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5. DÉCADAS DE 1960 Y 1970: EL SURGIMIENTO DE UN PROCESO

5.1 La selectividad cultural de los migrantes colombianos

Desde el punto de vista de la distribución por sexo y edad, esta primera ola migratoria de colombianos que cubre los años sesenta y setenta se caracterizó por ser una migración comparativamente equilibrada en términos de género, llevada a cabo por un grupo de colombianos relativamente joven. No obstante, las mujeres fueron un grupo ligeramente mayoritario dentro de los años estudiados, mientras que fue el grupo de 20 a 29 años el que representaba los mayores porcentajes, seguido por los migrantes entre 30 y 39 años de edad. Tal como Cardona, Cruz y Castaño sugieren, visto en su conjunto, este grupo constituye un rango importante de la población colombiana económicamente activa (Cardona et al., 1980, p. 85 y 87).

Esta migración de los años 60 tendría como una de sus características más sobresalientes una alta selectividad social de los colombianos que migraban, en términos de su capital cultural. Según Cardona, Cruz y Castaño, si bien sólo el 38.7% de los migrantes admitidos durante el periodo 1954-1976 pertenecían al grupo de “ocupaciones remuneradas” (por oposición al 61.3% de las personas que en teoría sólo se dedicaban al “hogar”), dentro de este grupo serían los “profesionales y técnicos” los grupos sociales mayoritariamente representados. Ausentes en este proceso estarían los “obreros no calificados” y los “trabajadores y administradores del agro” (1980, p. 94). Tal como ellos lo indicaban en su momento,

“quienes fueron admitidos con base en su calificación ocupacional (43.974) representan una población considerablemente selectiva como lo confirma el hecho de que son los profesionales y técnicos el grupo ocupacional más numeroso (9.089) que representa una quinta parte de aquellos” (1980, p. 95).

Explorando aún más de cerca, estos mismos autores encontraron que, al examinar la composición de aquel grupo de “técnicos y profesionales”, eran los profesionales del área de la salud, los docentes y los ingenieros los grupos mayoritarios de colombianos admitidos durante el periodo 1954-1976. En este orden, los profesionales en ciencias de la salud conformaron el 24.5%, los docentes constituyeron el 13.8%, y los ingenieros representaron el 13.3% del conjunto de migrantes.

En términos de las zonas geográficas de asentamiento, los colombianos que emigraron durante este periodo se ubicaron principalmente en el estado de Nueva York. Para aquel entonces este estado de la costa Este del país recibía el 44.6% del total de admitidos

durante el periodo. Si bien California se encontraba dentro de los cinco principales destinos, el volumen de colombianos fue mucho menor (Cardona et al., 1980, p. 110). Estudiando las características socio-demográficas de los colombianos residentes en Nueva York con base en los resultados del censo de 1970, Powers y Maciso encontraron indicios de la misma selectividad social basada en el volumen de capital escolar obtenido. Según estos autores, el promedio de años de escuela cursados por este grupo de colombianos era de 11,8. Asimismo el 48% de todos los colombianos contabilizados eran graduados de escuela superior (Powers & Macisco, 1980, p. 241). Cifras considerables si se tiene en cuenta que en la Colombia de 1970 el número de años promedio de estudio era de 4,2 para el total de la población, y 5,48 para la población urbana (Departamento Nacional de Población, 1999). De hecho, otros investigadores han afirmado que para el periodo 1965- 1978, cerca de la mitad de los médicos egresados de las universidades públicas colombianas terminaron trabajando en hospitales de Estados Unidos, cuando Colombia apenas contaba con un médico para cada 2.500 habitantes (Palacios, 2003, p. 294).

Aún así, exploraciones etnográficas anteriores parecen sugerir que la migración de colombianos a Nueva York ya había empezado a diversificarse entre las distintas clases sociales colombianas. A pesar de la tendencia que sugieren las anteriores estadísticas, Elsa Chaney comentaba que la mayoría de sus entrevistados creía que la migración de la década de los 60 había sido “mucho menos selectiva que las décadas anteriores” (1980, p. 208). En lugar de ser percibidos como profesionales y técnicos, los connacionales recién llegados eran percibidos como de “estratos sociales bajos”.

Desde el punto de vista de su tiempo de permanencia en aquella región de los Estados Unidos, llama la atención la corta historia de este flujo migratorio. Según Powers y Maciso, en 1970 casi 2 de cada 5 colombianos que residían en Nueva York estaban viviendo fuera de Estados Unidos en 1965. Igualmente, el 33% de los colombianos migrantes vivía en 1970 en una residencia distinta de la que ocupaba en 1965 (Powers & Macisco, 1980, p. 240). Ambas cifras revelan la juventud de este proceso migratorio que empezaba a gestarse a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Así las cosas, en términos generales tenemos que la migración de colombianos a Estados Unidos tiene sus orígenes –representativos cuantitativamente– a partir de la década de 1960. Como rasgos particulares encontramos que este grupo de colombianos es relativamente joven y está más o menos repartido en iguales proporciones de hombres y mujeres, siendo éstas últimas un grupo ligeramente mayoritario. Particularmente importante resulta el hecho de que –desde el punto de vista objetivado–, esta primera etapa del proceso migratorio de colombianos a Estados Unidos haya seleccionado a un

grupo de colombianos que comparten como atributo social común unos niveles relativamente altos de capital escolar.

Ahora bien, una vez establecido esto vale la pena preguntarse por las condiciones sociales que dieron origen a tal selectividad cultural de los colombianos que migraron a Estados Unidos en la década de 1960 y 1970. Usualmente, la literatura sobre la migración internacional de colombianos ha ubicado la reforma migratoria de 1965 en el centro de la explicación. Siguiendo este estudio pionero de Cardona, Cruz y Castaño (1980), varios investigadores (Ardila, 2005; Gamarra, 2003; Gomez, 2005; Guarnizo, 1998) han señalado el papel determinante que tuvo este instrumento legal al limitar el número de migrantes admitidos por año sobre la base de su calificación escolar y su parentesco con migrantes previamente asentados. Sin embargo, si bien la reforma de 1965 constituye un punto de quiebre innegable de los flujos migratorios de colombianos a Estados Unidos, su sola existencia no constituye en sí misma una causa suficiente de la ola migratoria desencadenada en este periodo. La modificación de las políticas migratorias explica en alguna medida por qué llegan este tipo de migrantes a Estados Unidos, pero no por qué salen de Colombia. Para entender las dos caras de esta selectividad cultural es preciso volver a las contradicciones que se producían tanto en los hábitus de los futuros migrantes, como en las relaciones del campo transnacional en el que se encontraban.

5.2 La Histéresis de la década de 1960 y 1970 en su