Durante los 80 y los 90, el mercado de hipotecas estadounidense fue estimulado por tres gobiernos neoliberales sucesivos que elevaron los límites de las hipotecas y redujeron los límites mínimos de activos requeridos para los préstamos. Empezando con la administración Reagan, esos gobiernos contribuyeron a la desregulación de la industria financiera de los Estados Unidos. Quizás la iniciativa más importante en este sentido fue el asalto a la ley Glass-Steagall, que fue firmada por
el Presidente Roosevelt en 1933, y que prohibía a los bancos comerciales realizar actividades de inversión en Wall Street. Después de todo, el crash de 1929 y la Gran Depresión que le siguió habían expuesto los peligros de la industria de ahorros y préstamos al participar en el frenesí especulativo de Wall Street, y que había conducido a la bancarrota de muchos bancos comerciales y la pérdida de los ahorros de sus clientes.
En la primavera de 1987, la Junta de la Reserva Federal votó a favor de aliviar algunas de las regulaciones de la Glass-Steagall, argumentando que tres de los controles efectivos sobre la especulación corporativa habían sido adoptados en los días oscuros de la Gran Depresión, y que era muy poco probable la vuelta a otra crisis económica a gran escala debido a: (1) una Comisión del Mercado de Valores [Securities Exchange Commission (SEC)] muy “efectiva”; (2) el mayor nivel de sofisticación de muchos inversores; (3) agencias de calificación de crédito como Moodys Investors que entrega una información veraz y fiable a los inversores. A principios de los 90, grandes bancos comerciales como J. P. Morgan, Citicorp y Chase Manhattan habían recibido permiso de la Reserva Federal para subscribir títulos valores. En 1996, bajo la presidencia de Alan Greespan, la Junta Directiva de la Reserva Federal permitió a las compañías propietarias de los bancos invertir hasta un máximo de 25% de su volumen de negocios en sus propios bancos afiliados en el negocio de la suscripción de valores. En 1999, el Congreso votó derogar la ley Glass-Steagall y el Presidente Bill Clinton firmó la nueva ley que permitía a los bancos comerciales poseer bancos de inversión sin restricciones [Los bancos comerciales son los bancos que todos conocemos. Los que captan ahorros y conceden préstamos, hipotecas, tarjetas de crédito, etc. Los bancos de inversión manejan las carteras de inversión de los grandes clientes, intervienen en fusiones y adquisiciones de empresas, buscan inversores en todo el mundo para la emisión de un bono de una empresa privada o de un Estado, etc.]
Esta serie de desregulaciones neoliberales dieron como resultado un frenesí de fusiones del que nacieron los grandes conglomerados de servicios financieros, deseosos de sumergirse en áreas que no eran parte de su negocio tradicional. Derivados, futuros financieros, credit default swaps (CDS) [una posible traducción sería seguro de impago de
créditos, o como Bernardo Recamán Santos, traductor del libro De vuelta a la economía de la Gran Depresión y la crisis de 2008, de Paul
Krugman, tradujo por fondos de cubrimiento de riego] y otros instrumentos similares se volvieron muy populares cuando nuevos modelos matemáticos computerizados sugirieron modos más seguros de manejar el riesgo involucrado en la compra de un activo en el futuro a
un precio acordado en el presente [mercado de futuros]. Confiando mucho menos en los depósitos de ahorro, las instituciones financieras pidieron prestado al público y vendieron estos préstamos como si fuesen valores, traspasando el riesgo a los inversores que compraron estos valores. Otros instrumentos financieros “innovadores” como los “hedge funds” se apalancaron con fondos prestados alimentados por una serie de actividades especulativas, incluidas la especulación contra monedas nacionales [en realidad se refiere a apalancamiento financiero. Además de leer el apartado del enlace de Wikipedia anterior, hay que tener en cuenta una cosa que dicho enlace no dice, y que es crucial para explicar la crisis financiera de 2008: si la tasa de beneficios obtenidos son menores que los intereses pagados (en el caso del ejemplo de wikipedia, si la vivienda se revaloriza menos que los intereses a pagar por la hipoteca), el apalancamiento financiero multiplica las pérdidas con respecto a la situación en que la inversión se hubiese financiado con capitales propios en lugar de una hipoteca (Fuente: De vuelta a la economía de la Gran Depresión y la crisis de 2008, de Paul Krugman]. Miles de millones de dólares de inversión fluyeron en “residencias respaldadas por hipotecas” complejas que prometían hasta un 25% de rentabilidad sobre el capital.
Garantizados por las políticas monetaristas de Greenspan de mantener bajos los tipos de interés y el crédito continuamente fluyendo, los bancos de inversión aumentaron su búsqueda de capital comprando arriesgadas hipotecas “subprime” a bancos comerciales y otras entidades financieras, que atraídos por las promesas de grandes comisiones, aceptaban hipotecas de viviendas sin un pago inicial o con uno muy pequeño y sin verificación de la capacidad de crédito del deudor. Cada vez más populares en los Estados Unidos, muchos de estos préstamos eran hipotecas vinculadas a las tasas de interés a corto plazo. Los bancos de inversión, sabiendo que ya no podrían revender estos activos, hicieron agrupaciones que ya no estaban sujetas a regulación gubernamental. De hecho, uno de estos complejos e innovadores instrumentos de titulación – los llamados “obligaciones de deuda colaterizada” [‘collateralized debt obligations’ (CDOs)] – a menudo escondían los créditos problemáticos agrupándolos junto a activos de menor riesgo y revendiéndolos a inversionistas desprevenidos.
¿Por qué, dada la escasa calidad de la garantía, los inversores institucionales y personales seguían comprando estos valores respaldados por hipotecas? Uno puede pensar en tres principales razones. Primero, como dijimos más arriba, formas esotéricas de valores ocultan, a menudo, el grado de riesgo involucrado y los inversores no se dieron cuenta de la complejidad de estos nuevos fondos de inversión. Segundo, los inversores se basaron en la excelente reputación de los
gigantes financieros, como Bank Of America o Citicorp. En tercer lugar, confiaron en la valoración positiva que los informes de las agencias de calificación, como Standard and Poor’s y Moody’s, que fallaron al no ver como esas firmas estaban involucradas ellas mismas en la expansión de la burbuja especulativa. Buscando maximizar sus beneficios. Estas agencias gigantes de valoración de créditos tenían un gran interés en el crecimiento del mercado de valores y, por lo tanto, tuvieron una visión extramadamente optimista de los riesgos inherentes.
La caja de herramientas de Wall Street de los “inversores innovadores: definiciones
Derivados [derivatives]: un activo financiero cuyo valor se deriva del de otros activos.
Valores o títulos [securities]: activos como acciones o bonos para ser negociados en el mercado secundario. Valores derivados incluye contratos futuros, opciones y fondos mutuos.
Securitization: la unión de miles de préstamos o hipotecas en enormes carteras que son reempaquetados y revaluados para ser divididos y vendidos a los inversores.
Credit Default Swaps [CDS]: derivados que permiten a los compradores a recibir un pago por única vez en el caso en que se produzca un impago de la deuda de un tercero con otra cuarta persona, que eventualmente, puede ser el mismo que compra el CDS.
Hedge Funds: grandes fondos de inversión si regular abiertos a un número limitado de profesionales o inversores que se dedican a una amplia gama de inversiones, incluidas acciones, deudas y materias primas.
Cubrir riesgos [to hedge]: intento de evitar la pérdida de una inversión mediante el uso de técnicas tales como las ventas al descubierto.
Venta en corto: alquiler de unos valores por un tiempo determinado a un inversor que paga un interés por ello y que se compromete a recomprarlos en la fecha indicada pagando el precio que fije el mercado en esa fecha. La venta en corto exige que el inversor venda primero los papeles que alquiló, y si baja el precio, los recompra más baratos y los revende al que le alquiló. Si el precio del título baja, las ganancias del vendedor son debidas a la diferencia entre el precio de las acciones vendidas y el precio de las acciones adquiridas para devolver los títulos prestados.
Apalancamiento: el uso de créditos para mejorar la capacidad de compra especulativa de los inversores y, si la inversión tiene una tasa
de rentabilidad superior al tipo de interés, aumentar la rentabilidad de los fondos propios.
Arbitraje: la compra y venta simultánea de valores en diferentes mercados para beneficiarse con la diferencia de precios en estos mercados.
Los elevados rendimientos de estos fondos de valores nuevos atrajeron más y más inversores de todo el mundo, lo que totaliza rápidamente más de un billón de dólares, lo que luego serán conocidos como “activos tóxicos”. Sin embargo, a mitad de 2007, la apisonadora financiera se quedó finalmente sin combustible cuando el sobrevalorado mercado inmobiliario estadounidense comenzó a caer y las ejecuciones de hipotecas se dispararon de forma espectacular. Finalmente los inversores se dieron cuenta de los riesgos serios de invertir en el mercado de valores y perdieron la confianza en él. Por ello, el valor de los fondos de hipotecas securitizadas cayó y los bancos trataron desesperadamente, pero en vano, eliminar las deudas de su balance.
Algunas de las mayores y más venerables instituciones financieras, compañías de seguros y suscriptores de hipotecas patrocinados por el gobierno, como Lehman Brothers, Bear Sterns, Merrril Lynch, Goldman Sachs, AIG, Citycorp, J. P. Morgan Chase, IndyMac Bank, Morgan Stanley, Fannie Mae y Freddie Mac – para nombra solo algunos – o se declararon en bancarrota, o tuvieron que ser rescatados por la “nacionalización” más espectacular en los Estados Unidos desde la Gran Depresión. Irónicamente, el gobierno conservador de Bush se destacó por adquirir más de 700.000 millones de dólares en valores hipotecarios en dificultades a cambio de una participación estatal en las empresas involucradas. Gran Bretaña y la mayoría de los países industrializados siguieron su ejemplo con sus propios paquetes de rescate de miles de millones, con la esperanza que estas inyecciones masivas de capital a los enfermos de los mercados financieros ayudaría a apuntalar las instituciones financieras considerada “demasiado grandes como para permitir que fracasen”. Pero estos generosos paquetes de rescate permitieron a los grandes conglomerados financieros perder incluso más dinero sin tener que declarar la bancarrota. El costo pasado a los contribuyentes del mundo es verdaderamente asombroso: las generaciones futuras tendrán que pagar miles de millones de dólares usados en la financiación de estos paquetes de rescate.
Jefe Ejecutivo Empresa Paquete
compensación 2008 mill. Dólares
Compensación diaria (aprox.)
Sanjay K. Jha Motorola $104,4 $285.000
Lawrence J. Ellison Oracle $84,6 $233.000
Robert A. Iger Walt Disney $51,1 $140.000
Kenneth I.
Chenault American Espress $42,8 $118.000
Vikram S. Pandit Citigroup $38,2 $105.000
Mark V. Hurd Hewlett-Packard $34,0 $93.000
Jack A. Fusco Calpine $32,7 $90.000
Rupert K. Murdoch News. Corp. $30,1 $82.000
David M. Cote Honeywell Int’l $28,7 $80.000
Alan G. Lafley Procter & Gamble $25,6 $71.000
Paquetes de compensación (salarios, bonos y stocks options) de los diez mayores CEOs de los Estados Unidos
Fuente: New York Times, 5 abril de 2009 La gran debacle de Islandia
A principios de los 2000, el gobierno de esta pequeña nación de Irlanda liberalizó a sus tres mayores bancos, permitiéndoles adquirir capital masivo de los mercados de crédito globales. Al ofrecer intereses extremadamente altos sobre cuentas de ahorro normales, los bancos islandeses atrajeron depósitos atrajeron depósitos por valor de casi 2 mil millones de dólares de inversores europeos. Sin embargo, cuando la crisis financiera global puso fin al crédito fácil y forzó la devaluación de la corona islandesa, los bancos del país se encontraron incapaces de financiar sus deudas, muchas de las cuales estaban nominadas en moneda extrajera. Los depositantes trataron de acceder a su dinero, pero los bancos tenían insuficientes reservas para cubrir todos los retiros de dinero y procedieron a congelar muchas cuentas bancarias. Sin otra opción más que nacionalizar los bancos, como hizo en octubre de 2008, el gobierno islandés pidió un préstamo de 10 mil millones de dólares al FMI para evitar el colapso económico.
Sin embargo, una de las mayores consecuencias del fallo del sistema financiero fue que los bancos trataron de reconstruir su capital base mientras difícilmente podían permitirse mantener en préstamo grandes cantidades de dinero. El flujo del dinero se congeló a un simple goteo y las personas y empresas que dependían del crédito encontraron que era mucho más difícil de obtenerlo. Esta escasez de crédito impactó en la rentabilidad de muchos negocios, forzándolos a disminuir la producción y despedir trabajadores. El desempleo crecía mientras las bolsas caían dramáticamente. El índice Nikkey de Japón cayó desde los 18.000 en julio de 2007 hasta alrededor de los 8.000 a principios de 2008. La media del Dow Jones Industrial cayó desde los 14.000 en
octubre de 2007 hasta por debajo de los 7.000 a principios de 2009. El CAC de París cayó desde los 6.00o en octubre de 2007 hasta alrededor de los 3.000 a principios de 2009. A principios de 2009, 14.300 millones de dólares o el 33% del valor de las compañías mundiales habían sido barridos.
Crisis financiera global: pérdidas y rescates de EEUU y países europeos en contexto (en miles de millones de dólares, ajustados por inflación). Fuente:
http://www.globalissues.org/
Traducción:
Línea 1: valor pérdidas compañías mundiales en bolsa – 14,5 Línea 2: PIB de los EEUU – 13,8
Línea 3: total hipotecas EEUU – 10,5 Línea 4: rescate EEUU – 9,7
Línea 5: ayuda prometida a los países pobres aún pendiente desde 1970 – 3,3 Línea 6: ayuda a los países pobres desde 1970 – 2,6
Línea 8: rescate europeo – 1,4
Línea 9: gasto militar mundial en 2007 – 1,3 Línea 10: rescate Reino Unido – 0,9
Línea 11: coste de la guerra en Irak y Afganistán desde 2001 – 0,7 Línea 12: deuda de los países más pobres – 0,5
Línea 13: Plan Marshall para reconstruir Europa – 0,1
La producción mundial en 2008 cayó un 33% en Japón, 26% en Corea, 16% en Rusia, 15% en Brasil, 14% en Italia y 12% en Alemania. Unas con otras, las economías de los países de todo el mundo [p. 150] cayeron en recesión. El Banco Mundial previó en marzo de 2009 que tanto la economía global como el volumen del comercio exterior por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. El reportaje aseguró que el mundo en desarrollo sería especialmente golpeado y que se tenía que enfrentar a un déficit financiero de 700 mil millones de dólares hacia el final de 2010. La Organización Internacional del Trabajo predijo que la crisis podría acabar con al menos 20 millones de puestos de trabajo a finales de 2009, llevando el desempleo a un número sin precedentes de al menos 200 millones a finales de 2009. Una investigación de Zagats Hotels, Reports and Spas sugiere que los viajes de negocios podrían caer un 30%. Resumiendo, la crisis financiera global se ha convertido en una crisis económica global.