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Tipos de amor, según el modelo triangular de Sternberg

In document Varios - Sexualidad Humana (página 197-200)

1. Ausencia de amor Relación en la cual los tres componentes del amor están ausentes. La mayoría de nuestras relaciones son de este tipo: interacciones casuales o de conocimiento que no implican elementos amorosos.

2. Simpatía/amistad Experiencia amorosa con otra persona o una amistad en la cual la intimidad está presente, pero no hay pasión ni compromiso.

3. Encaprichamiento Tipo de «amor a primera vista» en el cual uno experimenta deseos apasionados por otra persona, en ausencia de los componentes de intimidad y compromiso.

4. Amor vacío Tipo de amor caracterizado por el compromiso (para mantener la relación) en ausencia de pasión

e intimidad. Son de este tipo las relaciones estancadas que ya no implican la intimidad emocional ni la atracción física que una vez las caracterizaron.

5. Amor romántico Experiencia amorosa caracterizada por la combinación de pasión e intimidad pero sin

compromiso.

6. Amor de pareja Tipo de amor que deriva de la combinación de los componentes del amor intimidad y

compromiso. Este tipo de amor a menudo ocurre en relaciones a largo plazo en las cuales la atracción apasionada entre los miembros de la pareja ha muerto y ha sido reemplazada por un tipo de amistad comprometida.

7. Amor fatuo Tipo de amor asociado con romances relámpago y «matrimonios precipitados» en los cuales los

componentes del amor pasión y compromiso están presentes, pero la intimidad no lo está. 8. Amor consumado Medida completa del amor que implica la combinación de pasión, intimidad y compromiso. La

mayoría de nosotros nos esforzamos por conseguir este tipo de amor completo en nuestras relaciones románticas. Mantener el amor consumado puede ser más duro que conseguirlo. Fuente: Adaptado de Sternberg, 1988.

La simpatía es la base de la amistad. Consiste en sentimientos de cercanía y calidez emocional sin pasión o compromiso. La simpatía no se siente hacia los conocidos pasaje- ros. Se reserva para las personas de las cuales uno se siente lo suficientemente cercano como para compartir los sentimientos y pensamientos más íntimos. Sin embargo, a veces desarrollamos estas relaciones íntimas sin hacer el compromiso de mantener una relación a largo plazo, que tipifica otros tipos de amor. Pero la simpatía puede evolucionar hasta amor apasionado o hacia una forma de amor más comprometida, llamada amor de pare- ja por muchos autores, incluidos Sternberg (1988), Clyde y Susan Hendrick (2003) y Elai- ne Hatfield (Hatfield & Rapson, 2002).

Deberían los amantes ser amigos, ¿o son los amantes y los amigos polos opuestos que nunca se encuentran? La relación de Candy y Stretch adolece de la cualidad más a menu- do asociada con la verdadera amistad: la buena voluntad de compartir confidencias. A pe- sar de su intimidad física, su relación permanecía tan superficial que ni siquiera podían compartir la información acerca de sus antecedentes religiosos.

Candy y Stretch estaban «enamorados», aunque estaban lejos de la amistad. La amis- tad y el amor apasionado no necesariamente tienen que solaparse. Sin embargo, no hay nada que impida a las personas enamoradas ser buenos amigos, quizás incluso los mejo- res amigos. El modelo de Sternberg reconoce que la intimidad que encontramos en la ver- dadera amistad y la pasión que encontramos en el amor están mezcladas en dos formas de amor: amor romántico y amor consumado. Sin embargo, estos tipos de amor difieren en la dimensión de compromiso.

El amor romántico tiene ambas, pasión e intimidad, pero carece de compromiso. El amor romántico puede arder con intensidad y después apagarse. O se puede desarrollar en un amor más completo, llamado amor consumado, en el cual florecen los tres compo- nentes. El deseo está acompañado por una intimidad y compromiso más profundos. Las llamas de la pasión se pueden alimentar a lo largo de los años, aunque no ardan con tan- ta intensidad como lo hicieron una vez. El amor consumado es lo más especial y, cierta- mente, el ideal hacia el cual desean llegar los occidentales.

En el amor vacío, por contraste, no hay nada sino compromiso. No existen ni la cali- dez emocional del abrazo de la intimidad ni la llama de la pasión. En el amor vacío, el ama- do es una persona a la cual uno tolera y conserva por un sentido del deber. Una relación carente de amor se mantiene, a menudo, únicamente por obligación personal y social (Cox et al., 1997). La prescripción personal se basa en la creencia de que uno debería con- tinuar en la relación. La prescripción social se basa en la creencia de los amigos o los miembros de la familia, que consideran que lo correcto es continuar en la relación.

A veces una relación amorosa tiene ambos componentes, pasión y compromiso, pero carece de intimidad. Sternberg la llama amor fatuo (insensato). El amor fatuo se asocia con los romances relámpago, que arden con intensidad, mientras los miembros de la pareja se dan cuenta de que no encajan. La intimidad se puede desarrollar en esas relaciones, pero las parejas que se lanzan precipitadamente al compromiso del matrimonio, sin intimidad, a menudo descubren que la relación no cumple sus expectativas.

En el amor de pareja, la intimidad y el compromiso son fuertes, pero la pasión está ausente. Esta forma de amor tipifica las relaciones a largo plazo (llamadas platónicas) y los matrimonios en los que la pasión ha menguado, pero en los que hay una amistad pro- funda por aquellas personas con las cuales nuestras vidas están entrelazadas (Hatfield & Rapson, 2002; Hendrick & Hendrick, 2003).

El balance entre los tres componentes del amor de Sternberg suele cambiar a lo largo del curso de una relación. Una fuerte dosis de los tres componentes —encontrados en el amor consumado— caracteriza, para la mayoría de nosotros, una relación ideal. Al

comienzo de una relación, las pasiones pueden ser fuertes, pero débilmente íntimas. Las parejas primero solo pueden conocer bien sus pensamientos y sentimientos más íntimos. Sin embargo, el tiempo por sí solo no hace que se desarrollen la intimidad y el compro- miso. Algunas parejas son capaces de mirarse con ojos de miope el uno al otro y compro- meterse significativamente en estadios relativamente tempranos de sus relaciones. Por otra parte, las parejas que han estado juntas durante muchos años pueden permanecer dis- tantes o dudar de sus compromisos. Algunas parejas experimentan solo un pálido atisbo de pasión temprana en su relación, que después se extingue rápidamente. Para algunos, las llamas de la pasión arden siempre con más intensidad. Sin embargo, la mayoría de las pa- rejas encuentran que la pasión tiende a desvanecerse, mientras que la intimidad y el com- promiso crecen más fuertes.

El conocimiento de estos componentes del amor puede ayudar a las parejas a evitar los escollos. Las parejas que reconozcan que la pasión ejerce una fuerte presión al princi- pio de la relación estarán más dispuestas a dejar que la pasión les lleve hacia una relación legal a largo plazo. Las parejas que reconozcan que es normal que las pasiones se desva- nezcan, pueden evitar creer que su relación amorosa se está terminando y ser capaces de pensar que está evolucionando hacia una forma de amor más profunda, más íntima y comprometida. Este conocimiento puede animar a las parejas para que se centren en la manera de volver a encender las ascuas del amor, más que en buscar la huida ante las pri- meras señales de que las ascuas se han enfriado.

En este capítulo hemos discutido la atracción interpersonal, la fuerza que inicia el con- tacto social. En el siguiente capítulo seguiremos el desarrollo de los contactos en las relaciones íntimas.

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