Según Schumpeter las innovaciones radicales son las que cambian el mundo mientras que las progresivas alimentan ese proceso. Desde nues- tro punto de vista, las innovaciones que cambiaron la organización de la economía, y que pueden ser consideradas radicales, fueron aquellas que
derivadas del avance científico-técnico permitieron la creación de pro- ductos nuevos o la transformación de los existentes mediante cambios en sus procesos productivos. Este tipo de innovaciones ocurrieron en el ámbito de la oferta. No obstante, no podemos ignorar la tendencia que contempla la innovación también desde la perspectiva de la demanda mediante la inclusión del marketing u otras modalidades de modifica- ción de las prácticas convencionales.
Es un hecho que el carácter innovador de la actividad económica ha venido incrementándose y transformándose. Prueba de ello es la evolución del concepto de innovación contenido en el Manual de Oslo, considerado como el más importante referente en el tema. En la edi- ción del Manual de Oslo de 1992, sólo las innovaciones de producto y de proceso de producción eran consideradas como tales. Mientras que en 2005, el Manual, en su tercera edición, introdujo las variantes de organización y marketing.
La OCDE, señala Juan Mulet (2005), trabaja desde hace años en en- tender la innovación tecnológica. A esta institución internacional se debe una definición de innovación continuamente mejorada, siempre muy precisa y, sin duda, la más aceptada en el panorama internacio- nal. Ha sido recogida en las sucesivas ediciones de su Manual de Oslo, que es una guía destinada a las autoridades estadísticas de los países miembros de esta organización, para llevar a cabo las encuestas enca- minadas a conocer la situación de la innovación. Su primera edición fue aprobada en la capital noruega y por este nombre es conocida.
El Manual de Oslo, además de conceptualizar, pone énfasis en el levantamiento de información y análisis para valorar las acciones en- caminadas a la innovación, por lo que su aplicación también permite evaluar, lo que para los fines prácticos de este estudio resulta de gran utilidad. De ahí que el presente texto recurra al concepto de innova- ción y las acciones innovadoras establecidas en el Manual de Oslo.
El Manual de Oslo señala que “una innovación es la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado producto (bien o ser- vicio), de un proceso nuevo, de un nuevo método de comercializa- ción, o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores” (OCDE, 2005:56).
La visión del citado Manual incluye conocimientos en materia científico-tecnológica, organizativa, financiera y comercial (algo que deberá servir de base para identificar las innovaciones hechas por los productores y empresarios de las experiencias que sean revisadas por los lectores del presente texto).
Para algunos autores, en cambio, la innovación suele estar asocia- da a cambio y a creatividad:
«Un cambio en la conducta de las personas como consumidores y productores» (Drucker, 1981).
«Viendo lo que el mundo ve, leyendo lo que todo el mundo lee, oyendo lo que todo el mundo oye, innovar es realizar lo que nadie ha imaginado todavía» (Morcillo, 1995).
«Ofrecer al mercado un modelo de negocio distinto al de la com- petencia» (González Alorda y Huete, 2009).
El Manual de Oslo distingue cuatro tipos de innovaciones: de producto
Tipos de innovación de proceso
según el Manual de Oslo de mercadotecnia de organización
En los dos primeros casos la definición toma en cuenta la inno- vación tecnológica, la cual, de acuerdo a la terminología que hemos venido manejando, equivale a la incorporación del conocimiento C-T en el proceso de producción. En el caso de las innovaciones de merca- dotecnia, el cambio está relacionado con la demanda del consumidor, la cual busca satisfacer todas las exigencias del mismo, incluyendo la presentación y la forma de entrega. En el caso de las innovaciones organizacionales, el Manual de Oslo contempla todo tipo de prácticas novedosas, que con el fin de mejorar los resultados de la empresa, se establezcan al interior de la misma o bien en vinculación con otras empresas o instituciones. Dentro de este tipo de prácticas destacan las
dirigidas a mejorar el aprendizaje y la difusión del conocimiento en la empresa, las cuales, evidentemente, buscan impulsar la aplicación de los conocimientos en los procesos mismos de trabajo con fines de innovación. La participación de los trabajadores de manera individual y el trabajo en equipo son una forma de incorporar conocimiento a lo que, siguiendo a Marx, Ordoñez (2004) llama “trabajo vivo”, en contraposición al “trabajo muerto” donde las innovaciones ya están dadas. De tal manera que bajo los nuevos modelos organizativos las fases que van del diseño hasta la finalización del producto, tienden a convertirse en un proceso de creación de nuevo conocimiento y su constante materialización en el producto mismo.
Dada la importancia que tiene la clasificación de los tipos de innovación, a continuación se explicarán sus diferentes modalida- des apoyándonos en ejemplos prácticos vinculados al sector agroali- mentario, o bien de experiencias del medio rural correspondientes a otros sectores. Algunos de los ejemplos seleccionados se derivan de la acción del Instituto de Investigación y Tecnologías Alimentarias (IRTA) de Cataluña, así como del Colegio de Postgraduados y la Fi- nanciera Rural. Mediante los proyectos educativos y de investigación mencionados en la presentación de esta obra, se pretende además de ejemplificar un tipo de innovación concreto, resaltar la presencia de algunos conceptos y herramientas del proceso innovador comenta- das en este capítulo.