Al sustanciarse los concursos de la Ley N.º 22.207, en la FaHCE ya había una planta docente filtrada ideológicamente, producto de la política de depuración a la que hicimos mención y de medidas toma- das para conformar los planteles docentes. Las coberturas de cargos en los inicios del régimen militar se hicieron a través de la siguientes estrategias: a) confirmando designaciones de períodos previos por lapsos cortos lo que permitía garantizar el dictado de clases y evaluar a los candidatos para decidir su permanencia o exclusión, b) confir- mando a docentes con concursos vigentes sustanciados en períodos anteriores en el marco de la Ley 21.536 y c) realizando designaciones directas. En general, las designaciones se fundamentaban haciendo explícita mención en las resoluciones, a la integridad moral del can- didato y a su carencia de antecedentes, que indicaba sin eufemismos que había pasado por el cedazo de los servicios de inteligencia.
A partir de septiembre de 1982 en la FaHCE se llamaron 50 con- cursos, de acuerdo al siguiente detalle (Res. 1085 del 20-09-82 firma- da por el rector Gallo).
Departamento Bibliotecología Ciencias de la Educación Educación Física Filosofía Geografía Historia Lenguas Modernas Letras TOTAL
Concursos llamados en la FaHCE bajo la Ley N.° 22.207
Fuente: Elaboración propia en base al Expediente de la FaHCE 500-34.102/82 Cargos Titular Simple 7 2 4 7 4 6 3 5 38 Cargos Adjunto Simple --- 4 --- --- 1 4 2 1 12 Total 7 6 4 7 5 10 5 6 50 Porcentaje 14 % 12 % 8 % 14 % 10 % 20 % 10 % 12 % 100 %
De los cincuenta concursos llamados se sustanciaron 37 y –yaen democracia– una «Comisión Asesora de la Revisión de Concursos de la Ley 22.207» analizaría 35, desestimando tratar solo aquellos en que había fallecido el designado y un caso que había sido decla- rado desierto.
La composición de los jurados que establecía la Ley N.º 22.207 contendía con las tradiciones reformistas pues limitaba la representa- ción a los profesores excluyendo a estudiantes y graduados. Estos y otros rasgos darían pie a que, durante la normalización democrática de la Universidad, en la FaHCE se acuñara el término «violación a las tradiciones académicas» para fundamentar la necesidad de anular todos los concursos.
Una mirada a la nómina de jurados propuestos para los cin- cuenta concursos llamados en la FaHCE permite ver algunas cues- tiones significativas. Narciso Pousa, por entonces profesora titu- lar de Introducción a la Filosofía fue propuesto como jurado (titu-
lar o suplente) en catorce de los cincuenta concursos llamados en asignaturas correspondientes a áreas de Filosofía, Bibliotecología, Educación Física e Historia; Emilio Estiú, por entonces profesor del Departamento de Filosofía fue nominado como jurado (titular o suplente) en trece de los cincuenta concursos llamados en áreas de Filosofía, Historia, Bibliotecología; Osvaldo Nessi profesor ex- traordinario emérito designado en 1980 y por entonces director del Instituto de Historia, aparece propuesto como jurado (titular suplente) en 12 de los cincuenta llamados a concurso en áreas de Historia y Bibliotecología.
En el caso de los docentes de la carrera de Ciencias de la Educa- ción el elenco estable nominado para los concursos se componía de la siguiente manera: Martiniano Juanes, por entonces profesor titular de Pedagogía, aparece propuesto como jurado en seis de los cincuenta concursos llamados en áreas de Psicología, Educación Física y Di- dáctica. Del total de comisiones que integra, se lo nomina para tres concursos en los que está involucrada la carrera de Ciencias de la Educación;Carolita Sierra de Rogatti, profesora de Didáctica Espe- cial y Práctica de la Enseñanza en Filosofía, aparece propuesta como jurado en cuatro de los cincuenta concursos llamados en áreas de Didáctica Especial; Celia Garritano por entonces profesora de Didác- tica de la Enseñanza pre-primaria y primaria aparece propuesta como jurado en tresconcursos en áreas de Investigación Educativa y Edu- cación Física.6
Un primer análisis da cuenta del perfil de los jurados: la mayoría de ellos eran docentes de la casa cuyos concursos de períodos ante- riores fueron confirmados en 1977 y casi todos ocupaban algún car- go: miembros de comisiones asesoras, directores de departamentos o institutos en la facultad o universidad. Como bien ha señalado Kaufmann (2003) la efectivización del proyecto autoritario en la uni- versidad no solo requería de funcionarios con afinidad ideológica al régimen en tareas de organización y coordinación de los intereses hegemónicos sino, además, una dinámica corporativa interna condu-
6 Esta docente renunció a integrar las tres comisiones asesoras invocando problemas
de salud (Res. 429 del 29-10-82). Se aceptó se renuncia y fue reemplazada en todas las comisiones asesoras.
cente a solventar vínculos de participación activa, lealtad y solidari- dad entre sus integrantes.
Con referencia a los jurados externos, hasta donde sabemos, se reclutaron en las Universidades de Buenos Aires, San Luís, Tucumán y Jujuy. Varios de ellos –según hemos visto en notas dirigidas a las autoridades– integraban comisiones asesoras de concursos en distin- tas universidades nacionales.
Aunque es posible que no cupiera en el imaginario de los fun- cionarios la posibilidad de resistencia a actuar como jurado, esto ocurriría: contabilizamos 26 renuncias de jurados de los cincuenta concursos llamados. En algunos casos se renunciaba a una de va- rias comisiones aceptando participar en las que se consideraba idóneo, en otros casos se renunciaba a todas, aunque cuidándose de agradecer el honor de haber sido nominado. Entre las argumen- taciones para fundar el rechazo había quienes planteaban que la materia no era de su competencia, ni poseían publicaciones en la especialidad o que no ocupaban la cátedra objeto de concurso. Tales argumentos eran contradictorios con las resoluciones que justifi- caban la designación en los antecedentes académicos y científicos del nominado. Otro grupo de argumentaciones para excusarse plan- teaba que integraban numerosas comisiones asesoras de concur- sos en la UNLP y en otras universidades y razones más difusas como problemas de salud y falta de tiempo. Conjeturamos que es- tos comportamientos en unos casos pueden explicarse por dife- rencias de criterio y, en otros, podrían deberse a conductas estra- tégicas para despegarse del régimen en una coyuntura en la cual ya se avecinaba la democracia. La información que relevamos en los expedientes es consistente con la opinión de la «Comisión Re- visora de Concursos de la Ley 22.207» de la FaHCE que señaló la irresponsabilidad demostrada en la composición de las comisio- nes asesoras, tomando como indicador que algunos jurados renun- ciaron aduciendo falta de competencia (Actas CSP del 19-2-85: 95) y subrayó que un pequeño grupo de profesores fue utilizado en múltiples concursos.
La arquitectura de la política «normalizadora» se completaba con un Consejo Asesor designado por el rectorado (Res. 810/82) para exa- minar los trámites y aconsejar o no la aprobación de los mismos. La gran mayoría de sus miembros participaban de la estructura de ges-
tión de la FaHCE en carácter de jefes de Departamento y algunos de ellos eran –a su vez– aspirantes a los concursos.7
Numerosos investigadores, partiendo del supuesto de que las polí- ticas de los regimenes autoritarios no pudieron efectuarse sin la parti- cipación y conformidad de muchos, reconocen, no obstante, la com- plejidad que supone analizar estos comportamientos. El apoyo y la conformidad con las dictaduras no descansarían necesariamenteen la adhesión ideológica ni en la identificación con sus fines. La partici- pación puede ser libremente decidida en algunos casos, forzada por la pertenencia institucional en otros, o bien resultante de presiones o de formas diversas de búsqueda de beneficios y prebendas. La cultu- ra del miedo también es otro elemento a considerar cuando se intenta explicar la falta de resistencia o la pasividad engendrada en el temor a represalias.
En lo que sigue nos proponemos realizar una primera exploración de las políticas «normalizadoras» autoritarias, mediante el análisis de casos de concursos de la carrera de Ciencias de la Educación.