En el presente apartado nos ocuparemos de estudiar las pruebas de tesis y antítesis. El orden expositivo que seguiremos será: (1) la tesis sobre la finitud del mundo en el tiempo; (2) la
antítesis sobre la infinitud del mundo en el espacio; (3) la antítesis sobre la infinitud del
mundo en el tiempo; (4) la tesis sobre la finitud del mundo en el espacio. Este orden no es
268 Algunos autores confunden el objeto de la disputa, creyendo que aquí se trata sobre la extensión (finitud o
infinitud) de tiempo y espacio. Caen en este error autores como Guyer, Kant and the claims of knowledge, p. 407, Schrader, “The transcendental ideality and empirical reality of Kant’s space and time”, p. 532. Por momentos, Kemp Smith, A Commentary to Kant’s Critique of Pure Reason, p. 484 (ahí leemos a Kemp Smith concluyendo, contra la prueba de Kant, que el tiempo no puede tener comienzo). Resulta evidente que esto es un error. La disputa consiste en establecer si el mundo fenoménico es finito o infinito en tiempo y espacio. Ambos adversarios presuponen, por otra parte, que tiempo y espacio son, en efecto, infinitos. Advierten sobre el error indicado, Al-Azm, The origins of Kant’s arguments in the antinomies, p. 8 y Allison, Kant’s
transcendental idealism, p. 366.
Por su parte, Grier entiende que el conflicto consta de una posición (tesis) en la que se concibe al mundo como dado con independencia de tiempo y espacio contra una segunda posición (antítesis) que concibe al mundo extendido en tiempo y espacio (Grier, Kant’s doctrine of transcendental illusion, pp. 183-184). Esta interpretación también es incorrecta: en primer lugar, ambas afirmaciones deben versar sobre un único y mismo objeto; de lo contrario, no habría conflicto. Por momentos, esta posición errónea parece ser corregida, proponiendo la autora que la tesis se basaría en el concepto de mundo en general para sacar conclusiones sobre el mundo fenoménico (Grier, Kant’s doctrine of transcendental illusion, p. 188). Sin embargo, la clave general de lectura de la autora consiste en oponer (tesis) una comprensión de los objetos a través del uso abstracto del entendimiento a (antítesis) una comprensión de acuerdo con los principios de la sensibilidad (Grier, Kant’s doctrine of transcendental illusion, p. 191); en otras palabras, la tesis propondría una concepción del objeto según el mero entendimiento; y la antítesis, en cambio, una de acuerdo con los principios de la sensibilidad (Grier, Kant’s doctrine of transcendental illusion, p. 193). En segundo lugar, el objeto por cuya extensión se disputa es el mundo espacio-temporal, esto es, la serie íntegra de condiciones fenoménicas dadas en tiempo y espacio. En general, Grier interpreta los conflictos antinómicos considerando que se trata de una oposición entre aquello que atribuiríamos a una entidad no corpórea, no dada en tiempo y espacio, y aquello que atribuiríamos a una entidad corpórea. Lo cierto es que como hemos defendido en el capítulo precedente y seguiremos sosteniendo, la antinomia se genera únicamente cuando la razón pretende tener conocimiento de lo incondicionado entendido como una entidad espacio-temporal. Con lo cual, el conflicto siempre supone la referencia a un objeto dado en espacio y tiempo (el primer evento del mundo o una serie infinita de eventos, la última parte corpórea o infinitas partes, la primera causa en el tiempo o una serie infinita de causas, el ente cuya existencia es necesaria o una serie infinita de entes contingentes).
caprichoso. Se debe a que el punto (2) nos brindará elementos fundamentales para el tratamiento de los puntos (3) y (4).
1. La tesis sobre la finitud del mundo en el tiempo
Comencemos a analizar la tesis y sus pruebas. La tesis afirma que “el mundo tiene un comienzo en el tiempo, y en el espacio también está encerrado en límites” (A426/B454). Kant ofrece una prueba para cada una de las siguientes proposiciones (T1) “el mundo tiene un comienzo en el tiempo” y (T2) “en el espacio [el mundo] también está encerrado en límites”.
Comencemos por la prueba de T1: “el mundo tiene un comienzo en el tiempo”.
1. “Supóngase que el mundo no tuviera comienzo alguno en el tiempo” 2. “así, hasta cualquier momento dado habrá transcurrido una eternidad”
3. “y por tanto, habrá transcurrido una serie infinita de estados de las cosas en el mundo, que se sucedieron unos a otros”.
4. “Ahora bien, la infinitud de una serie consiste precisamente en que nunca puede ser completada mediante síntesis sucesiva”.
5. “Por consiguiente, una serie infinita transcurrida en el mundo es imposible;”
6. (.:.) “y por tanto, un comienzo del mundo es una condición necesaria de la existencia de él”.
Como todas las pruebas esgrimidas en la antinomia, se trata de una prueba apagógica que comienza suponiendo la posición adversa para conducirla a una contradicción. El presunto carácter contradictorio que habría entre tesis y antítesis haría de esta reducción al absurdo una verificación de la posición contraria.
La prueba consiste, fundamentalmente, en alegar que una síntesis sucesiva infinita
completa resulta imposible. Supongamos una serie infinita de eventos que transcurren
desde el pasado infinito hasta el evento presente dado. Si la serie es, en efecto, infinita, no podría ser completada por medio de una síntesis sucesiva que la recorriera desde los eventos precedentes hasta el presente. Tal serie de eventos no podría estar íntegramente transcurrida y, por tanto, no estaría dado el evento presente. En consecuencia, para que
haya un evento dado presente, debe haber un comienzo de la serie de eventos pasados que conforman al mundo. Por lo tanto, el mundo debe tener un comienzo en el tiempo269.
Este argumento ha motivado una serie de críticas. Las dos críticas más severas apuntan, de cierta forma, a un mismo núcleo problemático. La primera de ellas se refiere al carácter subjetivo o psicológico de la prueba. Según esta crítica la prueba demuestra la imposibilidad de representarnos una serie infinita transcurrida270. El punto crítico sobre el que recae esta objeción consiste en la invocación en la prueba de una síntesis sucesiva271. La prueba muestra que es imposible una síntesis sucesiva infinita que sea a la vez completa, no que sea imposible que la serie de eventos que conforma al mundo se extienda infinitamente desde el pasado. En otras palabras, es una prueba de carácter epistemológico o psicológico (demuestra la imposibilidad de una actividad intelectual). Y sería un error
269 Falkenburg entiende que las pruebas esgrimidas son, desde el punto de vista del realismo trascendental,
concluyentes. Esto no obsta a que puedan ser criticadas desde el punto de vista crítico y que desde este punto de vista pueda apreciarse aspectos cuestionables de dichas pruebas. Pero, la cuestión es que desde el propio punto de vista del realismo trascendental, desde el cual se enuncian estas pruebas, ellas resultan válidas. Cfr. Falkenburg, Kants Kosmologie, p. 224.
Sin embargo, en seguida veremos que una formulación estrictamente realista trascendental de esta prueba debería suprimir la referencia a una síntesis sucesiva. Con esto queremos decir que, en concordancia con lo sostenido por Falkenburg, creemos que las pruebas deben ser leídas desde los dos puntos de vista indicados. Y también creemos que la mayoría de las pruebas son adecuadamente formuladas desde el punto de vista realista trascendental, siendo así válidas desde ese punto de vista teórico. En el caso particular de esta prueba, será necesario emprender una reformulación de la misma a fin de conformar un argumento válido fiel al punto de vista del realismo trascendental.
270 En este sentido, Kemp Smith, A Commentary to Kant’s Critique of Pure Reason, p. 484, Guyer, Kant and
the claims of knowledge, p. 407 y Russell, Our knowledge of the external world, 159-161.
Guyer afirma que las pruebas de la antinomia serían puramente epistemológicas. Éstas llevarían a la conclusión de la imposibilidad de representarse la “existencia de un tiempo pasado infinito o de espacio infinito”. Pasemos por alto el error en el que incurre Guyer al creer que estas pruebas versan sobre la finitud o infinitud de espacio y tiempo (en lugar del mundo). Lo que aquí nos interesa señalar es que Guyer cree que estas pruebas demuestran exclusivamente la imposibilidad de representarse la infinitud o finitud del mundo y no la imposibilidad de la existencia misma de un mundo infinito o infinito. Guyer cree que estas pruebas sólo pueden brindar las conclusiones metafísicas que pretenden ofrecer suponiendo al menos uno de estos dos presupuestos problemáticos: (1) o bien el espacio y tiempo son meras representaciones; de esta forma, lo que se demuestra sobre nuestra representación del espacio y del tiempo vale efectivamente para ellos (pues, son representaciones). (2) O bien todo lo que puede ser verdad sobre las cosas existentes debe ser también cognoscible. Guyer cree que ambos supuestos son problemáticos. El primero implica suponer el idealismo trascendental que las antinomias deberían probar. El segundo implica comprometerse con la posibilidad del conocimiento de las cosas en sí y no distinguir entre lo que puede ser conocido (o pensado) por medio de la razón y aquello que puede ser confirmado por medio de los sentidos. Guyer señala que este segundo supuesto es una posición metafísica que ya habría sido criticada en la Dissertatio al denunciarse la confusión entre aquello que puede confirmarse por medio de los sentidos y aquello que puede conocerse por la razón.
Sin embargo, debe responderse a Guyer que los argumentos ofrecidos son formulados desde el punto de vista del realismo trascendental. El realismo trascendental consiste precisamente en caer en el segundo supuesto: presuponer que aquello que sólo es pensado es efectivamente real y dado en la experiencia. Allison ofrece una respuesta análoga contra la objeción de Guyer, cfr. Allison, Kant’s transcendental idealism, p. 503, nota 16.
271 El mismo problema será enfrentado al abordar la prueba de T2. La crítica de Kemp Smith se dirigirá al