4.2 Dotación de profesionales
4.5 Infraestructura y equipamiento de los servicios de salud
En relación con la infraestructura y equipamiento de los servicios de salud, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos subraya que debe darse atención prioritaria a las condiciones estructurales, sanitarias y de higiene de los centros de privación de libertad; que estos establecimientos cuenten con suficientes entradas de aire y luz natural; que se provea a los/as internos/as de alimentos y agua
potable en cantidad y calidad suficientes; que se realicen exámenes médicos iniciales adecuados a los/as reclusos/as; y que se dé tratamiento adecuado a aquellos/as que ingresan con enfermedades contagiosas.
Existen unidades penales en que los servicios de enfermería se encuentran situados en segundos pisos, esto hace que se deba circular por las escaleras con los/as pacientes, lo que constituye una potencial fuente de peligro. Además, no todos los establecimientos penitenciarios cuentan con zonas de circulación con el ancho suficiente para permitir el paso de una camilla.
La gran mayoría de las unidades visitadas no tenía vehículos de emergencia. Esto no solo incide en las situaciones de emergencia, sino que también dificulta el traslado de internos/as derivados/as a la salud pública para recibir prestaciones que la Unidad Penal no otorga.
Respecto al sistema de calefacción, especialmente en la zona sur del país resulta imprescindible que los establecimientos cuenten con este sistema, en particular en sectores como el servicio de enfermería. Sin embargo, durante las visitas se observó que no todas las unidades de la zona tenían calefacción. Uno de los casos más dramáticos fue el CCP de Coyhaique, considerando las bajas temperaturas de la región y la inexistencia de un sistema de calefacción.
Existe un número significativo de internos/as condenados/as e imputados/as que se encuentran viviendo en dependencias de la enfermería por medidas de seguridad impuestas desde tribunales. Si bien se cumple el objetivo de mantenerlos resguardados, tienen un régimen diferente al resto de los/as internos/as y la desventaja de no contar con horas de desencierro y de recibir visitas con menor frecuencia. Esto resulta preocupante en la medida que estos espacios, que debieran destinarse a proteger la salud de la población, son utilizados con fines distintos. Tal es el caso observado en el CCP de Iquique, donde una imputada de connotación social se encontraba albergada de manera permanente en la enfermería del recinto, privando al resto de la población de dicho espacio de atención.
En relación con el Hospital Penal ubicado en Santiago, el cual recibe internos/as derivados/as desde diferentes unidades del país, se aprecian buenas instalaciones, variedad en las prestaciones brindadas y tiempos de derivación razonables, lo que permite un flujo de atención adecuado.
Un aspecto positivo respecto a la infraestructura del servicio de salud en las cárceles concesionadas es que, además de la Unidad de Salud, existen boxes de enfermería en cada uno de los módulos. Son pocos los recintos que declaran no contar con los medicamentos suficientes. Es posible mencionar que la mayor parte de los servicios de enfermería considera que disponen de los medicamentos suficientes, tanto en términos de cantidad como de tipología.
4.6 Recomendaciones para el Estado de Chile
1) Desde la perspectiva de la salud preventiva, no solo es fundamental el cuidado de los/as enfermos/as, sino que también intentar preservar un entorno sano, promoviendo, dentro de lo posible, una vida sana al interior de los establecimientos penitenciarios. En este sentido, y aplicando una mirada preventiva a la infraestructura de los recintos, se sugiere asegurar que las condiciones carcelarias no debiliten la salud física ni mental de los/as internos/as. Esto implica considerar el clima de la región en que está situado el recinto penitenciario, por ejemplo, contando con un sistema de calefacción en todas las zonas donde se presentan bajas temperaturas y, además de calefacción, de aspectos tales como alumbrado, ventilación, control de humedad, entre otros.
2) Por otro lado, en relación con la transmisión de información, es fundamental que cada interno/a conozca su estado de salud, sobre todo si presenta algún tipo de enfermedad que necesite un tratamiento específico.
3) Como medida educativa y de autocuidado, se sugiere que los servicios de salud contengan un programa donde se informe sobre las enfermedades contagiosas, tanto para los/as internos/as como también para el personal de Gendarmería de Chile.
4) En materia de salud mental, como se mencionó, los servicios de salud de los establecimientos deben mejorar todo lo relativo al área de salud mental. Como es sabido, las condiciones penitenciarias pueden tener profundos efectos sobre el bienestar mental; por ello es que se debe intentar reducir dichos efectos. Para esto es fundamental no solo que existan profesionales especialistas, sino que también los/as mismos/as funcionarios/as se encuentren capacitados/as y sobre todo sensibilizados/as con este tipo de necesidad. No está demás advertir que si un/a interno/a presenta un diagnóstico psiquiátrico, debiese ser trasladado a un centro psiquiátrico debidamente equipado.
5) Es importante tomar en cuenta que la salud física y mental de los/as internos/as se encuentra relacionada con la de los/as funcionarios/as de Gendarmería. El personal penitenciario trabaja en un entorno cerrado y aislado que, con el correr del tiempo, también puede tener consecuencias en su salud mental. La forma de capacitarlos/as y dirigirlos/as debe estar orientada a evitar dicho aislamiento. Esto es de fundamental importancia para aquellas instituciones penitenciarias ubicadas en lugares remotos cuyo personal se aloja en dependencias anexas a tales instituciones. Por tanto, se sugiere que el personal de Gendarmería tenga mayor acceso a programas de tratamiento vinculados a salud mental, ya que ello constituye, además, una manera de prevenir la ocurrencia de malos tratos hacia los/as internos/as.
6) Mejorar la calidad de la atención en salud, no solo en cuanto al abanico de especialidades que debiesen existir, sino también en términos del tratamiento, de los medicamentos, y sobre todo en la relación con los/as internos/as que indican de manera recurrente que el personal de salud desconfía o que no cree en sus quejas o dolencia físicas.