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Capítulo VI. Los extensionistas y las instancias de trabajo

4. Las comunicaciones

4.1. La gestión de financiamiento y acompañamiento en

De acuerdo con lo planteado por los técnicos, esta actividad resulta de una importancia clave en el trabajo extensionista. Se debe tener en cuenta que el INTA es una institución que realiza actividades de inves- tigación y asistencia técnica, pero no aporta recursos financieros directos para emprendimientos agropecuarios de ningún tipo. Es por ello que el trabajo con el sector de la pequeña agricultura familiar requiere, en buena medida, la gestión de recursos económicos –sea en forma de sub- sidios o créditos– para llevar adelante acciones en el territorio9. Así lo señala un extensionista:

Se está articulando hoy con un montón de otros programas que te dan financiamiento que el ProFeder no tiene, porque de última el ProFeder es un proyecto que te permite tener gastos operativos para moverte, si vos no los generás, te quedás dando capacitaciones y yendo a la colonia a hacer algunas recorridas, esa es una limitación que tiene (CT).

Si bien existe coincidencia entre todos los técnicos consultados res- pecto a la importancia y la gravitación que la gestión de financiamiento llega a tener en su tarea con los agricultores, aparece como actividad planificada en 8 de los 14 proyectos analizados. Es decir, en casi la mitad de los mismos no está contemplada como una actividad a realizarse. Esto en parte puede explicarse por el hecho de que tanto las modalidades

que adquieren estas tareas como sus tiempos de ejecución, dependen en buena medida de las condiciones que fijan los organismos que otorgan los recursos financieros.

Más allá de sus particularidades, existe una serie de características comunes en todos los casos que nos permiten incluir este tipo de tareas en la categoría “comunicaciones”. En principio se trata de una actividad que requiere un compromiso conjunto por parte del técnico y los agri- cultores para ser llevado adelante y en el que ambos muchas veces asu- men riesgos y necesitan confiar en el accionar del otro. El primero en buena medida es quien está en mejores condiciones de acceso a infor- mación respecto a las fuentes de financiamiento disponibles; la mayoría de ellas provenientes de organismos del propio Estado. A su vez, por lo general, es quien se encarga de la redacción, presentación del proyecto, pone su firma como responsable o referente técnico y se compromete a realizar el acompañamiento técnico para la ejecución de los fondos. Por su parte, los agricultores deben presentar una serie de requisitos, asumir compromisos y otorgar garantías, que en muchos casos incluyen los pa- peles de propiedad de la chacra; además los trámites suelen llevar mucho tiempo valioso para los agricultores que deben salir de sus chacras e ir al pueblo, y de esta forma perder jornadas de trabajo.

Una habilidad fundamental para trabajar esta modalidad y poder explotarla en favor de los grupos y los proyectos consiste en la capacidad para formular y redactar proyectos. En este punto muchos extensionistas reconocen sus propias falencias al respecto. Frente a ello una estrategia empleada es apoyarse en compañeros de la institución, sobre todo de otras disciplinas, estableciendo un trabajo en equipo. No obstante, re- sulta claro que aquellos extensionistas que tienen mayor acceso a la in- formación respecto a la disponibilidad de fuentes de financiamiento y más habilidad en la redacción de proyectos se encuentran en mejores condiciones potenciales para realizar su trabajo con los grupos, inde- pendientemente de la orientación ideológica del mismo.

Su baja planificación en los proyectos ProFeder en parte puede ex- plicarse, como ya señalamos, por la incertidumbre que gira en torno a la posibilidad de conseguir recursos. Por un lado, no se sabe cuántas probables líneas de financiamiento se abrirán; por el otro, tampoco se sabe si los proyectos que se presentan serán aprobados y, en caso afir- mativo, cuándo podrá disponerse de los recursos. Esto último acarrea

varios inconvenientes tanto en aspectos técnicos, como en los lazos de confianza entre el técnico y los agricultores siendo una potencial fuente de conflictos sobre todo si no se ha consolidado todavía la relación entre ambos:

un proyecto que presentamos hace dos años al XX, y los montos ahí eran unos, ahora salieron los desembolsos y no llegamos a concluir ni la mitad del proyecto; el furgón para un equipo de frío, un camión, que en su momento valía 40 mil pesos, hoy vale 110 mil pesos, el mismo equipo. En ese momento nos pedían proforma y que presen- temos. Con la proforma aprobaron el proyecto, ahora tenemos que ejecutarlo… y no llegamos, entonces se complica ahí. (…) el técnico es el que da la cara, el que pide la documentación, que pide fotocopia de DNI, que pide los papeles de la tierra… y después esos proyectos por ahí muchos de ellos salen y otros no salen (JG).

el que está quedando mal es uno que está todos los días en la zona con ese productor, que pasa todos los días por el frente de tu casa… y vos decís… vos no sabés qué es lo que piensa el productor pero capaz que dice que vos te comiste los recursos (YN).

Asimismo, esta posibilidad de que los recursos aparezcan de forma imprevista lleva a que las planificaciones realizadas por los técnicos deban ser revisadas frecuentemente:

ahora justamente a fin de año salieron tres proyectos financiados, que nosotros pensábamos, ya cerrábamos el año… y se abrió ahora y a acomodarnos y bueno todos los que teníamos pensado sacar vacacio- nes a principio de enero, no, suspendimos (…) Salieron proyectos que habíamos presentado hace tres años, hace un año, un año y medio lo de microcréditos (…) Las planificaciones, nosotros generalmente las planificaciones las hacemos con los recursos que más o menos con- tamos concretos, entonces después lo que viene extra va agregando trabajo y va a agregando también satisfacciones, pero son todos… o sea, lo que más contamos como reales muchas veces son los tiempos de elaboración de los proyectos, después si sale o no sale ya va a de- pender de otro organismo (KG).

Por su parte, no se observan grandes diferencias en la operatoria de esta modalidad entre los distintos enfoques con que se lleva adelante el

trabajo extensionista. Lo que sí aparece claro es que la posibilidad de acceder a líneas de subsidio o créditos constituye uno de los beneficios palpables y concretos que tienen los agricultores en su trabajo con la ex- tensión rural de INTA. Resulta también una eficaz alternativa para sumar agricultores a metodologías grupales con potencial de conformar organizaciones, lo cual, en la mayoría de los casos es visto como un fin deseable por parte de los extensionistas. La posibilidad de conseguir fi- nanciamiento para obras de uso común tiene, en este sentido, un po- tencial estratégico.

4.2. La realización de obras comunitarias o prediales