En unidades OR G ANISMOS MUL TILA TERALES PAÍSES IBEROAMERICANOS A ndorr a A rg en tina
Bolivia Brasil Chile Colombia Costa R
ica Cuba Ecuador El S alv ador España Gua temala H ondur as M éxic o N icar agua Panamá Par agua y Perú Portugal R. D ominicana U rugua y Venezuela Prog ra mas y pr oy ect os
participados por cada
or ganismo OPS 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 CAN 1 1 1 1 1 FMI 1 1 1 1 1 1 1 1 FAO 1 1 1 1 1 1 1 2 1 1 2 2 1 1 1 2 OTCA 2 2 2 2 2 1 2 OIT 1 2 2 2 1 2 1 2 1 1 1 2 1 1 1 1 1 1 1 2 CEPAL 3 2 3 3 3 3 2 3 2 2 2 3 3 2 2 3 1 2 3 Alianza Pacífico 4 4 4 4 4 SICA 7 7 7 7 3 7 6 3 7 Programa mesoamericano 1 3 1 3 3 3 3 2 3 2 1 3 OEA 3 5 3 1 6 2 1 2 1 1 1 1 3 1 2 2 4 1 5 1 7 MERCOSUR 10 1 10 1 2 1 1 9 9 4 10 BID 1 3 3 3 5 7 3 5 1 6 6 7 5 7 3 3 3 3 1 10 OIEA 13 12 12 1 1 13 13 13 Organismos iberoamericanos 1 22 11 19 21 21 21 8 14 9 20 9 6 23 11 13 20 18 8 13 18 5 26 Otras fórmulas 1 3 1 3 1 8 6 4 4 5 2 7 6 5 4 6 2 4 2 5 1 4 9 TOTAL 2 58 29 59 49 55 54 17 33 35 27 39 34 68 34 46 41 54 10 32 40 21 101
Nota: El sombreado de las casillas indica la membresía del país respecto del organismo multilateral. Fuente: SEGIB a partir de Agencias y Direcciones Generales de Cooperación.
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INFORME DE LA COOPERACIÓN SUR-SUR EN IBEROAMÉRICA 2017
7 Mención aparte merece el caso de la cooperación realizada en el marco del Programa Mesoamericano pues, aunque no es estrictamente un organismo
multilateral, sí responde a un marco institucional integrado por varios países y del que no forman parte ni Cuba ni Venezuela, quienes, sin embargo, aparecen como socios en algunas de las iniciativas registradas.
coincidieran con el país de referencia: en menos de un 25% de las iniciativas; en entre un 25% y un 50%; en entre un 50% y un 75%; o en más del 75%.
En este sentido, y de una primera observación de la Matriz IV.1, se desprenden varias cuestiones: a) Una lectura en horizontal confirma que no hay
una correspondencia directa entre membresía y participación en los programas y proyectos amparados por los organismos multilaterales. De hecho, se identifican varios patrones de relación:
• Por un lado, solo en los casos de la
cooperación que fue auspiciada por la CAN o por Alianza Pacífico, los países participantes en todas y cada una de las iniciativas
registradas coincidieron con aquellos que son a su vez miembros plenos de esos esquemas.
• Por su parte, cuando la CSS Regional se ejecutó bajo el marco de la OTCA o de los organismos iberoamericanos, los países protagonistas volvieron a coincidir con los que tienen la membresía. La diferencia respecto del caso anterior, sin embargo, reside en que no todos participaron de todos los programas y proyectos, sino que lo hicieron con intensidades distintas. En este sentido, los 22 países miembro participaron de la cooperación amparada por los distintos organismos iberoamericanos, pero el grado de presencia relativa osciló
significativamente entre el mínimo registrado por Andorra (presente en un programa) y el máximo que ostentó México (activo en un total de 23 programas y proyectos). Asimismo, 5 de los 6 países miembro de la OTCA participaron de los 2 proyectos impulsados en este marco, mientras Venezuela sólo lo hizo en uno.
• Por otro lado, se dieron casos en los que se impulsaron iniciativas de Cooperación Sur-Sur Regional sin que necesariamente participaran de estas todos los países que son miembros. Así sucedió en los programas
y proyectos auspiciados por la OPS (11 de los 19 posibles); el FMI (7 de 20); la FAO (15 de 21); la OIT (19 de 21); la CEPAL (faltó Nicaragua); y la OIEA (7 de 21).
• Finalmente, se dieron situaciones en las que los países miembros estuvieron acompañados de otros que no lo son. Fue este el caso de los programas y proyectos amparados por el SICA (a los que se sumó México); la OEA (participaron ocasionalmente Cuba y España); y el BID (España).7
b) Asimismo, la lectura en vertical de la misma matriz desagrega la CSS Regional de cada país según el marco multilateral bajo el que efectivamente se ejecutó. En este sentido, su observación confirma que:
• Para todos los países, el espacio en el que principalmente se desarrollaron sus iniciativas fue el iberoamericano. La única excepción fue Honduras, para quien el espacio más
destacado fue el SICA (7 iniciativas, aun así, un número muy cercano a las 6 de las que participó en los marcos iberoamericano, del BID y bajo otras fórmulas distintas de las de los organismos multilaterales).
• Las diferencias más importantes llegaron pues por el peso relativo del resto de los espacios: para los países centroamericanos, el segundo marco más relevante tendió a ser el SICA; para Argentina, Brasil, Chile, México y Perú, la OIEA; para Bolivia, la OEA; para Paraguay y Uruguay, el MERCOSUR; y para Colombia, Cuba, Ecuador, República Dominicana y Venezuela, primó la cooperación bajo fórmulas institucionales distintas a las de los organismos
multilaterales. Mención aparte merecen los tres países de la península ibérica: España (quien combinó 20 iniciativas
iberoamericanas con otras 7 dispersas en cinco espacios distintos); Portugal (18 iniciativas bajo el marco iberoamericano frente a 2 bajo otras fórmulas); y Andorra (sólo dos iniciativas, la primera relacionada
181 IBEROAMÉRICA Y LA COOPERACIÓN SUR-SUR REGIONAL
8 Estas distribuciones de los programas y proyectos por espacios resultan coherentes con lo que sugiere el Índice de Herfindahl, cuando se estima qué grado de concentración presentaron las iniciativas de cada país respecto de los organismos multilaterales con los que se relacionaron. Así, cuando se aplica
dicho indicador, sólo cuatro países centroamericanos (El Salvador, Honduras, Guatemala y Panamá), junto a México y Venezuela, muestran valores del Índice
de entre el 0,1000 y el 0,1800, dentro pues del rango asociado a una moderada concentración. Los otros 16 países arrojan valores del Índice de Herfindahl superiores a ese 0,18000, lo que sugiere que su CSS Regional estuvo preferentemente concentrada en torno a unos pocos esquemas multilaterales, tal y
como así sucedió.
con lo iberoamericano y la segunda de naturaleza distinta).8
Todo lo anterior permite revisar los Mapas IV.1, IV.2 y A.IV.1-4 desde una óptica nueva, permeada por el modo en que la membresía respecto de los
organismos multilaterales pudo influir sobre la cooperación entre los países: bien porque la amparó formalmente; bien porque simplemente la promovió. Más específicamente:
a) El Mapa IV.1 muestra quiénes fueron los principales socios de México. En este sentido:
• Hubo 7 países con los que coincidió en entre un 50% y un 65% de los 68 programas y proyectos de Cooperación Sur-Sur Regional de los que participó a lo largo de 2015: los sudamericanos Argentina, Chile, Brasil, Perú y Colombia; y los centroamericanos Costa Rica y Panamá. Si esto se contrasta con la
información que arroja la Matriz IV.1, se confirma que parte de esas asociaciones se explicaron por la cooperación compartida en los marcos iberoamericano, de la OIEA y del BID. Pero también, por las sinergias que generó el compartir membresía con Chile, Perú y Colombia en la Alianza Pacífico; un espacio desde el que, sin embargo y formalmente, solo se explicaron 4 de las más de 40 iniciativas en las que coincidió con estos países.
• México coincidió con otros 11 países en entre un 25% y un 50% de las iniciativas de las que participó en 2015. En este caso se trató, en Centroamérica y el Caribe, de Guatemala, República Dominicana, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Cuba; en Sudamérica, de
Paraguay y Uruguay; en la subregión andina, de Ecuador
y Bolivia; y ya en la otra orilla del Atlántico, de España. En esas asociaciones volvió a tener un peso importante lo iberoamericano, pero también, todo lo que se generó en torno a la relación con el SICA y el Programa
Mesoamericano liderado precisamente por México. Finalmente, los países con los que se
asoció en menos del 25% de las ocasiones fueron Portugal y Andorra (por lo
iberoamericano), así como con Venezuela, con quien compartió sin embargo espacios muy diversos, entre los que destacaron, por ejemplo, el de la CEPAL.
b) Mientras, el Mapa IV.2 hace lo propio para el caso de Brasil, quien en 2015 participó en 59 programas y proyectos de Cooperación Sur-Sur Regional. Su principal socio fue Argentina, con quien coincidió en prácticamente 9 de cada 10 iniciativas de las que participó. Asimismo, se asoció en entre un 50% y un 75% de las veces con México, Perú, Chile, Paraguay y Uruguay. Una parte de esto se explicó por la cooperación compartida en los espacios iberoamericano y de la OIEA, pero también por la membresía respecto de MERCOSUR, no sólo por las iniciativas que formalmente amparó (10), sino también por todas las sinergias que se derivan de esta pertenencia. Asimismo, resulta también relevante destacar las sinergias que puede haber generado el hecho de que Brasil comparta frontera con 4 de los seis socios mencionados. Complementariamente, Brasil se asoció con el resto de los países andinos en entre el 25% y el 50% de las ocasiones; y con los
centroamericanos y caribeños, nunca registró coincidencias por debajo del 20%. Sobre esto