CON LA CONCIENCIA
V. R ASGOS ADICIONALES DEL T RASFONDO
¿Podemos hacer una geografía del Trasfondo? ¿Podemos hacer una taxonomía de sus componentes? Bien, cualquier taxonomía exige prin - cipios de taxonomízación. Hasta que no tengamos una noción clara de cómo funciona el Trasfondo, no seremos capaces de construir una taxo - nomía adecuada. Sin embargo, podemos empezar intuitivamente. En In- lentionality (Searle, 1983) argumenté que necesitábamos, al menos, las siguientes distinciones: una distinción entre aquellos rasgos del Tras - fondo que son comunes a todos los seres humanos y aquellos rasgos que lienen que ver con prácticas locales o culturales. Pongo en oposición estos dos grupos bajo el rótulo de «Trasfondo profundo» versus «prácticas ¡ocales». Las diferencias en Trasfondos locales hacen difícil la traduc - ción de un lenguaje a otro; eí que el Trasfondo profundo sea común es lo que la hace posible. Si se lee en Proust la descripción de una cena en casa de Guermantes, seguramente que se encontrará que alguno de los rasgos de la descripción son enigmáticos. Esto tiene que ver con dife - rencias en las prácticas culturales locales. Pero hay ciertas cosas que se pueden dar por sentadas. Por ejemplo, los participantes no comen lle- nándose las orejas de comida. Esto es un asunto del Trasfondo profun do. Hice también una distinción entre saber cómo hacer cosas y saber cómo son las cosas. Dicho de manera aproximada, esto intentaba captu rar nuestra distinción tradicional entre lo práctico y lo teórico. Desde luego, ianto la razón práctica como la teórica dependen del Trasfondo y, por lo tanto, el Trasfondo mismo no es ni práctico ni teórico. Pero aún necesitamos hacer esta distinción. Un ejemplo de cómo hacer cosas es cómo andar. Un ejemplo de cómo son las cosas tendría que ver con la permanencia y estabilidad de los objetos que vemos en torno nuestro. Es obvio, sin embargo, que estas dos cosas están estrechamente relaciona - das, puesto que no puede saberse cómo hacer cosas sin dar por sentado cómo son las cosas. No puedo, por ejemplo, «saber cómo» cortar made ra sin dar por sentado que las hachas hechas de mantequilla no funcio narían y que las hachas hechas de agua no son hachas en absoluto.
He aquí algunas leyes de operación del Trasfondo. Algunas de ellas son: 1. En general, no hay acción sin percepción, y no hay percepción sin acción.
2. La intencionalidad ocurre en un flujo coordinado de acción y percepción, y el Trasfondo es la condición de posibilidad de las formas
200 EL REDESCUBRIMIENTO DE LA MENTE
tomadas por el flujo. Piensa en un segmento normal de tu vida de vigilia: estás tomando una comida, dando un paseo por el parque, ha ciendo el amor, o yendo a trabajar en el coche. En cada caso, la condición de posibilidad de la realización es una competencia de Trasfondo subyacente. El Trasfondo no sólo configura la aplicación del contenido intencional —lo que cuenta, por ejemplo, como «ir en el coche al tra - bajo»—, sino que la existencia del contenido intencional exige en primer lugar las capacidades de Trasfondo; sin un aparato complejo no se puede tener en modo alguno la intencionalidad involucrada en, por ejemplo, «ir en coche al trabajo».
3. La intencionalidad tiende a elevarse al nivel de la capacidad de Trasfondo. Así, por ejemplo, el esquiador principiante puede necesitar una intención de poner el peso en el esquí que va hacia abajo, un es - quiador intermedio tiene la destreza que le capacita para tener la inten - ción «vuelta a la derecha», y un esquiador realmente experto pue de simplemente tener la intención «esquiar esta ladera». En una competi- ción de esquí, por ejemplo, los entrenadores intentarán crear un nivel de intencionalidad que sea esencial para ganar la carrera, pero que presu - pone un enorme apuntalamiento por parte de las capacidades de Tras - fondo. Así pues, el entrenador puede darle las siguientes intrucciones al esquiador: «Colócate cerca de las entradas en la manga, toma la entra da roja antes de empezar el descenso». De forma similar, cuando estoy hablando castellano, no tengo la intención de hacer concordar nombres en singular con verbos en singular o nombres en plural con verbos en plural; simplemente hablo.
4. Aunque la intencionalidad suba al nivel de la capacidad de Tras - fondo, alcanza la capacidad hasta el fondo. Esta es otra manera de decir que todas las acciones subsidiarias voluntarias que se realizan den tro del alcance de una acción intencional de nivel superior son, a pesar de todo, intencionales. Así, por ejemplo, aunque no exijo una intención separada para mover mis brazos y mis piernas cuando esquío, o para mover mi boca cuando hablo, sin embargo todos esos movimientos se llevan a cabo intención al mente.
Lo mismo sucede con la percepción. Normalmente no veo al nivel de manchas coloreadas; veo una ranchera Chevrolet con un parachoques delantero oxidado, o veo un cuadro de Vermeer con una mujer que está junto a una ventana, leyendo una carta, mientras que la luz se de rrama por su vestido, la carta y la mesa. Pero obsérvese que en esos ca sos, aunque la intencionalidad de mi percepción suba al nivel de mi ca-
pacidad de Trasfondo (mi capacidad de reconocer rancheras Chevrolet, Vermeers, etc.), sin embargo los componentes de nivel, inferior son también parte del contenido intencional; veo el azul de la ranchera y el marrón de la mesa.
5. El Trasfondo sólo se manifiesta cuando hay contenido intencio - nal. Aunque el Trasfondo no es, en sí mismo, intencional, cualquier manifestación del Trasfondo, ya sea en la acción, en la percepción, etc., tiene que entrar en juego siempre que hay alguna intencionalidad, consciente o inconsciente. «El Trasfondo» no nombra una secuencia de ¿ventos que puede simplemente ocurrir; más bien el Trasfondo consis te en capacidades mentales, disposiciones, posturas, modos de compor- tarse, saber cómo, savoirfaire, etc., todos los cuales pueden sólo mani- festarse cuando hay algún fenómeno intencional, tal como una acción intencional, una percepción, un pensamiento, etc.
9. LA CRÍTICA DE LA RAZÓN COGNITIVA
I. INTRODUCCIÓN; LOS MOVEDIZOS CIMIENTOS