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La formación histórica de una fuerza de trabajo (migrante) mundial

2.4. L A CONSOLIDACIÓN DE LOS SISTEMAS MIGRATORIOS

Creemos que hasta aquí se ha proporcionado sufi ciente cobertura ex- plicativa al hecho de que la «cultura migratoria», las redes y «estrategias» familiares e individuales con vistas a la emigración, eclosionen ante todo en las sociedades periféricas precisamente en este contexto mundial, que es el que las posibilita y estimula. Tras esas decisiones o «estrategias» in- dividuales y colectivas, tan caras al microanálisis, subyace la constitución de una fuerza de trabajo mundial preparada para engrasar la dinámica de acumulación del Capital allá donde lo requiera.

Dicho con otras palabras, la paulatina conformación del capitalismo como Sistema Mundial genera en correspondencia una fuerza de trabajo mundial, una creciente fracción de la cual está en permanente «disponibilidad» para

29 Un inmejorable ejemplo de lo dicho lo tenemos en la imposición mundial de normas

de comercio. Tras su reunión de Qatar, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha destacado organismos y acuerdos sectoriales especiales para lograr el libre acceso de las empresas a todas las riquezas sociales y naturales (algo que afecta no exclusivamente pero sí especialmente a los países periféricos). Entre otros los siguientes:

NIC (Normas sobre la Inversión Comercial): dicta las potestades de los Gobiernos para regular la inversión extranjera.

AGCS (Acuerdo General sobre Comercio y Servicios): busca el control privado fi nal de los servicios públicos, incluyendo en éstos casi cualquier elemento de utilidad social: medio ambiente, cultura, recursos naturales, agua potable, salud, educación, seguridad social, transporte, correo, servicios municipales, etc. Impone límites a los gobiernos para regular dichos servicios.

APPI (Acuerdo sobre Patentes y Propiedad Intelectual): por el que entre otras prerroga- tivas unas pocas ETNs se atribuyen la capacidad de apropiación de los recursos ecológicos mundiales, patentando las diferentes formas vida o incluso la propia dotación genética de la especie humana.

AESF (Acuerdo sobre Estándares Sanitarios y Fitosanitarios): que limita la capacidad de los Gobiernos en materia de legislación sobre seguridad alimentaria y sanitaria tanto en animales como en plantas.

ASF (Acuerdo sobre Servicios Financieros): que vela por la eliminación de cualquier obs- táculo al movimiento de grandes empresas fi nancieras, bancarias y aseguradoras.

la migración30 (como un ilimitado Ejército de Reserva u «oferta inagotable» de trabajo, dispuesta a desplazarse bajo sus propios costos y riesgos, no pre- cisamente metafóricos31): como fuerza de trabajo migrante global.

Esto no quiere decir, ni mucho menos, que esta última sea homogénea, ni que represente una misma fracción de clase. Antes bien, está segmentada, y esa es su mejor fuente de aprovechamiento, según origen, cualifi cación, género, generación, procesos de etnifi cación, etc.; todo y que la posición en la división social del trabajo de la que sus integrantes parten en las sociedades de origen no coincida necesariamente con la que lleguen a ocupar en las de destino.

Las migraciones en el Sistema Mundial no se producen de forma alea- toria, sino siguiendo las racionalidades expuestas hasta aquí, que se han expresado con frecuencia a través de la formación histórica de lo que se han llamado «sistemas migratorios».

Un sistema migratorio fue defi nido por Zlotnik (1992) como la asocia- ción, dotada de cierta vocación de permanencia y acompañada de un denso tejido de interrelaciones de diversos órdenes, que se establece entre una región receptora de inmigración y un conjunto de países emisores de emi- gración (ver también Arango, 1993).

Esos sistemas migratorios han contribuido sin duda a formar los mer- cados globales de capital y de fuerza de trabajo, pero al mismo tiempo la globalización capitalista ha incidido drásticamente en las relaciones históri- cas que han generado migraciones entre países y en los fl ujos actuales que se puedan establecer entre ellos. De hecho, la evolución concreta de las

30 La característica que distingue a la fuerza de trabajo migrante global es su mayor dis-

ponibilidad según requerimientos de la acumulación capitalista y, en consecuencia, su limitada (o dirigida) movilidad geográfi ca, esto es, su calidad potencial de migrante (habría que decir, entonces, «migrante direccionada», pues paradójicamente, por más que pueda cruzar muchas fronteras, tiene escasa libertad de movimientos). A ello cabría añadir que, como dicen García Borrego y Pedreño (2005) siguiendo el famoso razonamiento de Weber sobre la sustitución de obreros alemanes por polacos entre el empresariado prusiano, es una fuerza de trabajo tendente a medir más por lo bajo sus propias necesidades, con pre- tensiones menores (al menos a corto plazo) en cuanto a su nivel de vida, y que por tanto se adapta mejor a peores condiciones laborales y salariales (lo que se conoce como «bajo nivel de aceptación laboral» —según veremos en 3.3—).

31 Las facilidades de transporte lo van a posibilitar todavía más, pero junto a ello la multi-

plicación a escala planetaria de los cauces, tanto legales como clandestinos, para su despla- zamiento y utilización a conveniencia, sin que esto sea incompatible sino al contrario, como veremos más adelante, con las también crecientes barreras legales y el amurallamiento de las sociedades centrales (ver sobre esto último Davis, 2005).

economías de unas y otras sociedades ha terminado por dar lugar a unos determinados mercados migratorios, susceptibles de integrarse en antiguos o nuevos sistemas migratorios. Un sistema migratorio, por tanto, puede estar constituido por varios mercados migratorios particulares.

Es decir, que el mercado global capitalista de fuerza de trabajo se puede descomponer en diferentes mercados migratorios, con sus claves y racio- nalidad particular aunque insertada en la lógica sistémica, a través de los cuales se exporta e importa fuerza de trabajo global.

Los mercados migratorios propician las condiciones bajo las cuales la dis- minución de oportunidades de vida, y en general, la pérdida de la capacidad de reproducción de la fuerza de trabajo de ciertas sociedades, es susceptible de conducir a la emigración;32 pero también las posibilidades de que la fuerza de trabajo cualifi cada se revalorice fuera del propio país que la ha formado (aho- rrando costos de formación a las sociedades centrales y ayudando a presionar a la baja, de paso, el valor de la fuerza de trabajo cualifi cada en ellas).

Entre los factores que subyacen a los actuales mercados migratorios (y que en conjunto condicionan las posibilidades de gestación y evolución de un sistema migratorio), podemos citar:

— Los anteriores lazos coloniales y neocoloniales entre unos u otros países. — Los lazos globocoloniales actuales, como:

• Implantación de agro-industrias orientadas a la exportación.

• Inversión externa directa e industrialización dependiente.

• Dominio fi nanciero y comercial.

• Penetración de empresas transnacionales.

— El sistema global de inversiones y de distribución, producción y con- sumo (actual división internacional del trabajo).

— El reclutamiento organizado de fuerza de trabajo:

• A través de vínculos étnicos,33 históricos o de afi nidad en general.

32 Es sabido que esa falta de capacidad de reproducción de la fuerza de trabajo, lo que muchos

autores prefi eren designar vagamente como pobreza,por sí sola, no es factor necesario de emi- gración. Más bien, de forma frecuente, todo lo contrario. Los sistemas migratorios constituidos y sus mercados migratorios concretos, o la ausencia de ellos, son los que permiten, facilitan o potencian, o más bien al contrario, impiden o disuaden cuando faltan, esa emigración

33 En este sentido, la etnicidad puede haberse convertido en una forma de categorización

• Por adecuación entre oferta (emisora) y demanda (receptora) de

fuerza de trabajo, entre países concretos.34

La fuerte atracción laboral, social, psicológica y cultural que ejercen los sistemas y mercados migratorios sobre la fuerza de trabajo en disponibili- dad migratoria, tiende a generar síndromes migratorios35en las sociedades de exportación de fuerza de trabajo, que en muchas ocasiones atentan contra la racionalidad de corte economicista o utilitarista de corto alcance (desafi ando la cicatera cuenta de costos/benefi cios).

Otra cosa es precisar cómo las diferencias socioculturales y políticas tamizan en cada caso estas disposiciones estructurales. Algo a lo que aten- deremos en alguna medida en otros capítulos de este trabajo.36