Apuntes sobre la migración española contemporánea
3.4. L A SECUENCIA INMIGRATORIA EN EL E STADO ESPAÑOL
3.4.5. L A HASTA EL MOMENTO ÚLTIMA INMIGRACIÓN DE SUSTITUCIÓN : LA DEL E STE DE E UROPA
Los orígenes del fl ujo migratorio del Este al Oeste de Europa hay que buscarlos en la brutal conversión de una economía planifi cada en una eco- nomía de mercado monopolista,45 con el consiguiente desmantelamiento de todas las estructuras de protección social de la población, la bajada de la producción en más de un 25%, así como la fuerte caída del producto interior bruto y de la participación en él del sector público, y el paralelo y proporcional aumento de la economía sumergida y en general del sector informal, la terciarización económica a costa de un sector industrial antes sobredesarrollado y la pérdida de las exportaciones como consecuencia de la anterior sobrevaloración de las monedas de esas sociedades, debido a su pasada desvinculación de los precios del mercado mundial capitalista. Todo ello sin que en contrapartida se produjera una auténtica inversión de capitales de las sociedades centrales, incapaces hasta hoy de recapitalizar estas sociedades.46
El caso rumano, que resulta de especial interés para nuestro caso de estudio, presenta, a pesar de todo, algunos agravantes particulares, cuales son, por ejemplo, la descompensación entre un notable incremento de la población fruto de las políticas natalistas de Ceaucescu de las últimas décadas y la quiebra económica que se produce al comenzar la última década del siglo
45 Lo que signifi có también la destrucción de los programas de cooperación económica
entre los países y la desreglamentación y privatización forzada de sus empresas estatales, como medidas impuestas en la región por el FMI, el Banco Mundial y la OCDE, que se han convertido, cuanto menos, en auténticos gobiernos en la sombra, que intervienen en las políticas económicas y sociales de la mayor parte de los países del antiguo COMECON.
46 Por lo que la ampliación del capitalismo europeo hacia el Este se asemeja más a una
expansión de tipo colonial-usurpadora de recursos que a una real integración europea. Es muy ilustrativo seguir la amplia y excelente obra de Samary al respecto. Así por ejemplo Samary (1999 y 2006).
XX, dejando fuera del mercado laboral a las crecientes cohortes de jóvenes;
una sostenida caída de la tasa de actividad (con una reducción a más de la mitad en el sector industrial y del 56% en el sector público en general) junto a la desproporción que alcanza la economía informal, que puede afectar en torno al 60% de la población activa; la espectacular, tanto más cuanto más desconocida hasta entonces, fl exibilidad laboral, con todas sus secuelas de inseguridad (contratos a tiempo parcial, subcontratación…) y desempleo (el 40% de los desempleados a largo plazo de la región están en Rumanía),47 más el aumento en un 400% de la economía sumergida (pudiendo ésta según algunas fuentes aportar hasta el 50% del producto estatal).
Por otra parte, la lenta y no muy especial efi cacia a la hora de poner en marcha las reformas, desmotivaría todavía más que en otros países de la zona la inversión externa directa de capital. Como consecuencia, el porcen- taje de población viviendo en la pobreza extrema se duplica entre 1995 y 1999, de 8% a 16,6%, y el 44% de la población era pobre en el año 2000, con una pobreza permanente del 18%, sobre todo entre el campesinado, que vuelve a crecer en una economía que se ha re-ruralizado. La productividad de la economía es de las más bajas (1,51 por paridad de poder adquisitivo y persona ocupada, mientras que en la media de la UE es de 22,7) y los costos
laborales por hora trabajada suponen tan sólo el 6,7% de la media de la UE.48
Todo esto en un país que enfrentó los drásticos cambios sin apenas deuda externa, casi independiente en términos energéticos y con uno de los más altos niveles de PIB per cápita.
No es de extrañar que con esos antecedentes, los «costos» a la hora de «elegir» la salida emigratoria se antojaran cada vez menos importantes en comparación con lo que había en casa, lo cual también facilita enorme- mente la aceptación de las duras o muy duras condiciones laborales que esperan en los países de destino. Una población que, una vez más, no sale tanto por «pobreza» como por el corte o frustración en las expectativas laborales y de vida en general que tuvo con una economía planifi cada (y que renovó al alza más tarde con «la ilusión» del mercado capitalista), y
47 Eso reduce aún más el producto social y añade cargas fi scales para la seguridad social. Lo
que de momento ha forzado una generalizada subida de impuestos, que juntamente con una descabellada política bancaria, ha acabado con muchos incipientes pequeños negocios privados. Mismos problemas para las tierras, que una vez descolectivizadas, se han quedado sin cultivar por falta de recursos económicos e imposibilidad de utilizar la maquinaria agrícola.
48 La media del salario bruto mensual en Rumanía era en 2002 de 493 euros, mientras que
la realidad de las oportunidades de vida con las que se encuentra en su país, que incluye el desmoronamiento de la seguridad social y laboral y, en general, de su modo de vida (como veremos que las mismas personas nos expresan en 4.6 y 5.2). La quiebra de numerosos emprendimientos daría a muchos el último empujón para buscar a través de la emigración la posibilidad de pagar las deudas.
Gimeno y Bernat (2006) hablan de dos grandes etapas en la emigración rumana. La primera, entre 1990 y 1993, de carácter defi nitivo, es protago- nizada por las minorías étnicas a los países de su fi liación étnica respectiva (Alemania, Hungría, Israel…). La segunda empieza hacia 1994-95, «con disminución de la inmigración defi nitiva y aumento de un movimiento circulatorio continuado entre Rumanía y los países de destino» (2006: 217). En un principio esos países son ante todo los centroeuropeos, de mercados regulados y cuotas para la inserción de la población rumana en la econo- mía regular, como Austria y muy especialmente Alemania. Pero después, con la saturación de esos mercados, la emigración rumana se diversifi ca buscando otros destinos donde la regulación no iba a ser precisamente su contrapartida: Italia primero (aunque también Norteamérica y Gran Bretaña) y por fi n, España.
Esta última expansión emigratoria coincide precisamente, en la se- gunda mitad de los años noventa, con la entrada de lleno de la econo- mía española en general y castellonense en particular (lugar de mayor concentración relativa de población rumana de todo el Estado y segundo en cifras absolutas después de Madrid), en la ola especulativo-inmobilia- ria, con un gran crecimiento del sector informal-sumergido, así como la fuerte demanda de mano de obra de bajo costo en la agroindustria (con la consiguiente clandestinización de la inmigración que esas circunstancias comportaban).
A esto se unía, en el caso de Castellón (que será el que luego estudia- remos con detenimiento), una cierta «rigidez» de la oferta laboral (dados su escasa tasa de paro —rozando la plena ocupación técnica—, el envejeci- miento de la población y las menores tasas de natalidad de todo el País Va- lenciano, con una ya también alta en comparación participación femenina en el mercado laboral), que impelía la búsqueda de mano de obra de fuera de la provincia. La Iglesia adventista, más las redes sociales internaciona- les, terminarán de hacer el resto, como se verá en 4.3.
El momento álgido de la inmigración rumana en Castellón se da a la vuelta de siglo, entre el año 1999 y el 2002, con tasas de crecimiento anual
de casi 128 por mil entre 1999 y 2000, 513,7 por mil, entre 2000 y 2001, y 142,7 por mil entre 2001 y 2002.
Ya Viruela (2002: 241) nos decía que «en Rumanía, España se ve como un país en donde es fácil entrar, residir y trabajar sin necesidad de docu- mentos, aunque sea en trabajos marginales». Con este mismo autor coin- cidimos en que la mayoría de los rumanos procede de ciudades de tamaño mediano, de entre 50.000 y 200.000 habitantes. Destacando especialmente las ciudades de Targoviste, sobre todo, y Ploiesti —ubicadas en una región petrolífera con una de las antiguas mayores concentraciones industria- les del país–, en las respectivas provincias colindantes de Dambovita y Prahova, cercanas a la capital (hoy unas de las provincias donde la desin- dustrialización más ha golpeado). Se da la circunstancia, además, de que éstas y otras provincias del sur cuentan con la mayor cantidad de personas de confesión adventista. Otras procedencias son Arad, junto a la frontera con Hungría, y Tirgu-Mures, capital de Transilvania, región de donde sale más mano de obra campesina para la agroindustria castellonense.49 Aun- que el principal encuentro con el mercado de trabajo de esta provincia, lo tienen a través de la construcción, los hombres, y el servicio doméstico, las mujeres, como veremos en 4.4.
Para acabar, presentamos en la tabla 3.12 y el gráfi co 3.5 la evolución inmigratoria en el Estado español y su distribución por Comunidades Au- tónomas en 2006, respectivamente.
49 Para un buen balance de la emigración rumana, Viruela (2006). Entre otras muchas
condiciones destaca sus características especiales como fuerza de trabajo de sustitución de otros orígenes migratorios, gracias a su docilidad, falta de organización y mayor acep- tabilidad de duras condiciones laborales, entre otras. Podríamos añadir también su hasta ahora escasísima proyección política, como consecuencia de la realidad de la que procede. Muchas de estas características las comparte con otros europeos orientales, pero en su caso juega también a su favor para sustituir a otra fuerza de trabajo en las preferencias del empresariado español, el mismo origen latino de la lengua (y por tanto, su facilidad para el aprendizaje del castellano y las demás lenguas latinas peninsulares). Una fuerza de trabajo, en defi nitiva, muy «querida» por el empresariado, a pesar de que ha comenzado a perder algo de aceptación entre el resto de la población (ver 5.1).
Tabla 3.12. Evolución de la immigración extranjera en el Estado español.
1986 1996
CONTINENTES TOTAL HOMBRES MUJERES CONTINENTES TOTAL HOMBRES MUJERES /PAÍSESDE 267.812 129.069 138.743 /PAÍSESDE 542.314 273.227 269.087
NACIMIENTO NACIMIENTO
Europa 162.598 77.477 85.121 Europa 290.809 140.915 149.894 Reino Unido 29.970 14.275 15.596 Reino Unido 64.869 30.963 33.905 Alemania Oc. 20.947 9.796 11.151 Alemania 49.158 23.332 25.826 Portugal 16.624 8.340 8.284 Portugal 27.530 13.501 14.029 Francia 25.817 11.399 14.419 Holanda 12.567 5.844 6.723 África 19.532 10.648 8.883 África 110.414 71.978 38.437 Marruecos 12.855 6.800 6.056 Marruecos 81.468 53.238 28.230 Argelia 1.800 916 883 Argelia 5.872 4.128 1.744
Guinea Ecuatorial 484 226 258 Egipto 801 547 253
Nigeria 632 446 186
Zaire 549 334 215
América 54.777 25.741 29.036 América 108.075 43.489 64.587 Argentina 10.844 5.304 5.539 Argentina 19.406 9.408 9.998
EEUU 10.367 5.187 5.179 Rep. Domin. 12.519 2.771 9.748
Venezuela 5.596 2.732 2.864 EEUU 9.064 4.537 4.526 Cuba 8.208 3.612 4.596 Venezuela 7.599 3.426 4.174 Asia 14.792 7.344 7.448 Asia 32.015 16.362 15.652 Filipinas 3.023 664 2.360 Filipinas 6.696 2.518 4.477 India 2.179 1.131 1.049 India 4.151 1.963 2.187 Irán 1.363 757 606 Pakistán 1.859 1.399 460 Japón 1.741 852 889 Indonesia 674 259 416
Años 1986, 1996, 2000, 2005. Por orígenes
2000 2005
CONTINENTES TOTAL HOMBRES MUJERES CONTINENTES TOTAL HOMBRES MUJERES /PAÍSESDE 923.879 471.465 452.413 /PAÍSESDE 3.730.610 1.992.034 1.738.576
NACIMIENTO NACIMIENTO
Europa 460.906 228.288 232.618 Europa 1.400.057 731.821 668.236 Reino Unido 86.043 41.606 44.437 Rumanía 308.856 168.881 139.975 Alemania 78.400 38.129 40.271 Reino Unido 215.854 109.414 106.440 Portugal 36.583 18.781 17.802 Alemania 123.505 62.043 61.462 Francia 36.492 16.778 19.713 Bulgaria 91.265 51.115 40.150 Italia 19.081 12.401 6.680 Francia 64.431 31.774 32.657 África 207.437 135.448 71.989 África 683.156 460.569 202.587 Marruecos 154.207 99.835 54.373 Marruecos 468.797 318.504 150.293 Argelia 11.907 8.521 3.386 Argelia 46.232 35.189 11.043 Nigeria 3.214 2.442 771 Senegal 27.880 23.269 4.611 Egipto 1.143 805 338 Nigeria 25.611 16.052 9.559
Zaire 998 605 348 Guinea Ecuatorial 12.312 4.458 7.854
América 202.440 79.830 122.609 América 1.488.680 689.201 799.479 Argentina 26.142 12.785 13.357 Ecuador 479.978 232.992 246.986 Rep. Domin. 23.791 6.010 17.782 Colombia 268.144 115.821 152.323
Cuba 17.884 7.527 10.357 Argentina 185.376 96.234 89.142 EEUU 12.078 6.134 5.945 Bolivia 96.367 42.789 53.578 Venezuela 11.294 4.934 6.361 Pero 84.884 39.179 45.705 Asia 51.838 27.301 24.537 Asia 176.290 109.137 67.153 Filipinas 9.645 3.595 6.050 China 79.856 44.112 35.744 India 5.597 2.798 2.799 Pakistán 31.502 28.590 2.912 Pakistán 4.103 3.233 870 Filipinas 17.778 7.207 10.571 Japón 2.486 1.204 1.282 India 16.609 11.500 5.109 Indonesia 791 310 481 Japón 4.887 2.096 2.791
Gráfi co 3.5. Distribución de la población inmigrante por CCAA, 2006
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del INE y avance Padrón de Habitantes, 2006.
3.5. IMPORTANCIADELASDISPOSICIONESLEGALESYPOLÍTICASESTATALES