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Inmigrantes: perfiles cualitativos detectados

10. EVOLUCIÓN E INCIDENCIA DEL COLECTIVO DE EXTRANJEROS

10.3. El fenómeno de la inmigración en España

10.3.4. Inmigrantes: perfiles cualitativos detectados

A continuación proponemos una clasificación de los extranjeros atendiendo a variables de naturaleza racional y emocional, unas susceptibles de ser contrastadas empíricamente y otras, como las perspectivas de futuro, puramente subjetivas y sujetas a la posición del individuo que las formula.

Según se utilice una variable u otra, obtendremos un perfil concreto de extranjero que, aunque comparta los atributos comunes a este concepto, se autopercibe y posiciona de distinta forma el la sociedad receptora en general y dentro del mercado de trabajo en particular.

Variable “procedencia”

En un primer nivel discursivo se detectan dos grandes procedencias que como ninguna otra variable, discriminan la percepción del extranjero: de nuestro mundo o entorno similar vs lo más distinto y alejado ( polaridad blanco-negro). El atributo y condición de “extranjero” se refiere aquí a dos colectivos muy diferentes. Con europeos y norteamericanos se aplican unos varemos que no se tienen en cuenta cuando se trata de africanos o chinos.

Mientras que la presencia de norteamericanos o europeos comunitarios expresa y se percibe como nuestra pertenencia al club de los prósperos, en cambio los inmigrantes del Sur o de Africa son percibidos como generadores de una posible situación problemática. La presencia cercana de extranjeros “ricos” aparece ante el trabajador como un símbolo de proximidad con la riqueza; a la inversa, la inmigración de “simples trabajadores” acerca peligrosamente el fantasma de la pobreza.

En este sentido habría dos grandes grupos de inmigrantes-extranjeros, los procedentes del “mismo mundo” y los de el “otro mundo”. Cómo se configura el imaginario de lo similar frente a lo diferente, atiende a variables históricas que construyen la identidad personal y grupal.

Así, a los latinoamericanos, se les considera dentro de la órbita de España por muy dura o distinta que sea la situación económica de su país. En este sentido el idioma actúa como un potente cohesionador que aproxima al, en principio, extraño. Pero incluso en dentro de este colectivo existen diferencias significativas entre, por ejemplo, un argentino y un ecuatoriano. Incluso a nivel estatal y de convenios internacionales . Como el caso de Perú, país donde el proceso de regularización no precisa del certificado de idoneidad del Inem repercutiendo a nivel general en una mayor estabilidad de este colectivo.

Si los más próximos y menos “extranjeros” nos resultan son los europeos y los latinoamericanos, los más lejanos serían los africanos (magrebies y senegaleses) a pesar de ser de las comunidades con mayor presencia en nuestro país. Los extranjeros de países del Este comparten cierto carácter europeo y poseen rasgos étnicos aspiracionales por lo que su inserción no parece, a priori, especialmente conflictiva. La fama de resignados, “sufridos” y trabajadores también contribuye a su mejor aceptación.

En un supuesto eje de prevención o rechazo el caso de los africanos islámicos ocuparía el máximo puesto. Cuestiones históricas aparte, en muchas ocasiones percibimos su cultura como completamente alejada de la nuestra, casi incompatible en lo fundamental, como el paradigma de cultura extraña y alejada de la modernidad ( europea, latina, católica) apareciendo como especialmente antagónico. Además, dada su supuesta invariabilidad la distancia entre los dos mundos será siempre inalterable. Por ello es frecuente que atribuyamos a los “moros” los peores pecados sociales e individuales y los posicionemos en el escalón más bajo de la jerarquía extranjera.

Comentario especial merece el colectivo de chinos como, obviamente, no europeos aunque menos problemáticos y más discretos que los africanos. Su posible amenaza va más del lado numérico (junto con las múltiples incógnitas que rodean sus actividades) que del perturbador del orden público.

Variable situación legal regularizada / sin regularizar

La cuestión de la regularización legal de los extranjeros es compleja y afecta e influye en varios ordenes fundamentales. La normativa al respecto se encuentra en constante revisión sin que de momento parezca atisbarse una solución definitiva. Según los expertos, las últimas revisiones a la ley de extranjería caminan a favor de endurecer y dificultar los trámites para la obtención de los permisos de trabajo y residencia.

En estos días son numerosos los artículos de prensa y opinión que relatan las perversiones de un sistema que parece no ajustarse a la realidad social que le ha tocado arbitrar. La ley actual quiere asegurar que todo extranjero que pretenda establecerse en nuestro país venga con contrato de trabajo, gestionado en el lugar de origen, a donde habría que volver para luego retornar a España, en el caso de todos los inmigrantes actuales que pretendan regularizar su situación.

Las causas que propician las sucesivas revisiones y aplicaciones legislativas competen a otros estudios. No se trata a hora de diseñar las posibles soluciones a un problema complejo que trasciende los objetivos de nuestra investigación. La cuestión sería conseguir canalizar por la vía de la legalidad (y la normalidad) el constante, necesario (e inevitable) flujo migratorio y su posterior integración estable, armónica, productiva (y flexible) en nuestro país.

En cambio si cabe señalar los efectos más notables que la norma como tal trae consigo en los colectivos de extranjeros estudiados. El hecho de “tener papeles” repercute en algunos de los ámbitos más estructurales del individuo como son lo laboral, lo personal y lo social. Conforman la dignidad y permiten la tranquilidad. Se viven como un derecho aspiracional y, en la práctica, son la mayor fuente de obstáculos y derroche de energía del extranjero-inmigrante.

Al carecer de los documentos pertinentes el individuo se ve limitado a la hora de acceder a la vivienda, abrir una cuenta bancaria y cualquier otra gestión habitual en nuestra vida cotidiana. En el mismo sentido ve limitados sus derechos como individuo y trabajador, posicionándose en un lugar más precario y vulnerable dentro del mercado laboral. Los obstáculos para la regularización además de las dificultades de orden práctico y legal señaladas, acaban repercutiendo en la autopercepción del extranjero que vive su situación desde la enegenación personal reforzada desde el entorno social.

Variable sexo

Dentro de este contexto la cuestión de género parece menos relevante y estrictamente no ha sido objeto de nuestro estudio. En lineas generales se puede afirmar que hay más emigrantes hombres que mujeres.Sin embargo cabe señalar que según la procedencia existe una mayor o menor tendencia a que emigren los hombres o las mujeres (al menos en primer lugar). Parece que dentro de los colectivos africanos es más frecuente la emigración masculina mientras que con los sudamericanos ocurre al contrario: emerge un nuevo modelo económico donde la “cabeza” de familia (miembro que aporta los principales ingresos al hogar) es la mujer, en sociedades tradicionalmente sexistas y donde la familia se entiende en sentido amplio.

Por último señalar que para los objetivos de este estudio no se está teniendo en cuenta a las trabajadoras irregulares que ejercen la prostitución, colectivo numeroso y relevante, aunque sumergido, sobre el que apenas se disponen de datos fiables.

Variable cualificación laboral

Se trata de una variable con relevancia dentro de la inmigración de países de nuestro contexto económico y cultural. En este caso la cualificación, habilidades, titulación y experiencia del trabajador conforman su identidad y determinan su posicionamiento en el mercado laboral. En el resto de los casos influye menos y raramente se trabaja en tareas similares a los del país de origen, bien porque aquí no existe el oficio , bien porque no se accede a ese escalafón del mercado laboral. Convalidar las posibles titulaciones resulta complejo y la mayoría de las profesiones liberales exigen ese requisito.

Además las ofertas de empleo se circunscriben a sectores económicos muy concretos y son requisito imprescindible para los permisos de residencia. En cualquier caso el trabajador extranjero, en líneas generales aspira , en primer lugar a trabajar y en segundo término a desarrollar una profesión con perspectivas de futuro.

Variable perspectivas de futuro

Las previsiones en cuanto al futuro de alguna manera condicionan el perfil de trabajador inmigrante. En este sentido caven dos estrategias fundamentales. Por un lado la de instalarse definitivamente en nuestro país frente a la de emigrar temporalmente hasta haber satisfechos unas expectativas predeterminadas. Dentro de los discursos analizados pocos son los sujetos que tenían este aspecto claro y resuelto. Generalmente la situación y evolución del país de origen determina o condiciona la decisión.

El estado civil y la posibilidad de agrupación familiar son otras variables a tener en cuenta a la hora de diseñar la estrategia vital. Lógicamente en el caso de contar con pareja y/o hijos la aspiración es a la agrupación mientras que si se viaja sólo y sin cargas familiares existe menos presión y las expectativas pueden quedar más abiertas.

El hecho de tener previsto “regresarse” o por el contrario permanecer en nuestro país afecta a la estrategia cotidiana de vivir . Los colectivos que buscan ahorrar el máximo posible para volver a su país y montar su propio medio de vida tienden a vivir su estancia aquí de manera temporal, más esforzada y “extraña” a los ojos del autóctono.

Sin embargo las personas que prevén permanecer y echar raíces en nuestro país intentan una asimilación tanto en los valores como de la calidad de vida aunque persistan las reticencias.