LIBRO II 195 prehendit7128; cual es, en efecto, cada cosa por sí misma, tal
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«sinfonía» diapasón es el principio de las demás y que ellas, eso sí, pueden disponerse unas frente a otras a base de la división contraria. Ello, en realidad, será más fácil de conocer si prime ro se consigue ver en los números. Establézcase, entonces, la unidad y a partir de ella fluyan dos partes, una del múltiplo, otra de la división136, y sea esta fórmula:
Y de este modo la progresión es al infinito. El binario, en efecto, es el duplo de la unidad; a su vez, la parte contraria a él muestra la mitad de esa misma unidad; el tres, el triplo y la par te contraria, la tercera; el cuatro, el cuádruplo y la parte contra ria, la cuarta; y así del crecer y del decrecer el principio137 está en la simple unidad.
Esto mismo, por tanto, volvámoslo ahora en conjunto a las consonancias. Estará, por tanto, justo la diapasón, que es dupla, en el lugar del supremo principio y, a su vez, las que quedan en división contraria de este modo: el sesquiáltero, justo frente al triplo; el sesquitercio, a su vez, frente al cuádruplo138; cosa que con una argumentación de este tipo quedará justificada. El mis
136 Con «múltiplo» se refiere Boecio a la “multitud” o “cantidad discreta”; con «división», a la “magnitud” o “cantidad continua”. Cf. 1 6, págs. 193,3-194, 17; en este pasaje se aprecia un paralelismo entre las proporciones múltiplas y superparticulares, de una parte, y estos dos tipos de cantidad, de otra. Cf. tam bién Bo w e r(1989), pág. 74, nota 52.
137 Esto es, el elemento o constituyente mínimo.
138 Es decir, de los dos términos numéricos relacionados respectivamente en las proporciones sesquiáltera (3/2) y sesquitercia (4/3) se tomará como pun-
1. Mitad Tercera parte Cuarta parte Quinta parte 2. Duplo 3. Triplo 4. Cuádruplo 5. Quíntuplo
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mo, en efecto, es el primer sesquiáltero que el primer triple (res pecto, se entiende, a la unidad de principio); pues el temario lo mismo es el primer triplo, si se lo empareja con la unidad, y lo mismo el primer sesquiáltero, si con el binario. A su vez, el mismo temario en relación con la diferencia que hace res pecto al binario, en relación con el cual, puesto naturalmente, se da por hecho que es el sesquiáltero, es el triplo de la diferen cia139. Puesto que, entonces, por ley el sesquiáltero se opone al triple, por lógica se estima que la consonancia diapente se opo ne a la consonancia «diapente y diapasón». A su vez, el cuá- druplo mantiene la división contraria al sesquitercio; pues el que es el primer cuádruplo resulta asimismo, a su vez, el primer sesquitercio de este modo: el cuaternario, en efecto, es el primer cuádruplo, si se lo empareja a la unidad; el primer sesquitercio, si al ternario. A su vez, en relación con la diferencia que man tiene entre él y el ternario, él mismo resulta ser el cuádruplo140. De donde resulta que la proporción sesquitercia, que es la diate saron, queda aislada al lado contrario de la proporción cuádru pla, que es la «dos veces diapasón». La doble, en cambio, pues to que ninguna proporción tiene contrapuesta, ni ella misma es to de referencia el término mayor, esto es, el tres (en la sesquiáltera) y el cua tro (en la sesquitercia) y no el menor, o sea, el dos (en la sesquiáltera) y el tres (en la sesquitercia). Estos términos mayores son los que se contraponen res pectivamente a las proporciones tripla (3/1) y cuádrupla (4/1) en el orden de prelación de las consonancias según Nicómaco.
139 En efecto, si de tres restamos dos, nos queda uno; pues bien, tres con respecto a dos se halla en una proporción sesquiáltera, o sea, en consonancia diapente; por otra parte, tres con respecto a uno, está en una proporción tripla, o sea, en consonancia «diapente y diapasón».
140 En efecto, cuatro con respecto a la unidad está en una proporción cuádru pla, o sea, en consonancia «dos veces diapasón»; por su parte, cuatro con res pecto a tres está en una proporción sesquitercia, o sea, en consonancia diatesa ron; y, en fin, cuatro menos tres arroja una diferencia de uno, que nuevamente introduce la proporción cuádrupla, o sea, la consonancia «dos veces diapasón».
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sesquiáltera de ninguna o no existe un número con el que pue da el binario, que es el primer duplo, ser conjuntado en propor ción superparticular, queda más allá de una figura de proporción contraria de este tipo. Y por ello, según Nicómaco, la diapa són ostenta el principio de las consonancias de este modo:
Pero, aunque así sea, dice que, sin embargo, entre las con sonancias todas las proporciones múltiplas van mejor por de lante y les siguen las superparticularidades, tal como un poco antes dejamos descrito141.
Como, entonces, una consonancia es la mixtura reglada142 de dos voces y el sonido143, a su vez, la caída de una voz «mo dulada», prolongada en un único grado de tensión, y es asimis mo la mínima partícula de la «modulación»144 y, a su vez, todo sonido consiste en un impulso145 y todo impulso, a su vez, pro
141 Cf. I I 18, págs. 249, 16-250, 25. 142 Racional, es decir, sujeta a una ratio.
143 El sonus que aquí se define es, evidentemente, el sonido de la música,
phthóngos, la nota musical; cf. N ic ó m ., Enqu. 12 (pág. 2 6 1 ,4 lan). Se trata de
la definición aristoxénica ( A r i s t ó x . , Harm. 13,4): «phônès ptôsis epi mían tá-
xeôs»; cf. C l e o n . , Harm. 179, 9; B a q u . , Harm. 292, 15; también A r i s t . Q u i n t . , Mus.1 6, pag. 10, 6 W.-I; también M i c h a e l i d e s , 1978, s.v. «phthón gos». Recuérdese asimismo lo dicho a este propósito sobre los conceptos de
«voz modulada o musical», «tensión», «tono», etc.
144 Eco de la tradicional concepción jerárquica del sistema musical en su aspecto tonal o armónico (nota < intervalo < sistema), similar a la que se reco noce en el aspecto rítmico del mismo sistema musical o en el sistema de la len gua; cf. Lu q u e (2001).
145 Aquí es ya el sonido en general el que se define, (como, por ejemplo, en 1 8, pág. 195, 1-13), de acuerdo con la común definición.
Diapasón «Diapente y diapasón» «Dos veces diapasón»/
.Diapente \Diatesaron
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viene de un movimiento; y como entre los movimientos unos son iguales, otros, en cambio, desiguales; y de los desiguales, a su vez, unos son muy desiguales, otros, en cambio, menos, otros, en cambio, medianamente desiguales: de la igualdad, en efecto, nace la igualdad de sonidos; de la desigualdad, en cam bio, de aquélla en virtud de la cual las distancias146 son de siguales, vienen a hacerse manifiestas, y las primeras y más simples, unas proporciones, que son, evidentemente, las con sonancias del m últiplo147 y del superparticular: las del duplo, el triplo, el cuádruplo, el sesquiáltero y el sesquitercio. De aqué llas, en cambio, que consisten en las demás proporciones, o bien heterogéneas, o bien no así de claras, absolutamente dis tantes entre sí, se producen desigualdades y cobran existencia las disonancias; ninguna concordia, en efecto, de sonidos se
148
procrea .
21. Esto, por tanto, así aclarado , se
adelantar para que va a demostrar que la consonancia diapa- se demuestre que ta son, que es de todas la mejor, se encuentra diapason está en el en e] g¿nero múltiplo de desigualdad y en la relación de duplicidad. Y primero preci- Qué es oportuno
género múltiplo
sámente hay que demostrar aquello de cómo puede ser recono-
146 A saber, las distancias entre los intervalos. 147 Del género múltiplo, se entiende.
148 Concluye, pues, Boecio resumiendo las ideas pitagóricas sobre la cuan- tificación del sonido (cf. 1 3, págs. 189,4-191,4). Algo similar hará en IV 1 so bre la base de la Sectio canonis. Esta conclusión marca el final de esta sección del libro; cf. Bo w e r(1989), pág. 76, nota 54.
■ 149 Después de los tres capítulos anteriores, dedicados a unas breves consi deraciones sobre el canon de prelación de las distintas consonancias (caps. 18- 20, págs. 249, 16-253, 25), se pasa ahora al estudio de las relaciones propor cionales de las respectivas consonancias (caps. 21-27, págs. 253, 26-260, 19).
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eida en el género de la multiplicidad la consonancia diapasón. Previamente, por ello, hay que recurrir a algo breve, gracias a lo cual, conocido de antemano, se haga más fácil la demostración.
De toda proporción superparticular, si alguien quita la su- perparticular continua a ella, que evidentemente es menor, lo que se deja es menos de la mitad de aquella proporción que fue detraída150. Como en la sesquiáltera y la sesquitercia: puesto que la sesquiáltera es mayor, detraigamos la sesquitercia de la sesquiáltera; se deja una proporción sesquioctava151, que, dupli cada, no produce una proporción sesquitercia íntegra152, sino que es menor en aquella distancia que se encuentra en un semi tono153. Y, si duplicado un emparejamiento sesquioctavo no es un sesquitercio íntegro, un simple sesquioctavo no es la mitad plena de una proporción sesquitercia. Y si le quitas un sesqui-
En el texto se marca explícitamente tanto el comienzo de la nueva sección (II 21, pág. 253, 28: Hoc igitur ita distincto) como luego el final (I I 27, pág. 260, 18: Sed de his hactenus).
150 Este teorema, cuya única función aquí, según el propio Boecio, es la de premisa previa para poder demostrar luego que la consonancia diapasón perte nece al género de las proporciones múltiplas, no se encuentra en ningún otro escrito musical antiguo; cf. Bo w e r(1989), pág. 76, nota 55.
151 3 /2 :4 /3 = 9/8, que es la proporción que expresa el intervalo de tono; intervalo que, en efecto, es la diferencia entre uno de quinta (diapente) y uno de cuarta (diatesaron).
152 9/8 X 9/8 = 81/64 < 4/3. Dos tonos, en efecto, suponen un intervalo me nor que el de cuarta; el intervalo de cuarta, como es sabido, consta de dos tonos y un semitono menor.
153 Dos tonos más un semitono es precisamente lo que abarca el intervalo de cuarta o diatesaron (cf. I I 23, págs. 255, 33-256,1 y I I 31, pág. 265, 14-16). Por tanto, a un tono duplicado le falta un semitono para alcanzar dicho interva lo de cuarta. En efecto, 81/64 < 4/3; pero si a la proporción 81/64 se le añade la proporción 256/243, que representa el intervalo conocido como semitono me nor, resultará una proporción sesquicuarta o consonancia diatesaron, de este modo: 81/64x256/243 =20.736/15.552 = 4/3.
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