Fundador de OMEGA IGF
Crear un negocio exige capacidad de sacrificio y una actitud que yo resumiría en ser tenaz, en tener unas ganas inmensas de salir ade- lante. Me da igual si llegas a crear tu empresa por necesidad, porque tienes inoculado el virus rebelde de trabajar para ti mismo o porque la diosa fortuna te ha alumbrado una brillante idea que crees que te puede permitir vivir y disfrutar a la vez. Sea cual sea el origen de tu negocio, de tu empresa, el camino no es más fácil. Adquiere experien- cia a través de otros que fueron delante de ti. Lee y escucha, apren- derás. No será exactamente tu idea, pero lo que otros antes que tú afrontaron se parecerá mucho a lo que tú vas a afrontar. Piensa que del fracaso se escribe poco, pero también has de tener presente que
en las historias de éxito rara vez no hay episodios de fracaso. La mayo- ría de los que hemos creado un negocio, hemos tenido una sucesión de pequeños éxitos y fracasos. Disfrutamos de los primeros y sufrimos y aprendemos de los segundos. A ti también te ocurrirá, no lo dudes. Acabarás comprendiendo que las gentes nos parecemos mucho y que aunque incluso cabe que puedas ser un genio, que no sé si te lo deseo, todos los demás somos gente normal, sin características especiales que nos diferencien más allá de nuestra perseverancia en creer y que- rer. Rechaza la idea de que has de ser alguien especial; te dispones a vivir lo que otros muchos vivieron antes.
Los primeros pasos son muy importantes. Empieza por explicar bien lo que ofreces, intenta que la explicación sea sencilla y corta, prueba con tus amigos, con tu familia. Ellos siempre te van a decir que lo entienden, te animarán. No son objetivos. No hay mejor crítico que uno mismo. Escúchate. ¿Serías cliente de tu propio producto? Recuerda: El cliente es el rey. Escribe. Hacerlo te ayudará a reflexionar. Utiliza las herramientas básicas del análisis. Trabaja sobre un cuadro DAFO donde describas Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades del negocio que tienes en mente. Investiga quien hace algo que com- pita con lo que harás tú, dónde se vende, cómo se vende, los precios... Intenta tener respuesta para estas claves del marketing.
Hablemos ahora del tiempo. Es un factor crítico en cualquier lanza- miento de un negocio. No cometas un error muy común que es ajus- tar el tiempo del Plan a lo que tú necesitas. Por muy conservador que pretendas ser, tu plan inicial siempre se quedará corto, necesitarás más tiempo. En el lanzamiento necesitarás aislarte de tus urgencias, de tus necesidades. Entrar en el mercado exige sus plazos y requiere un tiempo que, por una extraña ley natural, rara vez coincide con los tuyos.
Eso me permite entrar en los aspectos que mejor conozco, los eco- nómicos. Necesitas un capital inicial. Es tu apuesta en el proyecto. Explora ayudas de entidades oficiales. También te pueden prestar ayuda asociaciones privadas, sectoriales, clubs de inversores, escue- las de negocio... Aparca la timidez y sal a explorar, iniciar un nego- cio exige una parte importante de salir de casa. Acércate a foros de encuentro donde hay otros como tú que empezaron antes que tú. Ellos te ayudarán a ahorrar tiempo. Las ayudas pueden revestir muchas for- mas. En ocasiones son valiosos consejos, pero en otras muchas son capital en cualquier forma: un lugar físico, préstamos a largo plazo,
tu empresa si no lo pones tú. Explota al máximo quien eres, lo que has hecho, tus habilidades. Cuando no hay una historia de negocio que contar, los inversores (un banco es también un inversor) solo tienen tu trayectoria para creerte. Tiene que haber, incluso en quien empieza, una dosis suficiente de pasado. No dejes que todo sea futuro. Es el momento de ser protagonista. El único donde habrás de ocupar los focos. A partir de entonces el único protagonista es el cliente, fíjate bien en esto y no te confundas, el cliente ha de ser el objeto indiscu- tible de tus desvelos, no el producto. Vuelca tu naciente organización hacia el cliente, trasmítelo sin miedo a tu equipo y respira al ritmo de quien va a ser el rey, ni el producto, ni desde luego tú. Recuérdalo bien. Llega el momento de familiarizarte con los números. En el arran- que, el reflejo económico de tu negocio está en tu caja. Cuídala extre- madamente. Haz un buen presupuesto de tesorería, es decir, estima cuándo habrás de efectuar tus pagos y cuándo cobrarás tus ventas y recuerda que vender no es cobrar como tampoco comprar es pagar. No te importe no acertar. Revísalas al final del día. Tú financias a tus clien- tes y a ti te financian tus proveedores. Inviertes capital, propio y pres- tado, en activos que mantendrías tiempo (preocúpate de que sean los estrictamente necesarios) y en otros que son necesarios para tus ven- tas. Familiarízate con los fundamentos básicos de una cuenta de resul- tados y de un balance. Preocúpate de entender su lógica. Entenderás qué es el capital circulante, qué es el fondo de maniobra, estimarás tus necesidades de financiación. Hazlo. Verás que es muy sencillo y te ayudará mucho a entender y explicar cómo marcha tu negocio. Eso sí, no hagas nada que no entiendas. Esto es muy importante. Lo que conoces es muy difícil que te sorprenda; es lo que no conoces lo que puede llevarte a la lona.
Por último, no te olvides nunca de ese socio que todo empresario tiene sin elegirlo. Es duro, insobornable, implacable; te exige cumplir sin atender a razones ni de tamaño, ni de justicia y mucho menos de emociones. No entiende de otra cosa que de reglamentos, normas y calendarios de pagos. Jamás lo desatiendas, jamás lo minusvalores: es la Administración Pública. Te sorprenderá la cantidad de atención que va a exigirte y cuanto puede llegar a desgastarte. Plantéate que una de tus mejores inversiones en tu arranque (lo sé, justo cuando de menos recursos dispones, pero también cuando más atención te exige el negocio) es buscar el apoyo en un asesor de confianza que te lleve de la mano por el laberinto administrativo. Es barato (ventajas de la
Aun así, no escojas al azar, moléstate a la hora de elegir uno. Pregún- tale y escúchale.
Puedo desearte algo mejor que éxito. No puedo desearte nada mejor que sepas ser capaz de lidiar con los momentos de dudas que te asaltarán. Cuando ese cliente que era seguro te diga que no, cuando veas que en caja apenas hay reservas para días, cuando resulte que a pesar de no haber cobrado ni un euro desde hace mucho tiempo, ten- gas que elegir pagar a ese proveedor clave, o comprar ese ordenador, o cualquier otra cosa que necesites para continuar con el negocio. Son los momentos en los que necesitarás apoyo de los tuyos, donde las manos en el hombro tendrán un valor y donde tu confianza tendrá que estar apoyada en el rigor. Lo superarás si estás preparado. ¡A por ello!
José Manuel Pazos
Fundador de OMEGA IGF. Es economista, MBA por IE Business School, consultor en gestión de riesgos y profesor de derivados financieros.
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