LAS ELECCIONES VOCACIONALES
INTENCIONES DE FUTURO, EXPECTATIVAS Y OBSTÁCULOS
En Los años 2006 y 2007 Llevamos a cabo, desde la Secretaría Científica de la Asociación de Profesionales de la Orientación de La República Argentina (APORA), una investigación sobre las elecciones vocacionales de jóvenes próximos a egresar de la escuela secundaria. En aquella oportunidad habían sido en- cuestados 4.323 estudiantes (2.163 mujeres y 2.160 varones) que estaban cursando sus estudios en 108 escuelas (56 de gestión pública y 52 de gestión privada, laicas y confesionales) de diferentes localidades del país. Entre ellas, Córdoba, Río Cuarto, Rosario, Victoria, Chacabuco, Salta, Resistencia, Catamarca, Pergamino, Santa Fe, Morón y la Ciudad de Buenos Aires. Sin
duda, constituyó una muestra significativa aunque no representativa de los jóvenes escolarizados de nuestro país.6
Comenzaremos por recordar -sintéticamente- las principales observaciones que hicimos oportunamente sobre esa inves- tigación:
•
Los estudiantes secundarios próximos a egresar manifes- taron, casi en su totalidad, su intención de estudiar al año siguiente de terminada la escuela. A su vez, una gran ma- yoría expresó la necesidad de trabajar y estudiar a la vez.•
Las posibilidades de solo trabajar al terminar la escuela fueron desestimadas por una gran mayoría. De este modo, esa opción ha sido una intención elegida por un escaso 6% de la población encuestada.•
Se mantiene la tradición histórica de valorar los estudios universitarios por sobre otras opciones de educación superior. Casi el 70% de los jóvenes optó por seguir sus estudios en el nivel universitario, de ellos, el 82% privile- giaba el ámbito público.•
La principal expectativa para el año siguiente de terminar la escuela secundaria ha sido estudiar. El estudio fue considerado como valor en sí mismo y asociado princi- palmente con obtener satisfacción personal, conseguir un empleo y con tener dinero (en ese orden jerárquico).•
Complementariamente a lo antedicho, la mayoría de los estudiantes ha considerado muy poco valorado y/o con bajas posibilidades de cumplimiento las expectativas que no ubiquen el estudio en un lugar central. Es decir, obtener satisfacción personal, conseguir un empleo y tener dinero sin estudiar fue señalado como poco importante.•
Se destacaron como principales factores que ayudarían a cumplir las expectativas la motivación personal para em- prender actividades, la estabilidad económica, personal y/o familiar, el compromiso y la constancia en las tareas proyectadas. A su vez, en evidente sintonía con lo anterior, la inestabilidad económica, personal y/o familiar, la falta de motivación personal, la falta de compromiso y constancia para emprender actividades fueron señalados como los principales factores que obstaculizarían el cumplimiento de las expectativas.•
La familia sigue vigente como institución productora de subjetividad. El 70% de los padres de los jóvenes encues- tados terminó la escolaridad secundaria, lo que estaría indicando que progenitores que han estudiado producen expectativas de estudio por parte de sus hijos, al menos la intención de comenzar a estudiar.•
Persiste7 una alta correlación entre los estudios secundarioscursados (más que nada en las orientaciones de las escuelas técnicas) y la elección de carrera terciaría y/o universitaria. El dispositivo pedagógico estaría demostrando -al menos en este aspecto- cierta eficacia de su misión, en tanto aparece como productor de representaciones de proyectos futuros.
•
Coincidente con otros estudios (Cibeira, 2010), es notoria la desinformación de los jóvenes respecto de la oferta educativa, los campos profesionales y las relaciones entre carreras y profesiones.•
Probablemente como efecto de discursos dominantes, es manifiesta la sobrevaloración existente por parte de los jóvenes encuestados de los aspectos subjetivos, en6 A partir de los trabajos de
algunos de los equipos participantes de esa investigación nacional, se editó ¿.as elecciones vocacionales de los jóvenes escolarizados:
Proyectos, expectativas, obstáculos, compilado por Sergio Rascovan (2010).
7 Datos coincidentes con la
investigación realizada por Sergio Rascovan en su tesis de Maestría en Salud
Mental Comunitaria (UNLal cuyos resultados figuran en Rascovan (2005).
detrimento de las variables sociales al momento de tomar decisiones futuras. Por ejempLo, la importancia de la existencia de políticas públicas que colaboren con el cumplimiento de las expectativas futuras fue sensiblemente inferior a la inestabilidad económica, personal y/o familiar, la falta de motivación personal. La falta de compromiso y constancia para emprender actividades.
En el año 2010 nos propusimos problematizar y generar una revisión crítica de los resultados obtenidos en la investigación precedente. Decidimos hacer una nueva convocatoria para par- ticipar de una segunda instancia de la investigación a la que he- mos denominado "Fase II", invitando a otros grupos de investi- gadores procedentes de diferentes jurisdicciones provinciales, con el objetivo de efectuar un estudio de carácter cualitativo. En la convocatoria señalábamos que nos interesaba que los jóvenes estudiantes de diferentes sectores sociales y de variadas zonas geográficas de nuestro país pudieran manifestarse sobre su situación al finalizar la escuela secundaria. Para ello, el pro- cedimiento elegido fue proponerles inicialmente opinar sobre los datos escogidos de la investigación de los años 2006 y 2007 para que los analizaran críticamente, y a partir de ellos expresar cómo vivían el momento de finalización de los estudios y de decisión sobre sus proyectos futuros.
Se conformaron veinte equipos de investigación8 con un total de 44
profesionales participantes. Los instrumentos elegidos
8 Participantes, por orden alfabético: Leonor Allano, Elina AUgelt, Agustina Astiz, Silvia
Barreiro, Cecilia Barrio, María Bermolén, Bibiana Brunetti, Graciela Buonomo, Valeria Carrara Somare, Virginia Casanova, Verónica Castañeira, Claudia Cavallotti, Mónica Cometti, Lorena Compiano, Silvana Corso, Soledad D'Amico, Gloria Di Paola, Silvina Fantini, Silvina Feitelevich, Raquel Garese, Adriana Gullco, María llvento, Celia Jimé- nez, Mercedes Kligman, Cecilia Longueira, Martha López, Stella Maris Macagno, María Elena Malisani, María Cristina Mantegazza, Susana Marull, María Eugenia Masi, Paula Mieras, Elisa Musa. Cecilia Pérez Lugones, María Florencia Posternak, Irene Priegue, María Cristina Rodríguez, María Laura Rojas, Erna Jovita Rolón, Esteban Schwieters, Horacio Zabszowicz, Lisa Elizabeth Trejo, Marina Trejo y Gloria Verón.
para llevara cabo el trabajo fueron una encuesta comparativa y la conformación de grupos focales con el propósito de intercambiar y debatir ¡deas sobre las intenciones de proyectos futuros de los jóvenes, sus expectativas y los factores que colaboraban u obstaculizaban su cumplimiento.
EL análisis crítico se hizo a partir de las producciones efectua- das por Los 762 estudiantes (385 mujeres y 377 varones) que par- ticiparon de esta fase de La investigación. Cursaban el último año de la enseñanza media en 46 escuelas (25 públicas y 21 privadas) de las siguientes ciudades de La República Argentina: Buenos Ai- res (CABA); Bahía Blanca y Pergamino (Buenos Aires); Córdoba, Río Cuarto y Villa María (Córdoba); Libertador San Martín (Entre Ríos); Mendoza (Mendoza); Cipolletti (Río Negro); Posadas (Misio- nes); Santiago del Estero (Santiago del Estero); y Salta y Tartagal (Salta). Casi un tercio de las escuelas (15) y más del 50% de los es- tudiantes que participaron residían en la Ciudad de Buenos Aires.
Lo más destacable de la segunda fase de la investigación es que se mantuvo el grado de importancia otorgado por los estudiantes -próximos a egresar- a la expectativa futura de estudiar en general, seguida de la expectativa de estudiar para obtener satisfacción personal, para conseguir un empleo y para obtener dinero.
La expresión de una alumna es reveladora del lugar del estudio en la vida social, más allá de las particularidades entre los diferentes jóvenes: "Cada estudiante tiene su opinión; lo que veo es que por lo menos la mayoría piensa estudiar, igual que nosotros". Con respecto a las coincidencias, un joven expresó una opinión que podemos arriesgarnos a tomar como representativa del conjunto: "Creo que al estar en un mismo período de vida con ideales similares pueden surgir ciertas semejanzas en diversos aspectos más generales". Esto es así ya que -al parecer- la experiencia escolar homogeneiza ciertas representaciones ligadas a distintos momentos de La trayectoria subjetiva e institucional, entre ellas, las vinculadas con la finalización de los estudios secundarios y lo que viene a posteriori.
Muchos estudiantes que participaron de La segunda etapa de investigación consideraron que el 6% qje había expresado en la investigación de los años 2006 y 2007 como proyecto futuro "solo trabajar" era escaso, ya que pareciera que hoy fueran más los estudiantes dispuestos a trabajar solamente, sin estudiar. Probablemente este aspecto se relacione con el proceso de cre- cimiento económico experimentado en Argentina desde el año 2003 a la fecha, con un aumento en la tasa de empleo y con la disposición subjetiva favorable a la incorporación en el mercado laboral.9 También con la baja en La tasa de desocupación respecto
de los años siguientes a la crisis de 2001-2002. Esto ocurre a pesar de que la tasa de desempleo juvenil sigue duplicando la general, por lo que podríamos suponer que habría poco registro subjetivo de este aspecto.
Por su parte, ese muy bajo porcentaje de intención de "solo trabajar" fue rechazado visiblemente en aquellas escuelas cuya población necesita "trabajar para vivir". La expresión de un joven puede resumir una idea compartida por muchos de los participantes de la Fase II de investigación: "Me sorprendió que pocos alumnos quieran 'solo trabajar', ya que pensaba que iba a ser un número más grande el que no quería estudiar para ganarse la vida y crecer".
Insistimos en pensar que la mejoría socioeconómica reflejada en los datos estadísticos habría producido cierto efecto en las representaciones de los jóvenes escolarizados que están termi- nando la escolaridad media. Junto a ello, pareciera que estuviera operando cierta idealización como mecanismo psíquico, con- sistente en juzgar a los otros jóvenes [quienes participaron en la Fase I) como más comprometidos, esperanzados, optimistas.
9 Según el INDEC, la tasa de actividad en 28 conglomerados urbanos en el año 2003
era de 45%, la tasa de empleo, 36%, y la desocupación, 20%; mientras que en el primer trimestre de 2006 la tasa de actividad era del 46%, la tasa de empleo aumentó al 40% y la tasa de desempleo disminuyó al 11%. Para el año 2010 los porcentajes eran 45%, 42% y 7%, respectivamente (véase <www.indec.gov.ar>].
Si otrora, en un contexto socioeconómico más hostil, tenían mucha pregnancia frases como: "vos podes", "con esfuerzo individual todo se consigue", hoy serían otras las expresiones menos ligadas al discurso neoliberal de hiperresponsabilización individual y desresponsabilización del Estado.
Hemos recortado algunas expresiones que podrían dar cuenta de la articulación entre ambos aspectos señalados:
•
"Eran otros tiempos; antes había más compromiso con los proyectos futuros."•
"Los jóvenes encuestados en el año 2006 tenían más op- timismo y esperanza que nosotros."•
"Ahora Los pibes quieren tener cosas sin esfuerzo."•
"Antes el país estaba en otra situación; no era tan compli- cado como ahora."•
"Ahora están todos más pendientes del trabajo."•
"Los chicos de ese momento, al parecer, tenían más es- peranzas en su futuro de lo que me hubiera imaginado. Incluso más de la que podemos tener hoy en día."•
"Lo que sucede actualmente en comparación con el año 2006 es que antes había más compromiso para realizar los proyectos; eso es lo que hace falta ahora."Pareciera que los jóvenes del año 2010 tomaran las expresiones de los estudiantes encuestados en el año 2006 como si se tratasen de proyectos efectivamente realizados y no como intenciones a cumplir. La idealización antes mencionada muy probablemente se deba a las ansiedades que despierta la finalización de los estudios secundarios y a los temores asociados con la dificultad de cumplir los proyectos y las expectativas planteadas.
Otra consideración a tener en cuenta de la segunda etapa de la investigación está asociada con reconocer que los jóvenes que finalizan la escuela secundaria expresan sus intenciones futuras en términos de proyectos y expectativas. Incluso manifies-
t.in pretender hacerlo con una modalidad proyectual más próxima a las características tradicionales de la modalidad "flecha del tiempo" (mencionadas anteriormente bajo el apogeo de la sociedad salarial) que a Las señaladas como discontinuas, fragmentarias, sin configurarse de un modo integrado. Este aspecto contrasta con lo que ocurre en sectores populares, no necesariamente escola rizados.
Los jóvenes representan los canales de movilidad social ascen- dente o descendente como una serie de elecciones a tomar, sin tener en cuenta las diferentes estructuras de oportunidades para diferentes contextos sociales [...].
Quien elige es un actor racional que evalúa sus activos y sus falencias, y se traza un curso de acción factible [...] las representaciones de este tipo de mito encierran tanto una valoración como una limitación estructural: se legitiman, en la medida en que son inalcanzables estructuralmente, pero que se les presentan como "asequibles" individual y subjetivamente [...]. Los jóvenes reproducen el discurso meritocrático, estructurado y socializado en las aulas y no pueden dejar de plantear el estudio como una responsabilidad que se asume (Molina Derteano, 2008).
En torno al papel y grado de valoración que los estudiantes le asignan al estudio, nos interesa compartir algunas expresiones -consideradas emblemáticas- que se pusieron de manifiesto en los grupos de intercambio. Allí los jóvenes compartieron sus im- presiones sobre los resultados obtenidos en la primera fase de la investigación. Algunas de ellas fueron:
•
"Pensaba que no se le daba tanta importancia al estudio."•
"Creo que me equivoqué al pensar que los chicos le daban más importancia al trabajo, al dinero, que a lo intelectual."•
"Hoy muchos no quieren estudiar si no que quieren tener plata en sus manos cada mes, no esperar para poder tra- bajar."• "Me sorprenden los resultados de la investigación, porque hoy en día los alumnos solo desean dejar el colegio y trabajar." Evidentemente, para estos jóvenes existe una fuerte repre- sentación acerca del papel sobrevaluado que los estudiantes encuestados en el año 2006 le adjudicaban al estudio. Además, al parecer, esta apreciación es significativamente menor en las escuelas privadas con una población con buen poder adquisitivo. Es decir, en estas escuelas el lugar del estudio sigue siendo excluyente y los proyectos de "solo estudiar" fueron superiores a los guarismos de la Fase I de la investigación, que habían sido casi del 30%.10
Aunque los datos de la investigación de los años 2006 y 2007 expresaban una intención, no un proyecto efectivo a realizar, pa- reciera que los estudiantes del año 2010 no lo percibieron así y cuestionaron lo que interpretarían como excesivo optimismo de aquellos respecto de las posibilidades de conseguir trabajo.
Sería como sostener que la mejoría de la situación socioeco- nómica -reflejada en los datos estadísticos de Argentina desde el año 2003 en adelante- "no nos quitan los miedos, las preo- cupaciones e incertidumbres frente al futuro". Es decir que las particularidades del contexto socioeconómico no eliminarían ciertos rasgos propios de los procesos de transición en general.
La tensión entre expectativas y oportunidades reales existe sobre todo entre los jóvenes socialmente privilegiados que logran avan- zar en una carrera técnico-profesional. En cambio, para el resto -sin acceso a esta formación- no existe opción para la expectati- va; la necesidad económica impone las reglas de ingreso, la tarea ocupacional y la movilidad laboral. Todo ello, generalmente, en un
10 En la investigación de los años 2006 y 2007, un 70% de los alumnos eligió estudiar y
contexto de informalidad o marginaíidad económica. Incluso, en estos casos, las altas tasas de rotación poco tienen que ver -tal como se cree- con decisiones voluntarias por insatisfacción de expectativas, sino mucho más con la precariedad de los puestos a los cuales pueden acceder estos jóvenes. Asimismo, la discri- minación que afecta a los jóvenes no es generalizada ni es ajena a signos de distinción social. La evidencia es clara en que son los jóvenes pobres los sectores sobre quienes pesa una particular es- tigmatización cultural (Salvia, 2008).
A propósito de lo antedicho, es notoria la diferencia de las representaciones de los "jóvenes escolarizados" respecto de los "jóvenes no escolarizados", aunque esta distinción pareciera in- suficiente. Creemos necesario revisar la categoría "jóvenes es- colarizados", ya que esta podría estar señalando un tipo de sujeto institucionalizado que invisibiliza las diferencias en el interior de las escuelas y los procesos de segmentación aún vigentes. De este modo, podríamos reconocer -al menos- dos segmentaciones diferentes: jóvenes escolarizados y no escolarizados, por un lado, y jóvenes escolarizados en escuelas populares y jóvenes escolarizados en escuelas de sectores medios y altos, por otro; esto estaría produciendo expectativas diferenciadas respecto de sus futuras trayectorias de vida.
Las significativas diferencias entre los estudiantes de escuelas públicas y privadas con respecto a sus intenciones de proyecto futuro pondrían en evidencia que el sistema educativo argentino no ha podido superar las diferencias de origen. El mercado de trabajo ofrece oportunidades diferenciales para los jóvenes de distintos niveles sociales aunque tengan credenciales de un mismo nivel educativo.
La mayor heterogeneidad en los tránsitos por la condición juvenil, en conjunción con las tendencias hacia la reproducción de las di- ferencias de origen socioeconómico y las amplias dificultades de los jóvenes en el mercado laboral, significaron la conformación
de una estructura de oportunidades ampliamente desigual entre aquellos que, formalmente, obtuvieron un certificado de valoraná-logo [Filmus, Miranda y Otero, 2004].
Para finalizar, queremos insistir en que elegir qué hacer en la vida es un derecho de todos los ciudadanos. Las prácticas de la Orientación Vocacional deberían colaborar con su cumplimiento efectivo. El desafío es pensar y hacer Orientación como política pública que respete y valorice la singularidad de las instituciones, los grupos y los sujetos.
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