• No se han encontrado resultados

El retorno a la explicación causal

4. El programa analítico y el debate de los microfundamentos

4.1 El retorno a la explicación causal

La crítica de la explicación funcional afirma que esta forma de explicación en ciencias sociales es cuestionable en tanto que explicación teleológica e insostenible como explicación de sistemas autorregulados (tal como se la aplica en los campos de la biología y de los sistemas artificiales)91. Es per- fectamente válida siempre que se establezcan, de forma aceptable, hipótesis adecuadas de autorregulación. Por tanto, es necesario tener alguna idea de los mecanismos que establecen y preservan la relación funcional tal como ocurre en biología y en la explicación de sistemas autómatas. Elster señala que la explicación funcional en biología está sólo justificada cuando cree- mos en la verdad de una particular teoría causal subyacente92. En biología, según Daniel Little, las explicaciones funcionales están aseguradas por un sencillo mecanismo causal: el proceso de selección natural93. En ciencias sociales se carece de un mecanismo equivalente y de las hipótesis corres- 91 La crítica de la explicación funcional será tratada ampliamente en el capítulo cinco.

Por ejemplo, A. Ryan la considera una forma de explicación teleológica (A. Ryan, 1970, pp. 195-221). Para el debate en torno a la explicación teleológica, véanse J. Hin- tikka, A. Macintyre et al., 1976; J. Manninen y R. Tuomela (eds.), 1976, y G. H. von Wright, 1971.

92 J. Elster, 1983a, pp. 21-24. 93 D. Little, 1991, p. 100.

pondientes; por tanto, no se dispone de argumentos funcionales apropiada- mente sostenidos por una explicación causal del proceso local que estable- ce la explicación funcional94. No hay forma de dar cuenta razonable de cómo los efectos beneficiosos tienden a mantener sus propias causas sin implicar a los actores humanos.

En el caso que expone Merton respecto a las funciones latentes de la máquina política en relación al caciquismo urbano, no hay manera de expli- car cómo la meta del sistema (conseguir bajos niveles de conflicto social) ha producido en abundancia el fenómeno de los caciques urbanos. Para ello es necesario tener en cuenta que las recompensas provechosas para los ca- ciques y sus clientes proporcionan oportunidades empresariales en las que pueden participar individuos sin demasiados escrúpulos y aprovecharse, lo que a su vez tiene efectos útiles en algún sentido para otras personas que no tienen, así, ninguna buena razón para intervenir en la supresión de la co- rrupción95. Pero esto ya no es una explicación funcional, sino una explica- ción basada en las razones (intereses) de ciertos actores y en las consecuen- cias (intencionales y no intencionales) de sus acciones.

Este tipo de cuestiones han configurado el corazón del debate acerca de la explicación funcional que se ha desarrollado en las últimas décadas en el contexto del programa analítico de los microfundamentos cuyos protago- nistas principales han sido J. Elster y G. Cohen96. Los resultados que este debate arroja nos dejan con una valoración de la explicación funcional en ciencias sociales acorde con la que ya señaló R. S. Rudner en los años se- senta cuando afirmó: «los resultados conseguidos hasta la fecha han de ser considerados como equivalentes solamente (en lo que respecta a la explica- ción) a la articulación de algunos presentimientos precientíficos o pías es- peranzas de que una explicación funcional para el elemento en cuestión pueda por fin ofrecerse»97.

A partir de la crítica a la explicación funcional, se plantea la necesidad de determinar las condiciones de posibilidad del establecimiento de expli- caciones causales de los fenómenos sociales. Ello lleva a la investigación de los fundamentos de la explicación social en una dirección muy distinta de la funcionalista, explorándose los microfundamentos de los eventos socia- les para detectar los mecanismos causales implicados en su ocurrencia. La investigación de tales mecanismos supone un procedimiento analítico diri- gido a la indagación en los niveles elementales de la realidad social en los

2. Neopositivismo, racionalismo crítico e individualismo metodológico

94 Por tanto, la explicación funcional requiere hacer referencia a leyes. C. G. Hempel,

1965, pp. 306-316.

95 He seguido la exposición de este caso hecha por A. Ryan, 1970, pp. 216-217. 96 La disputa que expondremos en el capítulo cinco de este libro se reproduce en parte

en Zona Abierta, 33, 1984. Véase en este número de la revista: G. A. Cohen, 1982; Ph. van Parijs, 1982, y J. Elster, 1982.

que se entiende que se configura la microfísica causal de los eventos socia- les, sea cual sea su grado de complejidad. Esto es necesario para especifi- car los mecanismos causales a partir de cuales son explicables tales even- tos. Elster es claro al respecto cuando sostiene que es preferible explicar lo macro por lo micro que explicar lo macro por lo macro; es más eficaz abrir la caja negra y ver el funcionamiento de los mecanismos de los fenómenos, pues así se reduce el riesgo de confundir explicación y correlación y podre- mos detectar los antecedentes causales de los fenómenos98. Se acentúa la importancia de investigar los mecanismos causales, ya que, según Elster, «cuando hemos identificado un nuevo mecanismo por el cual p produce q ha progresado el conocimiento, porque hemos agregado un nuevo ítem a nuestro repertorio de modos en los cuales suceden las cosas»99. Esto es lo que permite la elaboración de explicaciones en ámbitos, ahora, limitados a imprecisas correlaciones entre variables de gran generalidad y a vagas ex- plicaciones funcionales. Se trata de retomar la idea de que explicar un acontecimiento es dar un relato de por qué sucedió, y ello implica algún re- lato del mecanismo causal que relaciona los dos acontecimientos100. Si se puede proceder en este sentido, se habrá avanzado en la dirección correcta en el terreno de la explicación social.

La correlación funcional entre un sistema y otro, entre una estructura y otra, no permite responder al cómo de la ocurrencia; no muestra los micro- procesos causales a través de los que han ocurrido las cosas. No es sufi- ciente, por ejemplo, afirmar funcionalmente que el Estado sirve a los inte- reses del capital; es necesario dar una explicación de los mecanismos a través de los cuales se configuran las políticas de Estado para producir ese resultado. Los científicos sociales necesitan, a la hora de la explicación, te- ner alguna idea de los mecanismos a través de los cuales el fenómeno agre- gado emerge, en el sentido de la afirmación de Roemer de que el análisis de clase requiere microfundamentaciones para explicar por qué y cuándo las clases son unidades relevantes para el análisis101. Como señala Elster, sin un profundo conocimiento de los mecanismos que actúan al micronivel las grandes reivindicaciones marxistas acerca de las macroestructuras y el cambio a largo plazo están condenadas a permanecer en un nivel especula- tivo. Por ello, hay que ir a los microfundamentos intentando deslindar los mecanismos a través de los que opera la causalidad social. De esta manera, podremos establecer explicaciones causales basadas en tendencias y leyes probabilísticas.

98 J. Elster, 1989, pp. 13-16. 99 J. Elster, 1989, p. 19. 100 J. Elster, 1989, p. 13.