Los reflejos espinales y la respuesta sexual La eyaculación
Los órganos sexuales externos
Pregunta: ¿Cuáles son los órganos sexuales externos masculinos? Los órganos sexuales ex- ternos masculinos incluyen el pene y el escroto (véanse las Figuras 3.1 y 3.2).
El pene
A primera vista, las estructuras del pene pueden parecer bastante simples, especialmente cuando se comparan con los órganos femeninos. Esta aparente simplicidad puede haber contribuido a los estereotipos culturales que califican a los hombres de sinceros y agresi- vos y a las mujeres de complicadas y, quizás, misteriosas. Pero, como se puede apreciar en la Figura 3.1, la simplicidad del pene es solo aparente. Su complejidad se oculta bajo su superficie. Los estereotipos del género con respecto a la anatomía están tan desencamina- dos como aquellos relacionados con la personalidad (véase el Capítulo 5).
Pregunta: ¿Cuáles son las funciones y las partes del pene? El pene, como la vagina, es el ór- gano sexual que se utiliza en la relación sexual. Sin embargo, a diferencia de la vagina, el pene sirve de canalización para la orina. El semen y la orina salen del pene a través de la abertura uretral. Esta abertura se llama meato uretral, que significa «pasaje».
En lugar de huesos o músculos, el pene contiene tres cilindros de tejido esponjoso que hacen posible su elongación. Los dos cilindros más grandes, los cuerpos cavernosos (véa-
se la Figura 3.1), están uno junto al otro y funcionan como los cuerpos cavernosos en el
clítoris. Estos cilindros se llenan con sangre y se endurecen durante la excitación sexual. Además, un cuerpo esponjoso discurre a lo largo de la parte baja o ventral de la superfi- cie del pene. Éste contiene la uretra, que conduce la orina a través del pene hacia la aber- tura urinaria (el meato uretral) en el extremo. Al final del pene, el cuerpo esponjoso se hace más grande para formar el glande, o la cabeza del pene.
Estos tres cilindros consisten en tejido esponjoso que se hincha (se dilata), llenándo- se de sangre durante la excitación sexual y produciendo la erección. La uretra se conecta con la vejiga, que no está relacionada con la reproducción, y con las partes del sistema re- productor que transportan el semen. El glande del pene, como el glande clitoridiano, es sumamente sensible al estímulo sexual. Por ello, el estímulo prolongado puede volverse irritante, incluso doloroso. Por lo general, los hombres prefieren masturbarse acariciando el tronco del pene en lugar del glande, aunque algunos prefieren tocarse este último. La
corona, o el anillo coronal, separa el glande del cuerpo del pene. También éste es bastante
sensible al estímulo sexual. Después del glande, las partes del pene que los hombres sue- len encontrar más sensibles son la corona y un área, en la parte inferior del pene, llamada
Símbolos fálicos
Imágenes del pene que normalmente son símbolos de poder.
Testículos Glándulas
sexuales masculinas, suspendidas en el escroto, que producen las células del esperma y las hormonas sexuales del varón.
Pene Órgano masculino
de la relación sexual. (Del latín «cola».)
Cuerpos cavernosos
Cilindros de tejido esponjoso en el pene que se llenan de sangre y se endurecen durante la excitación sexual.
Cuerpo esponjoso
Cuerpo esponjoso que discurre a lo largo de la base del pene, que contiene la uretra del pene y se agranda en el extremo para formar el glande.
Corona La zona que
separa el glande del cuerpo del pene. (Del latín «corona».)
Frenillo Tira sensible de
tejido que conecta la parte inferior del glande con el tronco. (Del latín frenum, que significa «brida».)
Figura 3.1. El pene. Durante la excitación sexual, los cuerpos cavernosos y esponjosos se llenan con sangre, lo
que produce su aumento de tamaño y endurecimiento.
Glande Corona
Abertura uretral
(meato) Uretra
del pene Cuerpo esponjoso Crura Cuerpo cavernoso Membrana uretral Uretra prostática Fascia Uretra del pene Cuerpo esponjoso Dorsal Ventral Vesos y nervios Cuerpos cavernosos Piel
frenillo. El frenillo es una tira delgada de tejido que conecta la parte inferior del glande
con el cuerpo del pene. Para la mayoría de los hombres, la parte superior del pene es la más sensible.
La base del pene, llamada la raíz, se extiende dentro de la pelvis. Está unida a los hue- sos pelvianos por unas estructuras que tienen forma de pierna, llamadas crura o crurales, que son como aquellas que anclaban el clítoris femenino. El cuerpo del pene se llama el
tronco del pene. Al contrario que el tronco clitoridiano, puede oscilar libremente. Así,
cuando la excitación sexual llena el pene de sangre, la erección resultante es obvia. La piel del pene carece de vello y está suelta, lo que permite su expansión durante la erección. Está sujeta al cuerpo del pene sólo debajo del glande. Sin embargo, parte de ella, como los labios menores femeninos, cubre parcialmente el glande. Este trozo de piel es el
prepucio. Cubre parte o todo el glande, así como el prepucio clitoridiano (capucha) cu-
bre el cuerpo del clítoris. El prepucio consiste en piel suelta que puede moverse libremen- te sobre el glande. Sin embargo, el esmegma, una secreción de olor fuerte, se puede acu- mular bajo el prepucio, adhiriéndose al glande.
Circuncisión. La circuncisión es la extracción quirúrgica del prepucio (Figura 3.3). Pregunta: ¿Cuál es la polémica que rodea a la circuncisión masculina? Los defensores de la circuncisión masculina creen que es higiénica porque elimina un lugar donde el esmegma se puede acumular y donde pueden prosperar organismos infecciosos. Los antagonistas creen que la circuncisión es innecesaria porque la limpieza regular es suficiente para re- ducir el riesgo de estos problemas.
La circuncisión masculina tiene una larga historia como rito religioso. Los judíos tra- dicionalmente llevan a cabo la circuncisión masculina poco después del nacimiento del bebé. La circuncisión se realiza como una señal de la relación entre Dios y el pueblo de Abraham. Los musulmanes también practican la circuncisión ritual por razones religio- sas, aunque ellos la llevan a cabo unos años después del nacimiento (Quereshi, 2003). Los porcentajes de la circuncisión en Estados Unidos, por ejemplo, varían ampliamente desde
Raíz Base del pene que se
extiende dentro de la pelvis.
Tronco Cuerpo del pene
que aumenta de volumen como resultado de la vasocongestión.
Prepucio Piel suelta que
cubre el glande.
Circuncisión Extracción
quirúrgica del prepucio del pene. (Del latín
circumcidere, que significa
«cortar alrededor».) Figura 3.2. Aparato reproductor masculino. Los
órganos sexuales masculinos externos incluyen el pene y el escroto. Vesícula seminal Conducto eyaculatorio Recto Cuerpo esponjoso Testículo Epidídimo Escroto Glándula bulbouretral Vejiga Vasos deferentes Glándula prostática Cuerpo cavernoso Pene Uretra Glande del pene
Conductos seminíferos Prepucio
el 80 por ciento en el Medio Oeste, donde son más altos, hasta aproximadamente el 40 por cientoen el Oeste donde son más bajos. La circuncisión no es común en otros lugares, salvo el mundo musulmán. La proporción es, aproximadamente, un 17 por ciento en Canadá y un 5 por ciento en Inglaterra. La circuncisión es bastante rara en Europa, en Suramérica y en el Asia no musulmana (Liptak, 2003).
La circuncisión se extendió en Estados Unidos porque los informes médicos sugirie- ron que se reducía el riesgo de infecciones del tracto urinario (Wiswell, 2003) del virus del papiloma humano (Castellsague et al., 2002) del VIH/SIDA (Bailey, 2000; Cohen, 2000; Halperin & Bailey, 1999). Por ejemplo, Ann Buve (2000), del Instituto Belga de Medicina Tropical, comparó la incidencia de infección de VIH en dos ciudades africanas con altas proporciones y dos con bajas proporciones. En Yaundé, Camerún, y Cotonou, Benin, el predominio de VIH entre los hombres sexualmente activos estaba aproximadamente entre el 4 y el 5 por ciento, y estaban circuncidados el 99 por ciento de los hombres. En Ki- sumu, Kenya, y Ndola, Zambia, donde las proporciones de circuncisión eran mucho más bajas, las proporciones de infección de VIH entre los hombres sexualmente activos esta- ban entre el 26 y el 27 por ciento aproximadamente. Es probable que los efectos protecto- res de la circuncisión reflejen una incidencia más baja de inflamaciones locales y úlceras Figura 3.3. Variaciones normales en los órganos genitales masculinos. El pene y el escroto varían bastante en
su aspecto de un hombre a otro. Los penes de las dos primeras fotografías están circuncidados.
Grupo étnico
Varones euroamericanos (incluyendo los judíos) Varones afroamericanos Varones latino americanos Varones judíos americanos
Porcentaje de varones circuncidados 100 80 60 40 20 0
Figura 3.4. ¿Quién se circuncida? La circuncisión era muy común entre los judíos americanos, para los que
forma parte de un rito religioso, y, en general, entre los euroamericanos, comparada con los afroamericanos y con los latinoamericanos. En otras partes del mundo, la circuncisión es relativamente rara, excepto entre los musulmanes, que también circuncidan a los varones por razones religiosas.
genitales, que son dos posibles vías de entrada para el VIH, y el desprendimiento de célu- las en el prepucio (células de Langerhans), que son receptivas para la infección por VIH (Cohen, 2000; Szabo & Short, 2000).
En lo que se refiere a los efectos sexuales de la circuncisión, por lo general, se acepta que la circuncisión disminuye la sensibilidad sexual (Liptak, 2003). Aunque la circunci- sión disminuye el riesgo de contraer cáncer del pene, ETS e infecciones del tracto urina- rio (Wiswell, 2003), el procedimiento es sumamente doloroso si no se lleva a cabo con la anestesia adecuada, y en 1999 la Academia Americana de Pediatría declaró que el riesgo relativamente superior de contraer cáncer del pene o ETS no era motivo suficiente para que la circuncisión se realizara de manera universal. Los críticos de la circuncisión tam- bién señalan que se lleva a cabo sin el consentimiento informado de la persona que se va a operar (que normalmente solo tiene unos días de edad) (Liptak, 2003).
Sin embargo, todos los médicos están de acuerdo con que la circuncisión es una op- ción para el tratamiento de la fimosis, que consiste en la dificultad de llevar hacia atrás el prepucio del glande. No obstante, hoy en día solo una minoría de varones con fimosis se circuncida por esa razón (Rickwood et al., 2000).
El tamaño del pene
IRAS: ¿No tengo ni una pulgada más de fortuna que ella?
CARMIANA: Bueno, si tuvieras solo una pulgada de fortuna más que yo, ¿dónde ele-
girías que estuviera?
IRAS: No en la nariz de mi marido.
William Shakespeare, Antonio y Cleopatra
En nuestra cultura, el tamaño del pene se considera a menudo como una medida de la masculinidad de un hombre y de su capacidad para satisfacer a su pareja sexual. Shakespeare y otros escritores nos informan de que los hombres se han mirado el pene durante siglos, a veces con deleite, pero más a menudo con mortificación. Los hombres que hacen gala de sus hazañas sexuales o reproductoras también presumen de tener una prueba más prominente de su masculinidad. Sin embargo, la experiencia clínica con pa- rejas disfuncionales sugiere que las mujeres se quejan más de la falta de capacidad de sus compañeros para la comunicación o creación de la atmósfera emocional adecuada que del tamaño de su pene (Zilbergeld, 1999).
Puede servir de consuelo saber que incluso el pene humano más pequeño es unas tres o cuatro veces más largo que el pene de un gorila corpulento. Aun así, el pene humano no se puede comparar con el de la ballena azul. Este mamífero marino puede llegar a medir más de treinta metros de longitud y su pene puede superar los dos metros de longitud. Cuando no lo utiliza, lo oculta en su abdomen, pues de no hacerlo podría actuar como un timón y estorbar la capacidad de navegación del animal.
Masters y Johnson (1966), en un estudio realizado con 312 hombres, encontraron que la longitud de los penes en estado de flacidez variaba entre los nueve y los diez cm de lon- gitud, y entre los 12,5 cm y los 18 cm de longitud en erección (Reinisch, 1990). La longi- tud de los penes en erección difiere menos que la de los penes flácidos. Los penes más pe- queños cuando están flácidos aumentan más de tamaño al ponerse erectos. Los penes relativamente grandes cambian menos su tamaño. Las diferencias de tamaño en los penes flácidos se cancelan en gran medida cuando entran en erección.
Incluso cuando está flácido, el mismo pene puede variar su tamaño. Factores como el aire o el agua fríos o las emociones de miedo o ansiedad pueden hacer que el pene (junto con el escroto y los testículos) se acerque más al cuerpo, reduciendo su tamaño. El pene flácido también puede aumentar su tamaño en el agua caliente o cuando el hombre está relajado.
Fimosis Condición
anómala en la que el prepucio está tan ajustado que no puede retirarse del glande. (Del griego
phimos, que significa
El escroto
Pregunta: ¿Qué es el escroto? El escroto es una bolsa de piel suelta que se cubre ligera- mente de pelo en la pubertad. Tiene dos compartimentos que sostienen los testículos. Cada testículo se sostiene en su lugar por un cordón espermático, una estructura que contiene los vasos deferentes, vasos sanguíneos y nervios, y el músculo del cremáster. El
músculo del cremáster levanta y baja los testículos dentro del escroto como respuesta a
los cambios de temperatura y los estímulos sexuales. (La excitación sexual aproxima los testículos al cuerpo.)
La producción de esperma es óptima a una temperatura ligeramente inferior a los 37 grados centígrados, que es la temperatura normal del cuerpo. La temperatura del escroto suele estar entre cinco y seis grados por debajo de esta temperatura corporal. El escroto es flexible y está suelto, lo que permite a los testículos y a las estructuras cercanas alejarse de la temperatura más elevada del cuerpo, sobre todo en tiempo caluroso. En la capa media del escroto está el músculo de dartos, que, como el cremáster, se contrae y se relaja como respuesta a los cambios de temperatura. En tiempo frío o ante el contacto con agua fría, se contrae para acercar los testículos al cuerpo. Con tiempo caluroso se relaja, permitiendo a