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Gráfico II.6 Grado de concentración de las relaciones de intercambio, según país y rol

Nota: Se realizan los cálculos para países participando en un mínimo de 10 proyectos. Fuente: SEGIB a partir de Agencias y Direcciones Generales de Cooperación.

II.6.B. Países en el rol de receptores

Índice de Herfindahl, con cuatro decimales; participación principales socios, en porcentaje; países ordenados de menos a más volumen de proyectos ofrecidos/recibidos

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Para ello se elaboró el Gráfico II.6. En su primera variante (II.6.A), dicho gráfico muestra a los países en su rol de oferente, ordenados sobre el eje horizontal de menos a más proyectos de cooperación. Para que los resultados sean significativos, se decidió que el análisis aplicara solo a países que participaran en un mínimo de 10 proyectos. Por eso, el Gráfico II.6.A solo incluye a un poco más de la mitad de los países de la región: en concreto a 10 países, los que van desde Perú (14 proyectos como oferente en 2015) a Argentina (quien ostenta un registro máximo de 180). A cada uno de esos países se le asociaron dos datos: los referentes a su Índice de Herfindahl (en el eje vertical primario) y al

porcentaje que resulta de agregar la participación de los tres países que más proyectos recibieron de él (eje vertical secundario). La segunda versión del gráfico (II.6.B) reproduce el ejercicio, pero para el caso de los receptores. Como primer contraste visible y fijando de nuevo el valor mínimo de análisis en 10 proyectos, este segundo gráfico permite recoger lo sucedido con los 19 países de América Latina: desde Venezuela (con un registro mínimo de 11 proyectos) hasta El Salvador (con uno de 98). Para cada uno de ellos, el Índice de Herfindahl se combinó esta vez con la participación de los tres principales oferentes. Abordando primero el tipo de relaciones de intercambio que tienden a establecer los países desde el ejercicio de su rol de oferentes, se observa el Gráfico II.6.A, el cual dibuja dos líneas: la inferior, une los puntos de los valores que para cada país arroja el Índice de Herfindahl; la superior une a su vez las cifras de participación que para cada oferente muestran sus tres principales receptores. Ambas líneas son correlativas, porque deben mostrar la misma dinámica a partir de informaciones que resultan complementarias. Asimismo, las dos tienden a seguir una trayectoria decreciente, algo coherente con el hecho de que a menos número de proyectos le correspondan mayores cuotas de concentración y dispersión y viceversa, para un número de proyectos mayor.

Conforme a lo anterior, la observación del Gráfico II.6.A permite identificar diferentes

patrones de intercambio para distintos grupos de países cuando ejercieron como oferentes. En concreto:

a) Dos países, Brasil y Cuba, fueron los que más diversificaron sus relaciones con otros socios y los que a su vez lo hicieron con cifras de participación de estos más cercanas entre sí. Esto al menos sugiere el hecho de que se trate de los dos únicos países que

combinaron Índices de Herfindahl por debajo de la barrera del 0,1000 (0,0792 y 0,0899, respectivamente) con las más bajas

participaciones de sus tres principales receptores (de un 35,5% y de un 39,0%, en cada caso).

b) Por su parte, el grueso de los países tendió a mostrar una relación con el resto de socios moderadamente concentrada y con cifras de participación no especialmente extremas. De hecho, cinco de estos seis países, Argentina, México, Chile, Colombia y Perú,11 registraron Índices de Herfindahl sólo ligeramente superiores al 0,1000 y en ningún caso por encima del 0,1200, así como participaciones de sus tres socios más importantes que oscilaron entre el 40% y el 50%, una franja de valores ésta situada apenas 10 puntos porcentuales por encima de la de Brasil y Cuba. El único país que, compartiendo grupo con los anteriores, mostró un

comportamiento más distinto fue Uruguay, quien con un Índice de Herfindahl

aproximándose al 0,1800 y una cifra de participación de sus tres principales socios de un 61,2%, mostró un patrón de

intercambio algo más concentrado y disperso que el de los otros cinco países.

c) Mientras, Costa Rica y Ecuador mostraron un patrón de intercambio más concentrado y disperso, algo coherente con el hecho de que, dentro del grupo de 10 países

analizados y con la sola excepción de Perú, fueran a su vez quienes ofrecieran un

número relativamente menor de proyecto (en torno a 25). Esto condicionó e incluso limitó las posibilidades de asociación y distribución 11 Destacar aquí la presencia de Perú, un país que como oferente registró solo 14 proyectos, pero que compartió patrón de intercambio con cuatro de los principales oferentes de cooperación de 2015 (con más opciones diversificación y de reducción de la dispersión). De hecho, en el Gráfico II.6.A, los

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INFORME DE LA COOPERACIÓN SUR-SUR EN IBEROAMÉRICA 2017

de la cooperación, tal y como sugieren sus Índices de Herfindahl (que oscilaron entre unos notables 0,2000 y un 0,4000) y las cuotas de participación de sus tres principales socios (las dos más elevadas, de un 66,7% y un 83,3%, respectivamente). De manera complementaria, la observación ahora del Gráfico II.6.B permite identificar también los distintos tipos de relaciones de intercambio que los países tendieron a establecer, pero esta vez cuando ejercieron como receptores. En este sentido y en una primera visualización, cabe destacar que ninguno de los 19 países iberoamericanos, en el ejercicio de rol de receptor, mostró un patrón de intercambio diversificado y de baja dispersión. Por eso, las líneas de puntos que dibujan los valores de las variables a análisis se sitúan en la parte alta del gráfico, con combinaciones de valores del Índice de Herfindahl y de la participación de los tres principales oferentes de cada receptor, siempre por encima del 0,1000 y del 50,0%,

respectivamente.12 Este hecho sugiere que todos los países van a mostrar una distribución de su cooperación por socios y participaciones relativas tendentes a la concentración y dispersión de valores, algo coherente con el hecho de que, en el ejercicio de este rol, los países sean

dependientes de relacionarse con un número menor de oferentes y de hacerlo con un número de proyectos también inferior.

Por ello y como receptores, los países se agruparon en torno a dos patrones de intercambio:

a) El primero incluye a El Salvador, Argentina, Colombia y República Dominicana, los cuatro países que, en términos relativos, mostraron una relación más diversificada con sus socios oferentes y lo hicieron, además, recibiendo de cada uno de estos un número de proyectos más similar entre sí. Conforme a ello, estos países registraron valores intermedios tanto de sus Índices de Herfindahl (entre un 0,1300 y un 0,1600) como de las participaciones agregadas de sus

tres principales oferentes (entre un mínimo del 50% y un máximo del 60%).

b) El segundo, integrado por los otros 15 países iberoamericanos, no es homogéneo y sugiere a su vez distintos perfiles que cambian conforme aumenta la intensidad en los niveles de concentración y dispersión de la cooperación recibida. Se identificaron así tres perfiles:

• Por un lado, México, Uruguay y Honduras fueron los tres países que mostraron un patrón de relaciones con sus socios oferentes más cercano al propio de una concentración y dispersión “moderada”. En este sentido, sus Índices de Herfindahl superaron por muy poco la barrera del 0,1800 y los pesos relativos de sus tres principales cooperantes rondaron los valores comprendidos entre el 65% y el 70%.

• Por otro lado, Costa Rica, Perú, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Panamá y Brasil, mostraron un perfil de intercambio más dependiente de unos pocos oferentes, el cual llevó asociado, a su vez, unas cuotas de participación de sus socios más altas y extremas. Este patrón se manifestó en unos Índices de Herfindahl que oscilaron entre el 0,2000 y el 0,3000 y unas cifras de participación de sus tres oferentes más importantes siempre superiores al 70% y en algunos casos cerca incluso del 85%.

• Mientras, Bolivia, Cuba, Paraguay, Chile y Venezuela, en su rol de receptores, fueron altamente dependientes de unos pocos oferentes con todo lo que ello supone en términos de distribución relativa del total de los proyectos recibidos. Así, los valores de sus Índices de Herfindahl oscilaron entre el 0,3000 y el 0,5000, y los

correspondientes a las participaciones de sus tres principales oferentes superaron el 80% e incluso alcanzaron, en algún caso, el 100% (una cifra esta última que solo se

12 Cabe añadir que en este caso y como sucedía en el Gráfico II.6.A, ambas líneas también mantienen una correlación positiva y una tendencia decreciente, pero que el estrechamiento de los valores relativos al número de proyectos sobre los que se aplican los indicadores, aumenta la intensidad en la fluctuación

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puede obtener cuando los tres principales oferentes son también los únicos).

Finalmente, los patrones de intercambio hasta aquí caracterizados se ilustran con mayor detalle a partir de la experiencia de los dos principales oferentes y receptores de proyectos de

Cooperación Sur-Sur Bilateral de 2015: Argentina y México, por un lado; El Salvador y Bolivia, por el otro. A estos efectos se elaboraron los Diagramas II.1.A y B y II.2.A y B, los cuales muestran la distribución de los flujos de proyectos de estos países entre sus distintos socios.13 El punto de partida de cada uno de estos países contrasta: por un lado, por la ya conocida distancia entre los volúmenes de proyectos intercambiados (180 y 125 para Argentina y México como oferentes, frente a los 98 y 68 de El Salvador y Bolivia en el ejercicio del rol de receptores); pero también y por otro lado, por la enorme distancia en el número de socios con los que en cada caso se pudieron relacionar (16 posibles receptores tanto para Argentina como para México, frente a los 9 y 8 oferentes correspondientes a El Salvador y Bolivia, respectivamente).

En este contexto y tal y como sugieren dichos diagramas, los patrones de intercambio difieren: a) Argentina y México tuvieron más opciones

para diversificar sus relaciones de

intercambio entre sus receptores, así como para hacerlo con cuotas de participación más cercanas. De ahí que sus Índices de

Herfindahl se ubicaran solo un poco por encima del 0,1000 (0,1065 y 0,1009) y los pesos relativos de sus tres principales socios fueran de un 47,2% y un 42,4%.

b) Mientras, El Salvador y Bolivia tuvieron mucho más limitada la posibilidad de

relacionarse con más socios, lo que dio lugar a situaciones de mayor concentración y dispersión de los flujos de proyectos, aunque con intensidades distintas: menor para El Salvador (con un Índice de Herfindahl de un 0,1393 y un peso relativo de sus tres

principales oferentes del 51%); y mayor para Bolivia (con valores de un 0,3382 y un 79,4%, para cada una de las variables). c) Las diferencias de intensidad que a su vez se

aprecian entre los dos principales oferentes (más diversificación para México que para Argentina) y los dos principales receptores (concentración más elevada para Bolivia que para El Salvador), pueden explicarse por las brechas existentes entre dos valores: el mínimo correspondiente a la participación del socio menor de cada país y el máximo

relativo al peso del socio principal. Más específicamente:

• La distancia entre los valores extremos de México (el 0,8% que comparten Paraguay, Perú y Nicaragua y el 16,8% de Costa Rica) es de 16 puntos porcentuales; algo menos de los casi 20 puntos que separan a los valores mínimo y máximo de Argentina (1,1% de R. Dominicana frente al 20,6% de su principal receptor, Bolivia).

• Para El Salvador, la brecha entre sus extremos es también de 20 puntos porcentuales (los que separan al 1,0% de Chile y al 21,4% de Argentina); mientras que la que registra Bolivia más que duplica la anterior (53 puntos que separan al 1,5% de Perú del 54,4% relativo al peso de su principal oferente, también Argentina). 13 Los Diagramas de Flujos (también conocidos como Diagramas de Sankey) permiten visibilizar el comportamiento de cualquier tipo de flujo, en este caso de cooperación. En concreto y tal y como se observa a partir de los Diagramas II.1 y II.2, las figuras resultantes sitúan, sobre el “caudal” de la izquierda, “los flujos de origen” (es decir, el total de proyectos desagregado en torno al país o países que ejercieron como oferentes) y sobre el “caudal” de la derecha, “los flujos de destino” (los mismos proyectos totales pero desagregados ahora por quien o quienes ejercieron como receptores).

Todo lo anterior vendría a confirmar

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