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Apuntes sobre la migración española contemporánea

3.4. L A SECUENCIA INMIGRATORIA EN EL E STADO ESPAÑOL

3.4.1. I NMIGRACIÓN RESIDENCIAL DE EUROPEOS COMUNITARIOS

La que sería durante mucho tiempo «inmigración típica» del Estado español se fue generando como confl uencia de procesos exógenos y endó- genos. Entre estos últimos, el espectacular auge turístico que se produjo en los años sesenta y setenta con la apertura de la economía española. Turismo que durante los sesenta fue fundamentalmente estacional (de apartamentos y hoteles sobre todo).

Entre los factores exógenos cabe destacar el proceso de envejecimiento de las poblaciones de las sociedades europeas, vinculado a su «segunda transición demográfi ca».32

La notable diferencia de rentas y la favorable relación monetaria cam- biaria, los bajos precios de los primeros apartamentos y fi ncas puestos en venta, más las atrayentes condiciones climáticas, hicieron el resto. Durante los años setenta, un creciente número de europeos (de composición de edad media-alta) decidió adquirir su segunda residencia en España, en lugar de venir solamente por un corto periodo al año.

Los promotores españoles y extranjeros se unieron para presionar sobre el destino de los recursos de la construcción inmobiliaria hacia las zonas por las que el turismo europeo había mostrado su predilección (los dos ar-

32 Tras fi nalizar la primera transición demográfi ca el equilibrio entre natalidad y mortalidad

se restablece, pero la estructura poblacional resultante es diferente. Ahora el bajo número de nacimientos apenas alcanza para reemplazar a las generaciones precedentes, pero la proporción de sobrevivientes es mucho mayor, y con ella el porcentaje total de personas que superan edades avanzadas, frente a una base poblacional joven cada vez más reducida.

chipiélagos más buena parte de la costa mediterránea). Mientras que en el extranjero, constructoras y agencias inmobiliarias tendieron a concentrar la oferta de cada urbanización en un solo país. Lo que no tardó en originar altas concentraciones de personas de una misma nacionalidad en las diferentes zonas residenciales costeras. Concentración que puede haberse reforzado por la más que probable tendencia de los propios residentes a asentarse junto a personas de su propio Estado, lo que a la vez se retroalimenta con una infraestructura de servicios adaptada a los gustos culturales, lengua y hábitos de unos y otros países mayoritariamente representados en esas concentraciones, muy especialmente Gran Bretaña y Alemania.33

En un tercer momento, ante el éxito de atracción de segundos resi- dentes y turistas en general, los promotores fueron buscando zonas más alejadas del litoral, para abaratar costes (tal como se describirá para el caso valenciano en el siguiente capítulo), lo que pudo atraer todavía a más capas de población centro y noreuropea.

Parte de esa población, que había comprado inmuebles como segunda resi- dencia, terminaría afi ncándose defi nitivamente en España. Este proceso, que ya se podía apreciar en los años setenta, se desarrollaría en los ochenta y noventa, para lo que tuvo bastante que ver la elección de este país como lugar de retiro.

A partir de 1986, fecha de entrada española en la Comunidad Econó- mica Europea, el desarme arancelario frente a los países de la CEE y las

crecientes facilidades otorgadas al capital transnacional, permitieron que éste fuera controlando algo más del 40% del sector industrial y ocupase un papel de también creciente importancia en los servicios más rentables (IOE, 1999: 59). Paralelamente a ello se origina un ascendente fl ujo de in-

migrantes comunitarios, tanto por la ya tradicional conversión de turistas o pensionistas en residentes permanentes, como ahora también para aprove- char las oportunidades de empleo generadas a raíz de la instalación masiva de empresas e instituciones europeas.34

33 Sobre el papel y forma de actuación de las promotoras inmobiliarias para la atracción

de estos extranjeros, así como las condiciones de vida de éstos y su aislamiento frente a la población autóctona, ver IOE (1999), a quien seguimos estrechamente en esta explicación.

34 López de Lera (1995) habla de dos grandes categorías en el fl ujo laboral de europeos

comunitarios. La de empresarios, mayoritariamente de pequeñas y medianas empresas relacionadas por lo general de una u otra manera con el subsector turístico. Y la de asalaria- dos, tanto temporales como permanentes, dentro de los que se cuentan muy especialmente directivos, profesionales y cuadros técnicos vinculados a empresas e industrias europeas de carácter transnacional.

Las cifras de inmigración comunitaria seguirán superando al conjunto del resto de la inmigración hasta bien entrados los años noventa (tabla 3.11). Pero la entrada en la CEE marcará un momento de infl exión en la relación del

Estado español con la migración. Especialmente a partir del ciclo expansivo de 1985-1989, y sobre todo del de 1995 hasta la fecha, en que se invierte len- tamente al principio, y después de forma vertiginosa (con el año 1998 como momento de infl exión), la relación entre emigrantes e inmigrados, que sin embargo es superior a los primeros todavía hasta la llegada del siglo XXI (ver

tabla 3.6). Tal relación es expresada también en el conjunto de medidas po- lítico-jurídicas que se adoptarán en adelante (apartado 3.5), coadyuvadoras, entre otras consecuencias, de una extendida etnoestratifi cación laboral.

Tabla 3.11. Evolución de la población extranjera residente en España y porcentaje de la procedente de la UE respecto al total

% DEINMIGRANTES

POBLACIÓN % DELTOTALDE DELAUERESPECTO AÑO INMIGRADA* DELAPOBLACIÓN TOTALINMIGRANTES

1960 64.660 0,2 75,7

1970 148.400 0,4 70,4

1985 242.000 0,6 59,3

1995 500.000 1,2 50,0

1999 801.000 2,0 44,0

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del CEIM (2002), del Ministerio del Interior y del INE.

* Las cifras de población total aparecen redondeadas a partir de 1985.