CAPÍTULO II. PERCEPCIONES DE LOS RESIDENTES E IMPACTO SOCIAL DE
1. Impacto social de los eventos deportivos
De forma general, los estudios relacionados con el análisis de las percepciones de los residentes o el impacto social de los eventos deportivos se sustentan principalmente de las investigaciones de los impactos sociales asociados al turismo (Fredline, Jago y Deery, 2003). Por esta razón, las dos áreas de investigación comparten de forma similar los métodos, procesos de recogida de datos y las teorías que sirven de referencia para explicar los resultados de estos estudios (Deery y Jago, 2010).
1.1. Conceptualización del impacto social de los eventos
deportivos
Los impactos sociales son definidos por Olsen y Merwin (1977, p. 41) como los “cambios en la estructura y en el funcionamiento del orden de los patrones sociales que
social”. Sin embargo, a la hora de definir los impactos sociales derivados de los eventos deportivos existe una clara tendencia a la conceptualización desde el ámbito turístico debido a que son contemplados como acontecimientos que atraen el turismo (Añó, et al. 2012).
Algunos autores incluyen dentro de los impactos sociales sólo los que no pueden ser englobados en otras categorías como, por ejemplo, el impacto económico y el medioambiental, mientras que otros contemplan más ampliamente cualquier impacto en la sociedad como del ámbito social (Fredline, 2005). En este sentido, Mathieson y Wall (1982, p. 137), desde la perspectiva del turismo, definen los impactos sociales como los “cambios en la calidad de vida de los residentes de los destinos turísticos”. Esta definición incluiría los cambios económicos y ambientales dentro de los impactos sociales, ya que el incremento del número de turistas como consecuencia de la celebración de un gran acontecimiento deportivo incrementa los niveles de empleo entre los ciudadanos, que podría ser considerado un impacto económico que, a su vez, tiene claras implicaciones sociales. También, los posibles daños en áreas naturales derivados del turismo pueden afectar a la calidad de vida de los residentes locales, traduciéndose en un impacto social negativo (Fredline, 2005).
Otra definición aportada desde el contexto del turismo es la de Hall (1992a, p. 67) que entiende los impactos sociales como “la manera en la que los efectos del turismo y los viajes cambian el sistema de valores individual y colectivo, los patrones de comportamiento, las estructuras comunitarias, el estilo de vida y la calidad de la vida”. En resumen, podríamos definir el impacto social de un evento deportivo como los cambios en la calidad de vida de los residentes como consecuencia de la celebración de un evento deportivo.
1.2. Evaluación del impacto social. “Social Impact Assessment”
(SIA)
La evaluación del impacto social de un evento deportivo es fundamental para conocer cómo repercute en la calidad de vida de los residentes la celebración de un acontecimiento deportivo. El objetivo es averiguar qué aspectos influyen positivamente y cuáles negativamente para intentar maximizar los beneficios y minimizar los costes en la población residente. En este sentido, según Vanclay (2003), la identificación de los impactos con suficiente antelación puede, por un lado, contribuir a la toma de mejores
decisiones sobre cómo se debe proceder y, por otro lado, desarrollar las acciones encaminadas a minimizar los daños y maximizar los beneficios de una actividad o intervención planificada específica, como es el caso de un evento deportivo.
De este modo, en la evaluación del impacto social según Vanclay (2003, p.2), se incluyen los procesos encaminados “al análisis, la monitorización y la gestión de las consecuencias sociales intencionales y no intencionales, tanto positivos como negativos, de las intervenciones planificadas (políticas, programas, planes, proyectos) y cualquier proceso de cambio social invocado por esas intervenciones”. De acuerdo con Burdge (2003), la participación pública y la evaluación del impacto social trabajan conjuntamente, ya que una se encarga de consultar públicamente una propuesta o intervención determinada y la otra se encarga de conocer cómo dicha propuesta cambiará la vida de los individuos y de la comunidad afectada.
No obstante, muchas de las aportaciones realizadas sobre el impacto social de los eventos deportivos se han realizado en fechas próximas a la celebración (con unas semanas o unos pocos meses de antelación), durante o, bien, una vez concluido el evento. Estas investigaciones proporcionan una información, qué interpretada de la forma adecuada pueden convertirse en una herramienta útil para los organizadores y administraciones a la hora de gestionar mejor los impactos asociados a los eventos deportivos. Sin embargo, los resultados de estas investigaciones pueden ayudar a modificar las líneas estratégicas o acciones encaminadas a la organización de futuros eventos deportivos pero las consecuencias, tanto positivas como negativas del evento evaluado difícilmente podrán ser reorientadas con la finalidad de mejorar la gestión del mismo. Esto puede ser más evidente si el evento no se celebra de forma periódica en la misma localidad, siendo difícil que se pueda volver a acoger en la misma ciudad.
Por ejemplo, Preuss (2007) destaca que muchos de los estudios realizados previamente a la celebración del evento deportivo se centran en analizar el legado que se puede planificar, es tangible y positivo (por ejemplo, la previsión del impacto económico de un evento), ya que los propósitos de los que encargan este tipo de estudios (comité organizador) es favorecer la celebración del evento. De ahí, que se ponga especial énfasis en este tipo de impactos cuantificables y previsibles, dejando de lado los aspectos de carácter intangible como el impacto social. En esta línea, autores como Gratton y Preuss (2008) destacan la necesidad de planificar el legado del evento, en todas sus dimensiones, antes de su celebración, es decir, desde las primeras fases de la
candidatura de la ciudad a la organización del acontecimiento. Esto permitirá maximizar los impactos positivos a largo plazo que generarán en la comunidad de acogida, repercutiendo en la mejora de la calidad de vida de los residentes tanto antes como después de su celebración.
Como han destacado diversos autores (Kim y Walker, 2012; Zhou, 2007) no existe un criterio unificado en la evaluación del impacto social de un determinado acontecimiento, ya sea deportivo o de otra índole. Por esta razón, no hay un marco teórico estandarizado y aceptado de forma universal dentro de la evaluación del impacto social de los eventos deportivos (Kim y Walker, 2012). No obstante, algunas aportaciones que se han realizado en esta línea diferencian entre seis dimensiones distintas de evaluación: física, económica, social, cultural, política y psicológica (Gramling y Freundenburg’s, 1992). En la tabla 6 se recogen algunas de las aportaciones realizadas en esta línea. Entre ellas hay que destacar la de Fredline (2004), a la que se ha hecho referencia en el capítulo anterior, que propone un marco teórico que clasifica los impactos sobre los eventos deportivos de motor en seis dimensiones: económica, turística/comercial, física, sociocultural, psicológica y política.
Tabla 6. Ejemplos de marcos teóricos para la evaluación del impacto social.
Estudios de impacto social Foco del estudio de impacto social
Social Económico Cultural Política Medioambiental Psicológica Comercial/Turística Delamere et al. (2001); Dyer et
al. (2007); Gursoy y Rutherford (2004) X X X Dwyer et al. (2000) X X Gramling y Freudenburg (1992) X X X X X Fredline (2004); Ritchie (1984); Preuss y Solberg (2006); X X X X X X Kaplanidou et al. (2013) X X X X X Ko y Stewart (2002); Prayag et al. (2013) X X X X
Hritz y Ross (2010); Lee y Black
(2003) X X X
Small et al. (2005) X X
De forma similar a lo utilizado en la investigación sobre los impactos sociales del turismo en el ámbito de la evaluación de los impactos sociales de los eventos deportivos el método más utilizado son las encuestas cuantitativas, por lo general pasadas a los residentes de la ciudad de acogida del evento (Deery y Jago, 2010). Aunque en menor medida, en algunos casos se han empleado técnicas y métodos que analizan el impacto social de los eventos desde un punto de vista cualitativo a partir de preguntas abiertas que tratan de recoger las impresiones, sentimientos y reacciones de los ciudadanos ante un determinado acontecimiento.