Sección II “El silogismo cosmológico”
2. El silogismo cosmológico: las ideas cosmológicas y los conflictos antinómicos
2.1 El silogismo cosmológico y las ideas cosmológicas:
2.1.2 Las series de condiciones y las ideas cosmológicas
En la “sección primera de la antinomia de la razón pura” donde se presenta el “sistema de las ideas cosmológicas” Kant dice que
“[1] la razón no genera propiamente concepto alguno, sino que a lo sumo libera al
concepto del entendimiento de las inevitables limitaciones de una experiencia
posible, y [2] procura, por consiguiente, ampliarlo más allá de los límites de lo empírico, aunque en conexión con ello. [3] Esto ocurre en virtud de que ella exige, para un condicionado dado, absoluta totalidad por la parte de las condiciones [4] (bajo las cuales el entendimiento somete todos los fenómenos a la unidad sintética), y [5] con ello convierte a la categoría en idea trascendental, [6] para darle integridad absoluta a la síntesis empírica mediante la continuación de ella hasta lo incondicionado ([7] que nunca se encuentra en la experiencia, sino sólo en la idea). [8] La razón exige esto según el principio: si está dado lo condicionado, entonces está dada también la entera suma de las condiciones, y por tanto, lo absolutamente incondicionado, sólo mediante lo cual aquello [condicionado] era posible. Así, pues, primeramente, [9] las ideas trascendentales no son propiamente nada más que categorías ampliadas hasta lo incondicionado, y aquéllas se podrán disponer en una tabla ordenada según los títulos de las últimas. Pero en segundo lugar, [10] no todas las categorías servirán para ello, sino solamente aquellas en las que la síntesis constituya una serie; y precisamente [una serie] de condiciones para un condicionado, subordinadas unas a otras (no coordinadas [unas con otras]).” (A409/B435-6)181.
180 Klimmek habla de la conformación de cuatro premisas mayores con la forma de juicio hipotético cfr. Kants
System der transzendentalen Ideen, p. 78. Las ideas cosmológicas serían deducidas de la premisa mayor del
silogismo, pero sólo en su conclusión, es decir, al intervenir el espacio y el tiempo. Llama a estas ideas “variaciones de la idea de lo incondicionado” cfr. Kants System der transzendentalen Ideen, p. 84.
181 Los números entre corchetes han sido introducidos por nosotros. Su fin es poder remitir a oraciones
Creo que este párrafo resulta clave para comprender qué son las ideas cosmológicas y por qué están vinculadas con el silogismo cosmológico. Según dice Kant, (9) las ideas trascendentales sólo son categorías ampliadas hasta lo incondicionado, por lo que se las podría exponer según la tabla de las categorías. Pero, señala Kant, (10) no se trata de todas las categorías, sino de aquellas cuya síntesis sea capaz de conformar una serie de condiciones para un condicionado.
Aunque Kant hable aquí de “ideas trascendentales”, todo haría pensar que se estaría refiriendo propiamente a las ideas cosmológicas, pues, pocos párrafos más adelante, encontraremos la exposición de las ideas cosmológicas, ordenadas según la tabla de las categorías y pensándose en ellas series completas de condiciones para un condicionado dado.
Sin embargo, entiendo que las tres ideas trascendentales antes mencionadas son, también, una ampliación de las categorías, esto es, una ampliación de las funciones del entendimiento. En efecto, si uno revisa las caracterizaciones que Kant dio de la noción de idea, y de la idea trascendental en particular, advierte que tal representación o bien está compuesta de conceptos del entendimiento (A320/B376-7) o bien consiste en una actividad de enlace en la que la razón piensa una unidad que se encuentra fuera del alcance del entendimiento pero que se alcanza a través de las actividades del entendimiento (A326 - 7/B383). Esto quiere decir que la idea es una ampliación de las funciones del entendimiento por medio de las cuales él piensa su unidad, a fin de llegar a una unidad mayor. Kant vuelve a decirnos que [10] esta ampliación de la categoría tiene que ver con el principio que le exige a la razón representarse como dado lo incondicionado. Tal ampliación ocurre [3] en tanto la razón, de acuerdo con tal principio, “exige, para un condicionado dado, absoluta totalidad por la parte de las condiciones”. Y tales condiciones son [4] aquéllas “bajo las cuales el entendimiento somete todos los fenómenos a la unidad sintética”, es decir, las
categorías, los enlaces categoriales que el entendimiento puede imponer al fenómeno para
así imponerle su unidad182.
182 Schmucker señala ciertas discrepancias entre la deducción de las ideas trascendentales y las ideas
cosmológicas. Entre tales discrepancias, tenemos por el lado de las primeras, una deducción que se realiza por medio de las tres formas de silogismos (categorías de relación), mientras que del otro se realiza por medio de las cuatro categorías. Además, Kant expresamente indica que no se podría conformar una serie de condiciones por medio de la categoría de sustancia-accidente, mientras que la idea de alma es deducida a partir del enlace de los juicios categóricos. En tercer lugar, Kant caracteriza a las ideas como categorías ampliadas, pero tal
Es con esta ampliación [5] como la categoría se convierte en idea trascendental y se le da “integridad absoluta a la síntesis empírica mediante la continuación de ella hasta lo incondicionado”. ¿Pero esta idea se conforma por una síntesis puramente categorial o empírica? Dicho en otras palabras, la integridad absoluta que se le da a la síntesis empírica, ¿no implicaría que la representación de lo incondicionado se conforme por medio de tal síntesis empírica?
Según nos dice Kant, [7] lo incondicionado nunca está dado en la experiencia, “sino sólo en la idea”. Con lo cual, debería diferenciarse tajantemente entre la idea y la síntesis
empírica o regressus empírico. La síntesis empírica nunca puede representar ni conformar
lo incondicionado. La representación de lo incondicionado está sólo en la idea. Ahora bien, si la representación de lo incondicionado no puede darse por una síntesis empírica, tal representación deberá conformarse por una síntesis puramente categorial. Y, en tanto lo incondicionado sólo es pensado en la idea, queda claro que el enlace que conforma las ideas y representa lo incondicionado debe ser categorial puro.
En consecuencia, la serie completa de condiciones para un condicionado dado es pensada únicamente en la idea y por medio de un enlace puramente categorial ampliado. Jamás puede ser el resultado de una síntesis empírica. La idea es la representación de la totalidad de dicha serie –que, como habíamos visto, era lo que la premisa mayor del silogismo cosmológico exigía representarse–.
Cabe preguntarse por qué afirma Kant [6] que la idea da integridad absoluta a la
síntesis empírica mediante la continuación de ella hasta lo incondicionado. ¿Esto no
supondría que la idea lleva a cabo la síntesis empírica hasta completarla y, por tanto, que debe ser conformada por tal actividad (es decir, que debe llevarse a cabo por una síntesis empírica)?
Kant es claro en que la síntesis empírica no conforma ni puede conformar lo incondicionado. Que la idea le dé integridad absoluta a la síntesis empírica no supone, necesariamente, que tal integridad deba ser lograda por medio de una síntesis empírica. En
caracterización no parece haber sido explicitada en el primer capítulo de la “dialéctica trascendental”. Schmucker explica estas aparentes inconsistencias indicando que la deducción de las ideas cosmológicas sería anterior a la primera parte de la “dialéctica trascendental”. No obstante, considera que no se trata de doctrinas incompatibles. cfr. Das Weltproblem in Kants Kritik der reinen Vernunft, p. 95-97. A nuestro criterio, la caracterización de la idea trascendental como categoría ampliada ya está latente en la primera parte de la “dialéctica trascendental”: la razón amplía o extiende el enlace que el entendimiento puede realizar por medio de sus juicios.
efecto, como sabemos, tal integridad absoluta jamás sería alcanzada por semejante síntesis, por lo cual, jamás podría darla. Kant no está diciendo que la síntesis empírica alcanza efectivamente lo incondicionado, sino que la idea permite pensar lo incondicionado para una síntesis empírica, esto es, que representa lo incondicionado para cierto tipo de enlace
sintético: la completitud de las condiciones correspondiente a la síntesis empírica (en
concordancia con el tipo de condición que tal síntesis piensa). En otras palabras, la misma actividad sintética (pero pura) permite llegar hasta lo incondicionado (entendiendo a las condiciones como en sí) y así pensar la totalidad de semejante síntesis, sin que esto suponga que en la formación de la idea (de la representación de lo incondicionado) participe una síntesis empírica. La síntesis empírica tendrá un rol clave en la formación de la antinomia, al pretender conformar un objeto determinado concordante con lo pensado en la idea.
A la luz de este análisis podemos comprender por qué Kant comienza este párrafo con aquella confusa declaración [1] “la razón no genera propiamente concepto alguno, sino que a lo sumo libera al concepto del entendimiento de las inevitables limitaciones de una experiencia posible” y [2] “procura, por consiguiente, ampliarlo más allá de los límites de lo empírico, aunque en conexión con ello”. Creo que ahora puede verse con más claridad por qué la razón no tendría conceptos propios y es acotada a liberar a los conceptos del entendimiento de la limitación de la experiencia posible. Esta afirmación que debería sorprendernos luego de haber estudiado la deducción de las ideas trascendentales, tiene su fundamento.
Como vimos, la razón es una facultad que busca darle al entendimiento una unidad de la que él, por sí mismo, no es capaz. Y tal intento se lleva a cabo por medio de enlaces que son propios de la razón y que permiten enlazar y vincular juicios que sólo el entendimiento ofrece. Estos enlaces, por medio de los cuales se llega a la representación de lo incondicionado, son la relación entre juicios en silogismos, esto es, la vinculación entre actividades sintéticas del entendimiento. La razón no genera nuevos conceptos, sino que vincula los enlaces propios del entendimiento por medio de una unidad y actividad de síntesis que le es propia, que se encuentra expresada en los silogismos. A través del enlace de conceptos del entendimiento (funciones de síntesis), la razón logra una síntesis capaz de alcanzar una unidad superior, lo incondicionado. Esto quiere decir que cuando Kant dice que se “libera” a la categoría de la limitación de la experiencia, no sólo está diciendo que en
la dialéctica trascendental la razón se vale de las categorías sin atender a que su único uso legítimo exige su referencia al múltiple de la intuición sensible. Esta liberación también consiste en que la razón, guiada por su principio trascendente, extiende la categoría hasta lo incondicionado al conformar por medio de ella una serie completa de condiciones183. Esta serie completa se forma reiterando el enlace sintético pensado en la categoría, de forma tal que aplicando reiteradamente el mismo enlace no sólo constituimos el vínculo entre un condicionado y su condición, sino también conformamos el vínculo entre esta condición (ahora tomada como un elemento condicionado) y la condición de ésta última. Este proceso se extiende absolutamente de forma tal que se conforme la serie completa de condiciones. Esta ampliación del enlace categorial se extiende más allá de todo límite del terreno de la experiencia, pues alcanza lo incondicionado, conformando una serie completa de condiciones (algo que el entendimiento no puede abarcar ni producir por sí mismo por medio de sus juicios). En otras palabras, la liberación de la categoría a la que Kant se refiere es la ampliación de la categoría por medio de la cual la razón alcanza lo incondicionado formando una serie completa de condiciones en sí (a través de enlaces categoriales puros).
Pero tal liberación no obsta a que la categoría conserve cierta conexión con lo empírico: tal conexión tendrá que ver con que es la misma actividad sintética que se encarga de sintetizar los fenómenos la que se ve extendida por fuera de todo límite de la experiencia. Como hemos visto, nunca la idea –que representa lo incondicionado– puede estar conformada por elementos empíricos ni por una síntesis empírica184. Pero en tanto es la misma actividad de enlace, conserva una cierta conexión con lo empírico. Tal conexión tendrá que ver con la posición realista trascendental, esto es, con la creencia en que se pueden equiparar ambos tipos de enlace (puro y empírico), lo que llevará al error de creer que la síntesis empírica es efectivamente capaz de ofrecer una representación con validez objetiva de lo incondicionado. En otras palabras, la creencia de que la idea ofrece lo
183
Cfr. A462/B490 “la razón es conducida a ellas [a las ideas cosmológicas] necesariamente en el progreso continuo de la síntesis empírica, cuando ella se propone liberar de toda condición y abarcar en su totalidad incondicionada aquello que según reglas de la experiencia sólo puede ser determinado de manera condicionada”. Es decir, cuando se pretende alcanzar la totalidad de condiciones para lo condicionado. Esto se logra por medio de la ampliación del enlace categorial, al reiterar tal enlace hasta conformar una serie ascendente de condiciones.
184 En la sección II.2.2.1 nos ocupamos de dar pruebas textuales sobre este punto y aclarar algunos puntos
incondicionado para la síntesis empírica es, precisamente, la confusión propia de la posición realista trascendental.
Como vemos, las ideas cosmológicas son síntesis categoriales puras que conforman o permiten representar series completas de condiciones en sí. Tales series (o actividades sintéticas) se conforman de acuerdo con lo representado en la premisa mayor (máxima lógica restringida)185. Precisamente, conformando series completas de condiciones según los distintos tipos de condiciones que cada enlace categorial permite pensar se produce cada idea cosmológica, correspondiendo así cada una de ellas a una categoría capaz de pensar un enlace entre condición y condicionado y de formar una serie de condiciones. En otras palabras, la máxima lógica restringida (premisa mayor) guía la formación de las ideas cosmológicas, conformadas por medio de enlaces puramente categoriales.
El resultado de esto son cuatro representaciones de series completas de condiciones, esto es, cuatro ideas cosmológicas. Como se ha adelantado, Kant las presenta según el orden las categorías (es decir, según la actividad sintética involucrada en cada una de ellas).
“Según esto, no hay más que cuatro ideas cosmológicas, según los cuatro títulos de las categorías, si se toman en cuenta aquellas que implican necesariamente una serie en la síntesis de lo múltiple. 1 La absoluta integridad de la composición del todo dado de todos los fenómenos. 2 La absoluta integridad de la división de un todo dado en el fenómeno. 3 La absoluta integridad del surgimiento de un fenómeno en general. 4 La absoluta integridad de la dependencia de la existencia de lo mudable en el fenómeno” (A415/B443)186
.
185 Klimmek, por el contrario, explica la deducción de las ideas cosmológicas a partir de ambas premisas
(mayor y menor) del silogismo cosmológico, haciendo intervenir al tiempo y espacio en su formación. Cfr. Klimmek, Kants System der transzendentalen Ideen, pp. 80, 84.
186 Sostenemos que las ideas cosmológicas deben ser conformadas por enlaces puramente conceptuales sin
referencia a elemento intuitivo alguno. Aquí Kant presenta a las ideas cosmológicas con una notoria referencia a la intuición. Entre quienes explícitamente consideran que las ideas cosmológicas suponen elementos intuitivos encontramos a Klimmek (Kants System der transzendentalen Ideen, pp. 78, 80, 84), a Allison (cfr. Kant’s transcendental idealism, p. 359) y a Schmucker. Schmucker entiende que las ideas cosmológicas se forman por una ampliación del enlace empírico. La deducción de estas ideas no se hace a partir de las categorías mismas, sino a partir de los distintos aspectos de los objetos de la experiencia que permiten formar una serie de condiciones. En el caso de las ideas cosmológicas primera y segunda, éstas se verían determinadas por el tiempo y espacio (tomados como principios formales de la intuición sensible) y no por las categorías de cantidad y cualidad. En el caso de las restantes ideas cosmológicas, sí serían determinadas por las categorías, pues éstas son capaces de conformar series por sí mismas. Finalmente, concluye Schmucker que las categorías sólo son un marco que Kant utiliza para ordenar las ideas, no un principio de su deducción. Cfr. Das Weltproblem in Kants Kritik der reinen Vernunft, pp. 96-97. A esto responde Klimmek que la determinación categorial y espacio-temporal de las ideas no son excluyentes (cfr.
Kants System der transzendentalen Ideen, p. 81). Por otra parte, Schmucker entiende que la deducción de las
Ahora bien, luego de esta presentación de las ideas cosmológicas surge un problema que nos obliga a dar más pruebas a favor de nuestra interpretación. Uno de los puntos principales de nuestra interpretación de la antinomia es sostener que las ideas cosmológicas se producen por medio de síntesis puramente categoriales, es decir, sin contenido intuitivo alguno (aunque, por otra parte, la antinomia sólo podrá producirse cuando esté involucrada una síntesis empírica). Sin embargo, si uno se limita a ver la presentación que Kant hace de las ideas cosmológicas, encuentra una objeción evidente: las ideas cosmológicas, tal como Kant las presenta, suponen una evidente referencia a la intuición (al tiempo, al espacio y/o al fenómeno). En ellas se piensa la totalidad de condiciones para un fenómeno dado. Con lo
abierta la puerta a considerar algunas incongruencias entre ambas. A pesar de esto, ambas deducciones seguirían un mismo principio y serían compatibles. Cfr. Das Weltproblem in Kants Kritik der reinen Vernunft, p. 95.
Como se verá a continuación, esta presentación de las ideas cosmológicas en relación con lo intuitivo se explica en función de la estrategia argumentativa de Kant: Kant comienza exponiendo las ideas cosmológicas y sus respectivos conflictos desde el punto de vista del realismo trascendental.
Ahora bien, una caracterización propiamente kantiana de las ideas cosmológicas debe darse sin componente intuitivo alguno. Esto es, como mera ampliación racional del enlace puramente categorial a fin de conformar una representación pura de lo incondicionado (según cada categoría capaz de ser ampliada y capaz de formar una serie de condiciones). Esto supondría describir la actividad sintética involucrada en su conformación. En lo que se refiere a las primeras dos ideas cosmológicas, nos ocupamos de ellas detenidamente en los capítulos 2 y 3. La primera idea cosmológica consiste en una síntesis completa de agregación llevada a cabo por medio de las categorías de cantidad. La segunda consiste en una síntesis completa de división (síntesis de coalición), de acuerdo con las categorías de cualidad. En la primera, pensamos una agregación de unidades independientes hasta conformar una totalidad. En la segunda, ejecutamos una división completa de la realidad de un objeto en general. Cuando se pretende que estas actividades puramente conceptuales sean ejecutadas sobre lo intuitivo, cada idea cosmológica dará lugar a la representación de dos series completas de condiciones fenoménicas. Una de ellas finita, otra infinita. Tales representaciones serán el producto de creer erróneamente que las síntesis empíricas pueden ajustarse a lo pensado en las síntesis puramente categoriales. Aunque no nos ocuparemos de la tercera y cuarta antinomia, podemos hacer una breve descripción de las actividades que conforman las ideas cosmológicas tercera y cuarta.
La tercera idea cosmológica, caracterizada a través del término “surgimiento”, se refiere a la totalidad de la serie de causas, es decir, a la representación de lo incondicionado en términos de causalidad. Tal idea se conformaría por un enlace puramente conceptual que, enlazando reiteradamente causas, conforma la representación de la totalidad absoluta de la causalidad. Si remitimos esta actividad de enlace a lo