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I NT RODUCCIÓN AL T RASFONDO

CON LA CONCIENCIA

I. I NT RODUCCIÓN AL T RASFONDO

El propósito de este capítulo es explicar las relaciones entre con - ciencia e intencionalidad por un lado y, por otro, las capacidades, habi- lidades y saber-cómo general que hacen posible el funcionamiento de nuestros estados mentales. Llamo colectivamente a esas capacidades, etc., el «Trasfondo», con «T» mayúscula para dejar claro que uso la pa - labra como término técnico. Puesto que he desarro llado en algunos as - pectos importantes mis puntos de vista sobre el Trasfondo desde que escribí Intencionalidad (1983), explicaré también los cambios y las motivaciones que he tenido para hacerlos.

Al principio de los setenta comenzé a investigar los fenómenos que más tarde llamé «el Trasfondo» y también a desarrollar una tesis que llamo «la hipótesis del Trasfondo». La tesis era originalmente una afir- mación sobre el significado literal (Searle, 1978), pero creo que lo que se aplica al significado literal se aplica también al significado que in- tenta comunicar el hablante e, incluso, a todas las formas de intencio - nalidad, ya sean lingüísticas o no lingüísticas. La tesis del Trasfondo es, simplemente, esta: los fenómenos intencionales tales como significados, comprensiones, interpretaciones, creencias, deseos y experien cias funcionan sólo dentro de un conjunto de capacidades de Trasfondo que no son en sí intencionales. Otra manera de enunciar esta tesis es decir que toda representación, ya sea en el lenguaje, en el pensamiento o en la experiencia, sólo tiene éxito al representar dado un conjunto de capacidades no representacionales. En mi jerga técnica, los fenó menos intencionales sólo determinan condiciones de satisfacción con relación a un conjunto de capacidades que no son intencionales. Así

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pues, el mismo estado intencional puede determinar diferentes condi- ciones de satisfacción, dadas diferentes capacidades de Trasfondo, y un estado intencional no determinará condiciones de satisfacción de ningún tipo a menos que se aplique con relación a un Trasfondo apro piado.

Para desarrollar adicionalmente esta tesis, necesito repetir una dis - tinción que he hecho anteriormente entre el Trasfondo y la Red. En ge - neral, resulta imposible para los estados intencionales determinar ais - ladamente condiciones de satisfacción. Para tener una creencia o un deseo, tengo que tener toda una Red de otras creencias y deseos. Así, por ejemplo, si quiero hacer una buena comida en un restaura nte de la ciudad, tengo que tener un gran número de otras creencias y deseos ta les como las creencias de que hay un restaurante en la ciudad, que los restaurantes son la clase de establecimiento donde se sirven comidas, que las comidas son la clase de cos a que se puede comprar y comer dentro de los restaurantes a ciertas horas del día pagando una cierta cantidad de dinero, y así sucesivamente de manera más o menos inde - finida. Sin embargo, el problema es este: incluso si tuviese la paciencia de hacer una lista de todas las demás creencias que constituyen la Red que da sentido a mi deseo de hacer una buena comida en un restauran te, todavía me queda el problema que me planteaba mi deseo inicial, a saber: que el contenido de la intencionalidad, por así decirlo, no se au- tointerpreta. Aún está sujeto a un rango indefinido de aplicaciones di- ferentes. Por lo que respecta al contenido intencional efectivo de mi de - seo, es posible tener este mismo contenido y aplicarlo en un número indefinido de modos diferentes unos de otros e inconsistentes entre sí. ¿Qué constituye exactamente comer? ¿Qué constituye una comida? ¿Qué constituye un restaurante? Todas esas nociones están sujetas a interpre - taciones diferentes, y esas interpretaciones no se fijan por el contenido del estado intencional mismo. Además de la Red, necesitamos postular un Trasfondo de capacidades que no son parte de la Red. O más bien, la totalidad de la Red necesita un Trasfondo, puesto que los elementos de la Red ni se autointerpretan ni se autoaplican.

La tesis del Trasfondo (en la que estoy incluyendo ahora las afir- maciones sobre la Red) constituye una tesis muy fuerte. Incluye al me - nos lo siguiente:

1. Los estados intencionales no funcionan autónomamente. No de terminan aisladamente las condiciones de satisfacción... ., .

2. Cada estado intencional requiere para su funcionamiento una Red de otros estados intencionales. Las condiciones de satisfacción se determinan sólo de manera relativa a la Red.

3. Incluso la Red no es suficiente. La Red sólo funciona de mane ra relativa a un conjunto de capacidades de Trasfondo.

4. Esas capacidades no son y no pueden ser tratadas como meros estados intencionales o como parte del contenido de algún estado in - tencional particular.

5. El mismo contenido intencional puede determinar diferentes con - diciones de satisfacción (tales como las condiciones de verdad) y con relación a algún Trasfondo no determina ninguna en absoluto.

Para pensar en el Trasfondo ingenuamente, piénsese en la figura de Wittgenstein del hombre andando cuesta arriba. Podría interpretarse como un hombre deslizándose hacia atrás cuesta abajo. No hay nada que sea interno a la figura, incluso interpretada como una representa ción figurativa de un hombre en esa situació n que nos fuerce a la inter- pretación que encontramos natural. La idea del Trasfondo es que lo que funciona para la figura funciona para la intencionalidad en general.

En el siglo pasado la clase de fenómeno que llamo «Trasfondo» fue reconocido por un número muy diferente de filósofos con compromisos muy distintos. Nietzsche no fue ciertamente el primero que reconoció el fenómeno, pero fue uno de los que más consciente fue de esta con - tingencia: el Trasfondo no tiene por qué ser del modo que es. No hay prueba alguna al efecto de que el Trasfondo que tenemos tenga que ser necesariamente el que es. La obra del último Wittgenstein es en gran parte sobre el Trasfondo.1 Entre los escritores contemporáneos, me pa-

rece que la noción de Bourdieu (1990) de habitus está estrechamente relacionada con mi noción de Trasfondo.

En este capítulo bosquejaré en primer lugar un argumento a favor de la tesis del Trasfondo y, a continuación, intentaré justificar la postu - lación de los fenómenos del Trasfondo como una categoría se parada para la investigación. En segundo lugar, volveré a enunciar la tesis del Trasfondo a la luz de Ja discusión de las relaciones entre conciencia, el inconsciente y la intencionalidad que se han presentado en el capítu lo 7. En tercer lugar, expondré diversas implicaciones de la tesis del

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Trasfondo; en particular, intentaré evitar las diversas malas compren - siones y malas concepciones que me parece que ha generado el hecho de darse cuenta de la existencia del Trasfondo. En cuarto lugar, empe zaré una explicación general del Trasfondo.