disminuye el área de contacto del escroto con el exterior. Relajado permite que la superfi- cie de intercambio de calor sea mayor, mientras que contraído, en tiempo frío, reduce la su- perficie y, en consecuencia, la pérdida de calor, dando una apariencia arrugada al escroto. El escroto se desarrolla a partir del mismo tejido embrionario que da lugar a los labios mayores femeninos. Y como éstos, es bastante sensible al estímulo sexual. Es algo más sensible que la parte superior del pene pero menos que otras áreas de éste. (Véase la Figura 3.2).
Los órganos sexuales internos
Pregunta: ¿Cuáles son los órganos sexuales internos masculinos? Los órganos sexuales in- ternos masculinos incluyen los testículos, los órganos que producen el esperma y la tes- tosterona, el sistema de tubos o conductos que dirigen el esperma a través del sistema re- productor masculino y los órganos que ayudan a nutrir y activar el esperma y neutralizan parte de la acidez que eventualmente se encontrará el esperma en la vagina.
Los testículos
Los testículos son las gónadas masculinas («gónada» deriva del griego gone, que significa «semilla»). En jerga, los testículos se suelen llamar «pelotas» o «huevos», términos consi- derados vulgares pero que son razonablemente descriptivos y que facilitan a muchas per- sonas referirse a ellos en las conversaciones informales.
Pregunta: ¿Cuáles son las funciones de los testículos? Los testículos cumplen dos funciones análogas a las de los ovarios: secretan hormonas sexuales y producen células geminales maduras. En el caso de los testículos, las células geminales son el esperma y las hormonas sexuales son los andrógenos. El andrógeno más importante es la testosterona.
La testosterona. La testosterona es producida por las células intersticiales, que también son conocidas como las células de Leydig. Las células intersticiales se encuentran entre los conductos seminíferos y descargan la testosterona en el flujo sanguíneo (véase la Fi- gura 3.5). La testosterona estimula la diferenciación prenatal de los órganos sexuales
Escroto Bolsa de piel
suelta que contiene los testículos. (De la misma raíz lingüística de la palabra «tira», que significa «una tira larga, estrecha», y refiriéndose probablemente a los surcos largos en la bolsa escrotal.)
Cordón espermático
Cordón que suspende un testículo dentro del escroto y contiene un vaso deferente, vasos sanguíneos, nervios y el músculo del cremáster.
Vaso deferente Tubo
que dirige el esperma desde el testículo hasta el conducto eyaculatorio del pene. (De las raíces latinas que significan «un vaso» que «lleva hacia abajo».)
Músculo del cremáster Músculo
que levanta y baja el testículo como respuesta a los cambios de
temperatura y al estímulo sexual.
Músculo de dartos
Músculo en la capa media del escroto que se contrae y se relaja como respuesta a los cambios de temperatura.
Célula geminal Célula
a partir de la cual se desarrolla un nuevo organismo completo. (Del latín germen, que significa «brote».)
Esperma Célula geminal
masculina. (De la raíz griega que significa «semilla».)
Andrógenos Hormonas
sexuales masculinas. (Del griego andros, que significa «hombre», y -gene, que significa «nacido».)
masculinos, la producción de esperma y el desarrollo de los caracteres sexuales secunda-
rios, como la barba, la voz grave y la masa muscular.
En los hombres, varias glándulas endocrinas —un bucle de retroalimentación entre el hipotálamo, la glándula pituitaria y los testículos (véase la Figura 3.6)— mantienen los ni- veles de testosterona en sangre más o menos constantes, aunque se producen ligeras varia- ciones debido al estrés, la hora del día, el mes y otros factores. Esto contrasta con los picos y los valles en los niveles hormonales de las mujeres durante las fases del ciclo menstrual. Las hormonas pituitarias, FSH y LH, que regulan la actividad de los ovarios, también regulan la actividad de los testículos. La FSH regula la producción de esperma y la LH es- timula la producción de testosterona por parte de las células intersticiales. Bajos niveles de testosterona dan la orden al hipotálamo para que produzca la hormona LH liberadora o activadora (LH-RH). Como las piezas de un dominó cayendo en línea, la LH-RH obliga a la glándula pituitaria a secretar LH, la cual a su vez estimula a los testículos para secretar testosterona. La LH se conoce también como hormona estimuladora de las células intersti-
ciales, o HECI.
Cuando el nivel de testosterona en sangre alcanza un pico, el hipotálamo ordena a la glándula pituitaria que deje de producir LH. Este sistema cíclico de información entre es- tas tres glándulas endocrinas se llama bucle de retroalimentación. Éste, en concreto, es un bucle de retroalimentación negativo, es decir, el incremento de niveles hormonales en una parte del sistema le indica a otra parte del sistema que reduzca los niveles, y viceversa.
Testosterona Hormona
esteroide sexual masculina.
Células intersticiales
Células que se sitúan entre los conductos seminíferos y secretan la testosterona.
Células de Leydig
Otro término para las células intersticiales.
Caracteres sexuales secundarios Rasgos
que distinguen los sexos pero que no están implicados directamente en la reproducción. Figura 3.5. Células intersticiales. La testosterona se produce en las
células intersticiales, que se sitúan entre los tubos seminíferos en cada testículo. El esperma (en el medio del dibujo) se produce dentro de los tubos seminíferos.
Células intersticiales Conductos
seminíferos
Figura 3.6. Control hormonal de los testículos. Varias glándulas
endocrinas —el hipotálamo, la glándula pituitaria y los testículos— mantienen los niveles de testosterona en sangre en un nivel más o menos constante. Bajos niveles de testosterona ordenan al hipotálamo que produzca la hormona LH activadora o liberadora (LH-RH). Como piezas de dominó cayendo en línea, la LH-RH hace que la glándula pituitaria produzca LH, la cual a su vez estimula a los testículos para que liberen testosterona. La hormona liberadora o activadora estimuladora de los folículos (FSH-RH) del hipotálamo hace que la pituitaria produzca FSH, la cual, a su vez, hace que los testículos produzcan células espermáticas. Hipotálamo FSH RF LH RF Pituitaria FSH LH Espermato- génesis Secreción de testosterona Testículos
Andropausia y química: ¿es tóxica la testosterona?
A la mayoría de nosotros nos resulta familiar la expresión las «hormonas furiosas o encrespadas» relacionada con la supuesta irritabilidad que muestran algunas mujeres previamente a la menstruación y aparentemente
relacionada con las fluctuaciones de las hormonas sexuales durante el ciclo menstrual. Pero podría decirse que también los hombres son víctimas de las «hormonas soliviantadas». La hormona sexual masculina está relacionada con la tendencia a dominar a otras personas. Algunas
investigaciones han relacionado la agresividad elevada de algunos adolescentes y estudiantes universitarios con niveles de testosterona más altos que sus compañeros (Chance et al., 2000; Dabbs et al., 1996). Por esta razón, la columnista social Anna Quindlen escribió un artículo titulado «¿Es tóxica la testosterona?». Veremos que la respuesta a la pregunta de Anna Quindlen podría ser que sí —es decir, la testosterona podría ser tóxica—, pero por razones que no expuso en su artículo.
Históricamente hablando, se han investigado más los problemas de salud de los hombres que los de las mujeres. Con todo, los problemas relacionados con niveles bajos de hormonas en los hombres aún no tienen un nombre específico. Andropausia sugiere una caída de los andrógenos —hormonas sexuales masculinas—. Viropausia sugiere un declive de la virilidad, que no es un término científico y sugiere una pérdida general de capacidad. Manopausia es un término ampliamente utilizado, pero es una imitación del término científico menopausia.
Para las mujeres, la menopausia supone una etapa bien diferenciada, relacionada con la edad, de disminución de las hormonas sexuales y de la fertilidad. En los hombres, la
disminución en la producción de hormonas sexuales y de la fertilidad es más gradual (Tan & Culberson, 2003). Por eso no es sorprendente encontrar un hombre que a sus setenta años o más sea el padre de un bebé. Sin embargo, son muchos los hombres que a sus cincuenta o sesenta años experimentan problemas para alcanzar y mantener una erección (McElduff & Beange, 2003; Seidman, 2003), lo que puede reflejar problemas circulatorios o estar relacionado con la producción de hormonas. En la Figura 3.7 se indican las edades a las cuales un grupo de investigadores
La
sexualidad
humana
en el
nuevo
milenio
¿Andropausia? El término andropausia se refiere a los
efectos del declive gradual en los niveles de testosterona a medida que los hombres envejecen. Estos efectos, que frecuentemente comienzan a los cincuenta años, incluyen pérdida de fuerza muscular, acumulación de grasa, energía reducida, fertilidad baja y habilidad eréctil reducida. 40 35 30 25 20 15 10 5 0 Porcentaje de hombres Edad de comienzo 40-50 50-60 60-70 70+ Inseguro
Figura 3.7. Edad de comienzo de la andropausia. Según un estudio, es más probable que la andropausia comience
entre los 50 y los 60 años.
Fuente: Tan, R. S. Managing the andropause in aging men. Clinical Geriatrics, 23 de marzo de 2002, en http://www.mmhc.com/cg/articles/CG9907/Tan.html.
encontraron que comenzaban los síntomas de la andropausia.
El comportamiento sexual es tan solo una parte de la historia. La Figura 3.8 muestra las frecuencias a las que suceden algunos síntomas de la andropausia. Entre los 40 y los 70 años de edad, el hombre típico estadounidense, por ejemplo, pierde entre 5,5 y 9 kilos de masa muscular, unos 5 cm de altura y un 15 por ciento de masa ósea. (Los hombres, como las mujeres, corren riesgo de osteoporosis [Tan, 2001, 2002].) El porcentaje de grasa corporal casi se dobla. Se producen pérdidas en el oído y en la visión. Hay una pérdida de resistencia cuando el sistema cardiovascular y los pulmones se hacen menos capaces de adaptarse al ejercicio. La Figura 3.8 muestra la frecuencia de algunos síntomas entre un grupo de más de 300 hombres a los que se les diagnosticó andropausia.
Algunos de estos cambios pueden retrasarse o incluso revertirse. El ejercicio ayuda a mantener el tono muscular, mantiene el crecimiento de tejido graso bajo control y ayuda a combatir la osteoporosis (Tan, 2002). Una dieta rica en calcio y vitamina D ayuda a prevenir la pérdida de masa ósea en la edad adulta en ambos sexos. La sustitución hormonal (tomar medicamentos hormonados) también puede ayudar, pero es polémica.
Los médicos en los Estados Unidos, por ejemplo, prescriben más de un millón de recetas de testosterona o medicamentos relacionados cada año, pero sus beneficios no están probados, y los riesgos deberían encender las luces de alarma (Vastag, 2003). Las investigaciones
sugieren que la sustitución de la testosterona a veces aumenta la fuerza, la energía y el impulso sexual, como era de esperar, pero se relaciona con el incremento del riesgo de padecer cáncer de próstata y enfermedades
cardiovasculares (Tan, 2002; Vastag, 2003). De hecho, en 2002, el Gobierno de Estados Unidos decidió no seguir adelante con un estudio de los efectos de la testosterona sobre hombres maduros precisamente por estas preocupaciones (Kolata, 2002a). El Dr. Richard Hodis (2002), director del Instituto Nacional del Envejecimiento, comenta: «En la comprensión del papel de la sustitución de testosterona, estamos de alguna manera donde nos encontrábamos hace unas décadas con la sustitución de estrógenos en las mujeres. Parece claro que no sabemos lo suficiente para informar a los hombres y a sus médicos de las desventajas potenciales o los riesgos de la sustitución hormonal».
A medida que progresa la investigación en la salud de los hombres a través del nuevo milenio, quizás lleguemos a desarrollar una «testosterona de diseño». Una forma de testosterona que podría actuar sobre los receptores hormonales deseados —los que contribuyen a la fuerza, el comportamiento sexual y la sensación psicológica de bienestar, pero no el cáncer y los problemas de corazón—. Los investigadores también están buscando «estrógenos de diseño» —formas de estrógeno que ayudarán a las mujeres con los síntomas de la perimenopausia y la postmenopausia sin incrementar los riesgos de cáncer y los problemas cardíacos—. 40 35 30 25 20 15 10 5 0 Porcentajes de hombres 50 45 Problemas eréctiles Debilidad Pérdida de memoria Problemas íntimos Osteoporosis
Figura 3.8. Frecuencia de algunos síntomas de la andropausia. La andropausia se relaciona con problemas para
conseguir y mantener una erección, debilidad y problemas de memoria. La etiqueta «problemas íntimos» se refiere a la dependencia creciente del hombre de su esposa y familia. Cuando la testosterona baja, los hombres parecen perdidos y con menos vigor.
Fuente: Tan, R. S. Managing the andropause in aging men. Clinical Geriatrics, 23 de marzo de 2002, en http://www.mmhc.com/cg/articles/CG9907/Tan.html.
El tamaño de los testículos varía normalmente entre los 2,5 cm y los 4,5 cm de longi- tud, y la mitad de anchura y grosor. El testículo izquierdo, por lo general, cuelga más que el derecho porque el cordón espermático izquierdo suele ser algo más largo.
El esperma. Cada testículo se divide en muchos lóbulos, que están llenos de sinuosos con-
ductos seminíferos (véase la Figura 3.2). Aunque están empaquetados en un pequeño es-
pacio, estos conductos, colocados en línea, uno a continuación del otro, ocuparían la lon- gitud de varios campos de fútbol. A través de la espermatogénesis, estas estructuras filamentosas producen y almacenan más de 1011(la unidad seguida de once ceros) esper- matozoides a lo largo de una vida.
Las células espermáticas se desarrollan a través de varias etapas. Los testículos tardan unos 72 días en producir una célula espermática madura. En un estado temprano, las células espermáticas se llaman espermatocitos. Cada una contiene 46 cromosomas, inclu- yendo un cromosoma X y un cromosoma Y. Cada espermatocito se divide en dos esper-
mátidas, cada uno con 23 cromosomas. La mitad de las espermátidas tiene un cromoso-
ma sexual X y la otra mitad un cromosoma sexual Y. Con un aspecto que recuerda a los renacuajos cuando se los examina bajo un microscopio, las células espermáticas maduras, llamadas espermatozoides, tienen una cabeza, una parte central cónica y una cola. La ca- beza mide unas cinco micras (5⫻ 10⫺6m) de longitud, lo que hace de los espermatozoi-
des una de las células más pequeñas del cuerpo humano.
Durante la fertilización, los 23 cromosomas de la célula espermática del padre se combinan con los 23 cromosomas del óvulo de la madre, para dar lugar a los 46 cromo- somas de los descendientes. Entre los 23 cromosomas aportados por la célula espermáti- ca hay un cromosoma sexual —cromosoma X o cromosoma Y—. El óvulo contiene sólo un cromosoma sexual X. La unión de un cromosoma X y un cromosoma Y da lugar a un varón. La unión de dos cromosomas X da lugar a una hembra.
Los testículos son poderosas fábricas que producen cerca de 1 000 espermatozoides
por segundo, o 3⫻ 1010espermatozoides al año. Hablando matemáticamente, 10 o 20
eyaculaciones producen suficiente esperma para poblar la Tierra.
Investigadores en Alemania y en UCLA han descubierto que las células espermáticas poseen el mismo tipo de receptores que existen en la nariz para oler (Wilkinson, 2003). El espermatozoide puede entonces encontrar su camino hacia el óvulo detectando su olor. En el futuro podremos disponer de anticonceptivos que bloqueen estos receptores para evitar que huelan a los óvulos.
El esperma procede de los conductos seminíferos a través de un laberinto de conduc- tos que converge en un tubo llamado epidídimo. Los epidídimos descansan en la pared posterior de los testículos y almacenan el esperma. Los epidídimos, que miden unos 5 cm de longitud, consisten en unos pasajes sinuosos que alcanzarían una longitud de entre tres y seis metros si se extendieran. Los espermas están inactivos cuando entran en el epidídi- mo. Continúan madurando mientras siguen su camino a través del epidídimo durante otras dos a cuatro semanas.