓN DE LOS ESTADOS

consideración mayor que el costo de las penalizaciones monetarias evaluadas por las agencias reguladoras.

FUNCIÓN DE LOS ESTADOS

Antes de la creación de OSHA, la seguridad y la salud laboral por lo general se consideraban un asunto de los estados, no del gobierno federal. El sentimiento general entre quienes apoyaban a OSHA era que, históricamente, los estados no habían realizado un buen trabajo al establecer y hacer cumplir normas adecuadas de seguridad y salud laboral. No obstante, al reconocer que algunos estados podrían desarrollar normas de seguridad y salud laboral, así como programas de cumplimiento eficaces, la ley OSHA establece que los planes estatales deben someterse a la aprobación de OSHA.

Cumplimiento

En lo que al cumplimiento de normas se refiere, en primer lugar debe señalarse que la propia OSHA no está facultada para regular a las agencias estatales, condados o municipios. Incluso las agencias federales están exentas de la aplicación regular de la ley por parte de OSHA, un punto sensible con algunos patrones de la empresa privada, sin embargo, la ley OSHA sí cubre a las agencias federales como parte de las responsabilidades de sus titulares. Obviamente, resultaría poco práctico para el gobierno federal autoemplazarse o autopenalizarse, por lo que OSHA realiza inspecciones pero no emite emplazamientos a sus agencias hermanas. En lo que respecta

FIGURA 4.3

El índice de muertes provocadas por accidentes en el lugar de trabajo sigue una marca- da tendencia lineal a la baja, sin cambio aparente en dicha tendencia que se relacione con la aparición de OSHA (fuente: Griffin, 1993).

1980 1985 1990 1995

1975 Año

Índice de mortalidad (por 100,000 trabajadores)

1970 1965 1960 1955 28 26 24 22 20 18 16 14 12 10 8 6 1950

a los estados, si el gobierno federal emitiera emplazamientos e impusiera penas a los gobiernos estatales y locales habría problemas de soberanía por lo que tal acción está prohibida.

Sin embargo, si un estado somete un plan de normas de seguridad y salud laboral, así como su cumplimiento a la aprobación de OSHA, el plan debe contener un programa aplicable a los empleados de agencias estatales y subdivisiones políticas del estado. Además, las normas estatales y su cumplimiento deben tener, por lo menos, la misma eficacia que las normas federa- les y su cumplimiento. Cerca de la mitad de los estados han logrado condiciones “con la misma eficacia” y la aprobación de sus planes (ver apéndice G). Tres de estos estados (Connecticut, Nueva Jersey y Nueva York) contaban anteriormente con planes estatales integrales; sin embargo, se apartaron del cumplimiento del sector privado al conservar su facultad para hacer cumplir normas por parte de agencias estatales. Ahora dichos estados cuentan con el cumpli- miento federal del sector privado dentro de sus fronteras. Los administradores de seguridad y salud que trabajan en alguno de los estados con planes estatales deben consultar a los fun- cionarios locales adecuados para obtener copias de las normas y los procedimientos de cumpli- miento correspondientes. En la mayoría de los planes estatales, las normas son prácticamente idénticas a las normas federales de OSHA.

Las condiciones de los programas estatales se pusieron de inmediato en tela de juicio cuando ocurrió uno de los peores incendios a nivel nacional en Estados Unidos en Hamlet, Carolina del Norte, la mañana del 3 de septiembre de 1991 (LaBar, 1992). Las causas y por- menores de esta tragedia se analizan de manera detallada en el capítulo 7; en resumen 25 per- sonas fallecieron y otras 56 resultaron heridas. De forma irónica, la catástrofe ocurrió en Carolina del Norte, el primer estado en el que OSHA autorizó reemplazar a los funcionarios federales de esta agencia por inspectores estatales encargados del cumplimiento de normas que tenían “la misma eficacia” que las normas federales de OSHA. Como era de esperarse, la trage- dia generó una revisión exhaustiva del plan estatal de Carolina del Norte en materia de normas y su cumplimiento. El resultado final fue que se permitió que ese estado continuara con la apli- cación de su plan estatal; sin embargo, se ordenó hacerle varios cambios para garantizar su eficacia. La evaluación del plan de Carolina del Norte se convirtió en el primer paso dentro de un programa de gran magnitud para evaluar todos los planes estatales. Aproximadamente un año después del accidente, OSHA anunció que se habían evaluado todos los planes estatales, se había logrado un gran avance y se permitiría que continuaran aplicándose todos los planes estatales aprobados (OSHA, 1992).

Consultoría

Además de las normas y los programas para su cumplimiento, OSHA delega a los estados la facultad y responsabilidad de brindar apoyo consultivo relacionado con la seguridad y salud laboral a los patrones que así lo soliciten. OSHA posee la facultad de hacer concesiones fede- rales a los estados para apoyar el cumplimiento, la consultoría y otros propósitos de la ley OSHA. Algunas tendencias políticas recientes se han encaminado a transferir la autoridad y actividad de agencias federales a la jurisdicción de los estados. OSHA ha seguido este camino mediante programas estatales de consultoría. La cooperación con una agencia estatal en algunos casos incluso puede generar inmunidad temporal a emplazamientos de OSHA. Vale la pena analizar esta posibilidad y los administradores de seguridad y salud deberían considerar la consultoría estatal como parte de sus estrategias generales. La consultoría estatal es gratuita y, al menos hasta el periodo de redacción de este libro, estaba disponible de alguna manera en todos los estados.