• No se han encontrado resultados

La vida simbólica

In document Teorías de la personalidad (página 113-116)

La atención a los símbolos no debe terminar con la conclusión de la terapia. Una mayor explo- ración simbólica a través de talleres estructurados (por ejemplo, Progoff, 1975) puede ser útil. En su conclusión más deseable, la terapia junguiana prepara a los individuos para crear nuevas formas simbólicas. Participan activamente en el devenir de la tarea humana de tocar las ener- gías creativas del inconsciente; por tanto, contribuyen a un destino humano en evolución. Quien ha terminado con éxito un análisis junguiano debe llevar una “vida simbólica”.

M

ÁS ALLÁ DE LA CIENCIA

: P

REMISAS NO DETERMINISTAS DE

J

UNG

La teoría de Jung claramente ha cumplido su intención, descrita al principio de este capítulo, de presentar “una forma dramática, mitológica de pensar y hablar...[en lugar de] terminología cien- tífica” (Jung, 1959, p. 13). Su estilo lo llevó a ser el foco de un carismático movimiento de culto, de acuerdo con Richard Noll (1994), quien lo describe como “el epítome de un líder carismático” (p. 17), quien llegó a creer que había experimentado la deificación, como se describe en la an- tigua religión mistérica griega (p. 213). El legado de Jung se enfoca más en la inspiración de un movimiento cuasi-religioso que describe el crecimiento personal que en postulados científica- mente significativos. Estas acusaciones sobre la naturaleza de culto y religiosidad de las contri- buciones de Jung han sido puestas a prueba por otro historiador (Shamdasani, 1998), quien cita la propia negación de Jung de que su trabajo es una nueva religión. Shamdasani señala que Jung instituyó el requerimiento de un análisis de aprendizaje, de manera que los psicoanalistas deben por sí mismos experimentar el proceso del psicoanálisis antes de convertirse en miem- bros permanentes de la comunidad psicoanalítica, pero esto no es equivalente a una iniciación de culto.

Puesta de lado la controversia del culto, muchos conceptos de Jung, tal como los arquetipos y el inconsciente colectivo, son difíciles o imposibles de probar empíricamente. Jung no se es- forzó en hacerlo mediante el empleo de procedimientos científicos bien controlados como los conocemos, y sus seguidores también ponen énfasis en los métodos no empíricos. Una excep- ción, un estudio experimental del simbolismo arquetípico, es reportada por D. H. Rosen y otros (Rosen, Smith, Huston y Gonzalez, 1991). Ellos desarrollaron un inventario de símbolos arque- típicos que consiste en 40 imágenes que muestran símbolos asociados con los arquetipos junguia- nos. A los estudiantes de psicología se les administró un par de tareas de aprendizaje en las cuales trataron de aprender a asociar estos símbolos con palabras. Sin que los sujetos supieran, cerca de la mitad de las palabras empataban con el significado arquetípico acertado de los símbolos y la otra mitad no (asociadas con el símbolo incorrecto). Los resultados apoyaron la

88

Capítulo 3 JUNG: Psicología analítica

validez de los símbolos arquetípicos. La imagen de una serpiente, por ejemplo, igualaba a la palabra “salud”, como podría parecer sensato al considerar que el caduceo, el símbolo de la pro- fesión médica, tiene la figura de una serpiente. Además, el símbolo de una luna creciente em- pata con la palabra “femenino”, como aquellos conscientes de la imaginería lunar podrán de inmediato apreciar. Cuando los símbolos fueron presentados con sus parejas de palabras, la precisión de la memoria fue del 53.8%, que es más alto que el 46.1% de las palabras recordadas con pareja no equivalente (p < 0.0001). Otros análisis mostraron que los sujetos no estaban cons- cientes del significado de los símbolos (Huston, Rosen y Smith, 1999). Esta investigación no de- muestra definitivamente la aseveración junguiana que dice que los símbolos arquetípicos son innatos, pero sí es, sin embargo, un paso excelente en la aplicación de métodos científicos al elusivo concepto del inconsciente colectivo.

Jung y otros sostienen que el inconsciente colectivo no es simplemente una herencia huma- na compartida sino una realidad psíquica que trasciende la conciencia individual en el momen- to. Dicen que forma la base de los fenómenos paranormales que no tienen explicación causal en una ciencia determinista. La corriente principal de los científicos rechaza los fenómenos tales como la percepción extransensorial (ESP, por sus siglas en inglés), el espiritualismo y la telepa- tía mental como supersticiones o fraudes. En contraste, Jung estaba fascinado con ellos. Estudió las sesiones espiritistas; escribió en términos laudatorios acerca de los experimentos controversia- les de J. B. Rhine sobre la ESP; escribió acerca de los platillos voladores (Jung, 1964).

¿Jung había abandonado la ciencia y el sentido común al mismo tiempo, como Freud temió? Los escritores simpatizantes con Jung sostienen que él no era realmente un creyente de estos fenómenos (por ejemplo, Hall y Nordby, 1973). En su lugar, él sentía que las explicaciones pre- científicas ofrecían un blanco sobre el cual la gente proyectaba sus conceptos e ideas preexis- tentes, especialmente sus imágenes arquetípicas. Los alquimistas de la Edad Media describieron su búsqueda del proceso de transformar el metal en oro y en sus descripciones emplearon sím- bolos que proporcionaron las pistas para conocer sus patrones arquetípicos de pensamiento (Jung, 1959; 1968a; 1944/1968b; 1970). Este enfoque de Jung, aunque es preciso, está incom- pleto. Tiende a presentar a Jung como un observador más objetivo que, por su propia cuenta, lo era. Experimentó un mundo en el cual los eventos a veces no tienen una explicación determi- nista. La autobiografía de Jung (1961) reporta muchos incidentes de la experiencia paranormal. Por ejemplo, reportó despertar de un sueño con un dolor en su cabeza al momento de que, sin saberlo, un paciente se disparó en la cabeza. Soñó con premoniciones sangrientas de guerra. Descubrió que una historia que había inventado acerca de actividad criminal ficticia era en rea- lidad la historia real de la vida de un hombre que acababa de conocer. Estas son sólo algunas de las experiencias paranormales reportadas por Jung. No rechazó tales experiencias como coincidencias sin sentido.

Sincronicidad

Jung (1960b) propuso el término sincronicidadpara describir las experiencias que desde la lógica pueden ser simple coincidencia, pero que en un sentido afectivo tienen un significado. En resumen, éstas son coincidencias con significado. Además de los ejemplos anteriores, Jung reportó el siguiente incidente. Uno de sus pacientes relataba el sueño de un escarabajo, el cual es sagrado en la tradición egipcia. En ese momento, un insecto golpeaba su ventana y lo dejó entrar. Este insecto suizo era la especie más cercana al escarabajo egipcio (p. 22). Otra coinci- dencia significativa ocurrió cuando hablaba con Freud. Ambos oyeron un fuerte y sorpresivo ruido proveniente de un librero y se preguntaron qué había sido. Jung dijo que habían sido las fuerzas de su contacto y para probarlo predijo que pasaría nuevamente. Y así sucedió (Jung, 1961). Jung interpretó tales eventos sincronizados como manifestaciones del inconsciente co- lectivo que ocurren cuando este nivel de la experiencia es activado por circunstancias, tales como la reunión de dos analistas. Para la mayoría de la gente, sin embargo, es simplemente una coincidencia que se haya asentado el librero o quizá rajado en ese momento.

Jung estaba interesado en el I Ching, un método tradicional chino de “consultar un oráculo” o, más claramente, de adivinación (Wilhelm, 1960). El I Ching se basa en un sistema numérico, con 64 hexagramas que corresponden a varias fases de las siempre cambiantes condiciones de la experiencia humana (Phillips, 1980). Tradicionalmente, los chinos sacaban las pajillas para seleccionar la respuesta relevante a su pregunta. De manera alternativa, Jung empleó un méto- do de lanzar monedas. Llevaba una bolsa de monedas especiales para este propósito. Era su manera de trascender las limitaciones del yo consciente cuando la vida parecía ponerle dificul- tades imposibles de resolver a través de la razón. Aun si el oráculo proporciona un consejo al azar (aunque Jung no era tan racionalmente cínico), existe la probabilidad de que haya algo que decir para encontrar un camino para salir de los surcos cada vez más profundos de las es- trategias para la toma de decisiones del consciente imperfecto.

El lado místico de Jung, como todo pensamiento paranormal, está en conflicto con los pos- tulados deterministas de la ciencia (Blackmore, 1994; Gallo, 1994; Grey, 1994; Tart, 1992). Al- gunos han sostenido que la mayor parte de la teoría de la personalidad se basa en un modelo de realidad derivado de la física obsoleta. Los desarrollos de la teoría de la relatividad y de la fí- sica cuántica, aseguran, proporcionan un mejor modelo para la psicología, uno que permite el indeterminismo y la libre voluntad y es más compatible con los enfoques subjetivos y aun mís- ticos (Herbert, 1988; Keutzer, 1984; Mansfield, 1991; Mansfield y Spiegelman, 1991; Slife, 1981; Von Franz, 1964). ¿Es una nueva filosofía de la ciencia que esté emergiendo la que validará las ideas místicas junguianas? Posiblemente. Sin embargo, esta referencia a los nuevos modelos de la física también puede ser algo parecido a lo que ocurrió con los alquimistas medievales, cuya objetividad se opacó con sus propias presuposiciones.

Otra manera de interpretar el misticismo de Jung se deriva de su teoría de los tipos psicoló- gicos (véase más adelante). La ciencia tradicional se basa en el pensamiento lógico y concreto. La teoría de Jung sobre los tipos psicológicos propone que tal pensamiento representa sólo un uso parcial del potencial de la psique. Emplea solamente dos de las cuatro funciones psicológi- cas que él identifica (las funciones de sensación y pensamiento), descuidando las otras dos (in- tuición y sentimiento). Esta teoría sostiene que cualquier método que no emplee las cuatro funciones está incompleto. Su lado místico puede ser visto como la exploración de las implica- ciones de las funciones mal representadas. ¿Debería la teoría de la personalidad incluir el mate- rial místico o su compromiso con la ciencia requiere la exclusión del misticismo de Jung y el trabajo de otros que escriben sobre el potencial humano de maneras no empíricas (por ejem- plo, Washburn, 1990; Wilber, 1990)? Quizá al considerar la teoría de Jung sobre los tipos psico- lógicos, tratados a continuación, ayudarán a explicar su simpatía hacia el misticismo.

T

IPOS PSICOLÓGICOS

La descripción de Jung sobre los tipos de personalidad es uno de los más directos y menos mís- ticos aspectos de su teoría. Entre otras cosas, ayuda a explicar el por qué algunas personas ponen énfasis en las descripciones de sus experiencias místicas y mitológicas con entusiasmo, mien- tras que otros las desechan como sin sentido científico. La diferencia depende del tipo psico- lógicode la persona, esto es, la agrupación de la persona con base en las tres principales dimensiones de la personalidad propuestas por Jung. Las tres dimensiones son introversión versusextraversión, pensamiento versus sentimiento y sensación versus intuición.

Para identificar el tipo psicológico, es necesario primero determinar si la persona está orien- tada principalmente hacia el mundo interior (introversión) o hacia la realidad externa (extraver- sión). Jung llamó a la introversión o la extraversión la actitud fundamentaldel individuo para poner énfasis en su importancia. A continuación, se evalúa cuál de las cuatro funciones psico- lógicas(pensamiento, sentimiento, sensación o intuición) prefiere la persona. Esto recibe el nombre de función dominante. La función dominante es dirigida hacia la realidad externa si la persona es extrovertida o hacia el mundo interior si la persona es introvertida (O’Roark,

90

Capítulo 3 JUNG: Psicología analítica

1990). Las actitudes fundamentales (introversión y extroversión) pueden ser combinadas con las cuatro funciones (pensamiento, sentimiento, sensación e intuición) de ocho maneras dife- rentes, constituyendo ocho psiquetipos (véase la tabla 3.2). Para dar una descripción más com- pleta, podemos también identificar la función que el individuo emplea para tratar con la dirección menos preferida (realidad interna para un extrovertido, realidad externa para un in- trovertido). Esto recibe el nombre de función auxiliar(véase la figura 3.2).

Jung describió las cuatro funciones psíquicas como constituyentes de dos pares de funcio- nes. Las dos funciones racionales, pensamiento y sentimiento, nos permiten realizar juicios o tomar decisiones. Las dos funciones irracionales, sensación e intuición, nos proporcionan la in- formación sobre la cual basar estos juicios. Si la función dominante es una función racional (de- cisión), la función auxiliar será una irracional (recopilación de información), y viceversa (McCaulley, 1990). Juntas, considerando tanto el psiquetipo y la función auxiliar, dan por resul- tado 16 patrones diferentes posibles.

In document Teorías de la personalidad (página 113-116)