La vida en la sociedad requiere de la cooperación y, por tanto, de interés social. Esto ya se ve cuando se consideran las tres tareas fundamentales de la vida: trabajo, amor e interacción so- cial. El éxito en todas estas tres áreas es una evidencia de salud mental.
T
RABAJOEl trabajo se refiere a tener una ocupación, ganando el sustento mediante un trabajo socialmen- te útil. La división del trabajo es un medio para organizar la cooperación entre la gente al pro- porcionar las necesidades y deseos de todo mundo. Cualquier ocupación que contribuya a la comunidad es deseable. Cuando los niños describen sus aspiraciones ocupacionales, propor-
Salud psicológica
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Tabla 4.3
1. ¿Hace amigos con facilidad el niño, o es antisocial, y molesta a la gente y a los animales? 2. ¿Tiene inclinación el niño a tomar el liderazgo? ¿O se mantiene neutral?
3. ¿Tiene rivalidades el niño con sus hermanos? 4. ¿El niño interrumpe los juegos de los otros niños?
5. ¿En qué aspecto es desalentado el niño? ¿Se siente disminuido? ¿Reacciona favorablemente al aprecio y al halago?
6. Habla el niño abiertamente de su carencia de habilidad, de “no estar lo suficientemente dotado” para la escuela, para el trabajo, para la vida? ¿Tiene pensamientos suicidas?
(Adaptado de Adler, 1936/1964, pp. 299–307.)
Ejemplos de preguntas sugeridas por Adler para medir la salud psicológica en los niños
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Capítulo 4 ADLER: Psicología individualcionan introspección sobre su estilo de vida. Las aspiraciones ocupacionales pueden cambiar conforme el niño aprende más acerca de la realidad. Esto, dice Adler, es un signo sano (Ansba- cher y Ansbacher, 1956, pp. 430-431). Los criminales fracasan en la tarea del trabajo (como tam- bién en las otras dos tareas) y este fracaso puede ser observado con regularidad desde muy temprano en las historias de su vida (p. 412).
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MORLa tarea del amor se refiere a las relaciones sexuales y al matrimonio entre hombres y mujeres, incluyendo la decisión de tener hijos (Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 432). Adler recomendó la monogamia como la mejor solución para la tarea del amor (p. 132) y objetó las relaciones premaritales, diciendo que las apartan de “la devoción íntima del amor y del matrimonio” (p. 434). Alguien que fracasa en el amor con dos personas a la vez, al hacerlo está evitando la tarea del amor completo (p. 437). En la actualidad, los enfoques menos tradicionales acerca de la tarea del amor han tenido voz en los adlerianos, incluido el enfoque de que las tareas del amor pueden ser cumplidas tanto en las relaciones homosexuales como en las heterosexuales (Schramski y Giovando, 1993).
Adler pensó que muchas disfunciones sexuales y perversiones, incluso desinterés en la pa- reja de uno, se originan por la carencia de interés social en lugar de las causas puramente físi- cas. La igualdad entre los hombres y las mujeres es esencial para el éxito en la tarea del amor, de acuerdo con Adler. El amor exitoso afirma el valor de la pareja. En otros aspectos, sus actitudes parecen menos modernas. Aunque sugirió que el control natal y el aborto deberían ser una de- cisión de la mujer (Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 434), Adler criticó la decisión de algunas mujeres de no tener hijos. Es interesante especular cómo hubiera resuelto él este tema ahora, al inicio del nuevo milenio en un planeta sobrepoblado. ¿Existe un conflicto entre su recomenda- ción de la paternidad como la norma de un individuo sano y la necesidad de la humanidad de mantener habitable el planeta?
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NTERACCIÓN SOCIALLa tarea de la interacción social se refiere a “los problemas de la vida comunal” (Adler, 1936/1964, p. 42), esto es, las relaciones sociales con los demás, incluida la amistad. A diferen- cia de las dos tareas anteriores, la interacción social no es una que Freud hubiera señalado cuando describió a una persona sana como alguien que puede “amar y trabajar”. Las personas desempeñan mejor esta tarea de la vida si su interés social es elevado. Todas las relaciones so- ciales deberían estar basadas en un fuerte sentido de interés social, lo cual previene una actitud narcisista, autocentrada.
Esas tres tareas están interrelacionadas. Ninguna puede ser resuelta en el aislamiento. Nin- guna puede ser resuelta adecuadamente a menos que exista un suficiente interés social. Si exis- te una cuarta tarea de la vida, Adler sugiere, ésta sería el arte (Bottome, 1947, p. 81).
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NTERVENCIONES BASADAS EN LA TEORÍA DEA
DLERComo todos los psicoanalistas, Adler discutió el papel de la psicoterapia formal en la supera- ción de los problemas psicológicos. Alguna intervención específica es con frecuencia necesaria para superar los errores del desarrollo en la niñez. Ya no aprendemos de la vida misma porque interpretamos la experiencia de la vida de acuerdo con las direcciones con frecuencia erradas de nuestro estilo de vida (Adler, 1921/1927, p. 222).
Además de la psicoterapia formal, los principios de la psicología individual también pueden ser aplicados en otras intervenciones, tales como escuelas, haciendo a Adler un pionero de las inter- venciones psicológicas en la comunidad moderna. De hecho, Adler pensó que los psicólogos de- berían dedicarse al cambio social para prevenir los desórdenes mentales (Ansbacher, 1990a).
Escuela
Las ideas de Adler han sido aplicadas en las escuelas, donde se les llaman educación indivi- dual(Clark, 1985). Pensó que las escuelas tenían un gran potencial para el crecimiento de la personalidad, pero sólo si los métodos tradicionales autoritarios eran reemplazados por las prácticas diseñadas para promover el interés social. El castigo corporal, de acuerdo con Adler, no es efectivo y “muestra que el educador no está muy interesado en los problemas particu- lares del niño” (1998, p. 125). Puede detener el mal comportamiento por un tiempo, pero no cambia el estilo de vida del niño. Los profesores deberían alentar la cooperación entre los estu- diantes. Cuando surjan los problemas, incluso los problemas tradicionalmente manejados por los maestros, tales como flojera, deben ser discutidos por los estudiantes. El niño problema no deberá ser identificado personalmente, pero aprenderá del grupo (Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 402). Adler recomendó hacer que los compañeros de clase ayudaran a los estudiantes lentos. Él favorecía los clubes. Pensaba que era buena idea para el maestro tener los mismos es- tudiantes por varios años para permitir una intervención más efectiva en el desarrollo de la per- sonalidad.
Adler enseñó sus conceptos de la psicología individual en más de 30 clínicas de orientación para niños que estableció en Viena durante la década de 1921 a 1930. En estas clínicas, entre- vistó a niños problema enfrente de una audiencia de profesores, empleando esta demostración para enseñarles los principios de su psicología. Estas clínicas eran muy concurridas y exitosas, pero a principios de la década de 1931 a 1940 los cambios políticos en Europa lo forzaron a ce- rrar. Durante los años que operaron las clínicas, los casos judiciales de delincuencia juvenil y neurosis en Viena disminuyeron drásticamente (Bottome, 1947, p.51).
La ciudad de Viena también estableció una Escuela Experimental de Psicología Individual pública como un lugar para que las ideas adlerianas fueran aplicadas. La escuela original operó solamente de 1931 a 1934 cuando, junto con las clínicas-guías de orientación para niños, fue cerrada. Las escuelas de demostración fueron reabiertas después de la Segunda Guerra Mundial (Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 404). Hoy en día, los adlerianos continúan desarrollando nuevos programas de intervención en las escuelas (Corsini, 1989; Dinkmeyer, McKay y Dink- meyer, 1982; Morse, Bockoven y Bettesworth, 1988; Turk, 1990). Las intervenciones en las es- cuelas no están, por supuesto, siempre basadas en los principios adlerianos, y a veces tratan con los temas que no están intrínsecamente relacionados con los problemas de escuela, tales como ayudar a los niños cuyos padres están divorciados (Grych y Fincham, 1992).
Terapia
La terapia adleriana se dirige al cambio de pensamiento, emoción y comportamiento a través de etapas progresivas. (Véase la tabla 4.4.) Debido a que la psicología individual cree que todos los fracasos de la personalidad son resultado de la carencia de interés social, la terapia adleria- na intenta promover el interés social individual, es decir, tomar el control de la función maternal (Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 119). Al poner énfasis en la naturaleza social del humano, los adlerianos también han estado altamente involucrados en la terapia de familia (Dinkmeyer y Dinkmeyer, 1989; Sherman y Dinkmeyer, 1987). Su enfoque le agrada a algunas feministas, ya que pone énfasis en la libertad y el propósito y además porque Adler con frecuencia pone de relieve la importancia de la igualdad de los géneros (Morris, 1997).
El estilo de vida del paciente es evaluado al principio de la terapia, con frecuencia en la pri- mera consulta. Proporciona un contexto para entender el problema específico del paciente. Al preguntar al paciente: “¿Qué haría si no hubiera tenido este problema?”, Adler fue capaz de de- terminar lo que el paciente estaba tratando de evitar (Bottome, 1947, p. 148). El estilo de vida proporciona una estrategia general para evitar las tareas de la vida, y el problema específico que el paciente presenta en la terapia es con frecuencia enlazado con el estilo de vida. El sínto- ma, por tanto, no puede ser quitado sin modificar el estilo de vida.
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Capítulo 4 ADLER: Psicología individualTabla 4.4
1. Etapa de empatía y relación:Ofrecer empatía al paciente y establecer una relación de tra- bajo.
2. Etapa de información:Reunir la información acerca del problema y la historia pasada del pa- ciente, primeros recuerdos y funcionamiento actual.
3. Etapa de clarificación:Clarificar las creencias centrales del paciente acerca del Sí mismo, los demás y la vida.
4. Etapa de fomento:Fomentar al paciente hacia el progreso.
5. Etapa de interpretación y reconocimiento:Interpretar el comportamiento del paciente y ayudarlo a reconocer y reconsiderar su meta ficticia.
6. Etapa de conocimiento:El paciente sabe más acerca de su comportamiento y metas, sin tanta interpretación terapéutica.
7. Etapa de crisis emocional:Los patrones viejos y no sanos son expresados en crisis emociona- les y son reemplazados por nuevos, a veces con la ayuda de la imaginación y de la actuación de roles.
8. Etapa de hacerlo diferente:El paciente empieza gradualmente a comportarse de manera di- ferente en la vida.
9. Etapa de refuerzo:El paciente empieza poniéndole más atención a las necesidades de otras personas, no solo a las propias.
10. Etapa de interés social:Se fortalece un sentimiento de comunidad.
11. Etapa de redirección de la meta:El paciente encuentra una nueva meta para seguirla. 12. Etapa de apoyo y lanzamiento:El paciente está luchando hacia la nueva meta en el espíritu
del interés social.
(Preparado por Stein, 1988, y Stein y Edwards, 1998.)
Etapas de la psicoterapia adleriana
El cambio hacia un estilo de vida más sano necesariamente involucra un mayor interés so- cial. Los beneficios se esperan no solamente para el paciente sino para los demás. Tinling (1990) sugirió que la madre de una mujer víctima de incesto contribuyó involuntariamente al problema familiar mediante un estilo de vida enfermizo y de víctima; un incremento en su sen- tido social hubiera hecho al incesto menos probable en la familia. (Obviamente, esto es sólo una perspectiva sobre un tema complejo; la madre no es la única a quien culpar o cambiar.)
Adler (1921/1927, pp. 30-31) dio el ejemplo de un hombre que sin bases reales creía que su prometida rompería su compromiso. El primer recuerdo del hombre (siempre una pista impor- tante para el estilo de vida) fue el ser levantado por su madre en una multitud pero luego baja- do nuevamente para que su hermano menor fuera levantado. Este recuerdo sugiere un estilo de vida basado en un sentido de no ser el favorito, lo cual desde luego contribuiría a posteriores dudas acerca de la formalidad de la mujer con la que pensaba casarse.
Los sueños son interpretados como indicadores del estilo de vida único del individuo. La clave para entender los sueños, para Adler, es la emoción que crean. Estas emociones son las que necesita el soñador para solucionar los problemas actuales de la vida. Adler citó el ejemplo de un hombre que había soñado que su esposa había descuidado a su tercer hijo, de manera que éste se extravió. Se despertó con un sentimiento crítico hacia su esposa. Esta emoción, aunque disparada por un sueño que no era preciso en términos de los hechos, era la emoción que el hombre necesitaba lidiar con su propia insatisfacción con su matrimonio (Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 361). Los sueños en este enfoque no tienen mucho que ver con el incons- ciente, sino con los problemas actuales de la vida, en la relación con el estilo de vida de la per- sona (Lombardi y Elcock, 1997).
Intervenciones basadas en la teoría de Adler
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Como Freud, Adler consideraba importante entender las experiencias de la niñez. A diferen- cia de Freud, Adler trató de evitar el desarrollar una relación transferencial, la cual pensó que innecesariamente complica y prolonga la psicoterapia. Adler creía que el tratamiento debería evidenciar algún éxito dentro de los tres primeros meses. La terapia adleriana por lo general es breve (Ansbacher, 1989). Como en las escuelas, Adler recomendó evitar un enfoque autoritario en el análisis. El terapeuta puede instruir y aconsejar, pero es el esfuerzo y la valentía del pa- ciente los que determinan si habrá un resultado favorable (cf. Sizemore y Huber, 1988). Adler explícitamente alentó a sus pacientes a aceptar su responsabilidad. No intimidaba a sus pacien- tes con su experiencia académica, prefería hablar con ellos “como una abuela”, como lo refiere un amigo cercano (Bottome, 1947, p. 41).La meta de la terapia adleriana es incrementar la autoestima del paciente. Un sentido de in- ferioridad es la base de todos los estilos de vida enfermizos. Adler dijo, “creo que al cambiar nuestra opinión de nosotros mismos también podemos cambiar nosotros” (Bottome, 1947, p. 83). Por supuesto, puso a prueba la falsedad de las autopresentaciones de sus pacientes, pero realizó su “desenmascaramiento... con amor” (p. 42). La atmósfera en las sesiones de Adler era de apoyo, con un mínimo de tensión. Adler utilizaba el humor con frecuencia. Le dijo a su bió- grafo que un capítulo debería ser titulado “Bromas terapéuticas” (p. 119). Otros terapeutas es- tán de acuerdo en que el humor puede ser efectivo en la terapia (Baker, 1993). Quizás de manera sorpresiva, se ha diseñado una intervención terapéutica formal empleando el humor (Prerost, 1989), aunque no dentro de un contexto específicamente adleriano.
Adler respetó las obligaciones religiosas de sus pacientes. Consideró la idea de Dios como un reflejo de la lucha básica del humano por una mejor condición. Las obligaciones religiosas de los pacientes podían facilitar este proceso de crecimiento. (Freud, en contraste, puso énfasis en la función defensiva de la religión.) Muchos terapeutas evitan el seguimiento del tema de la religión en sus pacientes y por tanto comunican la idea de que la experiencia religiosa no de- bería ser parte de la experiencia terapéutica; al hacerlo así, pierden oportunidades terapéuticas (LaMothe, Arnold y Crane, 1998).
El mejoramiento físico como el psicológico pueden resultar de la terapia. Adler (1936/1964, p. 78) reportó el alivio de “dolores de cabeza nerviosos, migraña, neuralgia del trigémino y ata- ques epileptiformes” en casos no provocados por problemas orgánicos. Aseveró que aun los problemas de tiroides pueden responder al tratamiento psicológico (p. 181). Reconoció com- ponentes físicos genuinos de la enfermedad e insistió en que los psicoterapeutas sean supervi- sados por un médico en caso de que no tengan entrenamiento médico. Sin embargo, los factores psicológicos están casi increíblemente involucrados en algunas condiciones físicas.
Las aseveraciones de Adler acerca de la importancia de los factores psicológicos en la enfer- medad física son más convincentes debido a sus muchos años como médico general antes de su especialización en psiquiatría. Tenía buena reputación como médico (Bottome, 1947). Podemos considerar a Adler como un pionero en el campo de la medicina psicosomática, la cual reconoce los componentes psicogenéticos en muchas enfermedades físicas. La investigación reciente de- muestra que los factores psicológicos con frecuencia contribuyen a la salud física y a la enfer- medad (por ejemplo, L. Sperry, 1992). Se ha propuesto que aun el cáncer tiene alguna etiología psicológica, un postulado que es compatible con el pensamiento adleriano (O’Connor, 1987). La investigación longitudinal muestra que un estilo explicativo pesimista anticipa una salud deficiente en las décadas posteriores (Peterson, Seligman y Vaillant, 1988); parece razonable in- terpretar el estilo explicativo optimista productor de la salud como indicador del esfuerzo crea- tivo adleriano.
Adler fue innovador en sus técnicas terapéuticas. Una vez tuvo un paciente cuya habla era extremadamente lenta, como resultado de la depresión, y lo hizo hablar más rápido sólo al continuar haciéndole preguntas a un ritmo normal, ya sea que hubiera terminado de responder o no (Dreikurs, 1940/1982). Un conductista podría decir que él tuvo éxito al retirar el reforza- miento (atención) cuando hablaba lento. De hecho, la teoría adleriana es esencialmente una versión primitiva del condicionamiento operante (Pratt, 1985). Parece razonable entonces, que
las revistas de la psicología conductual hayan sido el principal foro para la publicación de los estudios de uno de los énfasis de Adler, los programas de entrenamiento para padres (Wiese y Kramer, 1988). Los psicólogos conductuales también han aplicado sus métodos a las intervencio- nes en escuelas, otro de los esfuerzos principales de Adler (Kratochwill y Martens, 1994; Repp, 1994). Los conductistas ponen énfasis en que es importante analizar la función de la conducta indeseable de los estudiantes, por ejemplo, ver cómo influye en el maestro (Taylor y Ro- manczyk, 1994). Este análisis funcional es esencialmente el mismo que el consejo de Adler de ver lo que el niño problema está tratando de lograr. Los terapeutas adlerianos continúan explo- rando nuevas técnicas, incluida la hipnosis como un medio de producir un cambio en el estilo de vida (Fairfield, 1990). W. O’Connell (1990) sostiene que su enfoque de “elación natural” en- globa los principios adlerianos del holismo y la trascendencia. El enfoque terapéutico de Adler ha sido comparado con varias técnicas terapéuticas modernas, incluyendo los enfoques sisté- micos de familia (Carich y Willingham, 1987), la terapia cognoscitiva (Elliot, 1992) y la terapia ra- cional emocional (Ellis, 1989). Estos desarrollos en la terapia y en la escuela de psicología muestran que los psicólogos han juzgado positivamente las ideas de Adler.
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ESUMENAdler puso énfasis en el esfuerzo consciente y el Sí mismo creativo, en contraste con el determi- nismo inconsciente de Freud. Describió la motivación fundamental de la lucha desde un senti- do de menos hasta un sentido de más. Una persona con un complejo de inferioridadse siente sobrepasada por la carencia de valía y cesa de luchar. En su esfuerzo, una persona es guiada por el finalismo ficticio, la imagen de una meta. Adler vio la personalidad como una unidad. El estilo de vidaúnico de una persona es evidenciado por los recuerdos tempranos. Aunque pen- só que cada persona es única, Adler hizo una lista de los tipos de estilos de vida erróneos: tipo gobernante, tipo de quien consigue, tipo evasivo de la persona. En contraste, el estilo de vida sano es útil socialmente.
Los padres contribuyen a los estilos de vida enfermizos al consentiro descuidara sus hijos. La teoría de Adler ha inspirado los programas de entrenamiento de los padres. La constelación familiar, particularmente el orden de nacimiento, influye en el desarrollo de la personalidad. Adler consideró a la posición del segundo hijo en nacer como la más deseable, aunque la investigación no confirma su predicción de un logro más alto debido a esta posición del hermano.
El interés sociales el factor clave de la salud psicológica. Una persona sana tiene éxito en