2013-2104 del presente Informe, las subregiones reconocidas a estos efectos y en este espacio son: a) Centroamérica (Costa Rica, El Salvador,
Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá). b) Mesoamérica (la cual suma Belice, México y
República Dominicana a Centroamérica).1
c) La subregión andina (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela).
d) Sudamérica (los 5 países andinos más Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay). e) Latinoamérica (los 17 países del continente
de habla española o portuguesa —desde México hasta Chile—, a los que se suman, desde el Caribe, Cuba y República
Dominicana).
f) Iberoamérica (los 19 anteriores más los tres de la península ibérica —Andorra, España y Portugal—).
Gráfico IV.1. Distribución de los programas y proyectos de CSS Regional de 2015, según
subregión
En unidades
Fuente: SEGIB a partir de las Agencias y Direcciones Generales de Cooperación.
Programas Proyectos 36 27 5,9% 16 8,1% 11 6,9% 6 2,0% 5 0 5 10 15 20 25 30 35 40 Latinoamérica Iberoamérica Mesoamérica Sudamérica Centroamérica Región andina
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INFORME DE LA COOPERACIÓN SUR-SUR EN IBEROAMÉRICA 2017
2 Cabe señalar que para que un programa o proyecto se asocie a una subregión no hace falta que todos los países que la definen participen de éste, sino que basta con que lo hagan una parte de éstos. A modo de ilustración, algunos de los proyectos asociados a la región de América Latina fueron protagonizados por sólo cuatro de los 19 países latinoamericanos, en concreto por Chile, Colombia, México y Perú, miembros de la denominada Alianza Pacífico y que no definen a su vez ninguna otra subregión.
3 A la hora de interpretar el Gráfico IV.2 cabe tener en cuenta que se elaboró a partir de unas muestras de datos que permitieron cubrir más del 90% de los
proyectos, pero sólo el 50% de los programas.
Asumiendo este criterio, se elaboró el Gráfico IV.1, el cual distribuye las 101 iniciativas de Cooperación Sur-Sur Regional finalmente registradas en 2015 entre estas subregiones, distinguiendo a su vez entre programas y proyectos.2 Su observación sugiere que la mayoría de las iniciativas (un 35,6%) estuvieron participadas por países que son parte del conjunto de América Latina. Si a estas se agregan el 26,7% de las impulsadas desde Iberoamérica, se explican seis de cada 10 del total registrado para 2015. Mientras, Mesoamérica aportó cerca de otro 16%, al que habría que sumar el 10% de la CSS Regional participada por países sudamericanos. Entre todos estos explicaron 9 de cada 10 programas y proyectos. El último 10% se explicó, en proporciones similares, por los aportes de Centroamérica (5,9%) y Sudamérica (5,0%). Como dato complementario, cabe añadir que, para todas las subregiones, el número de proyectos en ejecución superó al de los programas, en proporciones que oscilaron entre el 1,6 de
Mesoamérica y el 4 de los países andinos. La única excepción fue Iberoamérica, donde por cada uno de los proyectos mantenidos en ejecución se llegaron a impulsar 12,5 programas de cooperación. Por su parte, una comparación de las cifras totales relativas a 2015 (101 iniciativas) con las
correspondientes al ejercicio 2014 (98) sugieren una diferencia agregada menor, de apenas 3 iniciativas. El hecho de que la desagregación por programas y proyectos también muestre registros similares (44 y 57, respectivamente, para 2015; frente a 39 y 59 en 2014) sugiere un bajo nivel de renovación: dicho de otro modo, hace pensar que una gran parte de las iniciativas de 2015 fueron las mismas de 2014 y que se trató de programas y proyectos cuya ejecución se prolongó al menos durante esos dos ejercicios. Esta idea viene a confirmarla dos hechos: por un lado, una
comparación de las Tablas A.IV.1 y A.IV.2 del anexo con sus análogas del Informe anterior, según la cual 3 de cada 4 programas y 2 de cada 3 proyectos fueron exactamente los mismos; por el otro, y tal y como se observa en el Gráfico IV.2, el hecho de que la media de duración de los proyectos y programas
de CSS Regional supere los dos años (incluso los 3, en el caso de los proyectos y los 5,5, en el de los programas).
En efecto, el Gráfico IV.2 distribuye y compara los programas y proyectos de Cooperación Sur-Sur Regional según el tiempo transcurrido entre el inicio y la finalización de su actividad.3 Según se observa, la duración de los programas tendió a extenderse entre uno y trece años; mientras que la de los proyectos, de dimensión menor, osciló entre los 0 y los 7 años. De hecho, apenas un 10% de los programas duró menos de dos años; el resto registró una duración siempre superior, de hasta 6 años (en un 40% de los casos) y de entre esos 6 y los 13 años (en el otro 50%). Por su parte, para cerca del 40% de los proyectos el tiempo transcurrido entre su inicio y su finalización fue inferior o igual a los 2 años. Para el 60% restante dicha duración se extendió hasta los 2,5 años (un 10%) y entre los 2,5 y los 7 años (la otra mitad de los proyectos de CSS Regional que estaban en ejecución en 2015).
Finalmente, y en este contexto, una lectura complementaria de los datos anteriores sugiere asimismo que, para el ejercicio 2015, los países iberoamericanos pudieron registrar 10 nuevos programas y 19 nuevos proyectos de Cooperación Sur-Sur Regional. Contrariamente a lo que pudiera parecer, sin embargo, esos registros no siempre se correspondieron con iniciativas cuyo inicio de actividad se produjese en el año 2015. Así lo corrobora el Gráfico IV.3, el cual muestra como solo 7 de esos nuevos programas y proyectos se
explican por datar su inicio en 2015. Las otras 22 iniciativas se iniciaron en algún momento anterior a ese ejercicio, lo que significa que se trata de programas y proyectos que ya estaban en ejecución en 2014 pero que se consideran “nuevos” porque no fueron registrados hasta ahora. Una
comparación de las Tablas A.IV.1 y A.IV.2 en relación a las de la edición anterior de este Informe sugiere, además, que se trata de iniciativas que tuvieron lugar principalmente en las subregiones
centroamericana, mesoamericana y andina, y que no aparecieron en el Informe anterior.
171 IBEROAMÉRICA Y LA COOPERACIÓN SUR-SUR REGIONAL