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Las condiciones antecedentes de la investigación

La investigación empírica en ciencias sociales o naturales se plantea en el seno del conocimiento existente en cuyo contexto se establecen los proble- mas a investigar, se diseña la investigación, se concretan los objetivos y se 2 La excepción sería la filosofía de la economía, interesada en la justificación de sus

deciden las hipótesis a indagar (se adelantan hipotéticamente las soluciones posibles que han de ser investigadas)3. Todo ello implica un proceso gene- ralmente largo y complejo en el que se ponen en juego diversos elementos y que puede caracterizarse en tres etapas:

1. Las condiciones antecedentes de la investigación. 2. La observación, experimentación y medición. 3. El análisis y la interpretación de datos.

Antes de proceder a dar cuenta de la investigación, propiamente dicha, abordaremos ciertas condiciones, que por ello denominamos antecedentes, sin cuyo cumplimiento la investigación difícilmente llegaría a realizarse con resultados aceptables. Estas condiciones afectan al momento en que se diseña la investigación y tienen que ver con la formulación y concreción

del problema a investigar, las hipótesis y las variables en juego en la inves- tigación.

La formulación del problema a investigar y la concreción que se alcance en su planteamiento son claves para el desarrollo de la investigación. En la medida en que el problema pueda acotarse con precisión, la hipótesis a in- vestigar y los objetivos de la investigación también podrán precisarse. Por tanto, la vaguedad o concreción en el planteamiento del problema afectarán al desarrollo de la investigación.

Aunque señalar esta cuestión parezca una trivialidad, es relevante hacer- lo en relación a las ciencias sociales, puesto que algunas investigaciones so- ciales se caracterizan por su falta de concreción, con la consiguiente vague- dad de los objetivos y de todo el proceso de investigación. Como afirma Lundberg, «muchos proyectos de investigación fracasan principalmente por falta de concreción y de objetivos claramente definidos; por ejemplo, des- pués de un año de investigación sobre muchos temas, tales como la vida de

un niño, mujeres en la industria, el periódico, resultó que si bien llegó a

reunirse gran cantidad de material, prácticamente no pudo ser contestada ninguna cuestión de interés general»4.

La falta de concreción tiene que ver con dos situaciones que se dan en las ciencias sociales. Por un lado, la existencia de teorías muy especulativas y enormemente abarcantes, que pretenden dar cuenta de amplios ámbitos de la realidad en términos de principios difícilmente traducibles a la prácti- ca investigadora. En su contexto, la investigación empírica apenas es un re- curso retórico. Las teorías sistémicas de la sociedad, las estructuralistas o las evolucionistas son ejemplos de ello. Por otro, encontramos con frecuen-

3. La investigación y conceptualización en ciencias sociales

3 M. Brewer y B. E. Collins (eds.), 1981.

4 G. A. Lundberg, 1929, p. 58. Éste es un tema recurrente entre los metodólogos de las

ciencias sociales; véase, por ejemplo, R. Sierra Bravo, 1985. También R. Boudon, 1970.

cia investigación de problemas prácticos con fines puramente pragmáticos. Son investigaciones que ofrecen un gran número de datos empíricos —ob- tenidos a través de técnicas de investigación correctas— pero inútiles para responder a alguna cuestión de interés científico. Como señala Boudon, buena parte de los logros de la sociología se deben a la investigación de ca- racterísticas externas de poblaciones en respuesta a preguntas pragmática- mente formuladas desde instituciones políticas o sociales5. Son investiga- ciones que responden directamente a objetivos pragmáticos que determinan la investigación.

Ambas situaciones tienen como resultado el divorcio entre teoría e in- vestigación característico de ciertas áreas de las ciencias sociales (investi- gación sin teoría y teoría sin investigación empírica). Por otro lado, dejan un amplio espacio para la incidencia de factores externos que influyen des- de el diseño de las investigaciones hasta la interpretación de los datos obte- nidos. Intereses y valores sociopolíticos y económicos, relacionados con el ámbito que se investiga, pueden ser determinantes respecto a qué se consi- dere problema a investigar, a cómo se concrete éste, qué aspectos se entien- da que deben ser investigados y qué objetivos se persigan. Las decisiones acerca de qué debe y qué no debe ser estudiado pueden estar conectadas con asunciones externas, incluidos fines prácticos de grupos sociales deter- minados. Se ha estudiado, por ejemplo, cómo en ciencias biológicas y so- ciales los temas a investigar, su selección y definición reflejan la perspecti- va social, cultural e incluso personal de los investigadores, cuestión que, por otro lado, ya planteó M. Weber, como hemos indicado anteriormente. La problemática señalada no significa que no se desarrolle investigación como respuesta a problemas que se plantean con precisión, con hipótesis y objetivos adecuadamente perfilados6. Existe un considerable abanico de in- vestigaciones que satisfacen estos requisitos, por ejemplo la investigación de las actitudes sindicales de los obreros7, estudios del nivel de desarrollo de zonas concretas8, experimentos de laboratorio sobre las relaciones de dominación, la obediencia a la autoridad, o la disonancia9.

5 Tal como se señala en R. Boudon, 1970, pp. 19-83.

6 Es cierto, como cree Nagel, que a pesar de las dificultades en ciencias sociales, hay

formas adecuadas de establecer investigaciones empíricas controladas que ofrecen in- formación.

7 Un ejemplo de esta investigación es la presentada por O. Benoit, 1962, pp. 179-194.

En los volúmenes I y II de este libro aparecen varios ejemplos interesantes de investiga- ciones en sociología.

8 Estas investigaciones aparecen expuestas en A. C. D’Ancona, 1999, pp. 143-149. 9 El primero conocido como «experimento de Milgram», y el segundo, como «experi-

mento Festinger». Para estos experimentos, véase D. Kahneman y A. Tversky, 1979, pp. 263-291, y 1982, pp. 160-173. Véase igualmente A. Tversky y D. Kahneman, 1974, pp. 1124-1130, y 1981, pp. 453-458. También T. Ibáñez Gracia (coord.), 1989.

La segunda condición antecedente que hemos señalado tiene que ver con un elemento central del diseño de la investigación: las hipótesis a in- vestigar. Una vez formulado el problema, se plantean las soluciones hipo- téticas, es decir, las hipótesis a investigar, cuya búsqueda va a determinar la investigación que se lleve a cabo. La formulación de hipótesis es la ope- ración subsiguiente a la determinación del problema en el proceso investi- gador.

Toda investigación comienza aventurando hipótesis sobre las soluciones probables o posibles al problema en cuestión y eligiendo entre ellas las que parezcan más plausibles. Esto implica evaluación del problema y toma de decisiones respecto a por dónde hay que buscar las soluciones. Por tanto, delimita la dirección que ha de seguir la investigación y qué aspectos con- cretos hay que investigar, ya que de las hipótesis que se propongan se deri- van las variables y, por tanto, las informaciones a recoger, las técnicas a emplear y los hechos de interés para la investigación.

En el caso de que los problemas a investigar se formulen de manera poco concreta, esta inconcreción, y todo lo que ella implica, se transfieren a la hipótesis y, por tanto, a toda la investigación, como hemos indicado. Así encontramos, por ejemplo, que en el estudio de la delincuencia las hi- pótesis a investigar son muy generales e inconcretas cuando se ha postula- do que las causas de la delincuencia son hereditarias o medioambientales. El contenido empírico de las hipótesis en cuestión es difícil de establecer y de traducir en términos operacionales para la investigación. Y una de las condiciones básicas que ha de cumplir una solución hipotética es la de ser investigable empíricamente, además de que pueda serlo mediante el empleo de técnicas asequibles. Esta condición tiene que ver con que los términos usados deben poseer realidad empírica, aunque sea indirectamente estable- cida, es decir, las variables de la hipótesis a investigar han de ser operacio- nalizables.

De esta manera llegamos a la tercera condición antecedente, la que tiene que ver con las variables. Si la función de la hipótesis es la de señalar al in- vestigador los aspectos que deben ser tomados en cuenta en la búsqueda de soluciones, esto será posible si se llega a concretar al máximo las variables de que consta dicha hipótesis. Para expresarlo con una sentencia radical, podemos afirmar que la investigación científica gira en torno a las varia-

bles, se opera con ellas en todas las fases de la investigación: observación,

experimentación, clasificación y análisis.

Por variable entendemos, de acuerdo con Boudon y Lazarsfeld, «cual- quier característica, cualidad o atributo de una persona, grupo o aconteci- miento que puede cambiar de valor»10. Son características ligadas entre sí con una relación determinada, entre las que se puede citar como más comu- nes las de covariación o asociación y de dependencia, influencia o causali-

3. La investigación y conceptualización en ciencias sociales

dad. Por ejemplo, la variable posición social está ligada en una relación de dependencia con diversas variables, entre las que se pueden señalar edad,

sexo, ingresos, poder, inteligencia y nivel educativo; la variable estatus en

una empresa depende de las variables contribución (edad y grado de esco- laridad) y retribución (antigüedad y salario); las variables oferta y demanda están en una relación de influencia mutua; la variable calidad de vida está asociada a variables como salud, renta, trabajo, vivienda, seguridad, edu-

cación-formación, entorno físico-social, ocio, etc. Las variables a su vez

presentan dimensiones e indicadores; los indicadores permiten medir las di- mensiones de las variables posibilitando el establecimiento de cuantifica- ciones11.

Las variables pueden clasificarse en cuantitativas y cualitativas. Las cuantitativas, a su vez, en agrupadas o no y en discretas o continuas. Las agrupadas son aquellas en las que la serie numérica que abarcan está di- vidida, a efectos operativos, en intervalos agrupados. Las continuas pue- den tomar cualquier valor dentro de su rango, mientras que las discretas, al contrario, se hallan restringidas a determinados valores. Las variables pueden ser también individuales o colectivas. Las primeras se refieren a características de unidades individuales: edad, sexo, profesión; las segun- das, a características de unidades que son colectivos, conjuntos o grupos: tasa de fertilidad, recursos variables, rendimiento sobre la inversión, in- dustrialización.

Por su nivel de abstracción, las variables pueden dividirse en generales, que se refieren a características no medibles empíricamente, intermedias, que expresan dimensiones o aspectos parciales de estas variables, por tanto, más concretos, y, finalmente, indicadores, que representan aspectos de es- tas dimensiones directamente medibles y observables. El proceso de hacer

operativas (operacionalizar) las variables no consiste sino en traducir las

variables más generales en variables intermedias e indicadores. Esto es fun- damental en el proceso de hacer investigable una hipótesis.

Según el carácter de las escalas o conjuntos que forman los elementos que comprenden las variables, éstas se pueden dividir en nominales, ordina- les, de intervalo y de razón. Las variables nominales son las que compren- den la distinción de diversas categorías sin implicar ningún orden entre sí. Las variables ordinales implican orden entre sus categorías, pero no grados de distancia iguales entre sí. Las de intervalo suponen a la vez orden y gra- dos de distancia iguales entre las diversas categorías. Por último, las de ra- zón comprenden a la vez todos estos aspectos, distinción orden, distancia y origen único.

Por último, las variables se dividen en dependientes e independientes. Las primeras designan las variables a explicar, los efectos o resultados respecto a los cuales hay que establecer el motivo o la causa. Las inde- 11 Véase el estudio antes citado en A. C. D’Ancona, 1999, pp. 148-149.

pendientes son las variables explicativas, cuya asociación o influencia so- bre la variable dependiente se pretende descubrir en la investigación. Esta distinción hace referencia al núcleo central del proceso investigador. En muchos casos no se puede determinar de modo absoluto en las variables sociales las que son dependientes o independientes. A veces, que tengan un carácter u otro en una investigación depende del objetivo perseguido en ella.

Por otro lado, aunque una variable relacionada con otra sea claramente anterior en el tiempo a ésta, y deba ser considerada como independiente para estudiar la influencia de la primera sobre la segunda, se puede consi- derar la variable posterior en el tiempo como independiente a efectos de es- tudiar la distribución de la variable primera en función de la segunda. Por ejemplo, la edad de las personas puede influir a la hora de comprar deter- minado tipo de camisa y no al revés. Sin embargo, nada impide que, consi- derando los tipos de camisas comprados como variable independiente, se trate de conocer la distribución proporcional por edades de las personas que las compran.