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Capítulo II. La extensión rural pública argentina.

2. Perspectiva histórica de la extensión rural en Argentina

2.2. La construcción de la Argentina agroexportadora:

La Conquista introdujo cambios de enorme significación en la vida de los pueblos indígenas y el futuro de los ecosistemas nativos. Estos cambios

tienen que ver con diversos procesos que incluyen la destrucción que genera la guerra y el cambio de valores culturales de las sociedades lo- cales, la expropiación de los recursos acumulados durante generaciones por algunas de estas sociedades, la ocupación de sus tierras y la impo- sición de formas de esclavitud inicial de la población indígena (Barsky y Gelman, 2009: 39).

Solo muy lentamente en algunas regiones pampeanas a través de la extraordinaria proliferación que tuvo el ganado traído (y abandonado) en la primera fundación de Buenos Aires por la gran expedición al mando de Pedro de Mendoza en la primera mitad del siglo XVI (Busa- niche, 2006) se fueron organizando sistemas agrarios alrededor de pe- queños poblados, al igual que en zonas del litoral con el avance de las misiones jesuitas.

Durante el período colonial, las producciones agropecuarias fueron principalmente de subsistencia, destacándose la producción de mulas para Potosí en la zona de Córdoba y el ganado lanar y vacuno en la pampa bonaerense; la elite de Buenos Aires se componía fundamental- mente de funcionarios y comerciantes ligados al puerto. No obstante, hacia el final del período colonial habían crecido bastante las estancias ganaderas de la mano de la introducción de los saladeros. Más allá de la notable expansión ganadera que se dio en las praderas pampeanas, ha sido hacia mediados de siglo XIX cuando el país, luego de la batalla de Caseros, entró en su proceso de organización política moderno confor- mando su perfil agroexportador que habría de acompañarnos hasta nuestros días.

En sentido estricto se plantea que los antecedentes de la moderna extensión rural, en tanto difusión de conocimientos técnicos en el ámbito de la producción rural, pueden encontrarse en lo que fue el sistema de extensión rural de la elite terrateniente argentina del siglo XIX. Este grupo, vinculado al puerto de Buenos Aires “necesitó desarrollar un sis- tema de información y conocimiento que le permitiera obtener los nue- vos saberes científicos y técnicos para realizar los ajustes y cambios tanto en el tipo de producciones, como en la modalidad de llevarlas a cabo” (Alemany, 2012: 228). Las dos estructuras institucionales fundamentales de esta elite terrateniente fueron “la Sociedad Rural Argentina y el Club del Progreso, precursor del Jockey Club (…) desde esta institucionalidad, su dominio de la economía era más completo. Tenían en sus manos todos los hilos de la actividad nacional” (Alemany, 2012: 229).

Los frecuentes viajes a Europa de sus miembros servían al objetivo de traer de aquellos lugares las nuevas técnicas productivas, así como información de los mercados internacionales adonde se orientó desde un primer momento la producción agropecuaria nacional a gran escala. “La utilización de la ciencia y la técnica, estaban así restringidas a la na- ciente oligarquía que incorporaba la dimensión tecnológica a su pro- yecto de poder” (Alemany, 2012: 236). La difusión de los avances científico-tecnológicos se materializaba de tres formas: a) trayendo ex- pertos europeos que dictaban conferencias (muchas veces veterinarios dado el peso de la ganadería en este esquema productivo); b) mediante reuniones; y c) a través del periódico Anales de la Sociedad Rural Argen- tina. Todos ellos brindaban información especializada para los socios ganaderos de la entidad. De acuerdo con Alemany, la plataforma de di-

fusión horizontal que significó la publicación de Analesdonde se daba el intercambio de experiencias tuvo una enorme eficacia.

Se debe considerar el peso que tuvo la expansión agrícola-ganadera en la economía argentina entre 1880-1914 que determinó el mayor cre- cimiento de PBI per cápita del mundo (sostenido sobre una brutal de- sigualdad distributiva), y un aumento exponencial de exportación de materias primas. Para el caso de la ganadería, que fue la base productiva de la elite terrateniente y de la SRA (Sociedad Rural Argentina), el vo- lumen físico para exportación entre esos años aumentó 18,8 veces. Un crecimiento que tuvo su base de sustento en la incorporación de nuevas tierras productivas5y en los procesos de innovación tecnológica que tu- vieron lugar por entonces (Barsky y Gelman, 2009: 180-181). La im- portancia de la difusión tecnológica en este sector y su incidencia en el crecimiento agroexportador se refleja en las publicaciones orientadas a la ganadería que traían abundante información técnica. Luego de Anales, surgieron en este período “publicaciones como La Agricultura, El Campo y el Sport, La Semana Rural, la Revista de Ganadería, La Campaña, La Granja Nacional, el Noticiero Agrícola, que difunden masivamente la oferta disponible de tecnología agropecuaria nacional e internacional” (Barsky y Gelman, 2009: 184).

En el marco de esta Argentina agroexportadora de la segunda mitad del siglo XIX y de la consolidación de una oligarquía terrateniente como clase dominante tuvo lugar otro enfoque de extensión agrícola orientado a los agricultores inmigrantes. Esto se dio cuando el grueso de la expan- sión agropecuaria de la región pampeana ya se había realizado. En 1872 se constituyó el Departamento de Agricultura y en 1898 se creó el Mi- nisterio de Agricultura que para 1903 alcanzaba un presupuesto que iba del 2 al 3% del presupuesto nacional (Alemany, 2012: 221). Por en- tonces el interés central estuvo puesto en la región pampeana y en este contexto surgieron las carreras de Agronomía y Veterinaria en La Plata y Buenos Aires, con cuerpos de docentes en gran medida extranjeros. La agenda de investigación se orientó a las demandas urgentes del sector de los grandes ganaderos (Alemany, 2012: 248).

Cuando hacia 1910 se frena el proceso de expansión horizontal de la agricultura en la región pampeana con la incorporación de tierras, comienzan las preocupaciones para incrementar los volúmenes de pro- ducción. Surge allí el sistema estatal de enseñanza agrícola. El mismo se orientó en base a dos niveles educativos con objetivos distintos: por

un lado estaban las “escuelas especiales”, destinadas a preparar profesio- nales con conocimientos científicos para organizar y administrar un es- tablecimiento agropecuario con un espíritu comercial. Por otra parte estaban las “escuelas prácticas” destinadas a la masa general de la juven- tud rural compuesta por hijos de agricultores y de inmigrantes; en las cuales se prescindía totalmente de las materias teóricas, basándose pu- ramente en el entrenamiento en prácticas de las labores agrícolas-gana- deras (Alemany, 2012: 253).

2.3. Crisis del capitalismo mundial y la construcción de la