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HISTORIA DE UN DEBATE

In document Fernandez, Aurelio - TEOLOGIA-MORAL.pdf (página 90-92)

LA MORAL CRISTIANA SU ESPECIFICIDAD

II. HISTORIA DE UN DEBATE

A pesar de la diversidad de opiniones y de matices que aporta la abundante literatura sobre el tema, no obstante, como decíamos más arriba, cabe clasificarla en dos grandes grupos, según se decidan por la aceptación de la moral específicamente cristiana o que nieguen tal especificidad.

Dada la abundancia de literatura sobre este tema que ha sido estudiada en diversos boletines bibliográficos, para nuestro intento es suficiente exponer la doctrina de dos autores que han jugado un papel decisivo a favor o en contra de una u otra sentencia. El profesor de la Universidad Gregoriana, Joseph Fuchs ha puesto todo su empeño en negar una moral específicamente cristiana. Por su parte, el profesor de la Universidad de Lovaina, Philip Delhaye ha defendido con no menos ardor la sentencia contraria. De algún modo, todas las posturas están resumidas en estos dos autores, que se destacan por el estudio y publicación de importantes trabajos de teología moral, publicados en estos últimos años.

1. Sólo se da novedad cristiana en el orden "trascendental" (J. Fuchs)

El P. Fuchs ha vuelto reiteradamente sobre este tema. Gran parte de sus artículos los recoge más tarde en un libro, bajo este mismo título. La tesis del profesor de la Gregoriana es inequívoca:

"Es en el hombre donde es necesario encontrar el comportamiento que le conviene como a un ser obligado al Absoluto... de forma que su actuar sea conforme a la esencia y, sobre todo, a la dignidad personal del hombre".

En consecuencia, no existe novedad cristiana en el campo moral. La conducta del bautizado es común a la de todos aquellos que apuestan por un comportamiento digno del hombre.

Pero la sentencia de Fuchs es más matizada. El ha tenido el mérito de diferenciar con nitidez dos campos distintos que luego se repiten en los demás autores. Es preciso distinguir, escribe, un elemento "categorial" o concreto y otro "elemento trascendental" o genérico. Lo "categorial" abarca los valores, las normas, las virtudes, etc. Por su parte, lo "trascendental" hace referencia a la intencionalidad o actitud frente a esos mismos valores o preceptos. Según Fuchs, la especificidad de la moral cristiana se sitúa solamente en el orden trascendental, es decir, lo específico de la moral cristiana responde sólo a la intencionalidad. Básicamente, los valores o virtudes, tales como la justicia, la fidelidad, la castidad, etc , que ha de practicar el cristiano son las mismas que vinculan la conciencia de otros hombres que apuestan por un sano humanismo. En el plano del ser—hombre se aúna la conducta común de todas las personas. Pero el cristiano, al practicar esas virtudes, ha de tener otra motivación, "una intencionalidad nueva". Fuchs la denomina "intencionalidad cristiana".

La misma falta de novedad se observa respecto a las normas éticas: no existen en el Nuevo Testamento, añade, preceptos morales específicamente nuevos, por lo que las "motivaciones cristianas son las que confieren al comportamiento humano una significación más rica y más profunda". Pero no se dan valores categoriales nuevos, ni en el Sermón de la Montaña, ni en el mandamiento nuevo, ni siquiera en la significación inmensa que se encierra en la muerte redentora de la Cruz .

"Si hacemos abstracción del elemento decisivo y esencial de la moral cristiana, de la intencionalidad cristiana (como aspecto trascendental), la moral cristiana es fundamental y esencialmente humana en su determinación categorial y en su materialidad. Es, consecuentemente, una moral auténticamente humana".

La conclusión del P. Fuchs no puede ser más explícita:

"Para la determinación moral del comportamiento concreto, el cristiano y el humanista se encuentran fundamentalmente al mismo nivel. Ambos han de tratar de comprender al hombre para descubrir sobre la base de criterios de una epistemología ética, lo que en cada caso concreto es el comportamiento conforme a la dignidad del hombre".

En sus últimos escritos Fuchs sigue firme en su opinión.

tanto entre moralistas como por los escrituristas.

2. La novedad cristiana incluye lo categorial (Ph. Delhaye)

En el otro extremo, en la defensa de la especificidad de la moral cristiana, se alinean no pocos autores, si bien quien más interés ha demostrado es el profesor de Teología Moral de Lovaina, Ph. Delhaye.

El profesor lovaniense se mueve en dos frentes: por una parte, expone la especificidad de la moral cristiana y, al mismo tiempo, trata de refutar las razones de quienes la niegan. El valor de los estudios de Delhaye se sitúa en sus trabajos bíblicos y patrísticos. En defensa de su tesis, estudia también la doctrina de Santo Tomás y de los grandes escolásticos. La conclusión es que el Nuevo Testamento muestra sin duda alguna la existencia de preceptos específicos y, sobre todo, presenta exigencias morales nuevas que brotan de la vocación cristiana, a través del Bautismo. En la lectura del Sermón de la Montaña encuentra Delhaye una nueva lista de virtudes, tales como la pobreza, la mansedumbre, la aceptación de las pruebas, el afán de santidad, la misericordia, la pureza de corazón, etc. que son ajenas a otros programas éticos.

Siguiendo a Santo Tomás, el profesor de Lovaina hace hincapié en la contraposición de lo que "hacen los paganos" y lo que deben hacer los seguidores de Cristo:

"Los comentarios tomistas toman muy en serio las afirmaciones evangélicas sobre la identidad cristiana: ethnici hoc faciunt... Dictum est vobis... Ego autem dico... Los discípulos de Cristo reciben unas consignas de vida muy características, marcadas por la nueva relación que el cristiano tiene con Dios. Algunas normas se sitúan a un nivel sobrehumano. Otras, materialmente, son semejantes a las de la moral judía o pagana, pero son asumidas por la acción del Pneuma divino".

En todo momento, Delhaye trata de descubrir a lo largo del Nuevo Testamento los nuevos valores presentados por Jesucristo. A este respecto, el profesor lovaniense se muestra terminante:

"¿Habrá necesidad de recordar que la salvación no ha sido dada ni vivida sin una aceptación del hombre?. Pues para el N.T. se trata de una novedad, es decir, una realidad que no se da en otro sitio. La vida cristiana es nueva (Gál 6,15; 2 Cor 5,17; Eph 4, 24; Col 3, 10)... ¿En qué está la verdad?... Hay en el mandamiento del amor una extensión nueva, pues no se excluye a nadie, un sentido nuevo, pues el amor cristiano hace referencia al amor de Cristo, que dio su vida por sus amigos (Jn 15,13), como por sus enemigos (Rom 5,8)... No es solamente a nivel de moral trascendental donde la caridad introduce la especificidad, sino también en el ámbito categorial...".

Delhaye apunta además que las dificultades para negar la especificidad de la moral cristiana nacen de un falso prejuicio de la época actual: el riesgo de que un nuevo proyecto de vida moral cristiano traicione el modelo humanista, al que tan sensible es nuestro tiempo. Pero Delhaye muestra que, además de la doctrina neotestamentaria, los documentos del último Concilio, especialmente la Constitución Gaudium et spes, aportan de modo inequívoco elementos válidos para la defensa de un sano humanismo que valora todo elemento humano y que sale fiador de la autonomía relativa de los valores éticos anexos a la naturaleza del hombre. Pero el profesor de Lovaina añade que esa misma concepción tampoco era ajena al pensamiento medieval:

"No cabe deducir que Tomás de Aquino no haya prestado atención a los valores humanos y naturales. Al contrario, les reconoce una consistencia y legitimidad mayor de la que se había hecho hasta él... Si se me permitiese hacer un punto de comparación, diría que este comentario hace pensar en los primeros capítulos de la "Gaudium et spes", sobre todo en el número 22 que presenta la grandeza del hombre centrado en Cristo. Además, la alternativa no es entre Dios y el hombre, sino entre el hombre con Cristo y el hombre sin Cristo".

Pero la crítica más seria la sitúa Delhaye en un error de fondo, que, en su opinión, comparten quienes niegan la moral específicamente cristiana: una interpretación no correcta de la Revelación. El error, afirma, deriva de la exégesis bultmaniana y de la influencia de ideologías ajenas y beligerantes contra el cristianismo. A este aspecto, Delhaye se detiene en señalar la influencia que han tenido otros sistemas que han negado tal especificidad a la moral cristiana: el "marxismo", el "existencialismo sartriano", "algunas posiciones protestantes" (Bultmann, Bonhöffer, Tillich) y algunas corrientes actuales dentro de la teología católica.

de los planteamientos de quienes optan por negar valores y preceptos específicos en la moral cristiana:

"Conclusión: decimos solamente que las diferentes aproximaciones al problema prueban la especificidad de la moral cristiana. En el terreno histórico, las dificultades levantadas contra esta afirmación provienen muy frecuentemente de una visión truncada de los hechos. En el terreno doctrinal, la existencia de una moral cristiana está unida a la Revelación y a la doctrina de la gracia. Las dificultades propuestas pueden ser resueltas si se remiten a las perspectivas de la relación entre fe y razón, la gracia y la naturaleza. La moral cristiana no destruye al hombre, lo engrandece y le permite sobrepasarse. Por eso mismo muestra que aporta algo específico".

In document Fernandez, Aurelio - TEOLOGIA-MORAL.pdf (página 90-92)